Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.32.72.002
- Luis Alfredo Herrera Paladines. Estudiante de Medicina. Universidad Técnica de Machala. Ecuador. https://orcid.org/0009-0005-4961-8287 Ecuador.
- Odaliz Erika Charco González. Estudiante de Medicina. Universidad Técnica de Machala. Ecuador. https://orcid.org/0009-0006-6935-508X Ecuador.
- López Bravo Marcelo Isaías. Estudiante de Medicina. Universidad Técnica de Machala. Ecuador. https://orcid.org/0000-0003-4973-3494 Ecuador.
RESUMEN
Introducción: La encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal (EHIN) es una de las causas más importantes de morbilidad, mortalidad en neonatos y con una alta tasa de prevalencia de las secuelas neurológicas permanentes en esta población. Esta patología ocurre por una inadecuada oxigenación y perfusión en el momento del nacimiento, siendo una complicación de la asfixia perinatal. Objetivo: Examinar la evidencia clínica actualizada sobre la disponibilidad de los distintos tratamientos para la encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal, proporcionando una perspectiva completa e integral de su eficacia, utilidad clínica y protocolos para su aplicación. Método: Metodología cuantitativa, de carácter teórico y descriptivo. El diseño se realizó de manera no experimental y de corte transversal, fundamentado en la revisión y estudio de la bibliografía científica existente. La búsqueda de las investigaciones se centró en la base de datos de renombre como PubMed. Se recopilaron investigaciones que empleen términos MeSH y para garantizar la calidad y transparencia del proceso de selección y el análisis de estudios se utilizó el diagrama de flujo de PRISMA, seleccionándose 30 artículos, excluyendo aquellos que no tenían evidencia científica o sin accesibilidad. Desarrollo: Actualmente, la terapia de hipotermia (TH) ha sido el único tratamiento aprobado con eficacia comprobada debido a que reduce el daño cerebral secundario, teniendo mayor efectividad en las primeras horas de vida, siguiendo las fases correspondientes con los criterios de inclusión y exclusión para su aplicabilidad. Conclusión: La TH, es reconocida a nivel mundial como el principal tratamiento de elección para casos moderados y graves, se presenta como una estrategia prometedora para mejorar el pronóstico neurológico en neonatos afectados por hipoxia-isquemia. No obstante, es crucial destacar que el manejo debe ser acoplado junto con un diagnóstico temprano, se destaca también el acceso temprano a terapias adicionales, el mejoramiento en infraestructura, lo que permite la monitorización continua y el cuidado especializado.
PALABRAS CLAVE
Encefalopatía hipóxica-isquémica neonatal, injuria cerebral, neuroprotección, tratamiento.
ABSTRACT
Introduction: Neonatal hypoxic-ischemic encephalopathy (NHEE) is one of the most important causes of morbidity and mortality in newborns and has a high prevalence rate of permanent neurological sequelae in this population. This condition occurs due to inadequate oxygenation and perfusion at birth and is a complication of perinatal asphyxia. Objective: To examine the current clinical evidence on the availability of different treatments for neonatal hypoxic-ischemic encephalopathy, providing a comprehensive and integrated perspective on their efficacy, clinical utility, and protocols for their application. Method: Quantitative, theoretical, and descriptive methodology. The design was non-experimental and cross-sectional, based on the review and study of existing scientific literature. The search for research focused on renowned databases such as PubMed. Research using MeSH terms was compiled, and to ensure the quality and transparency of the selection process and analysis of studies, the PRISMA flow chart was used, selecting 30 articles and excluding those that lacked scientific evidence or accessibility. Development: Currently, hypothermia therapy (HT) is the only approved treatment with proven efficacy because it reduces secondary brain damage, being most effective in the first hours of life, following the corresponding phases with the inclusion and exclusion criteria for its applicability. Conclusion: HT is recognized worldwide as the main treatment of choice for moderate and severe cases and is a promising strategy for improving the neurological prognosis in newborns affected by hypoxia-ischemia. However, it is crucial to emphasize that management must be coupled with early diagnosis, early access to additional therapies, and improved infrastructure, which allows for continuous monitoring and specialized care.
KEY WORDS
Neonatal hypoxic-ischemic encephalopathy, brain injury, neuroprotection, treatment.
