- Laura Larena Fernández. Diplomada en Enfermería. Servicio de Neonatos del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Noelia Lafuente Carrasco. Graduada en Enfermería. Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Ainhoa Leticia González Esgueda. Diplomada en Enfermería. Servicio de Urgencias Del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Romina Andrea Ghimes Croitoru. Graduada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Sabrina Gil Navarro. Diplomada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Alexandra Marco Bernad. Diplomada en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
La alergia a la proteína de la leche de vaca(APLV) en lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva es poco frecuente, pero su diagnóstico continúa representando un reto clínico debido a la inespecificidad de los síntomas y a la tendencia al sobrediagnóstico1,2.Este artículo sintetiza la evidencia actual sobre mecanismos, manifestaciones y estrategias de manejo de la APLV en lactantes amamantados, integrando literatura reciente, guías internacionales y documentos de consenso3,4,5.Se destacan el carácter generalmente benigno de las formas no IgE mediadas, el rol protector de la lactancia materna y la importancia de evitar dietas maternas de exclusión injustificadas.
PALABRAS CLAVE
Hipersensibilidad a la leche, lactancia materna, proteínas de la leche, hipersensibilidad alimentaria y lactante.
ABSTRACT
Cow’s milk protein allergy (CMPA) in infants exclusively fed breast milk is uncommon, but its diagnosis continues to pose a clinical challenge due to the nonspecific nature of the symptoms and the tendency toward overdiagnosis1,2. This article synthesizes the current evidence on the mechanisms, manifestations, and management strategies for CMPA in breastfed infants, integrating recent literature, international guidelines, and consensus documents3,4,5. The generally benign nature of non-IgE-mediated forms, the protective role of breastfeeding, and the importance of avoiding unjustified maternal elimination diets are highlighted.
KEY WORDS
Milk hypersensitivity, breastfeeding, milk proteins, food hypersensitivity, infant.
DESARROLLO DEL TEMA
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida por sus beneficios inmunológicos, nutricionales y de desarrollo1. La alergia a la proteína de la leche de la vaca (APLV) es una de las alergias alimentarias infantiles más estudiadas, siendo considerada incluso un modelo para comprender la fisiopatología de las alergias alimentarias en general1.
Las estimaciones globales de prevalencia de APLV varían en función del método diagnóstico y de las características poblacionales3.En lactantes alimentados exclusivamente al pecho, la incidencia real es baja 0.4-0.8%2, siendo significativamente inferior a la observada en lactantes que reciben alimentación de fórmula. A pesar de ello, en la práctica clínica se observa un incremento de diagnóstico de APLV sin confirmación lo que conduce a dietas maternas innecesarias, ansiedad familiar y, en algunos casos, el abandono de la lactancia4,5.
Mecanismos inmunológicos y paso de proteínas a la leche materna:
Las proteínas de la leche de vaca (betalactoglobulina y caseína) pueden detectarse en leche materna en cantidades ínfimas, entre 1-8 ng/ml1,4. Desde un punto de vista inmunológico, la APLV ilustra la interacción entre la barrera intestinal, la microbiota, la predisposición genética y la madurez inmunológica1.La probabilidad de reacción clínica es irrelevante para la mayoría de los lactantes4.
Además, la leche humana contiene IgA secretora, IgG específica, citocinas reguladoras, oligosacáridos prebióticos y otros componentes que modulan la respuesta inmunitaria promoviendo su tolerancia oral1,5. Esta compleja matriz puede explicar el por qué los lactantes amamantados con sospecha de APLV suelen presentar formas leves con evolución favorable4.
Manifestaciones clínicas en lactantes amamantados:
Reacciones IgE mediadas:
Las reacciones inmediatas como urticaria, angioedema, vómitos y sibilancias secundarias a la ingesta de las proteínas lácteas a través de la leche materna son infrecuentes4,5. Los casos descritos suelen incluir exposiciones previas de lactancia de fórmula o a cantidades mayores de proteínas lácteas4. Las guías DRACMA y EAACI recomiendan considerar la exclusión materna sólo si existe correlación temporal clara tras descartar otros posibles desencadenantes3,5.
Reacciones no IgE mediadas
Son las manifestaciones más características en lactantes amamantados4,6:
- Proctocolitis inducida por proteínas alimentarias (FPIAP):
Suele manifestarse por rectorragia leve en lactantes sanos y bien nutridos. El curso es benigno y acaba resolviéndose en los primeros meses incluso sin dieta de exclusión materna6.Las guías actuales recomiendan eliminar lácteos solo si la sintomatología persiste y siempre confirmar mediante reintroducción3,6.
- Síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias (FPIES):
Excepcional en lactantes alimentados exclusivamente al pecho. Se manifiesta por vómitos repetidos, letargia y diarrea diferida.
Su diagnóstico debe basarse en una evaluación rigurosa para evitar confusión con cuadros infecciosos o funcionales6.
Prevención primaria y exposición temprana:
El documento de consenso español de 2022 sobre prevención de APLV en recién nacidos menores de 7 días recomienda7:
No utilizar fórmulas con proteína de leche de vaca como estrategia preventiva y evitar la administración innecesaria de fórmulas en recién nacidos sanos alimentados a pecho.
La actualización de la directriz WAO DRACMA (2024) coincide, subrayando que no existe evidencia suficiente para recomendar fórmulas suplementadas con probióticos en la prevención primaria de APLV en lactantes sin diagnóstico confirmado3. La protección de la lactancia desde el nacimiento sigue siendo la intervención preventiva más eficaz.
Evolución y adquisición de tolerancia:
La APLV no IgE mediada presenta un pronóstico excelente, con altas tasas de tolerancia entre los 12 y 24 meses8.
Un estudio reciente en Brasil evaluó lactantes con síntomas gastrointestinales compatibles con APLV no IgE mediada y mostró una elevada tasa de tolerancia antes de los 2 años, una evolución más rápida en los cuadros leves y la asociación positiva entre lactancia materna y evolución favorable8.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de evitar restricciones prolongadas sin reevaluación y de programar reintroducciones supervisadas que confirmen la remisión3,6,8.
Recomendaciones actuales de manejo:
Según la WAO DRACMA, EAACI Y ESPGHAN3,5,6:
- Evitar dietas maternas indiscriminadas, exclusión sólo si hay sospecha clínica fundada.
- Realizar reintroducción para confirmar el diagnóstico.
- Supervisión nutricional para las madres con dietas restrictivas (apoyo dietético, calcio y vitamina D si es necesario).
- Priorizar la lactancia materna, no suspenderla innecesariamente.
- Evitar el uso innecesario de fórmulas especiales, incluso con probióticos.
CONCLUSIONES
La lactancia materna es fundamental en la prevención y manejo de la APLV1,3,4. La mayoría de los casos sospechados corresponden a formas no IgE mediadas de curso benigno4,6.
La eliminación de lácteos en la madre solo debería de implementarse en aquellos casos clínicamente necesarios y siempre con reintroducción diagnóstica supervisada3,6,8.
Un enfoque prudente, individualizado y basado en la evidencia protege la salud del lactante y mantiene la lactancia materna evitándose restricciones dietéticas injustificadas3,5,6.
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