- María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.
RESUMEN
Introducción: La mortalidad materna sigue siendo un problema de salud pública global, especialmente en comunidades vulnerables y zonas rurales donde el acceso a servicios de salud es limitado. Las matronas, como profesionales especializados en salud materna, desempeñan un papel esencial en la prevención de complicaciones durante el embarazo, parto y puerperio.
Objetivo: Realizar una revisión sistemática que analice la eficacia de las intervenciones comunitarias lideradas por matronas en la reducción de la mortalidad materna, identificando estrategias, resultados y barreras encontradas.
Metodología: Se realizó una búsqueda exhaustiva en bases de datos como PubMed, Scielo, CUIDEN y LILACS, considerando estudios publicados entre 2010 y 2025. Se excluyeron estudios que no especificarán el liderazgo de matronas o se centraran exclusivamente en atención hospitalaria.
Resultados: Los estudios revisados demuestran que las intervenciones comunitarias lideradas por matronas contribuyen significativamente a la disminución de la mortalidad materna al mejorar el acceso a controles prenatales, promover la educación sobre signos de alarma y fortalecer la adherencia a recomendaciones clínicas. Estrategias como visitas domiciliarias, grupos de apoyo y campañas educativas aumentan el conocimiento y la capacidad de respuesta de las mujeres y sus familias.
Conclusiones: Las matronas son agentes clave en la reducción de la mortalidad materna a través de intervenciones comunitarias que combinan atención clínica y educación. Para maximizar su impacto, es necesario garantizar recursos adecuados, fortalecer la capacitación en competencias comunitarias y promover alianzas multisectoriales.
PALABRAS CLAVE
Matrona, mortalidad materna, intervenciones comunitarias, atención prenatal, salud materna, educación sanitaria.
ABSTRACT
Introduction: Maternal mortality remains a global public health problem, particularly in vulnerable communities and rural areas where access to healthcare services is limited. Midwives, as professionals specialized in maternal health, play a crucial role in preventing complications during pregnancy, childbirth, and the postpartum period.
Objective: To conduct a systematic review examining the effectiveness of community-based interventions led by midwives in reducing maternal mortality, identifying strategies, outcomes, and encountered barriers.
Methodology: An exhaustive search was performed in databases such as PubMed, Scielo, CUIDEN, and LILACS, considering studies published between 2010 and 2025. Studies that did not specify midwife-led interventions or focused exclusively on hospital care were excluded.
Results: The reviewed studies show that community interventions led by midwives significantly contribute to reducing maternal mortality by improving access to prenatal care, promoting education on warning signs, and strengthening adherence to clinical recommendations. Strategies such as home visits, support groups, and educational campaigns increase knowledge and the ability of women and their families to respond appropriately.
Conclusions: Midwives are key agents in reducing maternal mortality through community-based interventions that combine clinical care and education. To maximize their impact, it is necessary to ensure adequate resources, strengthen training in community competencies, and promote multisectoral partnerships.
KEY WORDS
Midwife, maternal mortality, community interventions, prenatal care, maternal health, health education.
INTRODUCCIÓN
La mortalidad materna continúa representando un problema crítico de salud pública a nivel global, afectando de manera desproporcionada a mujeres que habitan en contextos de alta vulnerabilidad social, económica y geográfica¹. A pesar de los avances en tecnologías médicas, políticas sanitarias y cobertura de servicios, miles de mujeres siguen muriendo cada año por causas relacionadas con el embarazo, el parto o el puerperio, muchas de las cuales son prevenibles con intervenciones oportunas, culturalmente pertinentes y basadas en la comunidad². Esta problemática no solo evidencia fallas en los sistemas de salud, sino que también refleja desigualdades estructurales, barreras de acceso, pobreza, discriminación de género y una falta de garantía de los derechos sexuales y reproductivos³.
Particularmente en zonas rurales, comunidades indígenas, asentamientos periurbanos y poblaciones marginalizadas, el acceso a atención prenatal de calidad, partos seguros y seguimiento postnatal adecuado se ve limitado por múltiples factores, entre ellos la escasez de recursos humanos, la distancia a los centros de salud, la desconfianza institucional y las barreras culturales. En este contexto, las matronas —como profesionales especializadas en salud materna, sexual y reproductiva— desempeñan un rol fundamental no solo en la atención clínica directa, sino también en el acompañamiento integral de las mujeres y sus familias a lo largo del ciclo reproductivo.