INTRODUCCIÓN
La encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal (EHIN), es una patología de afectación cerebral causada por una inadecuada perfusión y oxigenación alrededor del momento en el que ocurre el nacimiento, siendo una de las principales causas de discapacidad en neonatos y una de las severas complicaciones de la asfixia neonatal. Tiene una prevalencia de 1 de cada 1000 nacimientos en países desarrollados y 40 de cada 100 en países no desarrollados1.
La asfixia perinatal es definida como la interrupción del intercambio gaseoso que ocurre en el nacimiento, presentándose en el recién nacido (RN) como eventos de hipoxia, hipercapnia y acidosis láctica por hipoperfusión del tejido, por ello, es necesario recalcar que la asfixia no es similar o sinónimo de la encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI), la asfixia se identifica como una causa mientras que la EHI se la considera como el efecto de esta2.
Los principales factores que producen la presentación de este síndrome son los eventos hipóxicos intrapartos y por lo general, se dan en las primeras horas de vida, entre estos se identifican el desprendimiento de placenta, así también se logra producir un prolapso del cordón umbilical y rotura uterina3.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la asfixia perinatal es la tercera causa de muerte en el neonato a término y cerca del 50% de ellos mueren o desarrollan una secuela neurológica, donde el 10-20% queda con parálisis cerebral por un déficit en el suministro de oxígeno y un 25% de los que sobreviven desarrollan EHIN4.
Según Chen X et al. (2023), menciona que hasta el 60% de los bebés con EHIN grave mueren o desarrollan una discapacidad profunda. Por ello, se han identificado factores de riesgo asociándose a la EHIN, como la contaminación del líquido amniótico, puntajes bajos de Apgar a 1 minuto (≤3) como a 5 minutos (≤7) y bajo peso al nacer (<2.5 kg). Esto destaca la importancia de identificarlos tempranamente durante el embarazo y el nacimiento para prevenirlos5.
La EHIN tiene una incidencia de 1 a 8 casos por cada 1,000 recién nacidos vivos, pero con mayor presencia en países en vías de desarrollo. Se ha determinado que, a nivel mundial, en una población de 136 millones de nacidos vivos, un millón mueren por asfixia neonatal, incluyendo los países de bajos ingresos de 4 a 9 millones. En América Latina, la situación se agrava; por ejemplo, en Colombia, la prevalencia de la asfixia perinatal se encuentra en una escala de 3 casos por cada 1000 nacidos vivos. Además, cuenta con una tasa de mortalidad del 40% y un 70% de los que llegan a sobrevivir quedan con discapacidad neurológica, mientras que, en México, la principal causa que presentaron al nacer es la asfixia, con un 49.9% de las defunciones neonatales en 2003 y con 10.277 muertes por esta causa6,7.
En Ecuador, una de las causas más comunes de EHIN es la asfixia perinatal, teniendo una tasa de morbimortalidad infantil con un aproximado de 3,69% de las muertes infantiles, y más de 14.000 personas presentan ciertas discapacidades derivadas de esta causa. En el 2019 se registraron 285.827 nacimientos vivos y 1782 fallecimientos fetales, identificando las causas: no identificada con 743 fallecimientos, seguida por la hipoxia con 647 fallecimientos. Las provincias con más presencia de estos casos son Pichincha, Chimborazo, Esmeraldas, y Santo Domingo De los Tsáchilas2,6.
Para 2022, en el primer cuatrimestre se registraron en el mismo país alrededor de 439 fallecimientos neonatales, con un 20.5% de casos de asfixia durante el nacimiento. De igual forma, en la provincia de El Oro, durante el mismo periodo se reportaron trece fallecimientos neonatales, los cuales agrupan en: Hospital IESS de Machala, Hospital General Teófilo Dávila y Hospital Obstétrico Angela Loayza de Ollague8.
Se reconoce que las causas de mayor impacto en la encefalopatía neonatal son los eventos hipóxico-isquémicos, por ello es importante evaluar la historia materna, resultados y hallazgos de exámenes auxiliares junto con antecedentes obstétricos y factores anteparto e intraparto3.
La gravedad de la EHIN dependerá de la gravedad del evento hipóxico-isquémico, factores de riesgo y la respuesta que presenta el neonato, debido a que este síndrome cuenta con un 10% de riesgo de muerte, el 30% sobreviven con un daño y alteraciones en el desarrollo neurológico, mientras que una encefalopatía grave tendrá una mortalidad del 60% y los que sobreviven tendrán algún grado de deterioro neurológico de gravedad9.
