Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.22.23.001
AUTORES
- Melanie Nayeli Ordóñez Ordóñez. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
- María Gracia Pelaéz Ortega. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
- Brithany Juleysi Peñaloza Guzmán. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
- Suri Patricia Pinzón Heredia. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
- Nadya Jamileth Zari Mora. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
- Brigida Maritza Agudo Gonzabay. Universidad Técnica de Machala, Ecuador.
RESUMEN
Introducción: La persistencia de anticuerpos antifosfolípidos es conocida como síndrome antifosfolipídico, una enfermedad autoinmune que genera un estado de hipercoagulabilidad en el paciente, y en pacientes obstétricas su relevancia gira en torno a evitar factores adversos que conlleven a un aumento en la morbimortalidad materna y perinatal, por lo que el manejo terapéutico debe ser un objeto de estudio para obtener mejores resultados.
Metodología: La investigación presentada corresponde a un análisis profundo de fuentes bibliográficas dirigidas al manejo terapéutico del síndrome antifosfolipídico obstétrico. Se registró y examinó la información de motores de búsqueda académica como PubMed, Scopus, Science Direct y Google Scholar, obteniendo información actualizada sobre estrategias terapéuticas aplicables para abordar esta patología.
Resultados: La recopilación bibliográfica evidencia que el tratamiento de primera línea consiste en una combinación de concentraciones mínimas de aspirina y HPBM. La persistencia de los casos refractarios conduce a la integración de otros métodos terapéuticos, como son los corticoides, hidroxicloroquina, inmunoglobulina intravenosa, plasmaféresis y agentes biológicos.
Conclusiones: En conclusión, aunque el tratamiento estándar sigue siendo la base del manejar del SAFO, las terapias emergentes representan alternativas prometedoras para pacientes con respuesta insuficiente, siendo necesarias más investigaciones para fortalecer las recomendaciones terapéuticas y optimizar los resultados maternos-fetales.
PALABRAS CLAVE
Síndrome antifosfolipídico, embarazo, aspirina, anticoagulantes, heparina de bajo peso molecular, manejo terapéutico.
ABSTRACT
The persistence of antiphospholipid antibodies is known as antiphospholipid syndrome, an autoimmune disease that causes a state of hypercoagulability in the patient; and in obstetric patients, its relevance centers on preventing adverse factors that lead to increased maternal and perinatal morbidity and mortality; therefore, therapeutic management should be the subject of study to achieve better outcomes.
Methodology: The research presented corresponds to an in-depth analysis of bibliographic sources aimed at the therapeutic management of obstetric antiphospholipid syndrome. Information from academic search engines such as PubMed, Scopus, Science Direct and Google Scholar was recorded and examined, obtaining updated information on applicable therapeutic strategies to address this pathology.
Results: The literature review shows that first-line treatment consists of a combination of low dose aspirin and HPBM. The persistence of refractory cases leads to the incorporation of other therapeutic methods, such as corticosteroids, hydroxychloroquine, intravenous immunoglobulin, plasmapheresis, and biologic agents.
Conclusions: In conclusion, although standard treatment remains the cornerstone of SAFO management, emerging therapies offer promising alternatives for patients with an inadequate response; further research is needed to strengthen treatment recommendations and optimize maternal-fetal outcomes.
KEY WORDS
Antiphospholipid syndrome, gestation, acetylsalicylic acid, anticoagulants, anticoagulant therapy, therapeutic management.
INTRODUCCIÓN
El síndrome antifosfolipídico, se presenta como una patología trombo inflamatoria diseminada y autoinmune adquirida, identificada mediante la elevación persistente de partículas que favorecen el florecimiento de la enfermedad, como el anticoagulante lúpico, anticuerpo anticardiolipina o Ac. anti-β2 glicoproteína I 1. En el ámbito reproductivo, el síndrome antifosfolipídico obstétrico (SAFO), representa un desafío mayor al ser un responsable directo del estado de hipercoagulabilidad presente en la paciente, afectando directamente el estado materno-fetal2. Las manifestaciones tradicionales incluyen pérdidas fetales recurrentes, muerte fetal desde la décima semana de concepción, síndrome hipertensivo del embarazo, disfunción uteroplacentaria y restricción del crecimiento fetal (RCF)3.
