La terapia fotodinámica en dermatología desde el punto de vista enfermero.

15 agosto 2022

AUTORES

  1. Mª Pilar Gimeno Uruen. Graduada en Enfermería, Experto Universitario en Enfermería en Gerontología y Cuidados Geriátricos; Enfermera Polivalente en SALUD ARAGÓN, Sectores II y III, Zaragoza.
  2. Esther Tapia Burillo. Graduada en Enfermería, Enfermera Polivalente en SALUD ARAGÓN, Sector Teruel.

 

RESUMEN

La terapia fotodinámica (TFD) es un método que emplea sustancias fotosensibilizantes y posterior aplicación de una fuente de luz correspondiente a su espectro de acción, para lograr un efecto terapéutico. Es efectiva para el manejo de lesiones cutáneas superficiales premalignas, malignas y benignas, en casos en los cuales el tamaño, localización o número de lesiones, limitan la eficacia o aceptabilidad de las terapias convencionales.

La TFD es un procedimiento especialmente apropiado para aquellas personas que tienen contraindicada la cirugía por su edad, enfermedades asociadas (cardiopatía, trastornos de la coagulación, etc.) o con múltiples tumores, dado que permite su tratamiento de forma menos agresiva. La tasa de efectos adversos es baja y los resultados cosméticos buenos.

 

PALABRAS CLAVE

Terapia fotodinámica, atención de enfermería.

 

ABSTRACT

Photodynamic therapy (PDT) is a method that uses photosensitising substances and subsequent application of a light source corresponding to their spectrum of action to achieve a therapeutic effect. It is effective for the management of premalignant, malignant and benign superficial skin lesions, in cases where the size, location or number of lesions limit the efficacy or acceptability of conventional therapies.

PDT is an especially appropriate procedure for people who are contraindicated for surgery due to age, associated diseases (heart disease, coagulation disorders, etc.) or with multiple tumours, as it allows for less aggressive treatment. The rate of adverse effects is low and cosmetic results are good.

 

KEYWORDS

Photochemotherapy, nursing care.

 

DESARROLLO DEL TEMA

En 1904, Von Tappeiner combinó una solución de eosina al 5% aplicada tópicamente y luz para tratar tumores cutáneos, condilomas y lupus cutáneo1.

En 1960, Lipson y Schwarz demostraron la localización del agente fotosensibilizante hematoporfirina en los tumores. En torno a 1970, Diamond consigue destruir tumores con luz blanca tras la inyección de hematoporfirina en animales con cáncer. Kelly y Snell inducen necrosis de papilomas de vejiga, sin dañar el tejido sano, usando un derivado de la hematoporfirina, y Weishaupt, demostró la producción de oxígeno singlete (excitado), tras la absorción de la energía lumínica por la hematoporfirina1-3.

En 1978, Daugherty y colaboradores, presentaron numerosos estudios acerca de la aplicación de esta nueva técnica en el tratamiento de tumores cutáneos con hematoporfirina administrada por vía endovenosa como sustancia fotosensibilizante. En 1999 se aprobó el primer fotosensibilizante tópico, el ácido 5-aminolevulínico (5-ALA)4,5.

Mecanismo de acción:

La TFD aprovecha las reacciones fotoquímicas originadas de la interacción de agentes fotosensibilizantes, luz y oxígeno, con fines terapéuticos. Este procedimiento consta de dos fases:

La primera fase consiste en la fotosensibilización de las células anormales. Esta fotosensibilización se puede lograr administrando agentes exógenos por vía tópica, oral o intravenosa (porfirinas, ftalocianinas, etc.) o estimulando la vía endógena aplicando precursores como el ácido 5-aminolevulínico o sus derivados. Los precursores son de preferencia absorbidos por células en fase de proliferación y transformados en protoporfirina. Las protoporfirinas son componentes de la hemoglobina, cuando no se incorporan a la molécula del hematíe pueden absorber energía de los fotones y transferirla a las moléculas de oxígeno que están en derredor 1,3.

La segunda fase involucra la activación del fotosensibilizante en presencia de oxígeno, mediante una luz con longitud de onda específica dirigida contra el blanco terapéutico. La TFD tiene selectividad dual y minimiza el daño sobre las estructuras sanas adyacentes1,3.

 

Usos terapéuticos6:

• Oncológicas

  • Lesiones premalignas: queratosis actínica, queilitis actínica.
  • Lesiones malignas: carcinoma basocelular superficial y nodular, carcinoma espinocelular in situ (Bowen), sarcoma de Kaposi; micosis fungoide, melanoma maligno, metástasis cutáneas.

• Infecciosas: Condiloma acuminado, verruga vulgar, epidermodisplasia verruciforme.