A pesar de los grandes avances que tiene la atención neonatal y perinatal, se identifica que la EHIN sigue siendo uno de los problemas de salud pública en todo el mundo, principalmente en zonas con recursos limitados. Su diagnóstico temprano y la instauración de terapias que favorezcan a la neuroprotección pueden mejorar el pronóstico a nivel neurológico debido a la interrupción de mecanismos secundarios de la lesión cerebral, lo que ha demostrado resultados prometedores en distintos estudios internacionales10. A pesar de esto, en varios centros de salud persisten diversas dificultades y limitaciones en la identificación temprana de los signos clínicos característicos según la gravedad o en el acceso a tratamiento especializado.
El diagnóstico y tratamiento de la EHIN son importantes para reducir las secuelas neurológicas a lo largo del tiempo. En la actualidad, se han propuesto intervenciones terapéuticas con un efecto neuroprotector que, si son aplicados en las primeras horas de vida, logran reducir la progresión del daño neurológico secundario11.
Es necesario generar conocimiento sobre cómo se aplican las distintas intervenciones en la EHIN, la respuesta de los pacientes tratados y qué obstáculos se presentan tras su implementación. Desarrollar esta investigación no solo permitirá analizar las herramientas terapéuticas, sino contribuir a una mejor comprensión para el correcto manejo de la EHIN, orientar acciones para la mejoría clínica y a la vez contribuir a futuras investigaciones y propuestas en la mejora del cuidado neonatal.
Por esta razón nos planteamos la problemática de ¿cuál es el tratamiento más efectivo que reduce la incidencia de la EHIN y la probabilidad que tiene de evitar discapacidades a largo plazo?, bajo esta problemática parte nuestro tema el cual ha sido elegido debido a la alta relevancia que presenta dentro del sistema de salud pública. Puesto que la implementación de las distintas medidas terapéuticas ha demostrado lo eficaz que pueden llegar a ser para lograr una reducción en el daño que presentan los neonatos afectados.
El principal objetivo de este trabajo consiste en examinar la evidencia clínica actualizada sobre la disponibilidad de los distintos tratamientos para la encefalopatía hipóxico-isquémica neonatal, proporcionando una perspectiva completa e integral de su eficacia, utilidad clínica y protocolos para su aplicación.
METODOLOGÍA
La presente investigación fue elaborada basándose en una metodología cuantitativa, de carácter teórico y descriptivo. El diseño se realizó de manera no experimental y de corte transversal, fundamentado en la revisión y estudio de la bibliografía científica existente. En esta investigación no fueron modificadas variables ni se llevaron a cabo observaciones directas, dado que el propósito principal era recopilar, condensar y examinar resultados de trabajos de investigaciones anteriores relacionadas con la EHIN.
El grupo de estudio se conformó por investigaciones centradas en EHIN, especialmente, aquellas que valoraban la evaluación de los tratamientos e intervenciones neonatales como medidas terapéuticas en diagnósticos de EHI. Para la selección de las investigaciones se tomaron en cuenta datos de neonatos sin diferencia de género, con diagnósticos confirmados de EHI. El estudio se enfocó en investigaciones publicadas en un rango entre 2020-2025, excepto aquellos estudios publicados en 2019 que se consideraron útiles y pertinentes para el análisis respectivo. Se definieron los criterios de inclusión:
- Ediciones catalogadas en bases de datos científicos de renombre como PubMed.
- Investigaciones que empleen términos MeSH asociados con la EHIN como, por ejemplo: “Encefalopatía hipóxica-isquémica neonatal”, “tratamiento” “neuroprotección”.
- La mayoría de artículos fueron extraídos en el idioma inglés con acceso íntegro y completo del texto.
- Investigaciones basadas en estructuras metodológicas sólidas tales como revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos controlados, investigaciones prospectivas y retrospectivas.
Se descartaron los estudios que cumplían algunos de los siguientes parámetros:
- No trataban de manera directa la EHIN.
- Diseño metodológico deficiente o insuficiente, como investigaciones sin control o enfoque sistemático.
- El acceso al texto era limitado.
- Tratamientos no corroborados adecuadamente y sin un sustento investigativo correcto.
- Artículos con títulos similares, pero información deficiente.
- Artículos basados en la terapia prenatal y no postnatal.
- Descripción de tratamientos a los que no tenemos accesibilidad en Ecuador.