Las matronas se destacan por su enfoque centrado en la mujer, su presencia constante en el territorio y su capacidad para establecer relaciones de confianza con las comunidades. Esta cercanía les permite identificar factores de riesgo en etapas tempranas, realizar intervenciones educativas adaptadas culturalmente y facilitar la articulación entre la comunidad y los servicios de salud formales. A través de intervenciones comunitarias —como las visitas domiciliarias, los grupos de educación para la salud, las campañas de sensibilización, el trabajo con líderes locales y la detección precoz de complicaciones— las matronas logran impactar positivamente en los determinantes sociales de la salud materna y contribuir de manera significativa a la prevención de muertes evitables.
Además de su rol clínico, las matronas cumplen funciones pedagógicas, comunicativas y de liderazgo comunitario, convirtiéndose en agentes de cambio social que promueven la equidad en salud, el empoderamiento de las mujeres y el fortalecimiento de redes comunitarias de apoyo. Su intervención va más allá del ámbito médico: implica una comprensión holística de la maternidad, una mirada sensible a las condiciones de vida de las mujeres y una acción transformadora frente a las estructuras que perpetúan la desigualdad.
OBJETIVO
El objetivo de esta revisión sistemática es analizar la eficacia de las intervenciones comunitarias lideradas por matronas en la reducción de la mortalidad materna, considerando tanto sus estrategias operativas como los resultados observados y las barreras identificadas en diversos contextos. Se busca visibilizar el potencial transformador del trabajo comunitario de las matronas, así como identificar las condiciones necesarias para que estas intervenciones logren un impacto sostenido y replicable en distintas realidades territoriales.
METODOLOGÍA
Para responder al objetivo planteado, se realizó una búsqueda exhaustiva y sistematizada de literatura científica en bases de datos especializadas en salud, ciencias sociales y enfermería, entre ellas PubMed, Scielo, CUIDEN y LILACS. Estas fuentes fueron seleccionadas por su amplia cobertura de estudios regionales y globales, así como por su enfoque en temáticas relacionadas con la salud materna, las intervenciones comunitarias y el rol de los profesionales de la salud en contextos sociales complejos.
La estrategia de búsqueda contempló palabras clave combinadas mediante operadores booleanos, incluyendo términos como “mortalidad materna”, “intervención comunitaria”, “matronas”, “salud reproductiva”, “educación prenatal”, “empoderamiento de mujeres”, “detección precoz”, y “promoción de la salud”. Se delimitaron los estudios a un rango temporal comprendido entre 2010 y 2025, con el objetivo de capturar evidencia reciente y actualizada que refleje los cambios en las políticas públicas, las prácticas profesionales y los enfoques comunitarios en la atención a la salud materna.
Se incluyeron estudios empíricos de carácter cuantitativo (ensayos clínicos, estudios cuasiexperimentales y observacionales), investigaciones cualitativas y revisiones sistemáticas que evaluaran programas comunitarios dirigidos, coordinados o implementados por matronas. Los criterios de inclusión consideraron la especificidad del rol de la matrona como lideresa de las intervenciones, la orientación comunitaria de las acciones realizadas y la vinculación explícita con la prevención de la mortalidad materna o la mejora de sus determinantes.
Se excluyeron los estudios que no especificaran claramente la participación de matronas en el diseño o liderazgo de las intervenciones, aquellos centrados exclusivamente en la atención hospitalaria sin componente comunitario, y los trabajos con bajo rigor metodológico o con escasa relevancia temática para los objetivos de la revisión. La selección se realizó mediante una lectura sistemática de títulos, resúmenes y textos completos, siguiendo las pautas PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses), y evaluando la calidad metodológica a través de instrumentos validados según el tipo de estudio.
