Insomnio. Artículo monográfico

7 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Sonia Fajardo Soutullo. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  2. Cristina Macarulla Frías. Enfermera en Centro de Salud María de Huerva, Zaragoza.
  3. María Laborda Cerrada. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  4. Beatriz Benedí Ortíz. Enfermera en Centro de Salud Épila, Zaragoza.
  5. María Andrés Becerril. Enfermera en Centro de Salud Santa Isabel, Zaragoza.
  6. Ángel Antonio Benedí Ortíz. Enfermero en Quirófano del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

El insomnio es un trastorno del sueño que se manifiesta como dificultad para conciliar o mantener el sueño, o despertarse muy temprano. Este problema afecta a una gran parte de la población. Sus causas son diversas, incluyendo estrés, ansiedad y malos hábitos de sueño. El tratamiento del insomnio puede incluir terapia cognitivo-conductual, medicación y mejoras en la higiene del sueño, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud.

PALABRAS CLAVE

Insomnio, tratamiento, trastornos del sueño.

ABSTRACT

Insomnia is a sleep disorder characterized by difficulty falling or staying asleep or waking up very early. This problem affects a large portion of the population. Its causes are diverse, including stress, anxiety, and poor sleep habits. Treatment for insomnia may include cognitive-behavioral therapy, medication, and improvements in sleep hygiene, always under the supervision of a healthcare professional.

KEY WORDS

Insomnia, treatment, sleep disorders.

DESARROLLO DEL TEMA

El insomnio es la incapacidad de dormir una cantidad o calidad suficiente para sentirse descansado y operativo al día siguiente. También se caracteriza por la dificultad para iniciar o mantener el sueño o para lograr una duración y calidad del sueño suficientes para recuperar la energía y un estado de vigilia normal. La cantidad de sueño necesaria varía según la persona y está determinada genéticamente, siendo generalmente de 7-8 horas en un adulto. El insomnio afecta tanto por la noche como durante el día, debido a las consecuencias del descanso insuficiente. Esto distingue el insomnio verdadero del «dormidor corto», que necesita pocas horas de sueño, pero descansa por la mañana y permanece operativo durante el día. Este problema se ha relacionado con una reducción del rendimiento laboral, un aumento en la tasa de accidentes de tráfico y una mayor tendencia a enfermedades médicas1,2.

Los estudios de investigación definen el insomnio como una latencia del sueño (el tiempo que se tarda en quedarse dormido) superior a 30 minutos, una eficiencia del sueño (tiempo dormido dividido por el tiempo en la cama) inferior al 85%, o una interrupción del sueño más de 3 veces por semana3.

El insomnio reduce la calidad de vida y afecta el desempeño social y laboral. Se considera un problema que afecta las 24 horas del día, caracterizado por la dificultad para dormir incluso durante el día. Es un trastorno psicobiológico que abarca aspectos psicológicos, neuroendocrinos y neuroinmunológicos4.

Un concepto clave a tener en cuenta es el «estado de hiperalerta», que sugiere que las personas que se enfocan mentalmente en su dificultad para dormir y comienzan a obsesionarse con su insomnio son propensas a desarrollar asociaciones negativas con el sueño, lo que contribuye a la cronicidad del problema. Se ha demostrado que esto está relacionado con un aumento en la actividad autonómica. Las conductas inadecuadas, como pasar demasiado tiempo en la cama, tomar siestas y consumir alcohol, agravan el problema4.

El sueño se divide en dos fases principales: el sueño de movimientos oculares rápidos (REM) y el sueño no REM. El sueño no REM se compone de 4 etapas, cada una progresivamente más profunda. Las etapas 3 y 4, conocidas como sueño profundo y reparador, también se llaman sueño de ondas lentas o sueño δ. La reducción del tiempo en estas etapas disminuye la calidad del sueño. La etapa 5 corresponde al sueño REM3.