- Tratamiento para la EHI en adultos.
- Estudios con buenos resultados en crías de animales y no en neonatos humanos.
Se llevó a cabo una búsqueda sistemática de la literatura empleando descriptores estándar en bases de datos como PubMed. Los descriptores empleados incluyeron términos MeSH vinculados con la EHIN fusionados con operadores booleanos (AND, OR, NOT):
Los descriptores principales empleados fueron:
- Encefalopatía hipóxica-isquémica neonatal.
- Injuria cerebral.
- Neuroprotección.
- Tratamiento.
El método principal para la recopilación de datos fue el análisis bibliográfico de investigaciones significativas en el campo de la EHIN. Se utilizó Mendeley como instrumento para administrar las referencias y efectuar citas apropiadas de acuerdo a las reglas bibliográficas fijadas. Y para garantizar la calidad y transparencia del proceso de selección y el análisis de estudios se utilizó el diagrama de flujo de PRISMA (Ilustración 1), con el siguiente proceso:
- Identificación: Se reconocieron artículos basándose en la base de datos previamente citada.
- Cribado: Se evaluaron los títulos y resúmenes de los artículos hallados.
- Elegibilidad: Se llevaron a cabo revisiones exhaustivas de los artículos para establecer su relevancia.
- Inclusión: Se escogieron artículos de investigaciones pertinentes para el análisis final, que satisfacían los criterios de inclusión anteriormente fijados.
Al ser una revisión bibliográfica, no se requirió realizar experimentos con individuos humanos ni implementar consentimiento informado. Sin embargo, se aseguró el uso responsable de las fuentes académicas, respetando los estándares de ética en la citación y copyright.
Se identificaron alrededor de 496 artículos centrados en la EHIN dentro de la base de datos de PubMed. Tras la eliminación de 321 registros, se examinaron 175 artículos, tanto los títulos como los resúmenes expuestos. De estos, 55 estudios fueron seleccionados para una lectura completa y detallada. Finalmente 25 artículos cumplieron los criterios de inclusión, mientras que otros 5 de otras fuentes también se utilizaron por su gran aporte en esta investigación.
RESULTADOS
Se ha definido a la EHIN como un síndrome clínico que implica disfunción cerebral en el neonato, con evidencia clínica y de laboratorio de lesión cerebral aguda o subaguda debido a la hipoxia-isquemia presentada, siendo una de las principales consecuencias de la asfixia perinatal, repercutiendo antes o durante del parto y después del nacimiento4.
Se ha clasificado a la EIHN según su gravedad:
EHIN leve: Tono muscular ligeramente aumentado con reflejos tendinosos profundos enérgicos, irritabilidad o somnolencia excesiva, resolviéndose en menos de 24 horas y con pronóstico bueno12.
EHIN moderado: Letargia, con hipotonía significativa, reflejos tendinosos profundos disminuidos, apnea episódica, convulsiones frecuentes en las primeras 24 horas, tiene una recuperación en 1-2 semanas y un buen pronóstico si se recupera totalmente el neonato13.
EHIN grave: Presenta convulsiones tardías, electroencefalografía isoeléctrica, estuporoso o coma, fontanela abombada por edema cerebral, respiración irregular, hipotonía generalizada con reflejos tendinosos ausentes, desviación ocular, nistagmo y ausencia de movimientos conjugados, pupilas dilatadas, alteraciones de frecuencia cardíaca y tensión arterial con posible muerte por falla cardiorrespiratoria14.
Es importante reconocer que los antecedentes de parto prolongado y con dificultad, la necesidad de reanimación, alteración del sensorio, presencia de convulsiones en etapa temprana, acidosis metabólica con pH menor a 7 en sangre del cordón y puntuaciones bajas de Apgar (menor o igual a 3) suelen indicar EHI12.
La terapia de hipotermia (TH) es una de las terapias que ha tenido buenos resultados. Consiste en iniciar un enfriamiento o reducción de temperatura (33 °C y 34 °C) en el RN para proteger el cerebro u otros órganos tras un episodio de hipoxia-isquemia debido a la asfixia perinatal15.
Según un estudio descriptivo retrospectivo de Medina Pilar et al. (2023), donde se aplicaron TH en 30 recién nacidos, menciona que es el tratamiento que actualmente se encuentra disponible y recomendado para tratar la injuria cerebral causada por la asfixia para la EHI moderada a severa, siendo evidente en su estudio tras su aplicación, ya que no se reportaron efectos adversos graves, reduciendo la mortalidad y aumentando el índice de un mejor pronóstico16.
