Inmunoglobulina intravenosa y exanguinotransfusión en la enfermedad hemolítica del recién nacido: revisión narrativa comparativa de la evidencia 2020–2026

9 octubre 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.48.68.001

 

AUTORES

  1. Elsy Quimi-Cabezas. ORCID: 0009-0003-4359-0274. Doctora en Medicina y Cirugía. Especialista en Pediatría. Especialista Neonatología y Terapia Intensiva Neonatal. Ecuador.
  2. Wendy Valeria García-Saltos. ORCID: 0000-0002-7169-2310. Ecuador.
  3. Cristina Alexandra Vera-Moncayo. ORCID: 0009-0008-5488-2121. Ecuador.

 

RESUMEN

Introducción: La enfermedad hemolítica del recién nacido (EHRN) es un trastorno inmunomediado en el que anticuerpos maternos IgG dirigidos contra antígenos eritrocitarios fetales producen hemólisis, anemia e hiperbilirrubinemia no conjugada. La fototerapia intensiva constituye el tratamiento inicial de la hiperbilirrubinemia significativa, mientras que la inmunoglobulina intravenosa (IVIG) se ha utilizado como intervención adyuvante y la exanguinotransfusión (ET) permanece como tratamiento de rescate ante neurotoxicidad o concentraciones críticas de bilirrubina.

Objetivo: Sintetizar críticamente la evidencia contemporánea sobre eficacia, seguridad e indicaciones de IVIG y ET en la EHRN, con énfasis en la capacidad de la IVIG para disminuir la necesidad de ET.

Método: Se realizó una revisión narrativa comparativa de publicaciones entre enero de 2020 y septiembre de 2026 en PubMed/MEDLINE, complementada con documentos oficiales de la American Academy of Pediatrics (AAP), International Collaboration for Transfusion Medicine Guidelines (ICTMG) y rastreo de referencias. Se priorizaron revisiones sistemáticas, guías, cohortes multicéntricas y estudios comparativos de neonatos con enfermedad hemolítica mediada por incompatibilidad Rh o ABO; se incorporó la revisión Cochrane de 2018 como evidencia fundacional.

Resultados: La evidencia no sustenta el uso rutinario de IVIG. La revisión Cochrane mostró una reducción aparente de ET al combinar todos los ensayos, pero el beneficio desapareció al restringir el análisis a estudios con menor riesgo de sesgo. Estudios observacionales recientes presentan resultados discordantes. La guía AAP 2022 limita la IVIG a neonatos con hemólisis isoimmune, prueba de antiglobulina directa positiva y bilirrubina total que alcanza o supera el umbral de escalamiento, especialmente si continúa aumentando pese a fototerapia intensiva; la ET se indica de forma urgente ante encefalopatía bilirrubínica aguda o bilirrubina en/por encima del umbral de intercambio. La variabilidad internacional de uso sigue siendo amplia. Conclusiones: IVIG y ET no son intervenciones equivalentes ni intercambiables. La IVIG debe reservarse para escenarios seleccionados y no debe retrasar la preparación de una ET cuando esta está indicada. La ET conserva un papel definitivo en la hiperbilirrubinemia extrema o con signos neurológicos. La evidencia de 2020–2026 favorece un enfoque escalonado, guiado por riesgo, respuesta a fototerapia y umbrales específicos por edad gestacional y horas de vida.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad hemolítica del recién nacido, inmunoglobulina intravenosa, exanguinotransfusión, hiperbilirrubinemia neonatal, fototerapia, aloinmunización.

ABSTRACT

Background: Hemolytic disease of the newborn (HDN) is an immune-mediated disorder in which maternal IgG antibodies against fetal red-cell antigens cause hemolysis, anemia, and unconjugated hyperbilirubinemia. Intensive phototherapy is the cornerstone of initial treatment, intravenous immunoglobulin (IVIG) has been used as adjunctive therapy, and exchange transfusion (ET) remains a rescue intervention for critical hyperbilirubinemia or bilirubin neurotoxicity.

Objective: To critically synthesize contemporary evidence on the efficacy, safety, and indications of IVIG and ET in HDN, focusing on whether IVIG reduces the need for ET.

Method: A comparative narrative review was conducted using publications from January 2020 through September 2026 identified in PubMed/MEDLINE, supplemented by official AAP and ICTMG documents and reference tracking. Systematic reviews, guidelines, multicenter cohorts, and comparative studies in Rh- or ABO-mediated HDN were prioritized; the 2018 Cochrane review was retained as foundational evidence.

