La importancia de la nutrición en la enfermedad de Parkinson

25 abril 2024

 

AUTORES

  1. Marta Domingo Novella. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Alcañiz (Teruel).
  2. Rocío Pérez Escorihuela. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Alcañiz (Teruel).
  3. Victoria Armengod Fandos. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Andorra (Teruel).
  4. Inés Velasco Serrat. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Andorra (Teruel).
  5. Leticia Ferrer Aguiló. Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Caspe (Zaragoza).
  6. Fabiola Giménez Andrés Enfermera Residente en Enfermería Familiar y Comunitaria, Centro de Salud Caspe (Zaragoza).

 

RESUMEN 

La Enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo, crónico y multifactorial, que se caracteriza por una pérdida de las neuronas dopaminérgicas y un déficit de dopamina. La prevalencia de esta enfermedad es del 1% en mayores de 60 años, aumentando este porcentaje conforme avanza la edad, en cuanto a la incidencia se han observado cifras mayores en el sexo masculino.

En la EP las manifestaciones clínicas se presentan con síntomas motores y no motores. Es muy importante el diagnóstico precoz, control y seguimiento de los pacientes con esta afectación, atendiendo siempre a un abordaje multidisciplinar.

La realización de actividad física de forma regular, una alimentación variada y equilibrada como es la dieta mediterránea, en la que se combinen los nutrientes básicos, produce una respuesta neuroprotectora y antiinflamatoria en el organismo, además de tener un efecto cardiosaludable. Es importante tener en cuenta una redistribución proteica adecuada a lo largo del día, para mejorar la absorción de la medicación y en consecuencia mejorar la sintomatología que produce la afectación1,2,3,4.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Parkinson, calidad de vida, alimentación, nutrición y trastornos de deglución.

ABSTRACT

Parkinson’s disease (PD) is a chronic, multifactorial, neurodegenerative disorder characterized by a loss of dopaminergic neurons and a deficit of dopamine. The prevalence of this disease is 1% in people over 60 years of age, and this percentage increases with advancing age, with a higher incidence in males.

In PD the clinical manifestations present with motor and non-motor symptoms. Early diagnosis, control and follow-up of patients with this condition is very important, always taking into account a multidisciplinary approach.

Regular physical activity, a varied and balanced diet such as the Mediterranean diet, in which the basic nutrients are combined, produces a neuroprotective and anti-inflammatory response in the body, as well as having a heart-healthy effect. It is important to take into account an adequate protein redistribution throughout the day to improve the absorption of the treatment and consequently improve the symptomatology produced by the affectation.

KEY WORDS

Parkinson’s disease, quality of life, feeding, nutrition and swallowing disorders.

INTRODUCCIÓN 

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que se caracteriza por un déficit de dopamina y pérdida de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, es una enfermedad crónica multifactorial. La prevalencia en la población en general mayor de 60 años es del 1%, aumentando este porcentaje conforme aumenta la edad, llegando hasta un 3% en mayores de 80 años.  Existe una mayor incidencia en el sexo masculino en torno a los 70-74 años1,2,3.

Las manifestaciones clínicas de las personas con EP se presentan con síntomas motores como por ejemplo temblor, rigidez, bradicinesia, disfagia, cambios en la marcha e inestabilidad y no motores, como podría ser alto riesgo de desnutrición, pérdida de peso, alteraciones en el sueño, hiposmia, estreñimiento, demencia, sialorrea, etc.1,2,3.

Es muy importante el diagnóstico precoz, control y seguimiento de los pacientes con EP, atendiendo a un abordaje multidisciplinar, para que la enfermedad avance lo más lentamente posible, conservando en la medida de lo posible, su calidad de vida1,3.

Una alimentación variada y equilibrada como es la dieta mediterránea, en la que se combinen todos los nutrientes básicos, además de tener un efecto cardiosaludable, tiene una respuesta antiinflamatoria y neuroprotectora, que podría beneficiarnos en la EP1.

La levodopa es un medicamento muy sensible que interactúa con alimentos que contienen proteínas y grasas, se debe tomar correctamente para que el cuerpo absorba la mayor cantidad posible de medicación y en las mejores condiciones. Los medicamentos deberíamos administrarlos en la Fase ON del paciente, unos 30-60 minutos antes de la comida, esto nos permite una rápida absorción del medicamento antes de que los alimentos altos en proteínas puedan interferir con los transportadores. Se recomienda una redistribución proteica a lo largo del día, cuando se inicie el tratamiento con L-Dopa (0.5-0.8g/kg de peso/ día en proteína). Algunos de los pacientes podrían beneficiarse de la administración de dietas hipoproteicas durante la mañana y mediodía y posteriormente administrar alimentos ricos en proteínas por la noche. Esta distribución, produce una mejoría clínica de los síntomas durante el día correspondiendo con la Fase ON, ya que se ha observado menos fluctuaciones motoras en el binomio discinesia-bradicinesia1,3,4.