Según un estudio realizado por Bowen Weng et al. (2021), la aplicación TH en 36 neonatos con EHI moderada a grave fue segura y produjo mejoras significativas en la actividad cerebral y el desarrollo neurológico a los 28 días y a los 18 meses, comparado con 25 neonatos que recibieron tratamiento convencional. Además, redujo la mortalidad y la discapacidad grave en el grupo tratado. Se debe tomar en cuenta que todos los protocolos coinciden en que la TH debe iniciarse en etapas precoces, y su aplicación es segura en neonatos seleccionados según los criterios planteados17.
Según Proietti J. et al. (2024), la TH es en la actualidad el tratamiento que está aprobado para reducir el daño cerebral, ya que la capacidad que tiene de evitar la cascada de daño neuronal se evita dentro de las 6 primeras horas de vida, conocida como fase latente, reduciendo la carga de convulsiones, lo que contribuye a una mejor evolución neuronal18.
La TH protege al cerebro frente a la EHI por medio de varios mecanismos; algunos de ellos son: disminución del metabolismo a nivel celular, lo que favorece a la supervivencia de las células con una escasa cantidad de oxígeno y glucosa; reduce la inflamación al bajar la formación de citoquinas y limitar la acción y activación de neutrófilos y microglía; protege las membranas celulares al reducir la formación de radicales libres; minimiza la apoptosis al inhibir las caspasas; y mantiene la integridad de la barrera hematoencefálica (Tabla 1)1,13.
De los estudios examinados, la mayoría concordaron en iniciar la TH en un lapso de tiempo no superior a 6 horas postparto, lo que se relaciona con la fase latente del daño cerebral9,18.
Según estudios realizados por Martínez et al., 2020, Jiménez, 2023 y Bowen Weng et al., 2021. La temperatura corporal que se debe tener como objetivo debe variar entre 33 °C y 34.5 °C, siendo mantenida durante un periodo de 72 horas. Posterior a esto, se debe aplicar un recalentamiento progresivo entre 0.5-1 °C por hora hasta alcanzar temperaturas entre 36.5-37 °C6,17,19.
Estudios han demostrado que esta terapia reduce el riesgo de parálisis cerebral y mejora notablemente la función del cerebro, siendo efectiva la TH al momento en el que se prolonga por más de 72 horas a una temperatura de 33,5 °C13,20. Además, se identifican los criterios de inclusión y exclusión a cumplir para la aplicación de esta terapia (Tabla 2).
Para la realización correcta de la TH, debe cumplirse las fases:
- Fase de enfriamiento: La temperatura se debe reducir a niveles de 33-34 °C en 30-40 minutos, dese el inicio, antes de las 6 horas de vida usando agua fría brombeada desde un depósito hacia un colchón térmico. En bebés con alta necesidad de oxígeno, el enfriamiento se debe realizar de una forma gradual para evitar así complicaciones2.
- Fase de mantenimiento: La temperatura debe mantenerse estable durante un lapso de tiempo de 72 horas sin interrumpir el tratamiento, aunque el estado neurológico muestra mejoría6.
- Fase de recalentamiento: Consiste en aumentar la temperatura de forma lenta, a una tasa de 0.2-0.5 °C por hora, hasta llegar a la temperatura normal (36.5-37 °C). Durante esta fase se deben monitorear signos vitales, EEG y niveles de potasio en sangre13.
El tratamiento puede realizarse mediante enfriamiento local, ya sea cefálico local, sistémico o combinado con enfriamiento sistémico, y luego se recalienta lentamente14–16. Un estudio de Araceli Martínez et al. (2020) confirma que el enfriamiento corporal total y cefálico son bien tolerados y no se registraron muertes durante su aplicación6,12. Para la aplicación de cada uno se optan por las distintas medidas descritas en la (Tabla 3).
El tratamiento de TH debe realizarse solo en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) de nivel III o IV, especializadas en la atención de neonatos con disfunción multiorgánica, con la atención de otras subespecialidades pediátricas11.
