AUTORES
- Susana Pilar Sánchez Zalabardo. Enfermera de Atención Primaria. Centro de salud de Cariñena. Sector III, Zaragoza. España.
- Sandra Pérez Calahorra. Enfermera de Atención Primaria. Centro de salud de Cariñena. Sector III, Zaragoza. España.
- Daniel Nadal Bintaned. Enfermera de Atención Primaria. Centro de salud de Cariñena. Sector III, Zaragoza. España.
RESUMEN
El pie diabético constituye una de las complicaciones más relevantes de la diabetes mellitus y puede ocasionar úlceras, infecciones, hospitalizaciones, amputaciones y deterioro de la calidad de vida. La neuropatía periférica, la enfermedad arterial periférica y las deformidades del pie son algunos de los principales factores relacionados con la aparición de lesiones. La consulta de enfermería, especialmente en atención primaria, representa un entorno fundamental para la identificación precoz del pie de riesgo y la promoción del autocuidado. La valoración integral del pie debe incluir la inspección de la piel, identificación de deformidades, antecedentes de úlceras o amputaciones, valoración de la sensibilidad protectora mediante monofilamento de 10 g y exploración vascular. La estratificación del riesgo permite establecer una frecuencia de seguimiento individualizada. La educación sanitaria constituye una intervención esencial, especialmente en relación con la inspección diaria de los pies, higiene, cuidado de la piel y uñas, utilización de calzado adecuado y prevención de traumatismos. La identificación precoz de lesiones y la coordinación interdisciplinar son fundamentales para evitar complicaciones. La valoración sistemática, la identificación de factores de riesgo, la educación para el autocuidado y el seguimiento individualizado pueden contribuir a disminuir la aparición y progresión de lesiones y mejorar la seguridad y calidad de vida de las personas con diabetes.
PALABRAS CLAVE
Pie diabético, diabetes mellitus, enfermería, atención primaria de salud, neuropatías diabéticas, autocuidado, educación en salud, prevención de enfermedades.
ABSTRACT
Diabetic foot is one of the most relevant complications of diabetes mellitus and can lead to ulcers, infections, hospitalizations, amputations, and a deterioration in quality of life. Peripheral neuropathy, peripheral arterial disease, and foot deformities are among the main factors associated with the development of lesions. Nursing consultations, particularly in primary care, represent a fundamental setting for the early identification of the high-risk foot and the promotion of self-care. Comprehensive foot assessment should include inspection of the skin, identification of deformities, history of previous ulcers or amputations, assessment of protective sensation using a 10-g monofilament, and vascular assessment. Risk stratification allows an individualized follow-up frequency to be established. Health education is an essential intervention, particularly regarding daily foot inspection, hygiene, skin and nail care, the use of appropriate footwear, and trauma prevention. Early identification of lesions and interdisciplinary coordination are essential to prevent complications. Systematic assessment, identification of risk factors, self-care education, and individualized follow-up may contribute to reducing the occurrence and progression of lesions and improving the safety and quality of life of people with diabetes.
KEY WORDS
Diabetic foot, diabetes mellitus, nursing, primary health care, diabetic neuropathies, self-care, health education, disease prevention.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica sobre la prevención y el control del pie diabético desde la perspectiva de la consulta de enfermería.
La búsqueda de información se centró en publicaciones científicas, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y documentos de consenso de organismos y sociedades científicas relacionados con la diabetes mellitus y el pie diabético. Se priorizaron las recomendaciones de la American Diabetes Association (ADA) y del International Working Group on the Diabetic Foot (IWGDF), debido a su relevancia en la práctica clínica actual.
La estrategia de búsqueda se orientó a los conceptos diabetic foot, diabetic foot ulcer, diabetes mellitus, nursing, foot care, neuropathy, peripheral artery disease, self-care y health education, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.