Results: Current evidence does not support routine IVIG. The Cochrane review found an apparent reduction in ET when all trials were pooled, but no benefit was demonstrated in the lowest-bias placebo-controlled trials. Recent observational studies remain inconsistent. The 2022 AAP guideline limits IVIG to selected infants with isoimmune hemolysis, a positive direct antiglobulin test, and total serum bilirubin at or above the escalation-of-care threshold, particularly when bilirubin continues to rise despite intensive phototherapy. Urgent ET is recommended for acute bilirubin encephalopathy or bilirubin at/above the exchange threshold. International practice variation remains substantial.

Conclusions: IVIG and ET should not be viewed as equivalent or mutually substitutable treatments. IVIG has a selective adjunctive role and must not delay ET when urgent exchange criteria are met. ET remains definitive therapy for extreme hyperbilirubinemia or neurological involvement. A risk-based, stepwise strategy is best aligned with current evidence.

KEY WORDS

Hemolytic disease of the newborn, intravenous immunoglobulin, exchange transfusion, neonatal hyperbilirubinemia, phototherapy, alloimmunization.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido comprende un espectro de trastornos producidos por anticuerpos maternos IgG capaces de atravesar la placenta y unirse a antígenos eritrocitarios fetales. La destrucción inmunológica de los eritrocitos puede ocasionar anemia fetal o neonatal y, después del nacimiento, una carga elevada de bilirrubina no conjugada que supera la capacidad de conjugación y eliminación del neonato. Aunque la profilaxis anti-D y los avances en medicina fetal han modificado de forma sustancial la epidemiología de la enfermedad por RhD, la EHRN persiste por RhD, otros antígenos eritrocitarios y, con mayor frecuencia pero generalmente menor gravedad, incompatibilidad ABO1,2.

El problema terapéutico posnatal se centra en prevenir la neurotoxicidad por bilirrubina sin exponer innecesariamente al recién nacido a intervenciones invasivas o hemoderivados. La fototerapia intensiva transforma la bilirrubina en fotoisómeros más hidrosolubles y constituye la primera intervención para la mayoría de los neonatos con hiperbilirrubinemia significativa. Cuando existe hemólisis isoimmune, el incremento de bilirrubina puede ser rápido y mantenerse pese a fototerapia adecuada, motivo por el que históricamente se han empleado IVIG y ET como estrategias adicionales1,8.

La IVIG se propuso para disminuir la destrucción de eritrocitos sensibilizados mediante saturación o modulación de receptores Fc en el sistema reticuloendotelial. Desde el punto de vista fisiopatológico, este mecanismo podría reducir la tasa de hemólisis y, en consecuencia, la velocidad de producción de bilirrubina. Sin embargo, la plausibilidad biológica no equivale a eficacia clínica: los ensayos disponibles son pequeños, heterogéneos, utilizan diferentes dosis, incluyen etiologías distintas y aplican criterios variables para indicar la ET3,7,9.

La ET, por su parte, produce una disminución rápida de la bilirrubina circulante y simultáneamente retira anticuerpos maternos y eritrocitos recubiertos de inmunoglobulina, además de permitir la corrección de anemia grave. Esta eficacia inmediata explica que continúe siendo el tratamiento definitivo cuando la bilirrubina alcanza el umbral de intercambio o existen signos de encefalopatía bilirrubínica aguda. Su carácter invasivo, los requerimientos de sangre compatible y monitorización intensiva, y la posibilidad de alteraciones hematológicas, metabólicas y hemodinámicas justifican que se reserve para escenarios de alto riesgo5,6,8.

En los últimos años se ha producido un cambio relevante en la interpretación de la IVIG. La recomendación histórica de emplearla de forma relativamente amplia ha sido sustituida por indicaciones más restrictivas. La AAP, tras revisar la evidencia disponible para neonatos de 35 o más semanas, señala que la capacidad de la IVIG para prevenir ET es incierta; el ICTMG, de forma concordante, desaconseja su uso rutinario en EHRN por Rh o ABO7-9. Esta evolución obliga a diferenciar con precisión la terapia adyuvante de la terapia de rescate y a valorar la calidad metodológica de los estudios antes de extrapolar sus resultados.

