Intervenciones optométricas y rehabilitación visual en pacientes con baja visión. Un enfoque integral para mejorar la calidad de vida

9 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Álvaro Fanlo Zarazaga. Óptico Optometrista, Hospital Miguel Servet, Servicio de Oftalmología (Zaragoza).
  2. Carmen Bilbao Porta. Óptico Optometrista, Hospital Miguel Servet, Servicio de Oftalmología (Zaragoza).
  3. Javier Pérez Velilla. Óptico Optometrista, Hospital Miguel Servet, Servicio de Oftalmología (Zaragoza).
  4. Diana Soriano Pina. Óptico Optometrista, Hospital de Calahorra (La Rioja).
  5. Laura Polaino Martínez. TCAE, Zaragoza.
  6. Jorge Andrés Navarro. Óptico Optometrista, Hospital Miguel Servet, Servicio de Oftalmología (Zaragoza).

 

RESUMEN

La Baja Visión es un desafío clínico y social que afecta a millones de personas en todo el mundo, limitando su capacidad para realizar actividades cotidianas de manera independiente. Este artículo aborda la definición, evaluación y manejo clínico de la BV, destacando la importancia de un enfoque multidimensional que incluya intervenciones optométricas, rehabilitación visual y apoyo psicológico. Además, se analiza el papel crucial de las ayudas ópticas, no ópticas y digitales en la mejora de la funcionalidad visual restante, así como la importancia del entorno familiar en el proceso de rehabilitación. El enfoque integral propuesto tiene como objetivo no solo mantener la independencia del paciente, sino también reducir la carga psicológica asociada con la pérdida de visión.

PALABRAS CLAVE

Baja visión, optometría, personas con daño visual.

ABSTRACT

Low Vision is a clinical and social challenge that affects millions of people worldwide, limiting their ability to perform daily activities independently. This article discusses the definition, evaluation, and clinical management of LV, emphasizing the importance of a multidimensional approach that includes optometric interventions, visual rehabilitation, and psychological support. Additionally, the crucial role of optical, non-optical, and digital aids in enhancing residual visual functionality is analyzed, along with the significance of the family environment in the rehabilitation process. The proposed comprehensive approach aims not only to maintain the patient’s independence but also to reduce the psychological burden associated with vision loss.

KEY WORDS

Low vision, optometry, visually impaired persons.

DESARROLLO DEL TEMA

La Baja Visión (BV) representa un reto clínico y social significativo, afectando a millones de personas en todo el mundo y limitando su capacidad para realizar actividades cotidianas de manera independiente. Según el informe sobre la visión 2019 de la OMS y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera (IAPB), 2.200 millones de personas tienen una deficiencia visual o ceguera y 1.000 millones tienen una deficiencia visual que podría haberse prevenido o que aún no se ha diagnosticado1. La décima revisión de la Clasificación Internacional de las Enfermedades y Trastornos relacionados con la Salud realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la deficiencia visual en cinco niveles de gravedad basados en la agudeza visual (AV) y categorizados del 0 al 5, desde una visión leve hasta la ceguera total. La deficiencia visual se categoriza nivel 1 cuando la AV en visión lejana es inferior a 0,3, nivel 2 cuando es menor de 0,1, nivel 3 cuando es menor de 0,05, nivel 4 cuando es inferior a 0,02 y nivel 5 cuando no hay percepción de luz2.

La Baja Visión se define típicamente por una AV inferior a 0,3 y/o un campo visual inferior a 20o desde el punto de fijación—aún después de tratamiento y/o corrección refractiva común— lo que marca un límite crítico donde la funcionalidad visual comienza a deteriorarse notablemente. Sin embargo, la simple medida de la AV no caracteriza completamente la complejidad de las deficiencias visuales, ya que otros factores, como el campo visual (CV), la sensibilidad al contraste (SC), la capacidad de adaptación a la oscuridad y la susceptibilidad al deslumbramiento, también influyen significativamente en la calidad de vida de los pacientes.

El manejo clínico de la Baja Visión requiere una evaluación exhaustiva de estas variables para ofrecer intervenciones que no solo se enfoquen en la mejora de la AV, sino también en la optimización de la funcionalidad visual restante del paciente. Es crucial reconocer que, incluso cuando la AV se mantiene por encima del umbral crítico de 0,3, los pacientes pueden experimentar una «visión frágil», caracterizada por deslumbramiento excesivo, pérdida del campo visual y dificultades en condiciones de poca luz. Estos síntomas, aunque menos obvios que una reducción en la AV, pueden impactar notablemente la calidad de vida y, por lo tanto, merecen una atención clínica por parte de los profesionales de la visión.

