- Elena Lacueva Zapater. Formación Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Jorge Miguel Robles Basanta. Diplomado en Enfermería. Enfermero en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sergio Marcuello Guallar. Celador. Aragón, España.
- Esther Prades Laborda. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). Aragón, España.
- Rocío del Carmen Gavilanes Escobar. Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE). TCAE en Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza. Aragón, España.
- Juan Carlos Sáez Moreno. Celador. Celador en Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
El leiomiosarcoma es un tipo raro y agresivo de cáncer que se origina en el músculo liso, presente en órganos como el útero, el tracto gastrointestinal y los vasos sanguíneos. Representa una pequeña proporción de los sarcomas de tejidos blandos. La evolución clínica varía según el tamaño tumoral, grado histológico y presencia de metástasis.
Este artículo monográfico aborda los aspectos básicos del leiomiosarcoma, con el fin de dar a conocer entre el personal del sistema sanitario respecto a esta patología oncológica poco conocida, tanto dentro del ámbito sanitario como en la sociedad, cuyas características le hacen clasificarse como enfermedad rara.
PALABRAS CLAVE
Oncología, sarcoma, diagnóstico clínico, tratamiento, pronóstico.
ABSTRACT
Leiomyosarcoma is a rare and aggressive type of cancer that originates in smooth muscle, present in organs such as the uterus, gastrointestinal tract, and blood vessels. It represents a small proportion of soft tissue sarcomas. Clinical course varies depending on tumor size, histological grade, and the presence of metastasis.
This special article addresses the basics of leiomyosarcoma, aiming to raise awareness among healthcare system personnel about this little-known oncological pathology, both within the healthcare field and in society, whose characteristics lead it to be classified as a rare disease.
KEY WORDS
Medical oncology, sarcoma, clinical diagnosis, treatment, prognosis.
DESARROLLO DEL TEMA
El leiomiosarcoma (LMS) es una neoplasia maligna de origen mesenquimal que se diferencia hacia músculo liso. Representa entre el 10 % y el 20 % de los sarcomas de partes blandas en adultos, siendo más frecuente en el útero, retroperitoneo, extremidades y vasos sanguíneos1. Su comportamiento clínico es agresivo, con alta tasa de recurrencia local y metástasis hematógena, lo que lo convierte en un desafío diagnóstico y terapéutico. A pesar de los avances en oncología molecular, el LMS continúa siendo una entidad de difícil manejo, con pronóstico reservado y opciones terapéuticas limitadas2.
El LMS afecta predominantemente a mujeres entre la quinta y sexta década de vida, especialmente en su variante uterino1. Aunque la mayoría de los casos son esporádicos, se han identificado factores predisponentes como radioterapia previa, exposición prolongada a tamoxifeno y síndromes genéticos como Li-Fraumeni y la leiomiomatosis hereditaria asociada a carcinoma renal3. En el LMS retroperitoneal, la presentación suele ser tardía debido al espacio anatómico que permite el crecimiento tumoral sin síntomas evidentes, lo que contribuye a diagnósticos en estadios avanzados.
Las manifestaciones clínicas dependen de la localización tumoral. En el LMS uterino, los síntomas incluyen sangrado uterino anormal, dolor pélvico, dispareunia y masa palpable. En LMS de partes blandas, suele presentarse como una masa indolora de crecimiento progresivo. En casos retroperitoneales, los síntomas pueden ser inespecíficos, como dolor abdominal, pérdida de peso o síntomas compresivos sobre estructuras adyacentes1. La presentación clínica puede confundirse con tumores benignos como los leiomiomas, lo que retrasa el diagnóstico definitivo.
El diagnóstico se basa en estudios de imagen como resonancia magnética (RMN), tomografía computarizada (TC) y PET, seguidos de confirmación histológica mediante biopsia2. La RMN es especialmente útil para evaluar la extensión local del tumor y su relación con estructuras vasculares y nerviosas. La TC permite detectar metástasis pulmonares, hepáticas o retroperitoneales.
