Manejo hospitalario de la hipoglucemia: actuación clínica y cuidados de enfermería para la prevención de eventos adversos

2 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Leyre Lecumberri Alzueta. Hospital Universitario de Navarra. Navarra. España.
  2. Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra. España.
  3. Amaia Ros Maiz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra. España.

RESUMEN

La hipoglucemia constituye una complicación habitual y de potencial gravedad durante la hospitalización, especialmente en personas tratadas con insulina o fármacos secretagogos. Los cambios en la ingesta, el ayuno para procedimientos, la insuficiencia renal o hepática, la sepsis, la edad avanzada y los errores relacionados con la administración de insulina pueden favorecer su aparición. El objetivo de esta revisión es describir el manejo hospitalario de la hipoglucemia y destacar las intervenciones de enfermería orientadas a su identificación precoz, tratamiento, vigilancia y prevención de recurrencias. Se realizó una revisión narrativa de recomendaciones y literatura científica centrada en pacientes adultos hospitalizados. La evidencia actual define la hipoglucemia como una concentración de glucosa inferior a 70 mg/dL, diferenciando niveles de mayor gravedad según la cifra de glucosa y la necesidad de asistencia. El tratamiento debe iniciarse de forma inmediata y adaptarse al nivel de consciencia, capacidad para deglutir y situación clínica. En pacientes conscientes y con capacidad para ingerir alimentos se recomienda administrar aproximadamente 15-20 g de hidratos de carbono de absorción rápida y comprobar la glucemia a los 10-15 minutos. En pacientes con alteración del nivel de consciencia, incapacidad para la vía oral o hipoglucemia grave se requiere glucosa intravenosa y, cuando no exista acceso venoso, glucagón según protocolo institucional. Tras la corrección debe garantizarse una fuente de hidratos de carbono de acción prolongada y realizar una revisión de la causa desencadenante. La prevención requiere protocolos hospitalarios estandarizados, conciliación de tratamientos, coordinación entre nutrición e insulinoterapia, monitorización sistemática y educación del paciente. La enfermería desempeña un papel clave en todas estas fases.

PALABRAS CLAVE

Hipoglucemia, hospitalización, insulina, diabetes mellitus, atención de enfermería.

ABSTRACT

Hypoglycemia is a frequent and potentially serious complication during hospitalization, particularly among patients treated with insulin or insulin secretagogues. Changes in nutritional intake, fasting for procedures, renal or hepatic impairment, sepsis, advanced age, and insulin administration errors may increase its occurrence. This review aims to describe the hospital management of hypoglycemia and highlight nursing interventions for early recognition, treatment, monitoring, and prevention of recurrence. A narrative review of current recommendations and scientific literature concerning adult hospitalized patients was performed. Current evidence defines hypoglycemia as a glucose concentration below 70 mg/dL, with greater severity classified according to glucose level and the need for assistance. Treatment should be initiated promptly and adapted to the patient’s level of consciousness, ability to swallow, and clinical condition. Conscious patients who can safely take oral carbohydrates should receive approximately 15-20 g of rapidly absorbed carbohydrate, followed by glucose reassessment after 10-15 minutes. Patients with impaired consciousness, inability to swallow, or severe hypoglycemia require intravenous glucose and, when intravenous access is unavailable, glucagon according to the institutional protocol. Once glucose has recovered, a source of longer-acting carbohydrate should be provided and the precipitating cause reviewed. Prevention requires standardized hospital protocols, medication reconciliation, coordination between nutritional intake and insulin therapy, systematic monitoring, and patient education. Nursing professionals play a central role throughout recognition, treatment, monitoring, prevention, and education.

KEY WORDS

Hypoglycemia, hospitalization, insulin, diabetes mellitus, nursing care.

INTRODUCCIÓN

La hipoglucemia es uno de los acontecimientos adversos relacionados con el control glucémico que mayor atención requiere durante la hospitalización. Aunque puede aparecer en personas con o sin diabetes, su frecuencia se eleva cuando se utilizan insulina o fármacos capaces de estimular la secreción de insulina. En el medio hospitalario son frecuentes las condiciones que modifican el equilibrio entre aporte de glucosa, utilización metabólica y efecto farmacológico: ayuno para pruebas o cirugía, reducción de la ingesta, vómitos, interrupción de nutrición enteral o parenteral, insuficiencia renal, sepsis y cambios en la pauta de corticoides1,2.