La intervención en estos casos suele incluir la prescripción de ayudas ópticas especializadas y programas de rehabilitación visual diseñados para maximizar el uso del resto visual y mejorar la adaptación del paciente a sus nuevas circunstancias. Debemos tener en cuenta que siempre que exista un resto visual, existe posibilidad de recibir rehabilitación visual y/o ayudas de Baja Visión. Sin embargo, cuando el resto visual es muy limitado – con AV inferior a 0,016 – las opciones de tratamiento son muy escasas.

El enfoque multidimensional de la Baja Visión es fundamental, no solo con el fin de que el paciente mantenga cierto grado de independencia, sino también con el de reducir la carga psicológica que acompaña a la pérdida progresiva de la visión.

 

EVALUACIÓN Y MANEJO CLÍNICO DE LA BAJA VISIÓN:

Etapas emocionales del paciente con Baja Visión:

El proceso de ajuste emocional tras el diagnóstico de Baja Visión consta de cinco fases:

  1. Shock Emocional: inicialmente, el paciente experimenta confusión, miedo, angustia y tristeza. La capacidad para asimilar información es limitada, por lo que es esencial dosificar la información y permitir tiempo para la aceptación.
  2. Negación: como mecanismo de defensa, el paciente puede negar la realidad de su condición, posponiendo tratamientos y buscando segundas opiniones. Aunque esto puede ayudar a manejar la ansiedad temporalmente, un retraso prolongado en la aceptación puede impedir el acceso a las ayudas necesarias.
  3. Realidad: en esta etapa, el paciente comienza a enfrentar la realidad, lo que puede llevar a un riesgo de aislamiento social. Es crucial proporcionar apoyo para evitar el deterioro emocional y facilitar el enfoque en las capacidades residuales.
  4. Aceptación: el paciente comienza a tomar control sobre su situación, mostrando receptividad hacia los tratamientos y rehabilitación.
  5. Ajuste: se produce una reestructuración en la vida del paciente y su familia, logrando la reintegración social, académica o laboral. Esta fase puede variar en duración y dependerá del apoyo psicológico recibido.

Intervenciones optométricas y ayudas visuales:

Ayudas visuales ópticas y no ópticas:

Las ayudas visuales para pacientes con Baja Visión son dispositivos y herramientas que se utilizan para maximizar el uso del resto visual que poseen las personas con discapacidades visuales significativas. Estas ayudas se dividen en dos grandes categorías: ópticas y no ópticas, y su selección y adaptación dependen de las necesidades específicas de cada paciente, buscando mejorar su calidad de vida y autonomía.

Ayudas visuales ópticas:

Las ayudas ópticas son dispositivos que mejoran la capacidad visual del paciente al modificar el tamaño de la imagen y hacer que los detalles sean más perceptibles por el usuario. Algunos ejemplos son:

  1. Lupas: dispositivos de aumento que permiten ver objetos más pequeños con mayor claridad. Se pueden encontrar en versiones manuales, montadas en un soporte o incluso integradas en gafas. Las lupas electrónicas ofrecen la ventaja adicional de aumentar y ajustar la imagen de manera digital, lo que proporciona un mayor control sobre el nivel de magnificación.
  2. Microscopios y Tele-microscopios: son lentes de alto poder de aumento que se utilizan principalmente para tareas de visión cercana. Los tele-microscopios, por su parte, permiten al usuario enfocar objetos a distintas distancias, combinando la funcionalidad de un telescopio con la de un microscopio.
  3. Telescopios: utilizados para mejorar la visión a larga distancia, estos dispositivos son útiles para actividades como ver señales de tráfico, asistir a eventos deportivos o reconocer rostros desde lejos.
  4. Filtros terapéuticos: estos son lentes especiales que modifican la luz entrante para mejorar el contraste y reducir el deslumbramiento, lo que es particularmente beneficioso para personas con sensibilidad a la luz o con enfermedades oculares específicas como la degeneración macular.

Ayudas visuales no ópticas:

Las ayudas no ópticas son complementos esenciales que ayudan a mejorar la visibilidad o la movilidad sin depender de la magnificación directa:

  1. Iluminación y Ergonomía: las mejoras en la iluminación son fundamentales para maximizar la visión residual. Esto incluye el uso de flexos ajustables que permiten dirigir la luz exactamente donde se necesita, así como atriles que posicionan los materiales de lectura de manera óptima para reducir el esfuerzo visual.
  2. Materiales adaptativos: existen herramientas como enhebradores de agujas, cintas métricas con marcas táctiles, y otros dispositivos que están diseñados para facilitar tareas cotidianas. Estos permiten a las personas con Baja Visión realizar actividades diarias como costura, lectura de relojes o el uso de despertadores.
  3. Ayudas para la Movilidad: los bastones de movilidad, tarjetas «taxi» y otros dispositivos similares ayudan a los pacientes a desplazarse de manera segura, compensando la pérdida de campo visual periférico y facilitando la navegación en entornos complejos.