Las estimaciones existentes acerca del SAF indican una prevalencia de unos 40 a 50 por cada 100.000 personas, mientras que la incidencia fluctúa de uno a dos eventos por 100000 habitantes4. En países latinoamericanos en vías de desarrollo como Ecuador, la información recabada acerca del SAF ha sido poco concluyente, no obstante, la información disponible destaca su relevancia en el ámbito obstétrico. En mujeres embarazadas con SAF, las pérdidas del embarazo ocurren de manera frecuente y se estima que alcanzan un 40% de acuerdo con los informes de la Universidad de Cuenca; este fenómeno sucede más a menudo durante el segundo trimestre del embarazo. Asimismo, se calcula que entre el 1% y el 3% de las mujeres embarazadas sufre pérdidas reiteradas con este síndrome, lo que resalta su presencia en el ámbito clínico y en el cuidado materno-fetal de la nación5.
En este contexto, el tratamiento del SAFO constituye el pilar fundamental para reducir la agresividad de la enfermedad; sin embargo, el manejo es complejo y pese a su avance en la comprensión de su fisiopatología, sigue siendo objeto de debate6. El tratamiento convencional, basado en el uso de aspirina en concentraciones mínimas (LDA) y a la vez heparina de bajo peso molecular (HBPM), tiene una eficacia de partos a término en alrededor de 70% de los casos7. A pesar de esto, las pacientes refractarias aún conllevan un porcentaje significativo de fallas en el tratamiento convencional8. Por ello, se ha sugerido el uso de terapias biológicas como opciones potenciales, guiadas a actuar sobre procesos inmunológicos subyacentes de la enfermedad, sobre todo aquellas que son dirigidas a diferentes mecanismos de coagulación. Lo que evidencia la necesidad de actualizar y analizar críticamente nuevas propuestas terapéuticas9.
OBJETIVO
Analizar la evidencia científica actual sobre el manejo terapéutico del síndrome antifosfolipídico obstétrico, incluyendo el tratamiento convencional y las terapias emergentes, con el fin de optimizar los resultados materno-fetales.
METODOLOGÍA
La investigación presentada se desarrolló como una revisión bibliográfica narrativa cuyo enfoque se centra en el tratamiento del SAFO. Por este motivo, se recopiló información de diversos tipos de estudios, los cuales incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y guías clínicas. Con la información obtenida se pudo determinar las diferentes estrategias terapéuticas utilizadas para abordar esta condición. La población de interés se basó en las mujeres diagnosticadas con SAFO o aquellas que cumplían con los criterios diagnósticos establecidos en los estudios revisados previamente.
La recolección de información se efectuó mediante la investigación sistemática en repositorios médicos especializados como Pubmed, Scopus, ScienceDirect y Google Scholar. Para ello, se consideraron artículos publicados tanto en español e inglés, de esta manera se logró obtener una perspectiva más amplia. De igual forma, se seleccionaron estudios que se centraban en el manejo terapéutico del SAFO durante el embarazo, pero también estudios que abarcan a mujeres en el posparto y en la etapa preconcepcional que acuden a planificación familiar. Por otro lado, se excluyeron reportes de casos aislados, investigaciones no obstétricas y publicaciones que mostraban una información limitada e insuficiente. Finalmente, todas estas revisiones fueron analizadas y examinadas; como resultado se logró obtener una visión más completa acerca del SAFO en los diferentes momentos de la mujer en la etapa reproductiva.
RESULTADOS
Manejo del SAF obstétrico según el Perfil Serológico:
Paciente con aPL positivos sin criterios clínicos de SAF:
Para aquellos pacientes con anticuerpos antifosfolipídicos que no presentan manifestaciones clínicas de SAF, el manejo se aborda desde la estratificación del riesgo individual. Dentro de las mujeres que presentan perfiles de elevado riesgo, recomendamos usar aspirina a dosis bajas, de manera preventiva de esta forma reducimos la probabilidad de complicaciones en un futuro embarazo10,11.