JUSTIFICACIÓN

La controversia en torno a la IVIG tiene implicaciones clínicas, transfusionales y de seguridad. Un uso excesivo puede exponer al neonato a un producto biológico de disponibilidad limitada sin beneficio demostrado, mientras que una interpretación excesivamente restrictiva podría privar de una alternativa temporal a pacientes con hemólisis activa cuando la ET es difícil de organizar con rapidez. El objetivo práctico no es escoger de manera abstracta entre IVIG y ET, sino definir qué intervención corresponde a cada fase de gravedad y en qué circunstancias la IVIG puede modificar la trayectoria hacia una ET7-9.

Además, la heterogeneidad entre centros es considerable. En una cohorte internacional publicada en 2025, que reunió 1855 neonatos con enfermedad hemolítica del feto y recién nacido atendidos en 31 centros de 22 países, la frecuencia de ET varió entre 0% y 78% y el uso de IVIG entre 0% y 100%.14 Esta dispersión refleja diferencias en protocolos, disponibilidad de procedimientos, poblaciones atendidas y grado de certeza de la evidencia, y refuerza la necesidad de una síntesis actualizada que privilegie desenlaces clínicos relevantes sobre sustitutos bioquímicos aislados.

La presente revisión pretende aportar una interpretación útil para la práctica neonatal y para la elaboración de protocolos institucionales. Se prioriza la necesidad de ET, la evolución de la bilirrubina, la seguridad, la carga transfusional, la estancia hospitalaria y los desenlaces neurológicos, con especial atención a las recomendaciones AAP 2022 y a las guías internacionales de medicina transfusional7-9.

MATERIALES Y MÉTODO

Diseño y alcance: Se realizó una revisión narrativa comparativa enfocada en el manejo posnatal de la EHRN. La ventana principal de actualización comprendió enero de 2020 a septiembre de 2026, con inclusión de una revisión sistemática Cochrane de 2018 por constituir la síntesis metodológica de referencia para el efecto de IVIG sobre la necesidad de ET3.

Fuentes y estrategia de búsqueda: Se consultó PubMed/MEDLINE mediante combinaciones de los términos “hemolytic disease of the newborn”, “hemolytic disease of the fetus and newborn”, “intravenous immunoglobulin”, “IVIG”, “exchange transfusion”, “ABO incompatibility”, “Rh incompatibility” y “neonatal hyperbilirubinemia”. La búsqueda se complementó con documentos oficiales de la AAP y del ICTMG, así como rastreo manual de las referencias de los estudios seleccionados.

Criterios de inclusión: Se priorizaron guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas o metaanálisis, estudios comparativos, cohortes multicéntricas y estudios observacionales con neonatos que presentaran EHRN o hiperbilirrubinemia isoimmune y que informaran al menos uno de los siguientes desenlaces: necesidad de ET, duración de fototerapia, bilirrubina sérica, anemia o transfusión de glóbulos rojos, estancia hospitalaria, eventos adversos, encefalopatía bilirrubínica o mortalidad.

Criterios de exclusión: Se excluyeron trabajos sobre IVIG administrada por indicaciones no relacionadas con EHRN, investigaciones exclusivamente prenatales sin desenlaces neonatales pertinentes, series sin información clínica interpretable y fuentes secundarias cuya referencia original no pudiera verificarse. Los reportes de caso se utilizaron únicamente para contextualización y no para establecer eficacia comparativa.

Extracción y síntesis: Se registraron diseño, población, etiología, intervención, comparador, desenlaces y limitaciones. Dada la heterogeneidad clínica y metodológica, no se realizó metaanálisis propio. La síntesis fue cualitativa y jerarquizó revisiones sistemáticas, guías y estudios con grupos comparadores por encima de series descriptivas.

Consideraciones éticas: La revisión utilizó exclusivamente información publicada y documentos de acceso público, sin intervención en seres humanos ni acceso a datos identificables; por ello no requirió consentimiento informado ni aprobación de un comité de ética para su elaboración.

RESULTADOS

La síntesis se sustentó en evidencia de diferentes niveles: una revisión Cochrane fundacional, estudios observacionales y comparativos publicados desde 2020, dos documentos AAP 2022, una guía internacional del ICTMG, una cohorte internacional de práctica real de 2025 y un metaanálisis de 2026 sobre dosis de IVIG. La Tabla 1 de los anexos resume las fuentes nucleares y su contribución a la pregunta clínica.

Evidencia de IVIG y necesidad de exanguinotransfusión: la revisión Cochrane de Zwiers et al. incluyó nueve ensayos y 658 neonatos con incompatibilidad Rh, ABO o ambas. El análisis global sugirió menos ET con IVIG (RR típico 0,35; IC95% 0,25–0,49), pero la conclusión cambió al limitarse a los dos estudios con enmascaramiento mediante placebo y evaluación ciega: no se observó reducción en la necesidad de ET (RR 0,98; IC95% 0,48–1,98). Los autores calificaron la certeza como baja o muy baja y consideraron insuficiente la evidencia para recomendar IVIG de forma rutinaria3.

