La enfermedad de Parkinson

27 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Cristina María Martín Gracia. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  2. Susana Torralba Aznárez. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  3. Sofía Torres Adiego. Enfermera. Hospital Universitario San Jorge. Huesca. España.
  4. Inés María Tagüeña Posa. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  5. Ana Garrido Ruiz. Enfermera. Zaragoza. España.
  6. Irune López Barrio. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa caracterizada por la pérdida neuronal en la sustancia negra y la formación de cuerpos de Lewy. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, con la edad como principal factor de riesgo, además de una mayor prevalencia en varones. Entre los factores de riesgo modificables destacan la exposición a pesticidas, metales e intoxicantes ambientales. Como factores protectores se señalan el ejercicio físico, una dieta equilibrada rica en frutas, verduras y ácidos grasos insaturados, y paradójicamente, el consumo de tabaco. Los síntomas incluyen tanto manifestaciones motoras (rigidez, temblor en reposo y bradicinesia) como no motoras (dolor, estreñimiento, depresión, etc.). El dolor es un síntoma relevante y frecuente, aunque aún no existe un sistema de clasificación consensuado. El tratamiento más eficaz es farmacológico, siendo la Levodopa el fármaco de elección, aunque también se utilizan agonistas dopaminérgicos. La fisioterapia y la actividad física complementan el abordaje terapéutico, mejorando la calidad de vida del paciente.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Parkinson, síntomas caracterológicos, tratamiento primario.

ABSTRACT

Parkinson’s disease is a neurodegenerative disorder characterized by neuronal loss in the substantia nigra and the presence of Lewy bodies. It is the second most common neurodegenerative disease, with age being the main risk factor, and a higher prevalence in men. Modifiable risk factors include exposure to pesticides, metals, and environmental toxins. Protective factors involve regular physical activity, a balanced diet rich in fruits, vegetables, and unsaturated fats, and, surprisingly, tobacco use. Symptoms include both motor signs (rigidity, resting tremor, bradykinesia) and non-motor features (pain, constipation, depression, etc.). Pain is a frequent and impactful symptom, though a standardized classification system is still lacking. The most effective treatment remains pharmacological, with Levodopa as the first-line drug, often combined with Carbidopa or Benserazide. Dopamine agonists are also used but may cause significant side effects. Physical therapy and exercise are essential therapeutic pillars to enhance patients’ quality of life.

KEY WORDS

Parkinson disease, characterological symptoms, primary treatment.

DESARROLLO DEL TEMA

DEFINICIÓN, FACTORES DE RIESGO Y FACTORES PROTECTORES:

La enfermedad de parkinson es una enfermedad neurodegenerativa producida por la formación de inclusiones neuronales en forma de cuerpos de Lewy y neuritas de Lewy, con pérdida celular de la sustancia negra y otras áreas cerebrales. Es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, siendo la edad el factor de riesgo más importante para desarrollarla. Además, los hombres son más susceptibles que las mujeres, con una prevalencia de aproximadamente 3:2, y su desarrollo tiene un gran componente genético1.

Cada vez más existe una tendencia a llevar estilos de vida saludables (comer variado y sano, práctica de ejercicio físico, etc.) con la finalidad de prevenir enfermedades como el parkinson a edades avanzadas. Algunos de los factores modificables que probablemente podrían disminuir las probabilidades de padecer enfermedad de parkinson son, por ejemplo, disminuir la exposición a pesticidas, productos contaminantes ambientales e iones metálicos. Estos productos causan estrés oxidativo, disfunción mitocondrial y neuroinflamación crónica, y un fuerte factor de riesgo potencial de desarrollar enfermedades degenerativas, como es la enfermedad de parkinson.

La práctica de ejercicio físico y el llevar a cabo una vida activa constituyen un factor protector para esta enfermedad, pues mejora la fuerza muscular, el equilibrio, la marcha, la postura, la cognición, el bienestar general y la calidad de vida.

Asimismo, se han publicado estudios epidemiológicos que sugieren una asociación positiva entre algunos elementos dietéticos y perfiles metabólicos con el riesgo de desarrollar enfermedad de parkinson. En estos se mencionan alimentos con cafeína, elevado ácido úrico y los niveles de colesterol total. De esta manera, se considera un factor protector de la enfermedad la ingesta de una dieta equilibrada basada en frutas y verduras de origen regional, alimentos poco procesados, aumentando la ingesta de hidratos de carbono complejos frente a los hidratos de carbono simples y priorizando la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados frente a las grasas saturadas. Por otra parte, algunos estudios demuestran que el consumo de chocolate resulta beneficioso, debido a que su alto contenido en aminas biógenas tiene un efecto que podría suplir parcialmente al sistema dopaminérgico, disminuyendo también los síntomas de un parkinson ya instaurado2.