Se clasifica como perfil de alto riesgo a los pacientes que son caracterizados por tener positividad persistente de anticoagulante lúpico (LA), positividad doble o triple de anticuerpos (anticardiolipina, anticoagulante lúpico y/o anti-B2 glicoproteína I), títulos persistentes elevados de aPL (>80 GLP), o que presentan trombosis como antecedente clínico, dado a la alta posibilidad que tienen de desarrollar complicaciones preocupantes como preeclampsia severa, restricción del crecimiento fetal (RCF) o en casos peores pérdida fetal, lo que conlleva a un manejo más controlado y exigente. Por otro lado, los perfiles de bajo riesgo son considerados por la presencia aislada de anticuerpos (anticardiolipina o anti-B2 glicoproteína I) con títulos bajos o moderados y especialmente si son transitorios, además no cursan por complicaciones graves, siendo suficiente un seguimiento obstétrico periódico. De manera simultánea se presenta el grupo de pacientes de riesgo moderado, caracterizados por presentar persistencia de uno o dos anticuerpos y por haber cursado con abortos recurrentes o complicaciones obstétricas previas, necesitando un seguimiento más vigilado y medidas preventivas para mejorar la evolución del embarazo1,10,12.
Dentro de este grupo no consideramos la utilización de anticoagulación como rutina, más bien una vigilancia clínica estrecha, y se atiende además factores de riesgos adicionales como edad materna avanzada, tabaquismo, obesidad y otras comorbilidades asociadas. Por esta razón se debe individualizar la terapia o manejo, considerando así a las mujeres que planifican su gestación, ya que existe un riesgo de eventos adversos menor en comparación con pacientes SAF establecido10,11. Recopilando lo anteriormente descrito, se resume la planificación terapéutica para usuarias con aPL positivos en Tabla 1 de acuerdo a los perfiles presentes, además de su clínica.
Pacientes con antecedentes de eventos trombóticos y SAF:
Se sugiere a pacientes que tengan SAF y además antecedentes de eventos trombóticos, el manejo terapéutico necesita una visión más intensa. Fuera del embarazo, los anticoagulantes antivitamina k (AVK) son considerados un manejo ideal a largo plazo, continuando con un INR entre 2 y 3, en cambio los anticoagulantes orales directos no son recomendados ya que existe mayor riesgo de recurrencia trombótica10. Mientras que, durante el embarazo, aquellas pacientes que son administradas con anticoagulantes orales deberán de suspenderlos de manera inmediata una vez que se confirme la gestación debido a su potencial teratogénico, y serán reemplazados por HBPM en dosis terapéuticas10,13. Tras dado el parto, se recomienda la reiniciación del uso de HBPM y luego se reintroduce los antagonistas de vitamina k si no hay ninguna contraindicación10. La Tabla 1 describe el manejo terapéutico completo utilizado en este grupo de pacientes.
Manejo del SAF obstétrico según el momento clínico:
Asesoramiento preconcepcional:
Antes de que la mujer quede embarazada, es decir antes de la concepción, se debe establecer un manejo cuidadoso en esta etapa. Esta fase es considerada crucial porque ayuda a observar y evaluar las complicaciones que podrían afectar a la madre y el bebé, también sirve para ajustar el tratamiento y advertir acerca de posibles complicaciones11.
En esta etapa se debe hacer una evaluación completa, incluyendo antecedentes de trombosis, de abortos espontáneos o daño orgánico, y de esta manera identificar factores de riesgo asociados a este síndrome, como es la edad materna avanzada, tabaquismo, obesidad e hipertensión. Por ello, es fundamental que la paciente se encuentre informada sobre los riesgos que esta enfermedad puede causar, como perder al bebé, desarrollar preeclampsia, restricción del crecimiento intrauterino y parto pretérmino1,14. Es por este motivo que la evaluación permite personalizar la intensidad del tratamiento y el seguimiento durante el embarazo11. La Tabla 2 detalla el abordaje terapéutico realizado durante esta etapa para reducir el riesgo de complicaciones al obtener la concepción.
