Lesiones por presión: cuidados en pacientes hospitalizados

6 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Ana Rosa Borrego Martínez. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.
  2. Cristina García Simón. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda. Zaragoza, España.
  3. Esperanza Liébanas Pacheco. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  4. Alba Guisado Díaz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza.
  5. Ana Martínez Ruíz. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa de Zaragoza. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las lesiones por presión (LPP), también conocidas como úlceras por decúbito, son un problema clínico común en pacientes hospitalizados, especialmente en aquellos con movilidad reducida, enfermedades crónicas o en estado crítico. Estas lesiones generan un impacto negativo en la evolución clínica, aumentando el riesgo de infecciones, dolor, y complicaciones sistémicas, además de incrementar los costos sanitarios. El presente artículo analiza los principales factores de riesgo, las estrategias preventivas y los cuidados terapéuticos más eficaces, destacando el papel del equipo de salud, en particular del personal de enfermería, en la vigilancia, prevención y tratamiento de las LPP.

PALABRAS CLAVE

Lesiones por presión, úlceras por decúbito, cuidados enfermeros, hospitalización, integridad cutánea.

ABSTRACT

Pressure injuries (PBIs), also known as pressure ulcers, are a common clinical problem in hospitalised patients, especially those with reduced mobility, chronic diseases or in critical condition. These injuries have a negative impact on clinical outcome, increasing the risk of infections, pain, and systemic complications, as well as increasing healthcare costs. This article discusses the main risk factors, preventive strategies and the most effective therapeutic care, highlighting the role of the healthcare team, particularly nurses, in the surveillance, prevention and treatment of these injuries.

KEY WORDS

Pressure injuries, pressure ulcers, pressure ulcers, nursing care, hospitalisation, skin integrity.

DESARROLLO DEL TEMA

Las lesiones por presión son áreas de daño localizado en la piel y/o tejidos subyacentes, causadas por la presión prolongada o la presión combinada con cizallamiento, generalmente sobre prominencias óseas como el sacro, talones, caderas y tobillos¹. Constituyen un indicador sensible de la calidad de la atención en instituciones sanitarias, ya que en su mayoría son evitables mediante una atención adecuada y oportuna².

Las estadísticas demuestran que la prevalencia de las LPP en hospitales puede alcanzar entre el 8 % y el 30 %, dependiendo del tipo de unidad y del perfil del paciente³. Además, su aparición prolonga la estancia hospitalaria, incrementa los gastos del sistema de salud y puede llevar a demandas legales por negligencia si no se han implementado protocolos adecuados de prevención y tratamiento⁴.

El abordaje de las lesiones por presión debe ser integral, incluyendo acciones de evaluación del riesgo, estrategias preventivas eficaces, intervenciones terapéuticas individualizadas y una formación constante del personal sanitario y cuidadores⁵.

1. Factores de riesgo para el desarrollo de LPP:

El riesgo de desarrollar lesiones por presión está influenciado por una combinación de factores extrínsecos (presión, fricción, humedad, cizallamiento) e intrínsecos (edad, estado nutricional, enfermedades crónicas, nivel de conciencia, movilidad limitada)⁶. Los grupos de riesgo incluyen:

  • Pacientes geriátricos.
  • Personas con lesiones medulares o enfermedades neuromusculares.
  • Pacientes en unidades de cuidados intensivos.
  • Personas con incontinencia urinaria o fecal.
  • Pacientes en estado de coma o sedación prolongada.

 

La evaluación del riesgo debe realizarse al ingreso del paciente y repetirse periódicamente, utilizando escalas estandarizadas como la escala de Braden, Norton o Waterlow⁷.

2. Estrategias de prevención:

La prevención de LPP debe ser una prioridad institucional, ya que evita complicaciones, reduce los costes hospitalarios y mejora la calidad de vida del paciente. Las principales intervenciones incluyen:

a) Valoración sistemática del riesgo:

Utilizar escalas clínicas permite categorizar a los pacientes según el nivel de riesgo y adaptar las intervenciones preventivas. La escala de Braden es una de las más utilizadas y evalúa seis dimensiones: percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción/cizalla⁷.

b) Reposicionamiento y movilización:

Se recomienda cambiar la posición del paciente cada 2 horas si está encamado, y cada 15 minutos si se encuentra en silla de ruedas. Se deben evitar posiciones que ejerzan presión directa sobre prominencias óseas⁸.

c) Superficies de apoyo:

El uso de colchones antiescaras, cojines viscoelásticos o de aire alternante, y taloneras acolchadas, contribuye a reducir la presión sostenida en zonas de riesgo⁹.

d) Cuidado e higiene de la piel:

La piel debe mantenerse limpia, seca e hidratada. Es fundamental evitar la humedad por sudoración o incontinencia, utilizando cremas barrera y productos emolientes que protegen la integridad cutánea¹⁰.

e) Soporte nutricional:

Un estado nutricional adecuado favorece la regeneración tisular y la resistencia de la piel. En pacientes con desnutrición o riesgo nutricional, debe iniciarse suplementación con proteínas, zinc, vitamina C y otros micronutrientes necesarios para la cicatrización¹¹.

f) Educación del personal y cuidadores:

Capacitar de forma continua al equipo de salud y a los cuidadores sobre técnicas de movilización, cuidados de la piel y medidas de prevención es crucial para reducir la incidencia de LPP¹².

3. Tratamiento de las lesiones por presión:

El abordaje terapéutico depende del estadio de la lesión, el estado general del paciente y la presencia de complicaciones como infecciones o necrosis. Las LPP se clasifican en cuatro estadios según la profundidad del daño¹³:

  • Estadio I: eritema no blanqueable en piel intacta.
  • Estadio II: pérdida parcial de espesor de la piel, con exposición de dermis.
  • Estadio III: pérdida total del espesor de la piel, con exposición de tejido subcutáneo.
  • Estadio IV: daño total que expone músculo, hueso o estructuras profundas.

 

Cuidados generales:

  • Limpieza de la herida: con solución salina o antisépticos no citotóxicos.
  • Desbridamiento: eliminación del tejido necrótico mediante métodos autolíticos, enzimáticos, mecánicos o quirúrgicos.
  • Apósitos avanzados: apósitos hidrocoloides, de espuma, de plata o alginatos, según las características de la herida.
  • Control de la infección: uso de antibióticos tópicos o sistémicos si hay signos de infección o celulitis.
  • Manejo del dolor: analgesia adaptada al grado de afectación.

 

El seguimiento debe ser continuo, documentando la evolución con fotografías, escalas de cicatrización y registros clínicos estandarizados¹⁴.

 

CONCLUSIONES

Las lesiones por presión representan un importante desafío en la atención hospitalaria, no sólo por sus consecuencias clínicas, sino también por su impacto psicológico y económico. La mayoría de las LPP son prevenibles si se implementan medidas adecuadas desde el ingreso hospitalario.

El personal de enfermería desempeña un rol protagónico en la detección temprana, prevención y tratamiento, siendo clave la formación continua, el uso de protocolos estandarizados y la implementación de tecnología de apoyo. Asimismo, la implicación de un equipo interdisciplinario y la participación activa de los pacientes y cuidadores mejoran significativamente los resultados clínicos.

Reducir la incidencia de estas lesiones es posible mediante un enfoque integral, humano y basado en la evidencia científica.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  11. Stratton, R. J., Green, C. J., & Elia, M.

 

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