- Gisèle Cano Rodriguez. FEA Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Ernest Lluch. Zaragoza. España.
- Emma Casasampera Segarra. FEA Urgencias y Emergencias. Althaia. Barcelona. España.
RESUMEN
La lesión medular aguda constituye una emergencia neurológica que compromete la función motora, sensitiva y autonómica. Su diagnóstico temprano y preciso es esencial para orientar intervenciones médicas y quirúrgicas, optimizar la recuperación funcional y prevenir complicaciones secundarias. La evaluación inicial combina una exploración clínica sistemática, incluyendo valoración motora y sensitiva según la escala ASIA, y el examen de la función autonómica, con técnicas de imagen avanzadas como radiografía, tomografía computarizada y resonancia magnética. Esta integración permite determinar el nivel y la extensión de la lesión, diferenciar lesiones completas de incompletas y planificar estrategias terapéuticas individualizadas. La coordinación interdisciplinaria entre equipos de urgencias, neurocirugía, radiología y rehabilitación es fundamental para garantizar atención basada en evidencia y mejorar los resultados funcionales a largo plazo.
PALABRAS CLAVE
Lesión medular aguda, evaluación clínica, escala ASIA, resonancia magnética, diagnóstico temprano, rehabilitación neurofuncional
ABSTRACT
Acute spinal cord injury is a neurological emergency affecting motor, sensory, and autonomic functions. Early and accurate diagnosis is critical to guide medical and surgical interventions, optimize functional recovery, and prevent secondary complications. Initial assessment integrates systematic clinical examination, including motor and sensory evaluation according to the ASIA scale, and autonomic function assessment, with advanced imaging techniques such as X-ray, computed tomography, and magnetic resonance imaging. This comprehensive approach enables precise determination of injury level and extent, differentiation between complete and incomplete lesions, and individualized therapeutic planning. Interdisciplinary coordination among emergency, neurosurgery, radiology, and rehabilitation teams is essential to provide evidence-based care and improve long-term functional outcomes.
KEY WORDS
Acute spinal cord injury, clinical assessment, ASIA scale, magnetic resonance imaging, early diagnosis, neurofunctional rehabilitation
INTRODUCCIÓN
La lesión medular aguda (LMA) constituye una emergencia neurológica que compromete la función motora, sensitiva y autonómica¹,². Su etiología más frecuente es traumática, asociada a accidentes de tráfico, caídas y violencia, aunque también puede ser de origen no traumático, como isquemia, tumores o procesos inflamatorios¹,²,³.
La correcta evaluación inicial es determinante para establecer el pronóstico y planificar el manejo¹,³,⁵. El diagnóstico de la LMA requiere una combinación de evaluación clínica sistemática y técnicas de imagen avanzada, siendo fundamental para definir el nivel de la lesión, la extensión del daño medular y la presencia de complicaciones asociadas¹,³.
Una aproximación precisa permite orientar la intervención quirúrgica o médica temprana, optimizando la recuperación funcional y reduciendo la morbilidad secundaria¹,²,⁴. La exploración física detallada, incluyendo la evaluación de fuerza, sensibilidad, propiocepción y función autonómica, establece la base para la interpretación de los hallazgos radiológicos y la planificación del manejo¹,². Sin embargo, la confirmación de la lesión y la caracterización anatómica precisa dependen del uso de técnicas de imagen que complementan y validan la evaluación clínica inicial³,⁴.
Exploración física:
La exploración física en pacientes con sospecha de LMA constituye un componente esencial de la evaluación inicial, ya que permite determinar el nivel exacto de la lesión, su completitud y las posibles complicaciones asociadas¹,². La precisión de este examen se traduce directamente en una mejor planificación terapéutica, prevención del daño secundario y optimización de los resultados funcionales¹,²,⁵. Antes de iniciar la evaluación neurológica específica, es imprescindible asegurar la estabilidad general del paciente mediante un abordaje sistemático de la vía aérea, la respiración y la circulación¹. La permeabilidad de la vía aérea es especialmente crítica en lesiones cervicales altas, donde la musculatura respiratoria puede estar comprometida, y la hipotensión asociada al síndrome de choque medular requiere un manejo hemodinámico inmediato¹,².
Una vez garantizada la estabilidad general, la exploración neurológica puede realizarse de manera segura y completa.
La valoración motora constituye uno de los pilares de la exploración física. Cada grupo muscular debe evaluarse de forma bilateral, prestando especial atención a la fuerza y a posibles asimetrías que indiquen diferencias segmentarias de la lesión¹,². La escala ASIA (American Spinal Injury Association) proporciona un marco estandarizado para esta evaluación, asignando puntuaciones de 0 a 5 según la capacidad del paciente para mover activamente cada grupo muscular contra gravedad y resistencia¹,². Esta escala permite identificar de manera precisa la función motora conservada, diferenciando lesiones completas de incompletas y ofreciendo información fundamental para establecer pronóstico y planificar rehabilitación¹,²,⁵.