Según Chakkarapani A. y Molloy E. la TH por sí sola ha demostrado beneficios, pero se pueden agregar otros tratamientos complementarios a ésta para reducir aún más la morbilidad; entre ellas se encuentran el alopurinol, azitromicina, ibuprofeno, gas xenón, ácido ascórbico sildenafilo, melatonina, eritropoyetina para mejorar su efectividad y evitar complicaciones. A pesar de que se han demostrado sus beneficios en ensayos clínicos no se han incorporado en la práctica clínica diaria debido a la ausencia de ensayos clínicos aleatorizados con una población amplia, evaluando las complicaciones o beneficios a largo plazo21,22.
Según Chawla D. (2024), en los países de altos ingresos, la TH reduce significativamente la combinación de mortalidad o discapacidad, mientras que existe una severa limitación en países de bajos y medios ingresos debido a que no cuentan con la infraestructura, recursos y personal capacitado para que pueda realizarse de forma adecuada23.
El uso de equipos, ya sean automatizados y servocontrolados por la TH, representa un costo elevado en países en vías de desarrollo o países con bajos ingresos económicos. Además, para este método se necesita personal calificado, experiencia adecuada, monitoreo constante, cuidados de apoyo, y así también un estricto cumplimiento de las normas de buena gobernanza para lograr así la efectividad y la seguridad del tratamiento15.
DISCUSIÓN
Los resultados alcanzados confirman que la TH sigue siendo el único tratamiento estándar con más beneficios en los neonatos con EHIN de moderado a severo. Autores como Imataka G. et al. (2022) mencionan que la TH puede ser beneficiosa para prevenir alteraciones cerebrales como epilepsias postencefalopáticas, favoreciendo a la calidad de vida de los neonatos. A pesar de esto, ha resultado difícil encontrar una solución eficaz para controlar efectos desencadenados por esta terapia, siendo la bradicardia, hipotensión y alteraciones de la coagulación24.
Mientras tanto, Chawla S. et al. (2020) afirman que la TH tiene buenos resultados en los casos de EHI grave y moderada, pero el 25% de los neonatos con EHI leve tienen el riesgo de padecer déficits del desarrollo neurológico durante la infancia o la niñez25. Demostrando que existe menos evidencia y resultados negativos de la TH leve para la EHIN.
Por otro lado, los resultados de Belén N. y Sosa I. (2021) afirman que el protocolo de TH se considera eficaz y seguro, obteniendo resultados clínicos similares a nivel internacional siempre y cuando la identificación de la EHI sea temprana. No obstante, es recomendable fortalecer la accesibilidad de herramientas como la resonancia magnética para poder analizar las secuelas a largo plazo de esta patología 26. Esto resalta la importancia de realizar un diagnóstico precoz y que, a pesar de sus beneficios, después de la TH se pueden presentar complicaciones. Además de la implementación de otras terapias junto con la TH, esta última tendrá mayor beneficio que el resto y mayor evidencia.
La EHIN continúa siendo una causa importante de muerte y discapacidad neurológica permanente en los neonatos a término. A pesar de ello, la implementación de la TH ha cambiado de manera importante el pronóstico de estos pacientes.
En un metaanálisis en el que se incluyeron 19 estudios con más de 2000 neonatos tratados con TH, se registró que esta terapia reduce la mortalidad en un 30%, la discapacidad motora severa en un 37% y la parálisis cerebral en un 36%, favoreciendo al desarrollo neurocognitivo, alcanzando puntajes normales en escala de Bayley-III y III27.
Estos hallazgos mencionan que la TH es el tratamiento más eficaz y estandarizado en neonatos con EHI moderada o severa, en el que no solo disminuye la mortalidad, sino que también aumentan los buenos resultados neurológicos, lo cual refuerza su aplicación en el cuidado de neonatos en todo el mundo.
Kinoshita et al. (2021), evaluó la capacidad que tienen los centros clínicos para mantener un correcto procedimiento a seguir para la TH en neonatos con EHI. Se aplicó un protocolo estándar controlado, con temperaturas de 33.5°C por 72 horas, iniciado dentro de las primeras 6 horas de vida, prosiguiendo con el recalentamiento lento y progresivo. En este estudio, la mayoría de neonatos (93.9%) lograron alcanzar esta temperatura en menos de 6 horas, mientras que un 23% presenta fluctuaciones de temperaturas durante el mantenimiento28. Lo cual evidencia que no basta con iniciar el tratamiento a tiempo, por lo que se requiere una adherencia estricta al protocolo durante todo el proceso, inclusive cuando se establece el recalentamiento controlado.