La American Diabetes Association (ADA) considera hipoglucemia una concentración de glucosa inferior a 70 mg/dL (3,9 mmol/L). El nivel 1 comprende valores entre 54 y 69 mg/dL, el nivel 2 corresponde a valores inferiores a 54 mg/dL y el nivel 3 se define por alteración física o cognitiva que requiere ayuda de otra persona para su recuperación, independientemente de la cifra registrada3. Esta clasificación facilita la identificación precoz de situaciones que pueden progresar hacia episodios graves.

La relevancia de la hipoglucemia hospitalaria no se limita a sus manifestaciones inmediatas. Se ha observado asociación entre episodios hipoglucémicos y mayor mortalidad, estancia hospitalaria y consumo de recursos sanitarios4,5. No obstante, esta relación debe interpretarse con cautela, puesto que la hipoglucemia espontánea puede actuar también como marcador de gravedad de la enfermedad subyacente⁶.

OBJETIVO

El objetivo de este artículo es revisar el manejo hospitalario de la hipoglucemia en pacientes adultos, describiendo los principales factores de riesgo, la identificación clínica, las medidas terapéuticas según la situación del paciente y las intervenciones de enfermería dirigidas a prevenir recurrencias y complicaciones.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de recomendaciones y literatura científica relacionadas con la hipoglucemia en pacientes adultos hospitalizados. Se consultaron las recomendaciones de la American Diabetes Association y de las Joint British Diabetes Societies for Inpatient Care, además de revisiones sistemáticas y estudios observacionales localizados en PubMed. Se priorizaron publicaciones recientes y documentos de consenso con aplicación específica al ámbito hospitalario. La información se organizó en factores de riesgo, valoración, tratamiento, prevención y cuidados de enfermería.

RESULTADOS

La identificación de pacientes con riesgo alto debe comenzar al ingreso y mantenerse durante toda la estancia. Entre los principales factores se encuentra el tratamiento con insulina, especialmente cuando existe discordancia entre la dosis administrada y la cantidad real de hidratos de carbono ingeridos. Una revisión sistemática identificó como factores relevantes la edad avanzada, las comorbilidades, el antecedente de hipoglucemia, la terapia hipoglucemiante, la monitorización insuficiente, las instrucciones terapéuticas poco claras, el ayuno prolongado y la incompatibilidad entre tratamiento nutricional y farmacológico².

La enfermedad renal crónica constituye otro factor importante, ya que la disminución del aclaramiento de insulina puede prolongar su efecto. La insuficiencia cardiaca, enfermedad hepática, sepsis, malnutrición y enfermedad crítica también elevan la vulnerabilidad. Una revisión y metaanálisis de 2024 encontró asociación entre hipoglucemia y uso de insulina, alimentación mediante sonda nasogástrica, enfermedad renal crónica, insuficiencia cardiaca y hemoglobina glucosilada elevada⁷.

Desde la perspectiva de seguridad deben considerarse los errores en prescripción, dispensación y administración de insulina. La administración de un tipo incorrecto, una dosis inadecuada, un horario no relacionado con la ingesta o la ausencia de reajuste después de cambios clínicos pueden favorecer el episodio³. La prevención debe integrar a medicina, enfermería, farmacia y profesionales responsables de nutrición.

Ante sudoración, temblor, palpitaciones, hambre, irritabilidad, ansiedad o debilidad debe comprobarse inmediatamente la glucemia capilar. Los síntomas neuroglucopénicos, como confusión, alteración conductual, somnolencia, convulsiones o pérdida de consciencia, indican una situación potencialmente grave. La hipoglucemia debe descartarse especialmente en cualquier persona con diabetes que presente deterioro agudo del nivel de consciencia o alteración neurológica sin causa evidente⁸.