Se consideraron publicaciones en español e inglés relacionadas con personas adultas con diabetes mellitus y con la prevención, detección o seguimiento del pie diabético. Se priorizaron publicaciones recientes y documentos de referencia, aunque también se incluyeron trabajos anteriores cuando aportaban evidencia relevante para comprender la prevención y valoración del riesgo.
La información seleccionada se organizó en cuatro áreas principales: identificación de factores de riesgo, exploración del pie, educación para el autocuidado y seguimiento enfermero.
RESULTADOS
1. Importancia de la prevención del pie diabético:
El pie diabético constituye una complicación de elevada relevancia clínica y sociosanitaria. La presencia de neuropatía periférica puede disminuir o eliminar la sensibilidad protectora, favoreciendo que traumatismos, presión excesiva o pequeñas lesiones pasen inadvertidos. Cuando esta situación se combina con enfermedad arterial periférica o deformidades estructurales, el riesgo de ulceración aumenta considerablemente¹⁻³.
La neuropatía periférica puede ser asintomática, por lo que la ausencia de dolor no permite descartar un pie de riesgo. La identificación de estos pacientes requiere una valoración clínica sistemática¹.
Las recomendaciones actuales establecen que todas las personas con diabetes deben realizarse una evaluación integral del pie al menos una vez al año, aumentando la frecuencia en aquellos pacientes que presentan factores de riesgo¹⁻³.
La consulta de enfermería constituye, por tanto, una oportunidad para pasar de un modelo centrado en el tratamiento de la lesión a un modelo preventivo basado en la identificación precoz del riesgo.
2. Valoración enfermera del pie diabético:
La valoración debe comenzar con una historia clínica dirigida. Es importante identificar antecedentes de úlceras, amputaciones, pie de Charcot, enfermedad arterial periférica, cirugía vascular, tabaquismo, enfermedad renal y retinopatía, además de preguntar por síntomas compatibles con neuropatía o alteraciones vasculares¹⁻³.
La exploración física debe realizarse de manera sistemática¹⁻³
Inspección:
La inspección permite identificar:
- Lesiones cutáneas.
- Fisuras.
- Ampollas.
- Callosidades.
- Cambios de coloración.
- Alteraciones de temperatura.
- Edemas.
- Signos de infección.
- Alteraciones ungueales.
- Deformidades.
- Zonas de presión¹⁻³.
También debe prestarse especial atención a los espacios interdigitales².
La presencia de una lesión, eritema, edema o aumento de temperatura debe motivar una valoración clínica adecuada, especialmente en pacientes con neuropatía. Un pie caliente, inflamado y eritematoso puede ser indicativo de neuroartropatía de Charcot y requiere valoración especializada urgente³.
Valoración neurológica:
La pérdida de sensibilidad protectora es uno de los principales factores asociados a la aparición de úlceras¹⁻³.
El monofilamento de 10 g es una de las herramientas más utilizadas para identificar pérdida de sensibilidad protectora. Las recomendaciones actuales indican que debe complementarse con otra prueba neurológica, como la valoración de la vibración mediante diapasón de 128 Hz, sensibilidad térmica o pinchazo¹⁻².
Esta exploración debe quedar registrada en la historia clínica para facilitar la comparación durante el seguimiento.
Valoración vascular:
La exploración vascular debe incluir la palpación de los pulsos pedio y tibial posterior y la identificación de signos compatibles con enfermedad arterial periférica¹⁻³.
Cuando existen pulsos disminuidos o ausentes, claudicación, dolor en reposo u otros signos de enfermedad arterial periférica, se debe considerar una valoración vascular complementaria y la derivación correspondiente²,³.
3. Factores de riesgo:
Los principales factores que deben identificarse durante la consulta de enfermería son:
- Pérdida de sensibilidad protectora.
- Enfermedad arterial periférica.
- Antecedentes de úlcera.
- Amputación previa.
- Deformidades del pie.
- Callosidades o lesiones preulcerativas.
- Pie de Charcot.
- Enfermedad renal avanzada.
- Tabaquismo.
