La importancia de la higiene en el paciente encamado.

30 noviembre 2023

AUTORES

  1. Maria Elena Garcia López. TCAE HNSG.
  2. Maria Jesus Barcelona Blasco. TCAE HNSG.
  3. Maria de los Milagros Laimito Vargas. TCAE HNSG.
  4. Carlos Mayor Gomez. Enfermero HRV.
  5. Marta Barrado Rando. TCAE HRV.
  6. Ana Maria Lopez Gil. TCAE HRV.

 

RESUMEN

La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano cuyo peso corporal se sitúa sobre el 16% del total y que llega a cubrir casi la totalidad del organismo, no es una excepción a pesar de que en muchas ocasiones resulta difícil reconocerla como tal. Por tanto, el hecho de que todas las estructuras que integran la piel se mantengan sanas y en buenas condiciones será requisito indispensable para que las funciones asignadas a este importante órgano se desarrollen con normalidad. La higiene del paciente es el conjunto de intervenciones destinadas a mantener la piel de este limpia e hidratada, con el fin de proporcionar al paciente bienestar y comodidad, además de evitar la aparición de enfermedades, ya que esta actúa como primera barrera del organismo. Una correcta práctica de higiene se asocia a la disminución de la morbilidad y mortalidad de los pacientes hospitalizados, especialmente en el área de cuidados críticos, y está directamente relacionada con la reducción de las tasas de infecciones del tracto respiratorio y urinario, úlceras por presión, dermatitis, etc.

 

PALABRAS CLAVE

Higiene de la piel, aseo, paciente encamado, piel, cremas barrera.

 

ABSTRACT

The skin, the largest organ of the human body whose body weight is over 16% of the total and which covers almost the entire body, is no exception even though it is often difficult to recognize it as such. Therefore, the fact that all the structures that make up the skin remain healthy and in good condition will be an essential requirement for the functions assigned to this important organ to develop normally. Patient hygiene is the set of interventions aimed at keeping the patient’s skin clean and hydrated, in order to provide the patient with well-being and comfort, in addition to preventing the appearance of diseases, since it acts as the body’s first barrier. Correct hygiene practice is associated with a decrease in morbidity and mortality of hospitalized patients, especially in the critical care area, and is directly related to the reduction in rates of respiratory and urinary tract infections, pressure ulcers, dermatitis, etc.

 

KEY WORDS

Skin hygiene, grooming, bedridden patient, skin, barrier creams.

 

INTRODUCCIÓN

La higiene del paciente es el conjunto de intervenciones destinadas a mantener la piel de este limpia e hidratada, con el fin de proporcionar al paciente bienestar y comodidad, además de evitar la aparición de enfermedades, ya que esta actúa como primera barrera del organismo. Una correcta práctica de higiene se asocia a la disminución de la morbilidad y mortalidad de los pacientes hospitalizados, especialmente en el área de cuidados críticos, y está directamente relacionada con la reducción de las tasas de infecciones del tracto respiratorio y urinario, úlceras por presión, dermatitis, etc.1.

La piel, el órgano más extenso del cuerpo humano cuyo peso corporal se sitúa sobre el 16% del total y que llega a cubrir casi la totalidad del organismo, no es una excepción a pesar de que en muchas ocasiones resulta difícil reconocerla como tal. Por tanto, el hecho de que todas las estructuras que integran la piel se mantengan sanas y en buenas condiciones será requisito indispensable para que las funciones asignadas a este importante órgano se desarrollen con normalidad. Las estructuras integrantes de la piel presentan una serie de características diferenciales en función del estado evolutivo del individuo. A pesar de ello, las principales funciones asignadas a este complejo pueden fijarse en las siguientes:

 

  • Regulación de la temperatura corporal: mantener constante la temperatura del organismo mediante la actividad del sistema vascular y sudoral. La superficie cutánea aumenta o reduce su temperatura, como respuesta a los estímulos externos o internos a los que se ve sometida, mediante los fenómenos de vasoconstricción y vasodilatación de los vasos sanguíneos que inervan la piel y de la acción que proporciona la secreción de sudor por parte de las glándulas sudorales. Estas acciones se ven menguadas en los neonatos y niños de corta edad por la falta de desarrollo del control neurológico a tempranas edades.
  • Proporcionar sensibilidad acerca del entorno.
  • Síntesis de vitamina D.
  • Intervención fundamental en determinar los mecanismos inmunológicos del organismo.
  • Ejercer barrera física: proteger al medio interno frente a innumerables elementos físicos, químicos y biológicos existentes en el medio externo2.

 

La realización de la higiene del paciente no es una técnica exenta de riesgos. De hecho, se han descrito en la literatura numerosos eventos adversos durante el aseo del paciente crítico, tales como: hipotensión o hipertensión arterial, desaturación y desadaptación de la ventilación mecánica, hipertensión craneal, fibrilación auricular e incluso parada cardiorrespiratoria. 1.3 Es necesario planificar cuidadosamente el tipo de movilización que se va a realizar durante el aseo, en base al diagnóstico de ingreso, prescripción de restricción de movimientos, estado actual del paciente y medidas de soporte vital requeridas.