La valoración debe seguir un enfoque sistemático. En pacientes inestables se recomienda aplicar la valoración ABCDE y determinar la glucemia como parte de la evaluación inicial⁸. Deben registrarse cifra de glucosa, hora, síntomas, nivel de consciencia, capacidad para deglutir, ingesta reciente, tratamiento antidiabético recibido y factores precipitantes. Si el resultado no concuerda con la situación clínica, debe repetirse según el procedimiento establecido en el centro.

Un episodio inferior a 70 mg/dL debe considerarse una señal para revisar el tratamiento. La ADA recomienda modificar el plan terapéutico cuando sea necesario después de documentar hipoglucemia³. La documentación precisa permite analizar posteriormente las causas y establecer medidas de mejora de calidad.

El tratamiento debe ser inmediato y adaptarse al estado clínico. En pacientes conscientes, orientados y capaces de deglutir con seguridad, se recomienda administrar aproximadamente 15-20 g de hidratos de carbono de absorción rápida3,9. Pueden utilizarse preparados específicos de glucosa, zumo u otra fuente disponible en el protocolo institucional. Debe evitarse ofrecer alimentos por vía oral a personas con deterioro de la consciencia o riesgo de aspiración.

Después del tratamiento oral se debe volver a medir la glucemia aproximadamente a los 10-15 minutos. Si permanece por debajo del umbral establecido, debe repetirse la administración y continuar la vigilancia. La guía JBDS recomienda tratar a adultos hospitalizados con diabetes que presenten glucemia inferior a 4,0 mmol/L, incluso con síntomas escasos o ausentes, y volver a comprobarla después de 10-15 minutos⁹.

En pacientes con alteración de la consciencia, incapacidad para deglutir, convulsiones o ayuno absoluto, la vía oral no es segura. En estos casos está indicada la glucosa intravenosa según el protocolo hospitalario. La guía JBDS contempla, en adultos con hipoglucemia grave, 100 mL de glucosa al 20% o 200 mL de glucosa al 10%, habitualmente durante unos 15 minutos, con posterior reevaluación⁹. Las concentraciones y volúmenes deben ajustarse a las presentaciones disponibles y al protocolo local.

Cuando no existe acceso venoso inmediato puede utilizarse glucagón intramuscular conforme a las indicaciones del centro. Su eficacia puede ser menor en personas con reservas de glucógeno disminuidas, malnutrición grave o enfermedad hepática⁹. Una vez recuperadas la glucemia y la situación clínica, debe aportarse hidrato de carbono de acción más prolongada si la situación lo permite3,9.

En pacientes tratados con sulfonilureas debe mantenerse vigilancia prolongada por el riesgo de recurrencia. Además, deben revisarse las necesidades de insulina y el resto del tratamiento hipoglucemiante. La corrección de la cifra de glucosa no resuelve por sí sola el problema: debe identificarse y corregirse el factor desencadenante.

La enfermería desempeña un papel clave en la identificación precoz y tratamiento de la hipoglucemia. La primera intervención consiste en reconocer signos y síntomas, realizar una determinación de glucemia y valorar nivel de consciencia y capacidad para deglutir. Ante hipoglucemia grave se debe solicitar ayuda y aplicar las medidas de soporte correspondientes, evitando la vía oral cuando exista riesgo de aspiración.

La administración segura de insulina requiere comprobar medicamento, dosis, vía, horario y correspondencia con la ingesta prevista. Es importante comprobar si el paciente ha comido realmente antes de administrar insulina prandial, especialmente ante anorexia, náuseas, vómitos o ingesta parcial. Los protocolos dirigidos por enfermería para adaptar el tratamiento a la ingesta han demostrado disminuir la incidencia de hipoglucemia en pacientes hospitalizados tratados con insulina¹⁰.

Durante el episodio, enfermería debe registrar glucemia inicial, tratamiento, respuesta clínica y determinaciones posteriores. La ADA recomienda documentar los episodios y realizar seguimiento para favorecer la mejora de la calidad asistencial³. La vigilancia debe mantenerse después de la corrección, ya que determinados tratamientos y situaciones pueden provocar recurrencias.