Los datos posteriores no han resuelto esa incertidumbre. Pan et al. estudiaron retrospectivamente 114 neonatos con EHRN ABO moderada o grave; 46 recibieron IVIG más fototerapia y 68 fototerapia sola. No encontraron diferencias significativas en duración de fototerapia, estancia hospitalaria, necesidad de ET, transfusión de glóbulos rojos ni secuelas neurológicas inducidas por bilirrubina.4 Este resultado es especialmente relevante porque contradice la expectativa de beneficio uniforme de la IVIG en incompatibilidad ABO.

Vardar et al. analizaron 63 neonatos tratados con fototerapia e IVIG por enfermedad hemolítica aloinmune. A pesar de recibir IVIG, 15 pacientes (23,8%) necesitaron ET, con predominio de incompatibilidad Rh entre los intercambiados. Al tratarse de una cohorte sin comparador contemporáneo, el estudio describe la evolución de una población de mayor riesgo, pero no permite atribuir a IVIG una reducción causal de ET10.

Jalali et al. publicaron en 2024 una cohorte retrospectiva de 79 neonatos con EHRN mediada por Rh o ABO. Los pacientes que recibieron IVIG presentaron diferencias en parámetros de bilirrubina frente a los no tratados; no se registraron ET ni muertes durante la hospitalización. La ausencia de eventos de intercambio en ambos grupos limita la capacidad del estudio para demostrar que la IVIG previene la ET, aunque aporta información sobre evolución bioquímica y seguridad inmediata13.

Rasiah et al. aportaron una perspectiva poblacional. Entre 533 084 nacidos de al menos 35 semanas en Ontario entre 2014 y 2018, 29 756 presentaron hiperbilirrubinemia. El uso de IVIG aumentó de 1,1% a 2,0%, mientras que la ET se mantuvo infrecuente, con una variación de 0,2% a 0,1%. Los propios autores destacaron que la utilización de IVIG aumentaba pese a evidencia inconclusa, por lo que estos datos deben interpretarse como tendencias de práctica y no como demostración de eficacia12.

Recomendaciones contemporáneas sobre IVIG: el ICTMG concluyó en 2022 que la IVIG no debe utilizarse rutinariamente para reducir ET en EHRN mediada por Rh ni en neonatos con riesgo de EHRN ABO; la certeza fue baja para Rh y muy baja para ABO. El panel señaló que, cuando la hiperbilirrubinemia es grave y la ET es inminente o no está fácilmente disponible, la evidencia no permite una recomendación concluyente a favor o en contra7.

La AAP 2022 introdujo un concepto operativo decisivo: el “umbral de escalamiento de cuidados”, definido como 2 mg/dL por debajo del umbral de ET. En neonatos de 35 o más semanas con hemólisis isoimmune y prueba de antiglobulina directa positiva, la IVIG 0,5–1 g/kg en dos horas puede considerarse cuando la bilirrubina sérica total alcanza o supera dicho umbral; la dosis puede repetirse a las 12 horas. La recomendación se formula como opción, no como obligación, porque la efectividad para prevenir ET es incierta. La guía exige mantener todas las medidas de escalamiento, incluida fototerapia intensiva, hidratación, control frecuente de bilirrubina y preparación para ET si fuera necesaria8.

El informe técnico que sustenta la guía AAP enfatiza que la evidencia disponible muestra beneficio incierto y una señal potencial de daño, motivo por el cual recomienda limitar la IVIG a situaciones seleccionadas. De forma práctica, la IVIG no debe administrarse simplemente por incompatibilidad ABO/Rh o por una prueba de Coombs positiva si la bilirrubina se mantiene por debajo del umbral de escalamiento y responde a fototerapia9.

Seguridad de IVIG: los eventos adversos graves son infrecuentes en las series recientes, pero no puede asumirse riesgo nulo. El informe AAP consideró una posible asociación con enterocolitis necrosante a partir de datos observacionales.9 En contraste, una cohorte de 1259 neonatos de al menos 34 semanas con EHRN, 192 de los cuales recibieron IVIG, no encontró asociación significativa entre IVIG y enterocolitis necrosante confirmada (2,6% frente a 2,2%)11. Esta discrepancia ilustra por qué la seguridad debe interpretarse en conjunto y no a partir de un único estudio.