- Alteraciones visuales.
- Dificultades para realizar el autocuidado.
- Calzado inadecuado.
- Higiene deficiente¹⁻³.
La guía IWGDF destaca también factores modificables como el calzado inadecuado, la higiene deficiente y las limitaciones físicas o visuales que dificultan el autocuidado².
4. Estratificación del riesgo:
La identificación de factores de riesgo permite clasificar al paciente según la probabilidad de desarrollar una úlcera¹,².
La clasificación IWGDF utilizada por las recomendaciones actuales establece cuatro categorías².
Véase tabla 1 en anexos.
La frecuencia debe individualizarse según las características del paciente y los protocolos establecidos por cada sistema sanitario. La ADA 2026 recoge estas recomendaciones y establece una mayor frecuencia de valoración en los pacientes de riesgo¹.
5. Educación sanitaria y autocuidado:
La educación para el autocuidado constituye una intervención esencial de enfermería¹,².
La persona con diabetes debe recibir información sobre:
- Inspección diaria de ambos pies.
- Higiene adecuada.
- Secado cuidadoso, especialmente entre los dedos.
- Hidratación de la piel evitando los espacios interdigitales.
- Cuidado adecuado de las uñas.
- Evitar caminar descalzo.
- Utilizar calzado apropiado.
- Revisar el interior del calzado antes de utilizarlo.
- Evitar fuentes directas de calor.
- No tratar callosidades o lesiones por cuenta propia.
- Consultar ante cualquier lesión¹⁻²
La IWGDF recomienda proporcionar educación estructurada a las personas con riesgo de ulceración y reforzar periódicamente las recomendaciones de autocuidado. También recomienda evitar caminar descalzo, con calcetines sin calzado o con zapatillas de suela fina en personas con riesgo².
La ADA 2026 señala que la educación debe incluir la inspección diaria de los pies y que las personas con dificultades visuales, físicas o cognitivas pueden requerir la colaboración de familiares o cuidadores¹.
Por tanto, la intervención enfermera no debe limitarse a proporcionar información. Es necesario comprobar que el paciente comprende las recomendaciones y que tiene capacidad física y funcional para aplicarlas.
6. Calzado y prevención de traumatismos:
El calzado desempeña un papel importante en la prevención de lesiones. Debe adaptarse a la forma del pie, evitar puntos de presión y proporcionar protección suficiente²,³.
En pacientes con riesgo moderado o alto, puede ser necesario valorar el uso de calzado terapéutico. La IWGDF recomienda considerar calzado terapéutico adecuadamente adaptado en personas con riesgo elevado².
Desde la consulta de enfermería debe comprobarse qué calzado utiliza habitualmente el paciente y detectar prácticas potencialmente peligrosas, como caminar descalzo o utilizar zapatos que producen rozaduras².
7. Signos de alarma y derivación:
La educación sanitaria debe incluir información sobre los signos que requieren valoración profesional²,³.
Entre ellos se encuentran:
- Heridas o úlceras.
- Ampollas persistentes.
- Enrojecimiento.
- Edema.
- Aumento de temperatura.
- Secreción.
- Mal olor.
- Cambio de coloración.
- Aparición de áreas necróticas.
- Dolor nuevo.
- Fiebre o deterioro del estado general³.
Las recomendaciones actuales establecen que una úlcera abierta, así como la presencia de edema, eritema o aumento inexplicado de la temperatura del pie, requiere una valoración especializada urgente³.
La detección precoz y la derivación adecuada son especialmente importantes porque la infección puede progresar rápidamente en una extremidad neuroisquémica³.
8. Papel de enfermería y seguimiento:
La enfermería ocupa una posición privilegiada para realizar educación, detección precoz y seguimiento debido a la continuidad asistencial que proporciona, especialmente en atención primaria.
El seguimiento debe incluir el registro de los hallazgos de la exploración, evolución de los factores de riesgo, capacidad de autocuidado, adherencia a las recomendaciones y necesidad de derivación¹,².
