AUTORES
- Luisa María Diloy Casamayor. Enfermera Centro de Salud San José Centro, Zaragoza.
- Marta Gutiérrez Laborda. Enfermera Centro de Salud Alfajarín.
- Gemma Martínez Júdez. Enfermera Centro de Salud Actur Norte, Zaragoza.
- Gemma Alegre Bueno. Enfermera Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
- María Ángeles Franco López. Enfermera Centro de Salud Torrero-La Paz, Zaragoza.
- María Luisa González Gracia. Enfermera Centro de Salud Alfajarín.
RESUMEN
La sensibilidad química múltiple es una patología que se presenta como una pérdida de la tolerancia a la presencia de agentes químicos en concentraciones normales no ofensivas. Nos estamos refiriendo al humo, productos de limpieza, perfumes, pinturas, medicamentos, alimentos, etc. El diagnóstico se basa en datos subjetivos ya que no existe un patrón clínico ni de laboratorio que se presente en la mayoría de las personas afectadas. Por este motivo, los pacientes que padecen esta patología probablemente al llegar a los servicios sanitarios no encuentran en la mayoría de ellos un protocolo de cómo ser atendidos.
PALABRAS CLAVE
Sensibilidad química múltiple, síndrome de fatiga crónica, hipersensibilidad ambiental, toxicidad crónica.
ABSTRACT
Multiple chemical sensitivity is a pathology that presents as a loss of tolerance to the presence of chemical agents in the environment at concentrations that are not offensive in normal situations. We are referring to smoke, cleaning products, perfumes, paints, medicines, food, etc. The diagnosis is based on subjective data since there is no clinical or laboratory pattern that occurs in the majority of affected people. For this reason, patients suffering from this pathology probably do not find in most of them a protocol on how to be treated for when they arrive at health services.
KEY WORDS
Multiple chemical sensitivity, chronic fatigue syndrome, environmental illness, chronic toxicity.
DESARROLLO DEL TEMA
SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE (SQM):
Conocida como intolerancia ambiental idiopática, es un síndrome crónico de etiología y patogenia desconocidas, por el que el paciente experimenta síntomas recurrentes, implicando a varios órganos y sistemas, relacionados con la exposición a sustancias en muy bajas dosis (a concentraciones menores de las que se consideran capaces de causar efectos adversos en la población general), como químicos ambientales o alimentos. El estado del paciente puede mejorar cuando los supuestos agentes causantes son eliminados o se evita la exposición a ellos. Se trata de un proceso que se desarrolla de manera solapada y progresiva, y que afecta principalmente a mujeres de mediana edad. Suele acompañarse también de intolerancias alimentarias, farmacológicas y de otro tipo. Con frecuencia cursa con enfermedades asociadas, especialmente el síndrome de fatiga crónica (SFC)1.
Los estudios realizados hasta la fecha sugieren un posible origen multifactorial de la SQM; en el desarrollo de la enfermedad, parecen estar implicados diversos mecanismos de toxicidad, órganos y sistemas a nivel molecular, bioquímico, fisiológico y estructural. Es muy probable que el sistema nervioso central (SNC), el sistema inmunológico y el sistema endocrino participen en la respuesta toxicológica que se observa en el desarrollo de la SQM, mediante alteraciones en los mecanismos de interregulación existentes en estos sistemas1.
Actualmente, no existen estudios concluyentes que atribuyen el origen de la SQM a factores genéticos, ni tampoco se dispone de pruebas concluyentes que sitúan su origen en factores psicológicos y/o psiquiátricos. A medida que se avanza en el conocimiento de la SQM, predominan los estudios que orientan la investigación hacia un origen orgánico tóxico y disminuye el número de trabajos que hacen referencia a una causa psicopatológica1.
El diagnóstico de la SQM es clínico, y se basa en la presencia de síntomas (percepciones subjetivas del paciente) y/o signos clínicos (manifestaciones objetivas, observadas en la exploración médica). Estos últimos pueden estar presentes o no y ser muy diversos, tales como eritema, ronquera, taquicardias, arritmia, descoordinación motora, trastornos del habla, etc. Los desencadenantes más comunes son los perfumes, los productos de limpieza, el gluten, el maíz, la caseína, la soja y el glutamato monosódico1.