Evidencia sobre exanguinotransfusión: la ET conserva la capacidad de reducir de manera inmediata la carga de bilirrubina y retirar anticuerpos y eritrocitos sensibilizados, pero se asocia con complicaciones que dependen de la gravedad basal, edad gestacional y contexto asistencial. En una cohorte multicéntrica de 1252 neonatos sometidos a ET, 4% falleció dentro de los siete días y 6% antes del alta; el riesgo fue marcadamente mayor en prematuros extremos, lo que subraya que gran parte del pronóstico está influido por la condición clínica subyacente y no puede atribuirse de forma simple al procedimiento5.

En el registro multicéntrico de la Sociedad Neonatal Turca, 132 neonatos de al menos 35 semanas sometidos a ET presentaron una tasa de eventos adversos de 11,4%; la trombocitopenia fue la complicación registrada con mayor frecuencia entre esos eventos y no hubo muertes durante el procedimiento. La hemólisis explicó 63,6% de las indicaciones de ET.6 Estos resultados muestran que, aun en recién nacidos relativamente maduros, la ET requiere monitorización especializada y experiencia técnica.

Indicaciones de ET según AAP 2022: la ET urgente se recomienda cuando existen signos de etapas intermedias o avanzadas de encefalopatía bilirrubínica aguda o cuando la bilirrubina sérica total se encuentra en o por encima del umbral de intercambio específico para edad gestacional, horas de vida y factores de riesgo de neurotoxicidad. Si el valor desciende por debajo del umbral mientras se prepara el procedimiento y el neonato no presenta signos neurológicos, puede diferirse la ET bajo fototerapia intensiva y mediciones de bilirrubina cada dos horas hasta abandonar la zona de escalamiento8.

Variabilidad de práctica y evidencia reciente: la cohorte DIONYSUS de 2025 reunió 1855 neonatos con EHRN tratados en 31 centros de 22 países. Se realizó ET en 436 (23,5%) y se administró IVIG a 429 de 1743 con información disponible (24,6%), con variaciones extremas entre centros. Esta heterogeneidad demuestra que la incertidumbre no es meramente académica y condiciona decisiones terapéuticas en la práctica real14.

Finalmente, un metaanálisis publicado en 2026 comparó dosis altas frente a dosis bajas de IVIG, ambas combinadas con fototerapia, en 10 ensayos aleatorizados con 690 neonatos. La dosis alta se asoció con menor probabilidad de ET (Peto OR 0,24; IC95% 0,12–0,50). Sin embargo, este resultado responde a una pregunta distinta: cuál dosis de IVIG es más eficaz entre neonatos que ya reciben IVIG. No demuestra que iniciar IVIG sea superior a fototerapia intensiva sin IVIG y, por tanto, no invalida las recomendaciones que desaconsejan su uso rutinario.15

DISCUSIÓN

La principal conclusión de la evidencia contemporánea es que la comparación “IVIG versus ET” debe reformularse. Ambas intervenciones ocupan posiciones diferentes en la secuencia terapéutica. La IVIG busca disminuir hemólisis y potencialmente evitar progresión, mientras que la ET es un procedimiento de rescate que reduce con rapidez la bilirrubina circulante y elimina elementos implicados en la hemólisis. Por ello, el desenlace clínicamente relevante no es determinar cuál tratamiento es “mejor” en términos generales, sino definir si la IVIG añade un beneficio suficiente como para evitar ET sin introducir riesgos ni retrasar una intervención urgente7-9.

El aparente beneficio histórico de IVIG se sustentó en ensayos pequeños y metodológicamente vulnerables. La revisión Cochrane mostró cómo el tamaño del efecto disminuyó hasta desaparecer cuando se analizaron los estudios con mejor enmascaramiento.3 Este hallazgo explica la diferencia entre recomendaciones antiguas, más favorables a IVIG, y las guías actuales. En la práctica clínica moderna, además, la fototerapia intensiva es más eficaz y los umbrales de tratamiento se individualizan según edad gestacional, horas de vida y factores de neurotoxicidad, lo que modifica el contexto en el que se realizaron muchos estudios previos8,9.