RESULTADOS
El análisis detallado de los estudios incluidos en esta revisión sistemática permite afirmar, de manera consistente, que las intervenciones comunitarias lideradas por matronas ejercen un impacto significativo en la reducción de la mortalidad materna, especialmente en aquellos contextos donde el acceso al sistema formal de salud se encuentra limitado por factores geográficos, económicos, culturales o institucionales⁴ ⁵. Esta tendencia se observa de forma transversal en diversas regiones del mundo, particularmente en zonas rurales, territorios con alta marginación social, comunidades indígenas y áreas urbanas periféricas, donde las mujeres embarazadas enfrentan múltiples obstáculos para acceder a una atención prenatal, intraparto y postnatal de calidad.
Estas intervenciones comunitarias, impulsadas por matronas, no se limitan a la provisión de cuidados clínicos básicos, sino que comprenden una gama amplia de estrategias integradas que buscan fortalecer el primer nivel de atención en salud, fomentar prácticas de autocuidado, empoderar a las mujeres y sus redes de apoyo, y generar entornos sociales más favorables para la salud materna⁶. Dichas estrategias se construyen desde un enfoque holístico, que reconoce a la maternidad como un proceso influenciado no solo por factores biológicos, sino también por determinantes sociales, culturales y estructurales. La acción de las matronas en el territorio se convierte así en un eje articulador entre los saberes locales y los conocimientos técnicos, entre las necesidades reales de la población y las respuestas del sistema de salud⁷.
Entre las estrategias consideradas más efectivas por los estudios revisados se destacan las visitas domiciliarias planificadas, tanto durante el embarazo como en el período del puerperio. Estas visitas permiten una evaluación continua del estado de salud de la madre y del entorno familiar, facilitan la detección precoz de signos de alarma, promueven el cumplimiento del calendario de controles prenatales y brindan un espacio de escucha activa que fortalece la relación entre la matrona y la mujer gestante⁸. Al realizarse en el propio hogar, estas visitas eliminan las barreras de desplazamiento y crean un ambiente de confianza que favorece la comunicación, el aprendizaje y la adherencia a las recomendaciones clínicas.
Asimismo, los círculos o grupos de mujeres embarazadas constituyen otra herramienta fundamental dentro de estas intervenciones. Estos espacios promueven el intercambio de experiencias, el fortalecimiento del apoyo mutuo, la construcción de redes comunitarias y el aprendizaje colaborativo en torno a temas como nutrición, higiene, prevención de complicaciones, salud mental perinatal, planificación del parto y derechos reproductivos. Las metodologías participativas utilizadas en estos encuentros —como dinámicas grupales, dramatizaciones, narración de experiencias, ejercicios prácticos y materiales visuales— permiten adaptar los contenidos a los niveles de alfabetización y a las particularidades culturales de cada comunidad, facilitando una comprensión significativa y la apropiación del conocimiento⁹.
Otra estrategia relevante es la formación y acompañamiento de promotoras de salud o agentes comunitarias, generalmente mujeres de la misma comunidad, que actúan como intermediarias entre el sistema de salud y la población¹⁰. Bajo la guía de las matronas, estas promotoras colaboran en la identificación de embarazos, la difusión de información, el seguimiento de mujeres en situación de riesgo y la movilización comunitaria. Su participación potencia el alcance de las intervenciones, refuerza el sentido de pertenencia local y contribuye a la sostenibilidad de los programas¹⁰.
Además, los estudios destacan la importancia de la identificación temprana de signos de alarma y la derivación oportuna a centros de mayor complejidad como aspectos clave para prevenir desenlaces fatales¹¹. Las matronas, al conocer los circuitos de derivación, las rutas sanitarias y las posibilidades reales de traslado, pueden tomar decisiones informadas y rápidas que salvan vidas. Este rol de enlace entre la comunidad y el sistema hospitalario exige no solo competencias técnicas, sino también habilidades de gestión, comunicación interprofesional y liderazgo local.
Otro hallazgo relevante es la influencia positiva que tiene la figura de la matrona en la percepción comunitaria sobre la salud materna. Su presencia constante, su compromiso ético, su cercanía emocional y su capacidad de escucha generan altos niveles de confianza entre las mujeres, sus familias y la comunidad en general. Esta confianza actúa como un facilitador para la apertura al diálogo, la modificación de creencias perjudiciales, la aceptación de prácticas saludables y el abandono progresivo de hábitos o costumbres que representan riesgos para la salud materna. La relación matrona-comunidad se construye así sobre la base del respeto mutuo, la comprensión intercultural y la participación activa de los sujetos involucrados.