Histológicamente, el LMS se caracteriza por células fusiformes dispuestas en fascículos entrecruzados, con citoplasma eosinofílico, núcleos en forma de cigarro, atipia celular y elevada actividad mitótica. La necrosis tumoral es frecuente y se asocia con peor pronóstico1. La inmunohistoquímica es fundamental para el diagnóstico diferencial, mostrando positividad para actina de músculo liso (SMA), desmina y h-caldesmon, y negatividad para marcadores epiteliales como la citoqueratina.
Existen tres variantes principales: fusiforme (convencional), epitelioide y mixoide. El subtipo epitelioide presenta células redondeadas con citoplasma abundante, mientras que el mixoide se caracteriza por una matriz extracelular rica en mucina. Estas variantes pueden tener implicaciones pronósticas y terapéuticas1. El LMS dediferenciado, una forma altamente agresiva, muestra pérdida de marcadores de diferenciación muscular y mayor resistencia a tratamientos convencionales.
El LMS presenta una alta heterogeneidad genética. Las alteraciones más frecuentes incluyen mutaciones en TP53, RB1, ATRX y PTEN. Estudios recientes han identificado subtipos moleculares según el sitio de origen, diferenciando claramente el LMS uterino del LMS de partes blandas. Esta clasificación molecular ha permitido avanzar hacia terapias dirigidas, aunque aún no existe una mutación única que defina la enfermedad.
La presencia de cromotripsis, inestabilidad genómica y duplicaciones cromosómicas completas son hallazgos comunes que reflejan la agresividad biológica del tumor. Además, se ha observado que el LMS uterino presenta un perfil transcriptómico distinto, con sobreexpresión de genes relacionados con el ciclo celular y la proliferación tumoral3.
El tratamiento del LMS depende de la localización, estadio y características moleculares. En enfermedad localizada, la cirugía con márgenes negativos es el tratamiento de elección. La radioterapia puede emplearse como tratamiento adyuvante en casos seleccionados, especialmente cuando no se logra una resección completa. La resección quirúrgica completa mejora significativamente la supervivencia libre de enfermedad1.
En enfermedad metastásica, la quimioterapia es el pilar terapéutico. Los esquemas más utilizados incluyen doxorrubicina sola o en combinación con ifosfamida, así como gemcitabina-docetaxel. Sin embargo, la respuesta es limitada y la supervivencia global suele ser inferior a 18 meses. Se han explorado agentes como trabectedina y pazopanib, con eficacia variable2.
La inmunoterapia ha mostrado resultados modestos debido a la baja carga mutacional y escasa expresión de PD-L14. No obstante, el microambiente tumoral rico en células inmunes infiltrantes abre nuevas posibilidades para terapias combinadas5. Ensayos clínicos en curso evalúan la combinación de inhibidores de puntos de control inmunológico con agentes citotóxicos o dirigidos.
El pronóstico del LMS es reservado. Los factores que influyen en la evolución incluyen el tamaño tumoral, grado histológico, localización, márgenes quirúrgicos y presencia de metástasis1. El LMS uterino suele tener peor evolución que el de extremidades, y los subtipos dediferenciados presentan mayor agresividad3. La recurrencia local es frecuente, especialmente en tumores retroperitoneales, y las metástasis pulmonares son las más comunes.
La supervivencia a cinco años varía entre el 40 % y el 60 % en enfermedad localizada, y es inferior al 20 % en enfermedad avanzada. La identificación de biomarcadores pronósticos y el desarrollo de terapias personalizadas son esenciales para mejorar los resultados clínicos.
El leiomiosarcoma es una entidad maligna compleja, con alta heterogeneidad clínica, histológica y molecular. A pesar de los avances en diagnóstico y tratamiento, sigue siendo un desafío terapéutico. La integración de herramientas moleculares, el uso de plataformas genómicas y el desarrollo de terapias dirigidas representan el futuro en el manejo de esta neoplasia agresiva. La investigación continua y los ensayos clínicos multicéntricos son fundamentales para mejorar el pronóstico de los pacientes afectados por LMS1-5.
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