Ante la imposibilidad de encontrar actualmente alteraciones biológicas objetivas, algunas publicaciones han achacado las causas de la SQM a aspectos del plano psicosomático. Algunos autores sugieren que se debería a un reflejo condicionado a experiencias vitales traumáticas o a un accidente, o por otros trastornos psiquiátricos, y que la ansiedad contribuye al mantenimiento del trastorno por la vía de atribuciones somáticas1.
Según el consenso internacional de expertos se considera que para su diagnóstico se deben cumplir unos criterios específicos clínicos descritos por Bartha et al. en 1999, al no disponer de pruebas complementarias diagnósticas ni de biomarcadores analíticos cuantificables que permitan determinar la presencia del síndrome ni su gravedad2.
En primer lugar, los síntomas son reproducibles con la exposición química repetida. En segundo lugar, la condición es crónica. En tercer lugar, niveles bajos de exposición ocasionan manifestaciones del síndrome siendo dichos niveles más bajos que los usuales o previamente tolerados. En cuarto lugar, los síntomas mejoran o se resuelven cuando los incitantes son eliminados. En quinto lugar, las respuestas se presentan a múltiples sustancias sin relación química. Por último, los síntomas implican múltiples sistemas orgánicos3.
Específicamente para el caso de la sensibilidad química múltiple, existe un cuestionario de autoevaluación de la gravedad e impacto de la sensibilidad química múltiple, que es el Quick Environmental Exposure and Sensivity Inventory (Miller, Prihoda, 1999). Este cuestionario mide 5 aspectos de la sensibilidad química múltiple y permite la clasificación de los pacientes en tres grados de severidad –baja, media y alta-, en función de las puntuaciones obtenidas. No obstante, ha quedado demostrado que cuando se produce un enmascaramiento, los pacientes no diferencian entre estímulos verdaderos y placebo (Regal Ramos, 2010). Por consiguiente, el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud declararon que “al no existir en la actualidad biomarcadores específicos que permitan confirmarlo, la detección de la sensibilidad química múltiple se basa en criterios clínicos, en los síntomas autorreferidos por las personas afectadas” (López Pousa, GarreOlmo, 2007)3.
La OMS no ha reconocido la SQM como una entidad nosológica. En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad si lo ha hecho recientemente, incluyéndola oficialmente en la novena edición de la Clasificación Internacional de las Enfermedades-Modificación Clínica2.
Se han visto en numerosos estudios la relación de los factores medioambientales y la presencia de enfermedades de sensibilización, neurodegenerativas, autoinmunes, endócrinas, cardiovasculares, metabólicas, etc. Existe la necesidad de acudir a los servicios sanitarios por motivos de salud que nada tienen que ver con su sensibilidad ambiental lo cual puede empeorar su problema de salud derivado de la sensibilidad ambiental debido a una inadecuada gestión de los aspectos de salud relacionados con dicha sensibilidad. La consideración de los afectados dentro de sociedad es realmente discutida, a menudo están en entredicho, son víctimas del rechazo médico y social por ser considerados como simuladores o enfermos mentales y en consecuencia no obtienen una adecuada atención sanitaria, lo cual repercute en el orden físico, psicológica y social de los afectados. En ocasiones las afirmaciones de los pacientes pueden parecer raras, irreales, alejadas del contexto clínico pero que demuestran el sentir del paciente, por lo que debe haber mucha cautela por parte de los profesionales de la salud, ya que sí existe evidencia de la existencia de este cuadro clínico. Los pacientes a menudo son diagnosticados erróneamente u ofrecen soluciones de atención médica con un efecto limitado o nulo y experimentan desconfianza y duda por parte de los médicos, el sistema de atención social, amigos y parientes. Cada vez más personas en todo el mundo se presentan al médico en AP o servicios de urgencias, alergólogos e inmunólogos con una gran cantidad de síntomas clínicos luego de haberse expuesto a bajos niveles de productos químicos cotidianos como humo, perfume, ambientadores, pinturas, pegamentos, etc. El problema emergente de las exposiciones tóxicas adversas presentes en la sociedad moderna ha dado lugar a un número cada vez mayor de personas que desarrollan este trastorno. Si el diagnóstico se sospecha clínicamente, puede confirmarse utilizando el cuestionario QEESI. Con frecuencia se diagnostica como asma o afecciones alérgicas, lo que significa que son derivados con frecuencia a especialistas en enfermedades respiratorias o alérgicas. Es importante que cada médico de AP o urgencias sea capaz de reconocer la afección y garantizar que los pacientes puedan obtener una atención adecuada que tenga en cuenta su condición médica4.
