Irradiación parcial de la mama: revisión actualizada

30 noviembre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.69.96.001

 

 

 

AUTORES

  1. Carmen Pilar Villalba Pérez. Médico Interno Residente de Oncología Radioterápica en el Hospital Universitario de La Princesa. Madrid. España.

 

RESUMEN

La irradiación parcial de la mama (IPM) ha emergido como una alternativa consolidada a la irradiación mamaria total (IMT) en pacientes seleccionadas con cáncer de mama en estadios tempranos. Su fundamento radica en la observación de que la mayoría de las recidivas locales tras cirugía conservadora se producen en el lecho tumoral, por lo que la administración de dosis focalizadas permite reducir la irradiación de tejido sano, disminuir la toxicidad y acortar los tiempos de tratamiento¹. Las técnicas disponibles incluyen radioterapia intraoperatoria (IORT), braquiterapia (multicatéter o con aplicadores), 3D‐CRT e IMRT, y los esquemas pueden variar desde dosis únicas hasta fraccionamientos acelerados². Ensayos clínicos aleatorizados relevantes como TARGIT-A y ELIOT han aportado datos a largo plazo sobre control local y supervivencia, mostrando resultados comparables en pacientes correctamente seleccionadas³⁴. Otros estudios multicéntricos como IMPORT LOW y Budapest han corroborado la no inferioridad en control local a mediano plazo y mejores resultados cosméticos en algunos subgrupos⁵⁶. La IPM reduce la dosis recibida por corazón y pulmón, minimizando potenciales efectos tardíos cardiovasculares y respiratorios⁷. Sin embargo, persisten interrogantes acerca de la selección de pacientes jóvenes, multifocalidad y la estandarización técnica entre centros, lo que ha motivado la emisión de guías por sociedades como ASTRO y GEC-ESTRO para definir criterios de elegibilidad⁸⁹. En conjunto, la evidencia respalda la IPM como opción efectiva y segura en pacientes con tumores unifocales, márgenes adecuados y perfiles de bajo riesgo, siempre que su implementación incluya protocolos estandarizados y seguimiento a largo plazo¹⁰.

PALABRAS CLAVE

Neoplasias de la mama, radioterapia, braquiterapia, atención intraoperatoria, hipofraccionamiento.

ABSTRACT

Partial breast irradiation (PBI) has emerged as a consolidated alternative to whole breast irradiation (WBI) in selected patients with early-stage breast cancer. Its rationale lies in the observation that most local recurrences after breast‐conserving surgery occur in the tumor bed, allowing focused dose delivery to reduce irradiation of healthy tissue, decrease toxicity, and shorten treatment times¹. Available techniques include intraoperative radiotherapy (IORT), brachytherapy (multicatheter or applicator‐based), 3D‐CRT, and IMRT, with fractionation schedules ranging from single doses to accelerated regimens². Relevant randomized clinical trials such as TARGIT‐A and ELIOT have provided long‐term data on local control and survival, demonstrating comparable outcomes in properly selected patients³⁴. Other multicenter studies, including IMPORT LOW and Budapest, have corroborated the noninferiority of PBI in terms of medium‐term local control and have reported improved cosmetic results in certain subgroups⁵,⁶. PBI reduces radiation dose exposure to the heart and lung, minimizing potential late cardiovascular and respiratory effects⁷. However, questions remain regarding its use in younger patients, multifocal disease, and technical standardization across centers, prompting the development of guidelines by societies such as ASTRO and GEC‐ESTRO to define eligibility criteria⁸,⁹. Overall, current evidence supports PBI as an effective and safe option in patients with unifocal tumors, adequate surgical margins, and low‐risk profiles, provided its implementation includes standardized protocols and long‐term follow-up¹⁰.

KEY WORDS

Breast neoplasms, radiotherapy, brachytherapy, intraoperative care, hypofractionation.

INTRODUCCIÓN

El cáncer de mama es la neoplasia maligna más frecuente en mujeres a nivel mundial y la radioterapia adyuvante tras cirugía conservadora ha demostrado reducir la recidiva local y mejorar la supervivencia. Tradicionalmente, la IMT ha sido el estándar, no obstante, la mejor comprensión de los patrones de recaída y el progreso tecnológico han impulsado la irradiación parcial de la mama (IPM), dirigida al lecho tumoral con el objetivo de mantener la eficacia oncológica mientras se minimiza la exposición de tejidos sanos¹.