Una dieta rica en fibra nos hace mantener la microbiota intestinal estable, así como prevenir el estreñimiento. El efecto del aceite de oliva como principal fuente de grasas, por su perfil lipídico, contiene antioxidantes que protegen del estrés oxidativo del tejido cerebral, proporcionando carácter antiinflamatorio, respondiendo directamente como protector terapéutico para el organismo1,3.

Actualmente los tratamientos de curación de la EP no son efectivos, basándose principalmente, en mejorar la parte sintomática del paciente. Un buen control de la alimentación y la actividad física regular podría reducir gastos sanitarios, mejorar la calidad vida del paciente y tratar la enfermedad de una manera más efectiva1,2,4,5.

OBJETIVOS

El objetivo principal de este trabajo sería identificar problemas nutricionales, mostrando la relación entre la alimentación y la sintomatología asociada a la EP.

Como objetivos secundarios nos planteamos mejorar el estado nutricional del paciente, con un abordaje multidisciplinar y analizar posibles mecanismos neuroprotectores de la dieta mediterránea, que nos permitan disminuir las complicaciones de la EP, mejorar la calidad de vida y disminuir la morbimortalidad de los pacientes con esta afectación.

METODOLOGÍA 

Se realiza una revisión bibliográfica en bases de datos de alto impacto, basadas en la evidencia científica, tales como, Medline, Scopus, PubMed, Elsevier, Google Académico. Las Palabras clave utilizadas en su búsqueda e incluidas en los Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) son: Enfermedad de Parkinson nutrición, alimentación, calidad de vida y trastornos de deglución.

Los criterios de selección han sido artículos posteriores al año 2015, publicados en español y con disponibilidad a texto completo y los criterios de exclusión seleccionados, han sido artículos no relacionados con el tema, publicaciones con información incompleta o sin acceso y artículos en inglés.

RESULTADOS 

Un correcto aporte nutricional permite la reducción del riesgo y progresión de la EP, observando un efecto antioxidante y neuroprotector aportados con la alimentación1.

La adherencia a la dieta mediterránea, el aporte lipídico y una correcta hidratación, se relaciona con un buen control de peso y mejora de la sintomatología1,3,5.

Para conseguir un equilibrio intestinal, que contribuya a una homeostasis intestinal estable, es muy importante la ingesta de fibra regular, ya que el 60% de los pacientes con esta afectación desarrollan estreñimiento. Un correcto aporte de fibra, favorece el cambio en las poblaciones de bacterias intestinales, constituyendo un microbioma estable en el organismo1,2.

Es de especial relevancia el manejo de la disfagia, adaptando los diferentes tipos de texturas de los alimentos líquidos y sólidos, según el grado de dificultad para la deglución que presente el paciente en cada momento2,5.

Los pacientes con EP son más vulnerables a sufrir estados de desnutrición y reducción en la calidad de vida. Un estado de desnutrición generado por carencia, como la obesidad por exceso, podría llevarnos a una EP más avanzada, ya que los síntomas motores como el temblor, la rigidez y la movilidad, serían más pronunciados y la presencia de los síntomas no motores como deterioro cognitivo, depresión e hiposmia, en su conjunto, podrían afectar a la elección dietética y ser responsables del deterioro tanto del estado nutricional, como del estado general de estos pacientes1,2,5.

 

CONCLUSIONES

El cuidado de la alimentación y el correcto aporte de nutrientes está considerado como uno de los pilares fundamentales en el tratamiento de la EP, ya que un buen control del estado nutricional es un componente relevante en la calidad de vida de los sujetos afectados.

La dieta mediterránea, como parte integral del tratamiento de pacientes con EP, adaptada según el estado nutricional y el progreso de la enfermedad, disminuye las complicaciones, tiene un efecto neuroprotector, antiinflamatorio y disminuye la progresión de la enfermedad, mejorando así la calidad de vida.

Todavía quedan sin resolver muchas cuestiones acerca de los procesos involucrados en esta enfermedad, continuar las líneas de investigación y el conocimiento de todo ello, nos permitiría ampliar información, disminuyendo el gasto sanitario, y tratando la EP de una forma más efectiva.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Navajas Marín J. Efectos de la Dieta Mediterránea en la enfermedad de Parkinson. Universidad de Valladolid; 2023.
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  3. Reyes B, Del RR. Necesidades y recomendaciones nutricionales en los enfermos de Parkinson. Revisión bibliográfica y asociaciones de pacientes. Universidad de Valladolid; 2018.
  4. Salas-Salvado, J., Sanjaume, A. B. I., Trallero Casanas, R., Salo Sola, M. E., & Burgos Peláez, R. (Eds.). (2019). Nutrición y Dietética Clínica (4a ed.). Elsevier.
  5. Robayo-Poveda D, Cruz-Hidalgo P. Impacto del abordaje nutricional en pacientes con enfermedad neurodegenerativa de Parkinson. Revisión de la literatura. Rev Cien Ecu [Internet]. 2023 [citado el 13 de febrero del 2024];5(22):1/25-1/25. Disponible en: http://www.cienciaecuador.com.ec/index.php/ojs/article/view/151

 

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