TRATAMIENTO:
Se han identificado varios protocolos hospitalarios que incluyen los pasos a seguir en los pacientes afectados con este problema que llegan a los servicios de urgencias tanto en Canadá, Australia y España4:
– Se ha propuesto una buena comunicación con el paciente ya que ellos suelen conocer bien su situación y dar detalles sobre lo que les produce mejoría y también empeora su problema.
– Se respetará el uso de mascarilla en los pacientes que la lleven puesta.
– No se recomendará el uso de mascarilla a quienes no la lleven, pero si la pide, se la debe entregar.
– Atención en un box especial destinado para este tipo de pacientes, sin embargo, actualmente, la estructura y volumen de atención en los servicios de urgencias de los hospitales actuales no permite disponer de espacios reservados de uso exclusivo para este tipo de pacientes. Siempre que el servicio de urgencias disponga de un box individual y la ocupación del servicio lo permita, se recomendará la atención en dicho lugar, aunque no se halle preparado con medidas específicas de aislamiento para estos fines.
– Se debe procurar una adecuada formación académica sobre este tema a los médicos que desarrollan su actividad en los servicios de urgencias y atención primaria.
La identificación de estas personas debe hacerse lo más pronto posible, en la ventanilla de admisión, ante cualquier requerimiento del paciente. Los enfermos con SQM que acuden a un servicio de urgencias de un hospital, sea por el motivo que sea, pueden a veces, llevar consigo una tarjeta de alerta sobre su patología o informar verbalmente sobre su dolencia, lo cual debe ser tomado muy en cuenta por el personal sanitario para ofrecer los cuidados temporales adecuados. Se puede estructurar un proceso de atención en el servicio de urgencias estableciendo un protocolo u organigrama que incluya todos los pasos necesarios para optimizar una atención médica adecuada y de calidad para el enfermo. Para minimizar la exposición a agentes ambientales potencialmente peligrosos para enfermos afectados por SQM durante su atención en el servicio de urgencias o atención primaria, el protocolo de atención elaborado por SFC-SQM Madrid, ha creado dos espacios identificados como Áreas Blancas o Zonas Libres de Fragancias que se hallan químicamente controladas y en las que se usan productos inocuos o de muy baja toxicidad.
1.- Zona o ventanilla de registro administrativo, donde deberá colocarse un cartel informativo que indique la necesidad de identificarse como afectado de SQM, luego se deberá informar sobre la llegada de un paciente con estas características4.
2.- La consulta de clasificación establecerá la prioridad de atención y recibirá al paciente en un lugar seguro y usando un equipo especial que incluya bata desechable, gorro desechable, mascarilla quirúrgica desechable, guantes sin látex. Dependiendo de las características de cada unidad de urgencias hospitalarias, en la habitación donde debe ser atendido el enfermo, a pesar de ser virtualmente imposible conseguir un ambiente libre de químicos, pueden tomarse ciertas medidas para prevenir exposiciones innecesarias, para lo cual se podrán tomar cierto tipo de medidas. Se creará un área de alejamiento o zona que este lejos de un área en remodelación, de las áreas de almacenamiento de suministros químicos, tratamientos de quimioterapia, áreas de ordenadores, fotocopias o faxes4.
