AUTORES
- Belén Labián Díaz. Matrona en Hospital Universitario San Jorge (Huesca). España.
- María del Carmen Moyano Espadero. Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Esther López Romero. Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- María Royo del Río. Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Laura Pascual Pelegrina. Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Sofía Vargas Artajona. Matrona en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
RESUMEN
Se define menopausia como el cese de la actividad ovárica, que se establece pasado un año tras la última menstruación y marca el final de la etapa fértil de la mujer. Suele suceder entre los 45 y los 55 años y depende de varios factores. El periodo de tiempo que la rodea se denomina perimenopausia. En esta etapa se dan cambios importantes a nivel hormonal que condicionan síntomas molestos como son los síntomas vasomotores, los síntomas genitourinarios, los cambios del estado de ánimo, los cambios en el patrón del sueño y los propios cambios en el patrón del sangrado vaginal. Nos centramos en este artículo en el insomnio que tiende a desarrollarse, alcanzando el 26% de la población en menopausia. Tiene un fuerte impacto en la calidad de vida y además predispone a enfermedades crónicas, fallo cardiaco, depresión y deterioro cognitivo. Por ello, más allá de los clásicos tratamientos farmacológicos, conviene mejorar las terapias que se ofrecen para disminuir al máximo, en la medida de lo posible, el sufrimiento que supone.
PALABRAS CLAVE
Menopausia, sueño, insomnio.
ABSTRACT
Menopause is defined as the cessation of ovarian activity, which occurs one year after the last menstrual period and marks the end of a woman’s fertile period. It usually occurs between the ages of 45 and 55 and depends on several factors. The period of time that surrounds it is called perimenopause. At this stage there are important hormonal changes that cause bothersome symptoms such as vasomotor symptoms, genitourinary symptoms, mood changes, changes in the sleep pattern and changes in the pattern of vaginal bleeding. We focus in this article on insomnia which tends to develop, reaching 26% of the menopausal population. It has a strong impact on quality of life and also predisposes to chronic diseases, heart failure, depression and cognitive impairment. For this reason, beyond the classic pharmacological treatments, it is advisable to improve the therapies offered to reduce as much as possible the suffering it entails.
KEY WORDS
Menopause, sleep initiation and maintenance disorders.
INTRODUCCIÓN
La menopausia de define como el cese permanente e irreversible de la actividad del ovario y se establece a los 12 meses consecutivos del último sangrado menstrual. El periodo que la precede y que va inmediatamente después se conoce como perimenopausia o transición menopáusica1,2,3,4,5. Esta etapa conlleva cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo de la mujer y que suelen conllevar síntomas, a menudos percibidos como desagradables o molestos (síntomas vasomotores, síntomas urogenitales, alteraciones del estado de ánimo, cambios en el patrón del sueño y alteraciones del ciclo menstrual). Estos cambios suelen alterar la calidad de vida de la población femenina1.
OBJETIVO
Conocer cómo afecta el cese de la actividad ovárica a los trastornos de conciliación y mantenimiento del sueño.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una búsqueda bibliográfica en la base de datos Pubmed con las siguientes palabras clave: menopause AND sleep initiation and maintenance disorders, limitando la búsqueda a aquellos artículos con acceso gratuito.
RESULTADOS
La perimenopausia comienza con irregularidades menstruales y continúa hasta que la mujer entra en menopausia, una vez que transcurre 1 año desde el último periodo menstrual1. Esta etapa suele suceder entre los 45 y los 55 años. Por el contrario, cuando se produce antes de los 45 años se considera menopausia precoz y si los períodos menstruales van más allá de los 55 años, la menopausia se considera tardía. El fallo ovárico que sucede antes de los 40 años se denomina insuficiencia ovárica primaria. Tanto una menopausia que se produce antes de la media como la que se produce después, tiene potenciales efectos nocivos para la salud femenina2. La aparición de la menopausia depende de factores genéticos, infecciones, la propia respuesta inmune, intervenciones quirúrgicas y los hábitos de vida3. La perimenopausia tiene una duración de 4 años de media1.
El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño y que va asociado con problemas durante el día como cansancio o alteración del carácter. La prevalencia de insomnio en la población general ronda el 10%, con una tendencia creciente en mujeres y cuánto mayor es la edad, lo que hace vulnerable a la población femenina que está en menopausia, grupo que dobla la incidencia de insomnio de la población femenina en edad fértil (26% versus 13%). Esto puede deberse a los cambios en los niveles hormonales (decrece el estradiol y se incrementa la FSH, la progesterona y la testosterona) se asocian con una percepción de peor calidad del sueño, sueño más fragmentado y más despertares. A esto hay que sumar que suelen coexistir condiciones como la obesidad, el reflujo gastroesofágico, disfunciones tiroides, dolores crónicos e incontinencia, así como el impacto de la edad4.
La etiología del insomnio en la menopausia sigue el modelo de “las 3 P’s”: factores predisponentes, precipitadores y perpetuadores. Factores predisponentes son tener más de 45 años y estar en menopausia, factores precipitadores son los sofocos, los sudores nocturnos y la nicturia y los factores perpetuadores son los que hacen que el insomnio pase de ser agudo a ser crónico4.
Los métodos para valorarlo incluyen cuestionarios validados y polisomnografía4.
Conviene hacer una correcta detección de las alteraciones del sueño ya que estas aumentan el riesgo de enfermedades crónicas, de sufrir un fallo cardiaco, de diabetes tipo 2, de deterioro cognitivo y de depresión, por tanto, podemos decir que aumenta la morbimortalidad4.
Más allá del tratamiento farmacológico, conviene destacar terapias que están siendo estudiadas como la acupuntura, el aceite de lavanda o la vitamina E4.
CONCLUSIONES
Teniendo en cuenta el impacto que tiene el insomnio sobre la calidad de vida y que la menopausia es algo universal para las mujeres que han menstruado, conviene centrar todos nuestros esfuerzos en comprender la etiología y poner los medios para hacerlo más llevadero. Es por ello que terapias alternativas como la acupuntura, el aceite de lavanda o la vitamina E han de ser más estudiadas para aplicarlas, si procede.
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