Además, deben tenerse en cuenta los siguientes aspectos:

 

  • La temperatura ambiental aconsejada se encuentra entre 22-25ºC, evitando las corrientes de aire. La temperatura del agua que se aplique sobre el cuerpo y cuero cabelludo debe rondar los 38ºC. la mayor parte de los expertos recomiendan que la temperatura del agua con la que se vaya a asear a un paciente fluctúe entre 38-40ºC ya que, si el agua que se usa en el lavado está demasiado caliente, podría originar un secado excesivo e innecesario de la piel. 2
  • Conviene usar jabón/champú neutro o ligeramente ácido, salvo indicación contraria. Los jabones dermatológicos existentes de forma habitual en los hospitales de nuestro entorno suelen ser no perfumados, ricos en humectante y de pH neutro.
  • El secado posterior a la limpieza con agua y jabón se hace necesario para evitar la maceración y el enfriamiento excesivo del paciente. La piel debe secarse con suavidad, mediante pequeños golpecitos, sin frotar, y poniendo especial atención en los pliegues cutáneos y espacios interdigitales, para evitar dejar zonas húmedas3.
  • Los productos hidratantes deben aplicarse sobre la piel intacta, en la dirección del crecimiento del vello, de forma suave, con un ligero masaje que favorece su absorción. Emplear leches y lociones corporales hidratantes tras la ducha o baño ricas en ácidos grasos esenciales, activos hidratantes que aporten los principios de los factores de hidratación corneocitaria (FHN), áloe vera, ceramidas.
  • Usar cremas y pomadas con poder aislante asiduamente sobre zonas expuestas a agresiones que sean capaces de alterar la función barrera de la piel. Las pomadas grasas, en cuya composición figura un alto porcentaje de vaselinas y lanolinas, forman una barrera protectora frente a agresiones externas. Tras su aplicación, la película grasa que cubre la piel, por oclusión, reduce la pérdida de agua de la superficie cutánea y enriquece, en consecuencia, el contenido en humedad de la piel4.

 

Para la realización de una correcta higiene del paciente encamado, es necesaria la colaboración de un equipo interdisciplinar, de celadores, enfermeras y TCAES, ya que en los pacientes encamados dada su fragilidad será necesario prestar especial atención a la hora de la movilización, así pues, cada uno tendrá sus funciones dentro de la acción de asear al paciente, y estas serán:

 

  • Celador/a: Será el encargado de colaborar en la correcta movilización del paciente durante el aseo, y de movilizar la cama si fuera necesario, así pues, atenderá a las indicaciones de la enfermera que esté en ese momento junto al paciente.
  • TCAE: Es la persona que colabora con la Enfermera en el aseo del paciente, realizando las actividades de aseo y será la encargada de preparar el material al comienzo del aseo y de retirar y desechar el material al finalizar.
  • Enfermera: Es la encargada de toma de decisiones durante la higiene del paciente encamado, diciendo el tipo de movilización que se le ha de realizar teniendo en cuenta las prescripciones médicas. Colaborará estrechamente junto a la TCAE a la hora de asear al paciente5.

 

CONCLUSIÓN

Una buena relación del personal con el paciente es fundamental para lograr también una buena calidad de vida y para recuperar la salud, no solo por los cuidados específicamente clínicos o médicos, sino por la dimensión emocional de la interacción, realizar la higiene tiene que perseguir, además de la limpieza estricta, la construcción de un vínculo de confianza que genere bienestar, tranquilidad y equilibrio anímico en el paciente.

La importancia de una correcta higiene en el paciente encamado nos ayudará a prevenir muchas patologías de la piel derivadas del encamamiento y de la presión prolongada en el tiempo en las mismas zonas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. GUÍA DE ACTUACIÓN: HIGIENE DEL PACIENTE CRÍTICO [Internet]. Index-f.com. [citado el 19 de octubre de 2023]. Disponible en: http://www.index-f.com/lascasas/documentos/lc0363.pdf
  2. Garrote A, Bonet R. Cremas barrera. Offarm [Internet]. 2004 [citado el 19 de octubre de 2023];23(9):73–8. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-cremas-barrera-13067348
  3. Robles Rangil P et al. Frecuencia de eventos adversos durante el aseo del paciente crítico. Enferm Intensiva. 2002, abr-jun; 13 (2): 47-56.
  4. Enfermería GEN. Escuela de Enfermería de Palencia “Dr. Dacio Crespo” [Internet]. Uva.es. [citado el 19 de octubre de 2023]. Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/35305/TFG-L2333.pdf%3Bjsessionid%3D9D0E25DB8DF125D42A5D534DABEB065B?sequence=1
  5. García Fernández FP et al. Incontinencia y úlceras por presión. Serie Documentos Técnicos GNEAUPP nº 10. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas. Madrid; 2006.

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