- Barbara Sancho Brota. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
- Vanesa Piquero Bernad. Enfermera del Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Marta Ardanuy Gambau. Enfermera del Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Cristina Revenga Pociello. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria UDMAFyC Huesca. España.
- Gracia Montagut Alegre. Enfermera del Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
- Alegría Ferraz Burguete. Enfermera del Centro de Salud Monzón Urbano (Huesca). España.
RESUMEN
La espirometría forzada es una prueba funcional respiratoria esencial en Atención Primaria para el diagnóstico, seguimiento y control de enfermedades respiratorias crónicas, especialmente EPOC y asma¹. El personal de enfermería desempeña un papel central en la preparación del paciente, realización técnica, control de calidad, mantenimiento del equipamiento y educación sanitaria2,3.
Se realizó una revisión sistemática siguiendo PRISMA, buscando en PubMed/MEDLINE, Dialnet, SciELO y repositorios institucionales guías clínicas, protocolos y estudios observacionales centrados en enfermería en Atención Primaria4-10. Se incluyeron 21 estudios que cumplían criterios de calidad metodológica.
Los hallazgos destacan que enfermería es responsable de: preparación del paciente (verificación de indicaciones, explicación de la técnica, medidas de prevención de infecciones)1, ejecución de maniobras espirométricas según ATS/ERS y SEPAR1,2, control de calidad y mantenimiento del equipo1,3, así como educación sanitaria1,4. La calidad y validez de la prueba dependen de formación específica, cumplimiento de protocolos estandarizados y auditorías periódicas1,5,6.
En conclusión, la evidencia respalda que protocolos claros, formación continuada y estrategias de control de calidad lideradas por enfermería optimizan la validez, seguridad y utilidad clínica de la espirometría en Atención Primaria¹⁷. El fortalecimiento del rol de enfermería mejora la accesibilidad, reduce errores diagnósticos y facilita un manejo más precoz de EPOC y asma1,8.
PALABRAS CLAVE
Espirometría, enfermería, atención primaria, control de calidad, protocolos.
ABSTRACT
Forced spirometry is an essential pulmonary function test in Primary Care for the diagnosis, monitoring, and management of chronic respiratory diseases, particularly COPD and asthma¹. Nursing professionals play a central role in patient preparation, technical execution, quality control, equipment maintenance, and health education.
A systematic review following PRISMA was conducted, searching PubMed/MEDLINE, Dialnet, SciELO, and institutional repositories for clinical guidelines, protocols, and observational studies focused on nursing in Primary Care⁴–¹⁰. A total of 21 studies were included.
Findings show that nursing staff are responsible for patient preparation (clinical indication verification, technique explanation, infection prevention), performing maneuvers according to ATS/ERS and SEPAR standards¹², quality control and equipment maintenance, and health education. Test quality depends on specific training, adherence to standardized protocols, and periodic audits.
In conclusion, evidence supports that clear protocols, continuous training, and nursing-led quality control strategies optimize the validity, safety, and clinical utility of spirometry in Primary Care. Strengthening nursing roles improves accessibility, reduces diagnostic errors, and facilitates earlier management of COPD and asthma.
KEY WORDS
Spirometry, nursing, primary care, quality control, protocols.
INTRODUCCIÓN
La espirometría forzada es la prueba funcional respiratoria más utilizada para el diagnóstico, seguimiento y clasificación de la gravedad de enfermedades respiratorias crónicas como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el asma¹,². Su valor radica en su capacidad para objetivar la función pulmonar, detectar obstrucción al flujo aéreo y monitorizar la respuesta al tratamiento¹. Las guías internacionales de la American Thoracic Society (ATS) y la European Respiratory Society (ERS), así como las recomendaciones nacionales de la Sociedad Española de Patología Respiratoria (SEPAR) y de la semFYC, establecen criterios técnicos precisos para garantizar la validez de los resultados1-4.
En el ámbito de Atención Primaria, la espirometría representa una herramienta esencial para el diagnóstico precoz y el seguimiento longitudinal de estos pacientes3,4. En este nivel asistencial, el personal de enfermería desempeña un papel central en la preparación del paciente, la ejecución de la prueba, el control de calidad y la educación sanitaria5-7. Sin embargo, diversos estudios han evidenciado una elevada variabilidad en la calidad de las espirometrías realizadas en Atención Primaria, asociada principalmente a déficits formativos, falta de estandarización y ausencia de protocolos claros⁵⁶. Por ello, el objetivo de este trabajo es realizar una revisión sistemática de la literatura para identificar buenas prácticas y proponer un modelo estandarizado de actuación de enfermería en Atención Primaria.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión sistemática siguiendo las recomendaciones PRISMA. Se efectuó una búsqueda bibliográfica en PubMed/MEDLINE, SciELO, Dialnet y repositorios institucionales3,4. Se incluyeron estudios centrados en el manejo de la espirometría por enfermería en Atención Primaria, guías y protocolos sobre técnica, control de calidad, mantenimiento del equipo, prevención de infecciones, formación y competencias profesionales1-8. Se excluyeron estudios hospitalarios y revisiones narrativas sin metodología clara.