En pacientes con pérdida de sensibilidad, enfermedad arterial periférica, antecedentes de úlceras o amputaciones, el seguimiento debe ser más estrecho y coordinado con otros profesionales¹⁻³.
Las recomendaciones actuales favorecen un enfoque interdisciplinar en personas con úlceras y pies de alto riesgo, con participación de profesionales especializados en el cuidado del pie³,⁴.
La intervención enfermera adquiere así una dimensión preventiva y educativa, pero también coordinadora, al facilitar la continuidad entre atención primaria y los servicios especializados.
CONCLUSIONES
El pie diabético representa una complicación potencialmente prevenible de la diabetes mellitus que puede generar importantes consecuencias clínicas, funcionales y sociales¹⁻³.
La consulta de enfermería constituye un escenario fundamental para la prevención mediante la identificación sistemática de factores de riesgo, la inspección de los pies, la valoración neurológica y vascular y la clasificación individual del riesgo¹,².
La utilización del monofilamento de 10 g junto con otras pruebas neurológicas permite identificar la pérdida de sensibilidad protectora, mientras que la exploración de pulsos y otros signos clínicos contribuye a detectar pacientes con posible enfermedad arterial periférica¹,².
La educación sanitaria debe ser estructurada, individualizada y continuada. La inspección diaria, el cuidado adecuado de la piel y las uñas, el uso de calzado apropiado y la identificación precoz de signos de alarma son medidas fundamentales para reducir el riesgo de lesiones¹,².
Finalmente, el seguimiento de los pacientes de riesgo y la coordinación interdisciplinar permiten establecer estrategias preventivas adaptadas a las necesidades de cada persona²⁻⁴.
Por todo ello, fortalecer el papel de enfermería en la valoración y educación del pie diabético puede contribuir a mejorar la prevención, favorecer el autocuidado y disminuir la aparición de complicaciones graves asociadas a las lesiones del pie¹⁻⁴.
BIBLIOGRAFÍA
- American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes. 12. Retinopathy, neuropathy, and foot care: Standards of Care in Diabetes—2026. Diabetes Care. 2026;49(Supl 1). doi:10.2337/dc26-S012.
- Bus SA, Sacco ICN, Monteiro-Soares M, Raspovic A, Paton J, Rasmussen A, et al. Guidelines on the prevention of foot ulcers in persons with diabetes (IWGDF 2023 update). Diabetes Metab Res Rev. 2024;40(3). doi:10.1002/dmrr.3651.
- Schaper NC, van Netten JJ, Apelqvist J, Bus SA, Fitridge R, Game F, et al. Practical guidelines on the prevention and management of diabetes-related foot disease (IWGDF 2023 update). Diabetes Metab Res Rev. 2024;40(3). doi:10.1002/dmrr.3657.
- International Working Group on the Diabetic Foot. IWGDF guidelines on the prevention and management of diabetes-related foot disease [Internet]. La Haya: IWGDF; 2023 [citado 19 ago 2026]. Disponible en: https://iwgdfguidelines.org/
- American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes. 12. Retinopathy, neuropathy, and foot care: Standards of Care in Diabetes—2025. Diabetes Care. 2025;48(Supl 1).
- American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes. 12. Retinopathy, neuropathy, and foot care: Standards of Care in Diabetes—2024. Diabetes Care. 2024;47(Supl 1).
ANEXOS
TABLA 1:
| Categoría | Características | Frecuencia orientativa |
| 0 | Sin pérdida de sensibilidad protectora ni enfermedad arterial periférica | Anual |
| 1 | Pérdida de sensibilidad protectora o enfermedad arterial periférica | Cada 6-12 meses |
| 2 | Pérdida de sensibilidad asociada a enfermedad arterial periférica o deformidad | Cada 3-6 meses |
| 3 | Factores de riesgo anteriores asociados a úlcera, amputación previa o enfermedad renal avanzada | Cada 1-3 meses |