EPIDEMIOLOGÍA:

El insomnio es un trastorno común que varía según la definición y el tipo de estudio. En una investigación, se encontró que el 50% de las personas experimentan insomnio ocasional y el 19% tiene insomnio crónico. La prevalencia de insomnio aumenta con la edad, con un 57% de los ancianos reportando este problema. Afecta a ambos sexos, aunque las mujeres adultas lo reportan más frecuentemente que los hombres. Especialmente durante el embarazo y después de la menopausia. Factores como el desempleo, la falta de pareja y el bajo nivel económico también están asociados con una mayor prevalencia4.

Las personas con enfermedades crónicas, como problemas pulmonares, insuficiencia cardíaca, enfermedades neurológicas y condiciones dolorosas, tienen un riesgo mayor de insomnio. Además, el insomnio está vinculado a trastornos psiquiátricos como depresión, ansiedad y abuso de sustancias. Los estudios también indican que es más común entre quienes han sufrido la pérdida de un familiar, están desempleados, divorciados, viudos, separados o tienen un nivel socioeconómico bajo. Las personas en proceso de desintoxicación de alcohol u opiáceos también reportan altos niveles de insomnio5.

CAUSAS:

Esta son las siguientes causas frecuentes del insomnio2:

  • Insomnio por mala higiene del sueño y sus hábitos inconvenientes.
  • Insomnio psicofisiológico.
  • Alteraciones psiquiátricas asociadas con insomnio.
  • Alteraciones cronobiológicas como: adelanto y retraso de fase, ritmo vigilia-sueño irregular, trabajo en turnos cambiantes, síndrome del cambio rápido de zona horaria (Jet lag), insomnio por enfermedades médicas y neurológicas, insomnio fatal familiar, síndrome de las piernas inquietas e insomnio primario entre otras.

 

CLASIFICACIÓN:

El insomnio crónico es una alteración de por lo menos 3 meses de duración o intermitente pero recurrente a largo plazo. Se caracteriza en varios subtipos4:

  • Insomnio psicofisiológico: se presenta junto con un estado de hiperalerta, caracterizado por ansiedad relacionada con el sueño y síntomas neurocognitivos como fatiga e irritabilidad.
  • Insomnio paradójico: a pesar de estudios objetivos normales, se presentan síntomas subjetivos de mal dormir o mala calidad del sueño.
  • Insomnio idiopático: suele empezar antes de la pubertad y se mantiene en la edad adulta. Suele haber antecedentes familiares.
  • Insomnio debido a trastornos mentales.
  • Inadecuada higiene del sueño.
  • Insomnio conductual de la infancia: se relaciona por inadecuada asociación al inicio del sueño o por ajuste del límite. También puede ser combinado o mixto.
  • Insomnio debido a drogas o sustancias.
  • Insomnio debido a causas médicas.

 

También encontramos el insomnio a corto plazo entre otros.

DIAGNÓSTICO:

En la evaluación de un paciente con insomnio, es crucial realizar una historia clínica detallada. El primer paso es determinar si el problema radica en conciliar el sueño, mantenerlo, despertarse en horarios deseados, o una combinación de estos factores. Luego, se debe evaluar la gravedad del insomnio investigando la duración del problema, su frecuencia y cómo impacta en la vida diaria del paciente. Es imprescindible asegurarse de que el entorno y las condiciones para dormir sean adecuados.

También hay que describir los signos y síntomas del sueño y la historia médica general del paciente, incluyendo aspectos psiquiátricos, médicos, hábitos nocivos y consumo de sustancias. A menudo, es útil contar con la presencia de un compañero de cama u otro miembro de la familia durante la entrevista. Es muy importante determinar si el paciente ronca, tiene una respiración irregular, o presenta algún movimiento o alteración relacionados con el sueño4.

Para hacer un buen diagnóstico hay que registrar cierta información sobre el paciente como: horario en el que se acuesta, tiempo en el que tarda en dormirse, despertares nocturnos, horario del último despertar, hora en la que se levanta, número de siestas, niveles de fatiga, hábitos tanto diurnos como nocturnos, tiempo que pasa en la cama, entre otros4.