En este sentido, planificar el embarazo es muy importante, ya que permite asegurar que este se produzca en condiciones óptimas. Sin embargo, el uso del DIU de cobre puede aumentar el sangrado menstrual. Este aspecto es relevante en pacientes que reciben anticoagulación, ya que podría aumentar el riesgo de eventos hemorrágicos. Por este motivo, la selección del método anticonceptivo debe hacerse de manera individual, teniendo en cuenta las características de cada paciente y valorando cuidadosamente los posibles beneficios y riesgos3.
Embarazo:
En el embarazo, este tratamiento dirigido al síndrome antifosfolipídico debe ser adaptado según las condiciones de cada mujer, es decir, dependiendo si ha tenido antecedentes de trombosis previa, o por el contrario, sólo complicaciones obstétricas como son las pérdidas gestacionales, muerte fetal intrauterina o partos prematuros debido a problemas causados en la placenta10.
Las pacientes que presentan SAF trombótico, el tratamiento se suele iniciar administrando aspirina en bajas dosis, es decir 75-160 miligramos al día por vía oral combinada con HBPM administrada con finalidad terapéutica. En contraste, en mujeres que tengan SAF obstétrico sin una historia de trombosis, el tratamiento habitual incluye aspirina en dosis mínimas asociada a HBPM, pero con esquema preventivo3,10. Las principales estrategias terapéuticas con relación al perfil clínico y riesgo de trombosis se sintetizan en Tabla 2 presentada en anexos.
No obstante, aún existen mujeres que tienen una evolución no favorable, es por ello que en estos casos se recomiendan otras opciones complementarias como el uso de la hidroxicloroquina o corticoides a dosis bajas, pero siempre de forma individualizada y con un seguimiento cuidadoso a cada paciente, debido al riesgo de presentar efectos secundarios11,13.
Por todo lo expuesto, el seguimiento durante la etapa de embarazo debe ser riguroso y cercano. La evaluación Doppler uterina realizada en las semanas 20-24 de gestación demuestra suma importancia ya que ayuda a identificar a las pacientes con mayor probabilidad de insuficiencia placentaria, hipertensión inducida por el embarazo o restricción del crecimiento, permitiendo ajustar el manejo a cada paciente en el embarazo según el riesgo presentado14.
Posparto:
El tratamiento del síndrome antifosfolípido en la etapa posparto debe adaptarse a las características clínicas de cada paciente, teniendo en cuenta que este período sigue siendo un estado de hipercoagulabilidad que puede durar hasta 12 semanas después del embarazo, esto eleva el riesgo de tromboembolismo venoso y otras complicaciones vasculares en la madre1,15.
En mujeres con presencia de forma persistente de anticuerpos antifosfolípidos, aunque no presenten manifestaciones compatibles con SAF se aconseja administrar heparina de peso molecular bajo, especialmente si existe factores de riesgo adicionales pudiendo prolongarse hasta seis semanas12,16,17.
En el caso de mujeres con SAF trombótico, el manejo es más intensivo. Es aconsejable emplear dosis anticoagulantes de HBPM en el posparto inmediato, mantenidas hasta la valoración especializada para el inicio de anticoagulación oral (antivitamina K), aptos para ser suministrados durante la lactancia16–18.
La duración del tratamiento después del parto varía de seis a doce semanas, en función del riesgo individual15. Para las mujeres con triple positividad o anticoagulante lúpico, el tratamiento de anticoagulación es prolongado o indefinido, dado el alto riesgo de recurrencias trombóticas1.
El manejo del tratamiento en relación con este síndrome refleja variedades de acuerdo con el momento clínico en el que se encuentre la paciente y la presencia de eventos trombóticos. En este contexto, la Tabla 2 resume las principales estrategias terapéuticas utilizadas en la etapa del posparto.