La exploración sensitiva, igualmente crítica, abarca tanto la sensibilidad superficial como profunda ¹,². Se evalúa el tacto ligero, usando algodón o hisopo, y la sensibilidad dolorosa, mediante un pinchazo suave con aguja, siempre evitando lesiones cutáneas abiertas. La propiocepción y la sensibilidad vibratoria se analizan mediante la movilización pasiva de articulaciones y el uso de un diapasón, prestando atención a la percepción consciente de la posición y del movimiento articular. La comparación bilateral y el mapeo cuidadoso del nivel sensitivo permiten localizar con precisión la lesión medular y detectar áreas de compromiso segmentario adicional, constituyendo una guía para la intervención terapéutica y la rehabilitación funcional. La comparación bilateral y el mapeo cuidadoso del nivel sensitivo permiten localizar con precisión la lesión medular y detectar áreas de compromiso segmentario adicional¹,²,⁵.
La evaluación de la función autonómica proporciona información sobre la extensión de la lesión y su impacto sistémico. La evaluación incluye el control vesical e intestinal, la regulación de la presión arterial y la frecuencia cardíaca, así como la observación de alteraciones en la sudoración y la temperatura cutánea, todas ellas reflejando la disfunción autonómica asociada a la lesión medular¹,².
Finalmente, la exploración de reflejos osteotendinosos y cutáneos, junto con la observación del tono muscular, permite diferenciar entre lesiones agudas y crónicas, aportando información pronóstica¹,². La presencia de reflejos patológicos, espasticidad o signos de shock medular orienta sobre la extensión de la lesión y permite diferenciar entre lesiones agudas y crónicas, aportando información adicional sobre el pronóstico y la planificación de la rehabilitación.
En conjunto, una exploración física meticulosa y estandarizada según criterios ASIA no solo permite identificar con precisión el nivel y la completitud de la lesión, sino que también contribuye a la identificación precoz de complicaciones, guía la intervención terapéutica inmediata y proporciona indicadores confiables sobre la recuperación neurológica. La excelencia en la evaluación clínica inicial constituye, por tanto, la base sobre la cual se planifican la intervención quirúrgica, el tratamiento médico y la rehabilitación interdisciplinaria en pacientes con lesión medular aguda¹,³.
Diagnóstico por imagen:
La radiografía simple constituye el primer recurso en la valoración inicial de pacientes con trauma vertebral, permitiendo identificar fracturas, desplazamientos óseos y alineación de la columna³. Aunque es rápida y accesible, su sensibilidad es limitada para lesiones medulares aisladas o hematomas epidurales, por lo que debe considerarse como un paso preliminar que guía estudios posteriores³,⁵.
La tomografía axial computarizada (TC) se ha consolidado como la técnica de elección para la evaluación ósea, proporcionando imágenes detalladas de fracturas, fragmentos desplazados y compromiso estructural de la columna vertebral³. La TC permite planificar intervenciones quirúrgicas precisas y detectar lesiones asociadas que podrían pasar desapercibidas en radiografía simple³.
Para la valoración del tejido medular y estructuras blandas, la resonancia magnética (RM) es indispensable. La RM identifica edema medular, hematomas epidurales, lesión axonal difusa y compresión medular, constituyendo un predictor clave de la recuperación funcional y del pronóstico neurológico³,⁴. Además, permite diferenciar lesiones completas de incompletas y evaluar posibles complicaciones secundarias, como isquemia o inflamación³,⁴.
La selección del estudio de imagen depende del nivel de conciencia, los hallazgos clínicos y los factores de riesgo del paciente³. En lesiones graves con alteración de la conciencia, déficit motor o sensibilidad focal, o evidencia de inestabilidad vertebral, se recomienda realizar TC y RM de manera inmediata para guiar la intervención o la inmovilización adecuada³,⁴.
En determinados casos, se puede complementar el diagnóstico con estudios de electrofisiología o potenciales evocados, especialmente cuando se sospecha lesión medular incompleta o compromiso funcional residual⁴. Estos estudios permiten documentar la integridad de las vías motoras y sensoriales y sirven de referencia para el seguimiento y la planificación de la rehabilitación.
CONCLUSIONES
Un diagnóstico preciso de la lesión medular aguda integra la evaluación clínica estandarizada, la exploración física detallada según criterios ASIA y el uso de técnicas de imagen avanzadas. Esta combinación permite determinar el nivel y la extensión de la lesión, identificar complicaciones asociadas y establecer un plan terapéutico temprano que mejore los resultados neurológicos y funcionales a largo plazo. La coordinación entre el equipo clínico, los radiólogos y los especialistas en rehabilitación es esencial para garantizar una atención integral y basada en evidencia.
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