TRATAMIENTO:

Tratamiento no farmacológico:

Los tratamientos no farmacológicos para el insomnio, que son efectivos si reducen la latencia del inicio del sueño o aumentan el tiempo total de sueño en al menos 30 minutos, tienen varias ventajas sobre los farmacológicos: son más económicos, presentan menos efectos secundarios, y permiten que el paciente sea un participante activo en su mejoría. Además, cuando son efectivos a largo plazo, reducen el riesgo de recaídas. La eficacia de estos tratamientos se mide comúnmente a través de diarios de sueño informados por los pacientes, que registran el tiempo total de sueño, la latencia del inicio del sueño y el número de despertares nocturnos1,3.

No obstante, los tratamientos no farmacológicos tienen el inconveniente de ser más difíciles de implementar, ya que requieren cambios en hábitos de vida, que pueden estar profundamente arraigados. También exigen mayor dedicación por parte de los médicos1,3.

Tratamiento farmacológico:

El uso de hipnóticos generalmente no se recomienda para el tratamiento del insomnio crónico. Primero se debe realizar un diagnóstico exhaustivo para identificar y tratar la causa subyacente del insomnio. No obstante, los pacientes necesitan dormir, por lo que, en algunos casos, se puede considerar la prescripción de hipnóticos de manera intermitente, es decir, 2-3 veces por semana, como una solución temporal. Esta administración esporádica ayuda a prevenir la tolerancia y la dependencia. En términos generales, se aconseja no extender el tratamiento con hipnóticos más allá de 8 semanas (preferiblemente entre 4 y 6 semanas) y complementarlo con otras medidas no farmacológicas2.

Los hipnóticos también pueden usarse como medicación de rescate. Se recomienda a los pacientes seguir ciertas pautas de higiene del sueño e intentar conciliar el sueño de forma natural. Si después de una hora, el paciente no logra dormir, puede entonces utilizar el hipnótico prescrito. La elección del tipo de hipnótico dependerá de la temporalidad del insomnio, seleccionando aquellos con diferentes velocidades de acción y vidas medias según sea necesario2.

Estos son algunos de los tratamientos más comunes para el insomnio1,3,2:

  • Benzodiazepinas.
  • Hipnóticos no benzodiazepínicos.
  • Antidepresivos.
  • Antihistamínicos.
  • Melatonina y agonistas de melatonina.

 

CONCLUSIÓN

El insomnio es un trastorno del sueño que afecta a una gran parte de la población. Por eso es importante mantener una buena salud física, mental y un enfoque integral que incluya tratamiento farmacológico y cambios en el estilo de vida. Estos últimos son clave para su manejo. Consultar a profesionales de la salud es esencial para recibir un tratamiento adecuado y mejorar la calidad del sueño y de vida.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sarrais F, de Castro Manglano P. El insomnio. An Sist Sanit Navar. 2007;30:121–34. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1137-66272007000200011&lng=es&nrm=iso&tlng=es
  2. Díaz MS, Pareja JA. Tratamiento del insomnio. Inf Ter Sist Nac Salud. 2008;32:116-22. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/infMedic/docs/vol32_4TratInsomnio.pdf
  3. Ringdahl EN, Pereira SL, Delzell JE. Treatment of primary insomnia. J Am Board Fam Med. 2004;17(3): 212-9. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/15226287/
  4. Álvarez DA, Berrozpe EC, Castellino LG, González LA, Lucero CB, Maggi SC, et al. Insomnio: actualización en estrategias diagnósticas y terapéuticas. Neurol Argent. 2016;8(3):201-9. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.neuarg.2016.03.003
  5. Mathenson E, Hainer BL. Insomnia: Pharmacologic Therapy. Am Fam Physician. 2017;96(1):29-35. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28671376/

 

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