La evidencia en incompatibilidad ABO merece una consideración específica. La mayoría de estos neonatos presenta enfermedad menos grave que en aloinmunización Rh significativa, y los estudios contemporáneos no demuestran un beneficio consistente de IVIG cuando existe acceso a fototerapia intensiva adecuada.4,7 Utilizar IVIG de manera automática ante una incompatibilidad ABO o una prueba de antiglobulina positiva puede conducir a sobretratamiento. La trayectoria de la bilirrubina, la anemia, la respuesta a fototerapia y la proximidad al umbral de ET son variables más útiles para decidir la escalada terapéutica.

En la enfermedad por Rh u otros anticuerpos clínicamente significativos, la carga hemolítica puede ser mayor y la necesidad de soporte transfusional más frecuente. Aun en este contexto, el ICTMG no recomienda IVIG rutinaria y la AAP la reserva para un escenario concreto de escalamiento.7,8 La recomendación de la AAP es deliberadamente flexible porque el equilibrio beneficio-riesgo también depende de la capacidad local para realizar una ET de manera segura y oportuna. En un centro donde conseguir sangre compatible o personal entrenado requiere tiempo, IVIG puede considerarse mientras se mantienen las medidas de escalamiento; no debe utilizarse como razón para suspender la preparación de ET.

La ET conserva una eficacia fisiológica directa que no depende de la incertidumbre sobre los mecanismos de IVIG. Sin embargo, sus riesgos justifican evitar procedimientos innecesarios. Las series contemporáneas muestran alteraciones como trombocitopenia y otras complicaciones metabólicas o hemodinámicas, aunque la frecuencia y gravedad dependen de la población estudiada5,6. El riesgo es mayor en neonatos prematuros o con enfermedad crítica, lo que obliga a interpretar las tasas de mortalidad con cautela y evitar atribuir causalidad al procedimiento cuando existe confusión por gravedad basal.

Los datos observacionales recientes también ponen de manifiesto un fenómeno importante: la disminución de ET a lo largo del tiempo puede coexistir con mayor uso de IVIG, pero esta asociación temporal no demuestra que una intervención haya causado la otra.12 Cambios simultáneos en tamizaje de bilirrubina, seguimiento posalta, calidad de fototerapia, profilaxis anti-D, diagnóstico prenatal y criterios de intercambio pueden explicar parte sustancial de las tendencias. El análisis causal exige grupos comparables y criterios uniformes, algo que falta en muchas series.

La publicación de 2026 sobre dosis de IVIG aporta información útil, pero debe integrarse con prudencia. Una ventaja de dosis alta frente a dosis baja no resuelve si IVIG debe iniciarse en primer lugar ni qué pacientes obtienen un beneficio clínicamente significativo15. Para cambiar la práctica serían necesarios ensayos contemporáneos que comparen fototerapia intensiva estandarizada con y sin IVIG en neonatos claramente definidos por etiología, DAT, velocidad de ascenso, distancia al umbral de ET y disponibilidad de intercambio, con cegamiento y evaluación de desenlaces clínicos y de seguridad.

Desde una perspectiva protocolaria, la estrategia más coherente con la evidencia es escalonada. En primer lugar, confirmar o sospechar hemólisis, cuantificar bilirrubina y valorar edad gestacional y factores de neurotoxicidad; en segundo lugar, iniciar fototerapia intensiva cuando corresponda y monitorizar la velocidad de cambio; en tercer lugar, activar el escalamiento cuando la bilirrubina alcanza el umbral definido por la AAP; y, únicamente en hemólisis isoimmune seleccionada, considerar IVIG como adyuvante. La aparición de signos neurológicos o el cumplimiento del umbral de ET exige priorizar intercambio urgente8.

Este enfoque también reduce el riesgo de interpretar la IVIG como “sustituto menos invasivo” de la ET. Un neonato que ya cumple criterios de ET no debe recibir IVIG con la expectativa de posponer indefinidamente el intercambio. La decisión puede reevaluarse si la bilirrubina desciende durante la preparación y desaparece la indicación, pero ello ocurre bajo fototerapia intensiva y vigilancia estrecha, no por una sustitución automática de un procedimiento por otro8.

En términos de investigación futura, la heterogeneidad observada en el estudio DIONYSUS representa tanto una limitación como una oportunidad. La estandarización internacional de definiciones, umbrales, intensidad de fototerapia y desenlaces permitiría comparar centros y evaluar de forma más fiable intervenciones adyuvantes. También sería pertinente separar EHRN ABO, RhD y otros anticuerpos, porque la gravedad basal, la anemia y la respuesta terapéutica no son equivalentes14.