Situaciones especiales:
SAF recurrente o refractario:
El síndrome antifosfolipídico obstétrico recurrente o resistente se distingue por la continuidad de abortos u otras complicaciones, aun cuando se administran tratamientos convencionales junto a aspirina en bajas dosis acompañado de HBPM19. Estas pacientes generalmente muestran perfiles serológicos de alto riesgo y necesitan estrategias terapéuticas individualizadas y por etapas1.
Cuando no hay respuesta al tratamiento habitual, uno de los primeros enfoques es mejorar el tratamiento de base. Esto incluye incrementar las dosificaciones profilácticas de heparina (HBPM) a dosis anticoagulantes completas, al mismo tiempo que se mantiene el AAS en dosis, pudiendo asociarse corticoides a bajas dosis en etapas tempranas del embarazo20,21.
Uno de los tratamientos adyuvantes más relevantes es la hidroxicloroquina (HCQ), se ha evidenciado que al incluirlo en el esquema estándar que contempla ASS con bajas dosis además de HBPM, las tasas de nacidos vivos aumentan significativamente. Los datos sugieren que la efectividad de HCQ es más alta cuando se comienza en el período preconcepcional o de manera temprana, especialmente con dosis próximas a 400 mg/día11,19,21.
En el caso de las pacientes que no responden a estas estrategias, se pueden considerar tratamientos que enfoquen en disminuir los autoanticuerpos como la inmunoglobulina intravenosa (IVIG que se puede emplear sola o junto con inmunoadsorción o plasmaféresis. Estas terapias se utilizan exclusivamente para los pacientes con enfermedad refractaria de alto riesgo, ya que son costosas, complejas y varían en evidencia11,21.
En términos generales, el tratamiento del SAF obstétrico recurrente o refractario consiste en aumentar de manera gradual el tratamiento, utilizando terapias inmunomoduladores y antitrombóticas al mismo tiempo, para mejorar los resultados maternos-fetales20,21. Para optimizar el pronóstico obstétrico según el escenario clínico y la respuesta terapéutica, las pautas y efectos reportados en investigaciones previas se sintetizan en la tabla 3 de anexos.
DISCUSIÓN
El Síndrome Antifosfolipídico Obstétrico representa un desafío terapéutico que no ha podido ser aplacado a lo largo del tiempo, lo que simboliza un riesgo significativo por sus peligrosas complicaciones y altas tasas de morbimortalidad. La presente revisión bibliográfica analizó los diferentes escenarios clínicos del SAF Obstétrico y las alternativas terapéuticas disponibles, destacando la importancia de un manejo individualizado en cada caso. Porque, aunque la terapia tradicional compuesta de Aspirina y Heparina continúa siendo el Gold Standar, persisten los casos refractarios asociados a complicaciones materno-fetales significativas.
Ahora, tomando en cuenta la estratificación de riesgo, se logró determinar que el perfil serológico desempeña un rol fundamental en la evolución clínica de las pacientes. Es decir, el SAFO se considera de alto riesgo cuando las mujeres presentan positividad persistente de anticoagulante lúpico (LA) o positividad doble o triple de anticuerpos antifosfolipídicos aumentando significativamente el riesgo de evento trombótico, lo que sugiere un tratamiento más intenso, vigilancia y seguimiento estricto para detectar cualquier evento de riesgo. En contraste, las mujeres que presentan un solo tipo de anticuerpo en niveles moderados y que no tienen antecedentes importantes de trombosis ni pérdidas gestacionales graves son consideradas de bajo riesgo, por lo tanto, se benefician de medidas menos agresivas, lo que refleja la importancia de clasificar el manejo terapéutico en base al perfil de cada paciente12.
Manejar terapéuticamente al síndrome antifosfolipídico obstétrico debe ser abordado de forma continua en cada etapa de la mujer, esto incluye el asesoramiento preconcepcional, embarazo y posparto, todo esto debido a las complicaciones que puede presentar en las etapas ya mencionadas. En la preconcepción es importante poder identificar condiciones de riesgo, también nos ayuda a orientar y ajustar el tratamiento de la paciente, con el propósito de disminuir complicaciones como pérdidas en el embarazo, preeclampsia o crecimiento intrauterino restringido; por eso, se reconoce que el uso temprano de AAS y HBPM puede mejorar el pronóstico materno-fetal11,16.