3.- La habitación que se usará como consulta, deberá estar identificada mediante un cartel informativo y el personal sanitario deberá acudir a esta zona, además deberá conocer el protocolo y estar familiarizado con la atención de este tipo de pacientes. Ya en esta zona de consulta, se deberá confirmar con el paciente sus problemas de sensibilidad específicos y registrarlos en su historia clínica; averiguar sobre eventos anteriores sufridos e identificar el agente responsable, también conviene conocer las medidas que ha tomado para controlar o reducir la gravedad del proceso. El paciente deberá estar alejado del resto de enfermos. El personal deberá estar familiarizado con esta patología y estar equipado con lo necesario para este tipo de problema. Evitar el uso de cosméticos, desodorantes, lociones, colonias, perfumes ya que pueden afectar al enfermo. El personal que no esté a cargo del cuidado directo del paciente deberá evitar su ingreso en el área donde se encuentra el paciente. Deberá indicarse a la familia sobre la prohibición de traer flores, periódicos o revistas. Los pacientes pueden verse afectados por los documentos o papeles tratados químicamente por lo que un miembro de la familia puede firmar un consentimiento informado si el caso lo requiere, o al menos debe existir un consentimiento verbal documentado ante testigos. Si es posible se puede usar un purificador de aire en la habitación4.
Para los pacientes se recomienda la ropa de algodón 100%, brazalete rojo, ropa de cama de algodón100% estéril, productos de higiene personal sin perfume, agua embotellada, cartel identificatorio para la puerta, productos de limpieza no tóxicos, sin químicos y sin perfume, producto sin látex, incluyendo guantes bicarbonato de sodio4.
4.- La alimentación deberá controlarse ya que los enfermos pueden tener diferentes intolerancias o alergias a ciertos alimentos, de modo que deberá coordinarse con el dietista del hospital. También se puede permitir llevar su propia comida, siempre que no interfiera con el tratamiento4.
5.- La medicación es importante tener en cuenta, ya que estos enfermos pueden tener reacciones adversas importantes a los medicamentos, por lo que debe coordinarse también con el departamento de farmacia. Se sugiere no usar medicamentos genéricos. Se deben conocer los ingredientes de los medicamentos (colorantes, conservantes, edulcorantes, aromatizantes) debido a que pueden ser los responsables de las reacciones de sensibilidad. Si es necesario usar perfusiones endovenosas, se aconsejan soluciones en envases de cristal evitando los de plástico4.
Actuación ante una crisis en el servicio de urgencias4:
Retirar de la consulta el producto u objeto que lo contenga y sea responsable de la reacción.
Trasladar al paciente a un espacio abierto y confortable, ventilado o con aire fresco, alejado de toda fuente de contaminación ambiental.
Escuchar al paciente ya que conoce bien su patología pudiendo dar detalles importantes sobre el posible desencadenante y modo de enfrentar el problema. Si el paciente no conoce sobre su problema es necesario hablar con él y con su familia.
Evitar hacer juicios críticos y tratar de entender al paciente.
Usar carbón vegetal y bicarbonato de sodio para eliminar los olores.
Puede ser necesario usar oxígeno, si lo tolera, para lo cual es necesario limpiar la mascarilla con agua oxigenada.
Si es necesario utilizar vía venosa, evitar usar materiales plásticos y el líquido a perfundir debe estar contenido en recipiente de vidrio. Se prefiere usar solución salina.
Evitar toallas, ropa de cama, pijamas que han sido tratadas químicamente, se pueden usar artículos de papel desechables.
Emplear en todo momento instrumental de acero inoxidable.
Para beber se debe usar agua embotellada en envase de vidrio.
En caso de ser necesario movilizar a otro centro asistencial, se deben seguir las mismas recomendaciones para la administración de fármacos y adecuación de habitáculos.
Se ha informado de un estudio sobre el uso de sevoflurano como anestésico ideal para el manejo de pacientes con SQM si son intervenidos quirúrgicamente.
Procedimiento de cuidados en Atención Primaria:
La consulta de Atención Primaria es uno de los lugares donde la adaptación a estas personas resulta más importante, puesto que es un lugar al que las personas con esta patología deben acudir forzosamente para su diagnóstico y tratamiento. Se recomienda el establecimiento de una buena comunicación relación profesional-paciente para que cuando surja algún problema de salud el/la paciente pueda acudir a un profesional conocido y de confianza. Muchas de las sustancias desencadenantes para una persona con SQM se encuentran comúnmente en los centros de salud, e incluyen ambientadores, neutralizadores de olor, desinfectantes y productos de higiene personal, entre otros. Aunque conseguir una consulta libre de fragancias y productos químicos sería la situación ideal, es de difícil consecución. Por lo tanto, lo más aconsejable es pedirle al paciente que indique los productos que le causan reacción para intentar evitarlos5.