• Inflamatorias: Acné, psoriasis.

• Otras patologías: Liquen escleroso atrófico, enfermedad de Paget extramamaria, esclerodermia localizada, liquen rojo plano, alopecia areata, sarcoidosis, nevo sebáceo de Jadassohn, hiperplasia sebácea.

Ventajas de la terapia fotodinámica2.

  • Tratamiento relativamente selectivo.
  • Cicatriz mínima o nula.
  • No invasivo.
  • Posibilidad de tratar múltiples lesiones simultáneamente.
  • Seguro.
  • Ambulatorio.
  • Posibilidad de repetir el tratamiento.

Procedimiento1,4:

  1. Preparación de la lesión: Curetaje de la zona o limpieza profunda con suero fisiológico.
  2. Aplicación de la crema fotosensibilizante: aproximadamente 1 mm de espesor con espátula, cubriendo bordes. Dejar actuar 2- 3 horas.
  3. Iluminación (lámpara de diodos emisores de luz, LEDs): Irradiación con longitud de onda 635 nm (570- 670) durante 7- 9 minutos, lo calcula la lámpara automáticamente (37 j/cm2). La distancia correcta entre la lámpara y el área a tratar es 5-8 cm.

Efectos adversos4,7,8:

El dolor, pinchazos, prurito o ardor son molestias comunes en el área fototratada, se manifiestan durante los primeros minutos y luego remiten espontáneamente; esto es debido a la estimulación nerviosa y/o daño tisular por radicales libres. La sensación desaparece en 24 horas, pero la zona tratada puede permanecer dolorida durante algunos días tras la aplicación de la técnica.

Pacientes con queratosis actínica, los varones, las lesiones en la cara y cuero cabelludo y los tratamientos en áreas extensas se asocian a más dolor. En general la tolerancia es buena y no se requiere analgesia ni anestesia, pero se puede aplicar premedicación con benzodiazepinas y anestesia local (desaconsejado ya que el pH puede inactivar al fotosensibilizante), aire frío o spray con agua o solución isotónica frías.

Tras la iluminación aparece eritema y edema que pueden aliviarse con corticoides tópicos de baja potencia. En la piel con lunares la penetración del fotosensibilizante es mayor, de modo que puede aparecer una reacción con eritema que excede los 10 cm del área tratada. Algunos pacientes presentan exudación, ampollas y costras que indican fototoxicidad; las costras caen tras 10- 20 días y la piel se reepiteliza entre 2-6 semanas.

El efecto secundario más frecuente de la TFD es la fotosensibilidad cutánea temporal y se debe pedir a los pacientes que eviten la exposición solar durante las siguientes 48 horas. Las alteraciones de la pigmentación remiten espontáneamente al cabo de seis meses.

Pocas veces se han dado casos de dermatitis alérgica por contacto y urticaria, exacerbación del lupus eritematoso o reactivación de psoriasis, y alopecia. En caso de exposición tópica accidental al fotosensibilizante, el lavado con agua es suficiente para su eliminación.

 

CONCLUSIÓN

La enfermería juega un papel importante tanto en el tratamiento con Terapia Fotodinámica, como en los cuidados posteriores; ya que es la encargada de la aplicación de la técnica (preparación de la lesión, aplicación del fotosensibilizador, iluminación), así como la de controlar el dolor, ansiedad y temores del paciente durante la aplicación de la técnica.

Es imprescindible que, en las unidades de Terapia Fotodinámica, tanto el personal médico como de enfermería, tengan una buena preparación y coordinación, ya que el trabajo en equipo en esta disciplina es fundamental.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Álvarez M. y col. Terapia fotodinámica en dermatología. Act. Terap.Dermatol. 2003; 26: 230-236 2.
  2. Morton C.A. y col: Guideliness for topical photodynamic therapy: report of a workshop of the British Photodermatology Group. BJD 2002; 146: 552-567.
  3. Kormeili T, Yamauchi P. y col.: Topical Photodynamic Therapy in Clinical Dermatology. www.medscape.com
  4. 4. Goldman M.: Terapia fotodinámica. Serie Dermatología Estética, Jeffrey Dover ed., 2006
  5. 5. Babilas P y col.: Photodynamic therapy in dermatology. European Journal of Dermatology. 2006 ;16: 340-8.
  6. Larkö O.: Photodynamic therapy, Australasian Journal of Dermatology, 2005; 46: S1-S2.
  7. Nayak CS.: Photodynamic therapy in dermatology. Indian J Dermatol Venereol Leprol 2005;71:155-160.
  8. Morton CA. y col.: Guidelines for topical photodynamic therapy: report of a workshop of the British Photodermatology Group. Br J Dermatol 2002;146(4):552-67.

 

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