LIMITACIONES

Esta revisión es narrativa y no pretende sustituir una revisión sistemática con protocolo registrado. La búsqueda principal se concentró en PubMed/MEDLINE y documentos de sociedades científicas, por lo que puede existir literatura no recuperada en otras bases. La evidencia sobre IVIG continúa dominada por estudios retrospectivos, ensayos antiguos con fototerapia y criterios de ET diferentes a los actuales, tamaños muestrales reducidos y mezcla de etiologías. Además, parte de la evidencia de seguridad procede de cohortes donde la indicación de IVIG o ET se relaciona con la gravedad, generando confusión por indicación. El metaanálisis de 2026 compara dosis altas frente a dosis bajas de IVIG; por tanto, no compara IVIG frente a ausencia de IVIG y su aplicabilidad a la decisión inicial de tratar es limitada.

CONCLUSIONES

La evidencia disponible hasta septiembre de 2026 no respalda el uso rutinario de IVIG en todos los neonatos con EHRN por incompatibilidad Rh o ABO. La señal de reducción de ET observada en estudios antiguos pierde consistencia al considerar los ensayos con menor riesgo de sesgo, y los estudios contemporáneos muestran resultados variables3,4,7,9.

La IVIG debe entenderse como una intervención adyuvante selectiva. En neonatos de 35 o más semanas con hemólisis isoimmune, DAT positiva y bilirrubina que alcanza o supera el umbral de escalamiento, puede considerarse una dosis de 0,5–1 g/kg durante dos horas, repetible a las 12 horas, especialmente si la bilirrubina continúa aumentando pese a fototerapia intensiva. Su administración no sustituye la vigilancia estrecha ni la preparación de una ET8.

La ET mantiene un papel definitivo cuando existen signos de encefalopatía bilirrubínica aguda o la bilirrubina alcanza el umbral de intercambio. Debido a su invasividad y potencial de complicaciones, debe realizarse en un entorno con experiencia neonatal, monitorización continua y soporte transfusional adecuado5,6,8.

En consecuencia, la práctica clínica debe abandonar una oposición simplificada entre IVIG y ET y adoptar un algoritmo escalonado: fototerapia intensiva y corrección de factores contribuyentes; monitorización frecuente; consideración selectiva de IVIG durante el escalamiento; y ET urgente cuando se cumplen criterios clínicos o bioquímicos. La estandarización de protocolos y los ensayos multicéntricos contemporáneos siguen siendo necesarios para identificar con precisión qué subgrupos se benefician de IVIG7,14,15.

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ANEXOS

Tabla 1. Síntesis de las fuentes principales incluidas en la revisión.

Fuente Diseño / población Hallazgo principal Interpretación para IVIG–ET
Zwiers et al., 20183 Revisión Cochrane; 9 estudios, 658 neonatos con Rh/ABO El efecto global favoreció IVIG, pero en los 2 ensayos con menor riesgo de sesgo no disminuyó ET (RR 0,98; IC95% 0,48–1,98). Evidencia fundacional; no sustenta uso rutinario.
Pan et al., 20214 Retrospectivo; 114 neonatos con EHRN ABO Sin diferencias significativas en ET, fototerapia, estancia, transfusiones ni secuelas neurológicas. Cuestiona beneficio de IVIG en ABO moderada-grave.
Wolf et al., 20205 Cohorte multicéntrica; 1252 neonatos sometidos a ET Mortalidad posterior a ET influida fuertemente por prematuridad y enfermedad basal. Define contexto de riesgo del procedimiento; no compara IVIG.
Okulu et al., 20216 Registro multicéntrico; 132 neonatos ≥35 semanas con ET Eventos adversos 11,4%; hemólisis fue la indicación más frecuente. ET eficaz pero requiere experiencia y vigilancia.
Lieberman et al., 20227 Guía internacional ICTMG No recomienda IVIG rutinaria en EHRN Rh o ABO; evidencia incierta si ET es inminente/no disponible. Restringe la indicación de IVIG.
Kemper et al., 20228 Guía AAP, ≥35 semanas IVIG 0,5–1 g/kg como opción en DAT+ y TSB ≥ umbral de escalamiento; ET urgente en encefalopatía o TSB ≥ umbral de intercambio. Base del algoritmo clínico actual.
Slaughter et al., 20229 Informe técnico AAP Beneficio de IVIG para prevenir ET incierto; posible señal de daño. Sustenta recomendación restrictiva.
Vardar et al., 202210 Cohorte retrospectiva; 63 tratados con IVIG 23,8% requirió ET; sin comparador contemporáneo. No demuestra prevención causal de ET.
Li et al., 202211 Cohorte; 1259 neonatos, 192 IVIG No asociación significativa entre IVIG y NEC confirmada. Aporta seguridad observacional, sin excluir otros riesgos.
Rasiah et al., 202312 Cohorte poblacional; 533 084 nacidos ≥35 semanas IVIG aumentó 1,1%→2,0%; ET permaneció rara (0,2%→0,1%). Describe práctica; no prueba eficacia de IVIG.
Jalali et al., 202413 Retrospectivo; 79 neonatos Rh/ABO Diferencias bioquímicas; no ET en ninguno de los grupos. No permite demostrar reducción de ET.
de Winter et al., 202514 Cohorte internacional; 1855 neonatos, 31 centros/22 países ET 23,5%; IVIG 24,6%; gran variabilidad entre centros. Evidencia brecha de consenso e implementación.
Huang et al., 202615 Metaanálisis; 10 ECA, 690 neonatos; dosis alta vs baja IVIG Dosis alta asociada con menor ET (Peto OR 0,24; IC95% 0,12–0,50). Informa dosificación; no responde IVIG vs no IVIG.