Contradictoriamente a lo que podríamos creer, el tabaco ha demostrado ser un factor protector para el desarrollo de enfermedad de parkinson. No se conoce cuál es el mecanismo por el que esto ocurre, pero existen estudios que reflejan una menor incidencia de parkinson entre personas fumadoras respecto a las no fumadoras2,3.

SINTOMATOLOGÍA:

La sintomatología clásica y comúnmente conocida por los profesionales sanitarios de la enfermedad de parkinson consiste en la triada de síntomas de rigidez, bradicinesia y temblor en reposo. No obstante, existen una serie de síntomas no motores que preceden a esos tres síntomas motores clásicos y que, en muchas ocasiones pasan desapercibidos al no prestarles atención o darles la importancia que tienen. Algunos de estos síntomas (que desarrollan prácticamente todos los pacientes) son el dolor, la hiposmia, el estreñimiento, la disfunción urinaria, la hipotensión ortostática, las pérdidas de memoria, la depresión y las alteraciones del sueño1.

De todos ellos, el dolor es uno de los síntomas más frecuentes, con una prevalencia del 40-85%. sin embargo, a pesar de este elevado porcentaje y el impacto que el dolor ocasiona sobre la calidad de vida de las personas con parkinson, no existe un método de clasificación del dolor del paciente con parkinson consensuado. Uno de los más utilizados en la práctica clínica es el de Wasner y Deuschl, que clasifica el dolor siguiendo 4 niveles. El primer nivel clasifica el dolor en 2 grupos: dolor asociado a la enfermedad de parkinson y dolor no asociado a la enfermedad de parkinson; el siguiente nivel, el nivel 2, subdivide los dos grupos previos en dos tipos de dolores diferentes (neuropático o nociceptivo); en el tercer nivel, se clasifican los distintos tipos de dolor según la localización (musculoesquelético, visceral, cutáneo, periférico o central); y, por último, el cuarto nivel consiste en la concreción del dolor según aspectos clínicos, patogénicos o terapéuticos4.

 

TRATAMIENTO:

La opción terapéutica farmacológica más eficaz para el tratamiento de la enfermedad de parkinson es la Levodopa, en combinación con Carbidopa o Benserazida. Estos fármacos son inhibidores de la enzima dopa-descarboxilasa, que inhibe la degradación periférica de la levodopa antes de su llegada al sistema nervioso central.

Los agonistas dopaminérgicos, bien administrados vía oral o en parche, también resultan eficaces para controlar la sintomatología motora. No obstante, estos tienen algunos efectos secundarios problemáticos como pueden ser el trastorno de control de impulsos, que puede cursar o derivar en ludopatía, hipersexualidad, o realización de gastos compulsivos, así como la posibilidad de aumentar la somnolencia diurna y producir alucinaciones. Por esta razón, junto con las posibles náuseas y mareos que pueden producir su administración, se comenzará a consumir a dosis bajas iniciales y, si la tolerancia es buena, se irá aumentando la dosis hasta llegar a la deseada.

Finalmente, a pesar de la gran eficacia del tratamiento farmacológico, no se debe olvidar que el ejercicio físico y la fisioterapia constituyen también un pilar fundamental del tratamiento5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Tolosa E, Garrido A, Scholz SW, Poewe W. Challenges in the diagnosis of Parkinson’s disease. Lancet Neurol [Internet]. 2021;20(5):385–97. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/S1474-4422(21)00030-2
  2. Reichmann H, Csoti I, Koschel J, Lorenzl S, Schrader C, Winkler J, et al. Life style and Parkinson’s disease. J Neural Transm (Vienna) [Internet]. 2022;129(9):1235–45. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s00702-022-02509-1
  3. Grotewold N, Albin RL. Update: Protective and risk factors for Parkinson disease. Parkinsonism Relat Disord [Internet]. 2024;125(107026):107026. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.parkreldis.2024.107026
  4. Cattaneo C, Jost WH. Pain in Parkinson’s disease: Pathophysiology, classification and treatment. J Integr Neurosci [Internet]. 2023;22(5):132. Disponible en: http://dx.doi.org/10.31083/j.jin2205132
  5. Waller S, Williams L, Morales-Briceño H, Fung VSC. The initial diagnosis and management of Parkinson’s disease. Aust J Gen Pract [Internet]. 2021;50(11):793–800. Disponible en: http://dx.doi.org/10.31128/AJGP-07-21-6087

 

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