OBJETIVOS

  • Analizar la evidencia actual sobre eficacia y seguridad de la IPM.
  • Describir las técnicas disponibles y criterios de selección.
  • Evaluar efectos cosméticos, toxicidad y aspectos logísticos.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa basada en la bibliografía indicada por el solicitante, complementada con artículos clave, ensayos clínicos aleatorizados y guías de práctica clínica. Se priorizaron estudios fase III y consensos internacionales publicados entre 2010 y 2024. Se evaluaron endpoints como control local, supervivencia global, toxicidad aguda y tardía, resultados cosméticos y calidad de vida³⁻¹².

RESULTADOS

Las modalidades de IPM varían en técnica y fraccionamiento. La IORT administra radiación directamente al lecho tumoral durante la tumorectomía, permitiendo una única sesión y evitando la necesidad de desplazamientos postoperatorios. Ensayos randomizados como ELIOT y TARGIT-A han evaluado la equivalencia a largo plazo: ELIOT mostró tasas de recurrencia local globalmente comparables, pero con diferencias en subgrupos, mientras que TARGIT-A reportó resultados aceptables en pacientes con tumores de bajo riesgo³⁴. La braquiterapia, tanto multicatéter como con dispositivos intraparenquimatosos, ofrece excelente conformación dosimétrica y buenos resultados cosméticos, aunque requiere experiencia técnica y recursos específicos⁴. La radioterapia externa acelerada (3D-CRT o IMRT) permite administrar IPM en pocos fraccionamientos con buena homogeneidad de dosis y menor irradiación de corazón y pulmón, lo que resulta relevante en tumores izquierdos5-10.

Ensayos como IMPORT LOW han demostrado la no inferioridad en control local a 5 años, con menor toxicidad en el brazo de IPM, mientras que el ensayo Budapest aportó datos de 10 años de seguimiento confirmando la seguridad oncológica en pacientes seleccionadas¹¹,¹². En contraste, estudios como RAPID señalaron peores resultados cosméticos en algunos esquemas acelerados, subrayando la importancia de la técnica y fraccionamiento utilizados⁹.

Respecto a toxicidad, la IPM muestra menor incidencia de fibrosis cutánea, telangiectasias y cambios inductivos en el tejido mamario frente a IMT, y reduce la dosis hepática y cardiaca acumulada, lo que puede traducirse en menor morbilidad cardiovascular a largo plazo7,10. En términos de calidad de vida, la reducción de sesiones y la menor incidencia de efectos locales mejoran la percepción estética y la satisfacción de las pacientes.

DISCUSIÓN

La IPM representa una estrategia terapéutica consolidada para pacientes con cáncer de mama en estadios iniciales y características favorables. Sus principales ventajas incluyen la reducción del volumen irradiado, disminución de la irradiación de órganos críticos, acortamiento de los tratamientos y mejor perfil cosmético en muchos estudios5-11. No obstante, su aplicación exige criterios estrictos de selección (por ejemplo, edad ≥50 años, tumor unifocal ≤2–3 cm, márgenes negativos y ausencia de componente ductal intraductal extenso) y experiencia técnica en el centro tratante, tal como recomiendan ASTRO y GEC-ESTRO³,¹³.
Las diferencias observadas en resultados cosméticos entre estudios sugieren que variables técnicas —dosis, fraccionamiento, método de entrega y control de calidad— son determinantes del resultado final. Por ello, la estandarización de protocolos y la formación especializada son imprescindibles para minimizar variabilidad intercentro⁹. Asimismo, la IORT ofrece ventajas logísticas y de adherencia, pero su aplicabilidad debería limitarse a pacientes que cumplan criterios estrictos y ser evaluada en el contexto de ensayos o registros institucionales⁶,⁷.

Futuras líneas de investigación deberán abordar: optimización del fraccionamiento y la técnica en subgrupos (tumores izquierdos, pacientes jóvenes), integración con biomarcadores de riesgo y herramientas de imagen avanzadas para planificación adaptativa, además de estudios costo-efectividad que faciliten la adopción en entornos diversos. En conclusión, la IPM es una alternativa efectiva y segura en pacientes seleccionadas, con potencial para mejorar la calidad de vida y reducir morbilidad asociada a la radioterapia mamaria tradicional.

 

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