La coordinación con nutrición es básica. Las interrupciones imprevistas de nutrición enteral o parenteral, el retraso de las comidas y los periodos de ayuno deben comunicarse al equipo responsable para valorar anticipadamente la modificación del tratamiento hipoglucemiante. Las transiciones entre unidades y la preparación del alta también requieren especial atención.

La prevención debe comenzar antes de que aparezca la primera hipoglucemia. La ADA recomienda que todos los sistemas hospitalarios dispongan de un protocolo específico de prevención y tratamiento, integrado en las órdenes de insulina y accesible al personal asistencial³. Los protocolos escritos y estandarizados reducen la variabilidad y facilitan una actuación rápida.

La conciliación de la medicación al ingreso debe incluir todos los tratamientos antidiabéticos utilizados en domicilio. Durante la estancia deben revisarse periódicamente dosis de insulina, función renal y hepática, ingesta, cambios en la gravedad clínica y tratamientos concomitantes. La disminución brusca de corticoides, por ejemplo, puede disminuir las necesidades de insulina y aumentar el riesgo de hipoglucemia si la pauta no se modifica³.

La monitorización de glucemia debe ajustarse al tratamiento y a la situación clínica. En personas de riesgo elevado puede ser necesario aumentar la frecuencia de controles. La monitorización continua de glucosa constituye una herramienta prometedora para detectar tendencias descendentes, aunque su utilización hospitalaria debe ajustarse a las políticas del centro y a la capacidad del paciente para manejar el dispositivo³.

La educación sanitaria completa el proceso preventivo. El paciente y, si procede, sus cuidadores deben conocer los síntomas de hipoglucemia, las medidas iniciales y los factores desencadenantes. Antes del alta debe comprobarse que comprende la pauta farmacológica, alimentación y control de glucemia, sobre todo cuando el episodio ha obligado a modificar el tratamiento.

La hipoglucemia hospitalaria debe considerarse un problema de seguridad del paciente y no únicamente una alteración bioquímica. Los estudios muestran una asociación consistente entre hipoglucemia y peores resultados clínicos, aunque la relación causal con la mortalidad es compleja porque los pacientes con hipoglucemia espontánea suelen presentar enfermedades más graves4,6. La prevención debe abordar tanto la hipoglucemia iatrogénica como la relacionada con la propia enfermedad.

En la actualidad, la evidencia favorece un enfoque individualizado. El objetivo no debe ser conseguir cifras excesivamente estrictas a costa de elevar el riesgo de hipoglucemia. En la mayoría de adultos no críticos, la ADA establece como objetivo general durante el tratamiento de la hiperglucemia 100-180 mg/dL, mientras que en pacientes críticos recomienda habitualmente 140-180 mg/dL una vez iniciado el tratamiento³. Estos objetivos deben individualizarse según edad, comorbilidad, estado nutricional y riesgo de hipoglucemia.

Las estrategias de prevención que combinan vigilancia, revisión de tratamientos, protocolos, comunicación interdisciplinar y participación activa de enfermería pueden reducir los eventos11,12. La prevención efectiva requiere actuar sobre los procesos asistenciales que rodean al paciente y no limitarse al tratamiento farmacológico del episodio.

CONCLUSIONES

La hipoglucemia es una complicación habitual y potencialmente grave en el paciente hospitalizado. Su aparición se relaciona con factores modificables, especialmente tratamiento con insulina, ingesta insuficiente, cambios clínicos y procesos hospitalarios. La detección precoz mediante control de glucemia y valoración clínica permite iniciar rápidamente un tratamiento adecuado.

El manejo debe adaptarse a la capacidad de deglución y al nivel de consciencia: hidratos de carbono de absorción rápida en pacientes conscientes, glucosa intravenosa en situaciones graves o cuando la vía oral no sea segura y glucagón cuando no exista acceso venoso inmediato, según protocolo. Tras la corrección es imprescindible vigilar la recurrencia y revisar la causa desencadenante.

La enfermería ocupa una posición estratégica en prevención, identificación, tratamiento, monitorización y educación. La implantación de protocolos estandarizados, la coordinación entre insulinoterapia y nutrición, la conciliación farmacológica y el análisis de cada episodio son medidas básicas para mejorar la seguridad del paciente y reducir la hipoglucemia hospitalaria.

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