En el embarazo, el seguimiento del médico debe ser más constante y el tratamiento realizarlo de forma individual, sobre todo en pacientes que presentan perfiles serológicos de alto riesgo o que poseen antecedentes trombóticos. Aunque la combinación de AAS y HBPM continúa siendo el tratamiento más utilizado, algunas mujeres necesitan terapias adicionales por las complicaciones persistentes. Mantener la profilaxis anticoagulante sigue siendo importante, ya que el riesgo de trombosis puede prolongarse incluso varias semanas luego del parto. Esto demuestra la necesidad de fortalecer el manejo multidisciplinario y el control durante el posparto15,16.
El análisis de la evidencia de SAF recurrente o refractario reveló que la resistencia al tratamiento convencional con AAS y HBPM no es solo un fallo trombótico, sino más bien una expresión de procesos inmunológicos e inflamatorios descontrolados. Se consideró que la notable eficacia de la hidroxicloroquina, con tasas de supervivencia fetal que alcanzan el 95%, se debe a su habilidad para influir en mecanismos fisiopatológicos diferentes a los de la coagulación, respaldando su importancia como un pilar en el tratamiento adyuvante contemporáneo19,21.
Este descubrimiento es esencial, ya que modifica el enfoque tradicional, que se centraba únicamente en la anticoagulación, hacia una estrategia de inmunomodulación temprana, posiblemente incluso antes de la concepción, para prevenir en sus etapas más tempranas el daño trofoblástico. En cambio, la eficacia demostrada en terapias de rescate como la plasmaféresis y la aplicación de agentes biológicos (Eculizumab o Anti-TNFα) ha demostrado que, en situaciones con complicaciones serológicas extremas, la neutralización selectiva de la cascada de complemento y de los autoanticuerpos puede cambiar pronósticos desfavorables en más del 70% de los casos9. Sin embargo, se determinó que estas intervenciones deben ser reservadas para pacientes con perfiles de alto riesgo debido a su complejidad técnica11,21. Para finalizar, la evidencia indicó que para manejar situaciones especiales es necesario hacer una transición hacia una medicina de precisión, en la cual se combinan el control inflamatorio y la optimización hemodinámica a fin de sobrepasar las restricciones del tratamiento estándar20,21.
CONCLUSIÓN
En conclusión, el manejo terapéutico del síndrome antifosfolipídico obstétrico sigue siendo un reto importante para la medicina materno-fetal, esto se debe a la complejidad de los mecanismos fisiopatológicos y la variabilidad de manifestaciones clínicas que presenta cada paciente. A pesar de que el tratamiento convencional, que incluye aspirina y HBPM, ha demostrado un avance significativo en hallazgos gineco-obstétricos, aún hay casos refractarios en donde las complicaciones maternas y fetales persisten, probando una vez más la necesidad de gestión de estrategias terapéuticas personalizadas y efectivas.
Actualmente, las terapias complementarias y emergentes, como la hidroxicloroquina, corticoides, inmunoglobulinas intravenosas y los agentes biológicos, han demostrado relevancia científica como posibles alternativas prometedores para especialmente pacientes con alto riesgo o con respuesta insuficiente al tratamiento estándar. Sin embargo, la limitada evidencia científica en varios de los enfoques pone visiblemente el valor impulsar nuevas investigaciones clínicas que ayuden a reforzar el conocimiento actual generando protocolos terapéuticos más seguros y sustentados por evidencia sólida.
Finalmente, el enfoque hacia el síndrome antifosfolípido obstétrico debe proyectarse desde una perspectiva integral y multidisciplinaria, orientada a la priorización de la salud materna como a la preservación del bienestar fetal. El reconocimiento oportuno de factores de riesgo, monitoreo continuo durante la gestación y la elección apropiada del tratamiento adecuado consisten en pilares importantes para mejorar el pronóstico obstétrico, disminuir complicaciones y crecer el valor de embarazos exitosos con recién nacidos sanos.