No obstante, los estudios revisados también advierten sobre una serie de desafíos persistentes que limitan el alcance, la eficacia y la sostenibilidad de estas intervenciones comunitarias. Uno de los principales obstáculos señalados es la falta de recursos materiales, financieros y humanos necesarios para implementar las estrategias de manera adecuada. En muchos casos, las matronas deben asumir múltiples funciones sin contar con el equipamiento, el transporte, el tiempo ni el apoyo institucional necesario, lo que genera sobrecarga laboral, estrés y desgaste profesional¹² ¹³.
Otro desafío importante es la débil articulación entre el trabajo comunitario de las matronas y los servicios hospitalarios o de atención especializada. La falta de coordinación, la escasa comunicación intersectorial y la ausencia de protocolos de referencia y contrarreferencia claramente establecidos dificultan la continuidad de la atención y generan quiebres en la calidad del cuidado. En algunos contextos, se reporta incluso una subvaloración del rol de las matronas por parte de otros profesionales de salud, lo cual limita su participación en procesos de decisión y debilita su autoridad técnica frente a la comunidad.
También se identifican resistencias culturales, religiosas o sociales frente a ciertas prácticas biomédicas promovidas por las matronas, tales como el uso de anticonceptivos, la atención institucional del parto o el acceso a servicios de salud mental. Estas resistencias no deben ser abordadas desde una perspectiva impositiva, sino mediante el diálogo intercultural, el respeto a los saberes locales y la construcción conjunta de soluciones adaptadas a las realidades comunitarias¹² ¹³..
Finalmente, se observa una falta de reconocimiento institucional del trabajo comunitario de las matronas, tanto en términos simbólicos como operativos. A pesar de los resultados positivos documentados, muchas de estas intervenciones no están formalmente integradas en las políticas públicas ni cuentan con sistemas de monitoreo y evaluación que permitan medir su impacto, ajustar sus estrategias y garantizar su continuidad¹⁴. Esta debilidad institucional impide consolidar el papel de las matronas como líderes comunitarias en salud y limita la posibilidad de escalar o replicar estas experiencias exitosas en otros territorios.
En resumen, los estudios revisados evidencian que las intervenciones comunitarias lideradas por matronas son herramientas fundamentales en la lucha contra la mortalidad materna, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad. No obstante, para lograr un impacto duradero y estructural, es imprescindible superar las barreras mencionadas, mediante políticas públicas que reconozcan, respalden e institucionalicen el rol de las matronas como protagonistas de la transformación sanitaria y social en sus comunidades¹⁴,¹⁵.
CONCLUSIONES
Los hallazgos de esta revisión sistemática permiten afirmar que las matronas son agentes clave en la reducción de la mortalidad materna, no solo por su competencia clínica, sino también por su capacidad para liderar intervenciones comunitarias de alto impacto. Su trabajo en el territorio, su cercanía con las mujeres y su comprensión de las realidades locales les otorgan una posición estratégica para articular respuestas efectivas, culturalmente pertinentes y centradas en los derechos humanos.
Para maximizar el impacto de su labor, es imprescindible que los sistemas de salud reconozcan, institucionalizan y fortalezcan las intervenciones comunitarias lideradas por matronas. Esto implica asignar recursos adecuados, garantizar condiciones laborales dignas, ofrecer formación continua en competencias comunitarias, comunicacionales y políticas, e impulsar marcos normativos que legitimen su rol como líderes en salud pública. Asimismo, es esencial promover alianzas multisectoriales que integren a las matronas en redes de trabajo colaborativas junto a otros actores sociales, educativos y gubernamentales, de modo que se aborden de forma integral las causas profundas de la mortalidad materna.
Superar las barreras culturales y estructurales requiere una acción conjunta y sostenida, que reconozca el valor del conocimiento situado, la sabiduría práctica y el compromiso ético de las matronas con la vida de las mujeres. En este sentido, apoyar y expandir las intervenciones comunitarias lideradas por matronas no solo es una estrategia eficaz para reducir la mortalidad materna, sino también una apuesta por sistemas de salud más justos, inclusivos y centrados en las personas.
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