Recomendaciones para tener en cuenta para la atención en el centro de salud5:
- Concertar la visita a primera hora, cuando no haya demasiados pacientes en la sala y el tiempo de espera sea mínimo.
- Comprobar el cuadro de “alergias” e intolerancias del paciente.
- Retirar, dentro de lo posible, ambientadores y otros aparatos de olor.
- Permitir que espere fuera o en su vehículo, si el tiempo lo permite.
- Proporcionar un lugar de espera en el que se evite el contacto con las otras personas, si fuese posible.
- En la medida del posible, se limitará el uso por parte de los profesionales del centro de salud de productos de cuidado personal perfumados el día de la visita, para evitar el uso de agentes ambientales perjudiciales a las personas afectadas por SQM.
- Informar al personal que tenga relación directa con el/la paciente que no utilice productos perfumados el día de la consulta.
- Consultar a los/las pacientes antes de administrarle alguna medicación, y también antes de utilizar alcohol o similares o tocarlo con guantes de látex.
- Si la persona reacciona a algún producto, retirarlo inmediatamente de la consulta. Llevarla al exterior o a otra habitación con ventilación independiente.
- Evitar el uso en la sala de productos de limpieza, aerosoles, y equipación de oficina como fax o fotocopiadoras mientras el/la paciente permanezca en la consulta.
- Escuchar atentamente. Las personas afectadas suelen saber a qué están reaccionando y cómo poner remedio a la situación de la manera más eficaz.
- Evitar crear tensión o sentimientos de incomprensión diciéndole cosas como “no pienses en eso” o “relájate”. El único modo de revertir la situación de emergencia es corregir lo que la está ocasionando.
- Coloque señales que avisen de cualquier obra de remodelación, pintura, carpintería o construcción que se esté llevando a cabo.
Con todo esto queda referencia que los pacientes con SQM existen y que acuden a nuestros centros de salud, así como a las consultas en especializada y urgencias por otras patologías como cualquier otro paciente y tenemos que estar preparados para su completa y correcta atención. Y que deberían existir protocolos de actuación en todas las CCAA.
BIBLIOGRAFÍA
- FESEMI. [sede web]. Madrid: Sociedad Española de Medicina Interna; 2004 [acceso 18 de marzo 2024]. Sensibilidad química múltiple (SQM). Disponible en: https://www.fesemi.org/informacion-pacientes/conozca-mejor-su-enfermedad/sensibilidad-quimica-multiple-sqm
- Lago Blanco E, Puiguriguer Ferrando J, Rodríguez Enríquez M, Agüero Gento L, Salvà Coll J, Pizà Portell MR. Sensibilidad química múltiple: evaluación clínica de la gravedad y perfil psicopatológico. Med Clin (Barc)[Internet]. 2016;146(3):108–11. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.medcli.2015.09.016
- Catala RP. El síndrome de sensibilidad química y múltiple y su encuadramiento en el sistema de seguridad social Rev Relac Labor [Internet]. 2024; [Citado el 14 de marzo de 2024] Disponible en: https://ojs.ehu.eus/index.php/Lan_Harremanak/article/view/25956
- Mayorga LAA. Sensibilidad química múltiple: presentación de caso clínico y revisión de literatura. Umh.es. [Internet]. Alicante: Facultad de Medicina Universidad Miguel Hernández; 2018 [citado el 14 de marzo de 2024]. Disponible en: http://dspace.umh.es/bitstream/11000/7718/1/TFM_Luis%20Alvaro%20Abril%20Mayorga.pdf
- SERGAS. Servicio Gallego de Salud [sede Web]. Santiago de Compostela: SERGAS; 2020 [acceso 20 de marzo 2024]. Protocolo de atención a las personas con sensibilidad química múltiple. 2020; Disponible en: https://extranet.sergas.es/catpb/Docs/gal/Publicaciones/Docs/AtEspecializada/PDF-2812-ga.pdf