Ayudas digitales y tecnologías avanzadas:

La tecnología ha permitido el desarrollo de dispositivos avanzados que combinan elementos de las ayudas ópticas y no ópticas, ofreciendo soluciones innovadoras para mejorar la visión funcional:

  1. Retiplus 2: estas gafas inteligentes de realidad aumentada combinan la rehabilitación visual con una ayuda visual directa, siendo especialmente útiles para pacientes con maculopatías. Permiten ampliar el campo visual, mejorar el contraste y la orientación, y anticipar obstáculos, lo cual es crucial para personas con limitaciones de campo visual, como las que padecen retinosis pigmentaria o glaucoma.
  2. Acesight: un visor electrónico que amplifica las imágenes hasta que el ojo del paciente pueda ver claramente, facilitando la visualización de objetos distantes como pizarras o televisores.
  3. OrCam MyEye 2: un dispositivo innovador que se acopla a las gafas y utiliza inteligencia artificial para leer textos en voz alta, reconocer caras e identificar productos. Este tipo de tecnología es especialmente útil para aquellos que han perdido la capacidad de leer o reconocer su entorno visualmente.
  4. eSight Eyewear: gafas electrónicas portátiles de alta definición aprobadas por la FDA, que permiten al usuario ajustar la distancia de trabajo (cerca, intermedia o lejos) y que son versátiles para su uso tanto en interiores como en exteriores. Además, estas gafas ofrecen una función de polaridad invertida que facilita la lectura para personas con fotofobia.
  5. Jordy: un sistema de circuito cerrado de televisión (CCTV) portátil que permite ver a distintas distancias. Este dispositivo se puede acoplar a un monitor de televisión de alta resolución, ofreciendo una ampliación significativa, lo que lo convierte en una herramienta versátil para la vida cotidiana.

Las ayudas visuales, tanto ópticas como no ópticas, son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas con Baja Visión. Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos en dispositivos como las Smartglasses y las ayudas digitales, es posible ofrecer soluciones más efectivas y personalizadas para cada paciente. En centros especializados de Baja Visión, la adaptación de estas ayudas se realiza siguiendo protocolos especializados que aseguran que cada paciente pueda aprovechar al máximo su resto visual, logrando una mayor autonomía y una mejor calidad de vida3.

Rehabilitación visual y soporte psicológico

La rehabilitación visual en pacientes con Baja Visión es esencial para maximizar el uso del resto visual. En casos de visión extremadamente limitada, la rehabilitación se centra en enseñar habilidades de adaptación y el uso de dispositivos de ayuda. El apoyo psicológico también juega un papel fundamental en este proceso, ayudando a los pacientes a manejar el impacto emocional de la Baja Visión y a avanzar en las etapas de duelo hacia una reintegración exitosa4.

El papel del entorno familiar en la rehabilitación

El entorno familiar del paciente con Baja Visión es crucial para el éxito de las intervenciones. Los familiares deben estar informados y capacitados para brindar apoyo emocional y práctico. Su participación activa puede facilitar la adaptación del paciente, asegurando que las estrategias de rehabilitación se implementen de manera consistente en el hogar. Además, es importante que las familias comprendan las limitaciones y posibilidades del paciente, promoviendo un ambiente que favorezca la autonomía y la integración social.

 

CONCLUSIÓN

La Baja Visión es una condición que impacta profundamente en la vida de los pacientes y sus familias. A través de una combinación de intervenciones optométricas, rehabilitación visual, y apoyo psicológico, es posible mejorar significativamente la calidad de vida de estos pacientes. La aceptación y ajuste a la Baja Visión es un proceso que requiere tiempo, comprensión y un enfoque integral que involucre tanto a los profesionales de la salud visual como al entorno familiar del paciente. Con las herramientas y el apoyo adecuado, los pacientes pueden lograr una reintegración social y laboral, viviendo una vida plena y satisfactoria a pesar de las limitaciones visuales.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. World report on vision. Vol. 214, World Health Organisation. 2019.

2. Ministerio de Sanidad SGT. Clasificación Internacional de Enfermedades – 10.a Revisión Modificación Clínica. 5th ed. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2024. 725 p. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/estadEstudios/estadisticas/normalizacion/CIE10/2024/2024_CIE10ES_Tomo_I_Diagnosticos_1650165371350925565.pdf

3. van Nispen RM, Virgili G, Hoeben M, Langelaan M, Klevering J, Keunen JE, et al. Low vision rehabilitation for better quality of life in visually impaired adults. Cochrane database Syst Rev. 2020 Jan;1(1):CD006543.

4. Lorenzini M-C, Wittich W. Factors related to the use of magnifying low vision aids: a scoping review. Disabil Rehabil. 2020 Dec;42(24):3525–37.

 

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