RESULTADOS
Rol de enfermería: El personal de enfermería asume la preparación del paciente, la explicación de la técnica, la supervisión de las maniobras, la evaluación de la aceptabilidad y repetibilidad de las curvas, el registro de datos y la educación sanitaria asociada5-7.
Preparación del paciente: Incluye verificación de la indicación clínica, identificación de contraindicaciones relativas o absolutas, revisión de medicación broncodilatadora previa, explicación clara del procedimiento y aplicación de medidas de prevención de infecciones9-10.
Técnica y criterios de calidad: Las guías recomiendan al menos tres maniobras aceptables, con un inicio explosivo, espiración forzada de al menos seis segundos y criterios de repetibilidad adecuados para FEV1 y FVC1,2,3.
Formación, control de calidad y mantenimiento: La calibración diaria del espirómetro, el uso de boquillas y filtros desechables, el registro sistemático de incidencias y la realización de auditorías periódicas se asocian a mejoras significativas en la calidad de las pruebas5,6,7. Los programas de formación continuada y talleres prácticos muestran impacto positivo sostenido6,7.
DISCUSIÓN
La evidencia confirma que la espirometría en Atención Primaria es una herramienta esencial para el abordaje integral de las enfermedades respiratorias crónicas3,4. La descentralización de la prueba mejora el acceso de la población y reduce retrasos diagnósticos, pero requiere garantizar estándares de calidad equivalentes a los del ámbito hospitalario5,8.
La enfermería emerge como el eje central del proceso, no solo como ejecutora técnica, sino como agente de seguridad, calidad y educación sanitaria5,7. La estandarización de procedimientos, alineada con las guías ATS/ERS, SEPAR y semFYC, permite reducir la variabilidad y aumentar la fiabilidad diagnóstic1-4.
Además, la incorporación de la espirometría como actividad habitual en la cartera de servicios de Atención Primaria refuerza el enfoque preventivo y de cronicidad del sistema sanitario. La detección precoz de la obstrucción al flujo aéreo permite intervenir en fases iniciales de la enfermedad, especialmente en población fumadora o con factores de riesgo, reduciendo la progresión de la EPOC y el impacto funcional a largo plazo1,3,4. Asimismo, la monitorización periódica facilita el ajuste terapéutico individualizado y la evaluación objetiva de la respuesta al tratamiento1,9.
Desde la perspectiva organizativa, la disponibilidad de espirometría de calidad en Atención Primaria contribuye a disminuir derivaciones innecesarias al ámbito hospitalario y a optimizar el uso de recursos especializados5,8. Esto se traduce en una mayor eficiencia del sistema, reducción de listas de espera y mejora de la continuidad asistencial. No obstante, estos beneficios solo se alcanzan si la prueba se realiza bajo estándares técnicos adecuados y con un adecuado sistema de control de calidad.
Por otro lado, la implicación activa de enfermería en este proceso fortalece su rol profesional en la gestión de pacientes crónicos, incrementa su autonomía clínica y favorece el desarrollo de competencias avanzadas6,7. La espirometría se convierte así no solo en una herramienta diagnóstica, sino también en un instrumento de empoderamiento profesional y de mejora de la calidad asistencial en el primer nivel de atención.
RECOMENDACIONES
- Elaborar e implementar protocolos específicos de espirometría en Atención Primaria con liderazgo de enfermería3,4.
- Garantizar formación inicial y continuada en técnica, control de calidad y mantenimiento del equipamiento6,7.
- Aplicar medidas estrictas de prevención de infecciones (boquillas y filtros desechables, higiene de manos, limpieza del equipo)10.
- Registrar sistemáticamente la calidad de las maniobras y los resultados3,5.
- Realizar auditorías clínicas periódicas y retroalimentación formativa6,7.
CONCLUSIONES
La espirometría forzada es una herramienta clave en el diagnóstico y seguimiento de EPOC y asma en Atención Primaria1-4. La calidad de la prueba depende de la competencia del personal de enfermería, la existencia de protocolos estandarizados y la implementación de sistemas de aseguramiento de la calidad5-7. La inversión en formación, estandarización y auditoría no solo mejora la precisión diagnóstica, sino que también optimiza la eficiencia del sistema sanitario y refuerza la seguridad del paciente.
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