Complementariamente, el estudio realizado por Cezayir y Güneş (2024) evalúa retrospectivamente la efectividad de la TH en la EHIN, dividiendo dos grupos, uno que cumple con los criterios de inclusión y el otro no, pero que presentan signos clínicos sugestivos de EN moderada o severa. El protocolo oficial de HT incluye un pH ≤7.0 o exceso de base ≤-16 mmol/L en gases sanguíneos, edad gestacional ≥36 semanas y signos clínicos dentro de las primeras 6 horas de vida. Sin embargo, el estudio muestra que en la práctica clínica se aplica HT incluso a neonatos que no cumplen todos estos criterios, guiándose por hallazgos neurológicos, obteniéndose buenos resultados en aquellos que cumplían estos criterios, mientras que los que no lo hacían tuvieron mayor necesidad de soporte invasivo y fallecimiento, pero los sobrevivientes no presentaron daño neurológico evidente cuando fueron dados de alta29.
Bhat y Adhisivam (2022) señalan que, aunque se ha demostrado la eficacia de la TH, su implementación en países con recursos limitados enfrenta obstáculos de gran importancia: falta de personal entrenado, monitoreo incorrecto, variabilidad en la infraestructura hospitalaria y dificultad para seguir adecuadamente los protocolos30.
Estos estudios revisados coinciden en respaldar el valor clínico de la TH como estrategia neuroprotectora en la EHIN. Estos hallazgos indican que la TH no debe restringirse a protocolos inflexibles ni a centros de alta especialización, y que su aplicación es adecuadamente factible en contextos restringidos, y su expansión requiere de un enfoque clínico, supervisión meticulosa y capacidad de adaptación meticulosa. Asimismo, debe recomendarse ampliar los criterios para no excluir a neonatos que, aunque no cumplan estos parámetros bioquímicos, muestran signos clínicos de encefalopatía.
CONCLUSIÓN
La EHIN hasta la actualidad sigue siendo uno de los principales problemas que genera una elevada morbimortalidad neonatal. A pesar de los avances en las investigaciones sobre la atención neonatal, la identificación temprana de la EHI y la aplicación de tratamientos efectivos siguen siendo un desafío. La TH, es reconocida a nivel mundial como el principal tratamiento de elección para casos moderados y graves, se presenta como una estrategia prometedora para mejorar el pronóstico neurológico en neonatos afectados por hipoxia-isquemia. No obstante, es crucial destacar que el manejo debe ser acoplado junto con un diagnóstico temprano, se destaca también el acceso temprano a terapias adicionales, el mejoramiento en infraestructura, lo que permite la monitorización continua y el cuidado especializado. Este estudio también hace énfasis en que, si la HT ha demostrado ser efectiva, es primordial que su aplicación sea acompañada de un enfoque integral que considere las limitaciones y fortalezas del sistema de salud en el que sea aplicado.
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Ilustración 1: Diagrama de flujo PRISMA.
Fuente: Elaboración propia.
Tabla 1: Beneficios de la aplicación de TH.
| Inhibición de la tasa metabólica. |
| Protección de la barrera hematoencefálica. |
| Disminución del edema cerebral. |
| Reducción de la lesión axonal difusa. |
| Inhibición de la apoptosis. |
| Inhibición del consumo de radicales libres y la peroxidasa lipídica. |
Fuente: Elaboración propia modificada de Lijun Yang et al. 16.
Tabla 2: Criterios de inclusión y exclusión para la aplicación de TH.
| Criterios de inclusión | Criterios de exclusión |
| RN con peso >1800 gr | Los que no cumplan las anteriores |
| Edad gestacional >35 semanas | Anomalías congénitas mayores |
| Antecedentes perinatales de potencial agresión hipóxico-isquémica | Paciente en el que se decide limitación del soporte intensivo |
| Signos clínicos de encefalopatía moderada o grave | |
| Edad igual o inferior a 6h de vida |
Fuente: Elaboración propia modificada de Víctor et al. 20
Tabla 3: Formas de realizar la TH.
| Hipotermia corporal total | Mantas o colchones de enfriamiento con control automático. |
| Colocación en ambientes fríos con monitorización. | |
| Hipotermia cefálica | Se enfría solo el cráneo. |
| Utilización de cascos refrigerados. |
Fuente: Elaboración propia modificada de Zewdie et al. 12