Tabla 2. Comparación clínica entre inmunoglobulina intravenosa y exanguinotransfusión.

Dimensión IVIG Exanguinotransfusión
Papel terapéutico Adyuvante selectiva durante escalamiento de cuidados. Rescate/terapia definitiva ante hiperbilirrubinemia extrema o neurotoxicidad.
Mecanismo principal Modulación de la hemólisis mediada por anticuerpos; posible bloqueo funcional de receptores Fc. Remoción rápida de bilirrubina, anticuerpos y eritrocitos sensibilizados; reposición de eritrocitos.
Indicación actual No rutinaria. AAP: DAT positiva y TSB en/por encima del umbral de escalamiento; considerar respuesta a fototerapia y disponibilidad de ET.8 Signos de encefalopatía bilirrubínica aguda o TSB en/por encima del umbral de intercambio.8
Dosis/procedimiento 0,5–1 g/kg IV en 2 h; puede repetirse a las 12 h según AAP.8 Intercambio de doble volumen conforme a protocolo transfusional y compatibilidad; requiere monitorización intensiva.
Ventaja potencial Puede reducir progresión hemolítica en pacientes seleccionados; menos invasiva que ET. Reducción inmediata de bilirrubina y carga de anticuerpos; efecto rápido y predecible.
Limitaciones Eficacia para prevenir ET incierta; costo y disponibilidad; exposición a hemoderivado. Invasiva; requiere sangre compatible, acceso vascular, personal entrenado y vigilancia de complicaciones.
Seguridad Riesgos infusionales y trombóticos poco frecuentes; evidencia contradictoria sobre NEC.9,11 Trombocitopenia, alteraciones metabólicas/electrolíticas, inestabilidad y otros eventos; riesgo influido por condición basal.5,6
Certeza de evidencia Baja/heterogénea para reducción de ET; no justifica uso universal.3,7,9 Beneficio fisiológico y recomendación clínica establecida cuando se alcanzan criterios de urgencia.8

Tabla 3. Interpretación práctica del manejo escalonado según la evidencia revisada y la guía AAP 2022.

Situación clínica Conducta prioritaria Papel de IVIG Papel de ET
Hemólisis isoimmune con TSB por debajo del umbral de escalamiento Fototerapia intensiva cuando esté indicada; monitorizar TSB y velocidad de ascenso. No usar rutinariamente. No indicada salvo progresión a criterios de intercambio.
DAT positiva y TSB alcanza/supera umbral de escalamiento (2 mg/dL bajo umbral de ET), especialmente si sigue aumentando pese a fototerapia Escalamiento de cuidados, hidratación, fototerapia intensiva, TSB al menos cada 2 h y preparación transfusional. Puede considerarse 0,5–1 g/kg en 2 h; repetir a las 12 h si procede.8 Preparar disponibilidad; no retrasar si se alcanzan criterios.
TSB en/por encima del umbral de ET sin encefalopatía Fototerapia intensiva mientras se organiza intercambio y reevaluación inmediata. No debe utilizarse para demorar una ET indicada. ET urgente; puede diferirse solo si TSB desciende bajo umbral durante preparación y no hay signos neurológicos.8
Signos de encefalopatía bilirrubínica aguda intermedia/avanzada Estabilización y manejo en unidad neonatal con capacidad de intercambio. No sustituye el procedimiento. ET urgente independientemente de la intención de usar IVIG.8

 

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