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ANEXOS
Tabla 1. Manejo del SAF obstétrico según el Perfil Serológico:
Nota: La siguiente tabla muestra cómo se clasifica el manejo del síndrome antifosfolípido obstétrico. Esto se hace según el perfil clínico de la paciente, incluyendo principales estrategias profilácticas, dosis recomendadas y consideraciones sobre el tratamiento. Todo esto se basa en lo que se ha descrito en la literatura científica10,11,13.
| CLASIFICACIÓN DEL MANEJO DEL SAF OBSTÉTRICO | TRATAMIENTO | DOSIS | OBSERVACIONES |
|---|---|---|---|
| Paciente con aPL positivos sin criterios clínicos de SAF (Profilaxis primaria) |
|
75-100 mg/día VO |
|
| Paciente con SAF y antecedente de trombosis (Profilaxis secundaria) |
|
|
|
Tabla 2. Manejo terapéutico del síndrome antifosfolipídico obstétrico según el momento clínico.
| MOMENTO CLÍNICO | TRATAMIENTO | ESPECIFICACIÓN |
|---|---|---|
| Preconcepcional | Antiagregación plaquetaria | Ácido acetilsalicílico a dosis bajas (100 mg/día VO) iniciado antes de la concepción. |
| Anticoagulación | Suspensión de antagonistas de vitamina K por riesgo teratogénico. | |
| Terapia sustitutiva | Inicio de heparina de bajo peso molecular (HBPM). | |
| Suplementación | Ácido fólico al menos un mes antes de la concepción. | |
| Prevención ósea | Calcio y vitamina D en pacientes con HBPM o corticoides | |
| Embarazo | SAF trombótico | AAS (75–160 mg/día) + HBPM en dosis terapéuticas durante el embarazo |
| Duración del AAS | Mantener hasta aproximadamente la semana 35 de gestación | |
| Suspensión de HBPM | 24 horas antes del parto | |
| SAF obstétrico sin trombosis | AAS (75–160 mg/día) + HBPM en dosis profilácticas | |
| Terapia adicional | Corticoides a dosis bajas según valoración clínica | |
| Posparto | Paciente con aPL positivos sin criterios clínicos de SAF – PUERPERIO | HBPM a dosis profiláctica en el Puerperio.
(Enoxaparina 20-40 mg/día por vía subcutánea x 6 semanas aprox.) |
| Paciente con aPL positivos sin criterios clínicos de SAF – DESPUÉS DEL PUERPERIO | AAS VO 100 mg/día duración indefinida | |
| SAF trombótico- PUERPERIO INMEDIATO | HBPM (Enoxaparina 1 mg/kg cada 12 horas o 1,5 mg/kg/día SC). | |
| SAF trombótico- SEGÚN VALORACIÓN MÉDICA | Retomar anticoagulación oral (anti vitamina K). |
Nota: En la siguiente tabla se presentan de manera resumida las principales opciones terapéuticas utilizadas en el síndrome antifosfolipídico obstétrico, tomando en consideración la etapa clínica de la paciente y las especificaciones descritas en distintos artículos científicos1,3,10,11,16.
Tabla 3. Estrategias terapéuticas para el Síndrome Antifosfolipídico Obstétrico Recurrente o Refractario.
| ESCENARIO CLÍNICO | ESTRATEGIA DE INTERVENCIÓN | DETALLE DE APLICACIÓN Y RESULTADOS OBSERVADOS |
|---|---|---|
| Optimización ante el fallo del esquema estándar | Refuerzo del protocolo base | Ante la falta de respuesta con dosis habituales, se opta por elevar la HBPM a dosis terapéuticas, manteniendo con bajas dosis de AAS (75–100 mg/día). |
| Introducción de soporte inmunomodulador | Adición de fármacos adyuvantes | Uso de Hidroxicloroquina (200–400 mg/día), la cual ha demostrado elevar el éxito gestacional hasta un 95% y Prednisolona (≈10 mg/día) para reducir la respuesta inflamatoria placentaria. |
| Casos de alto riesgo con anticuerpos persistentes | Terapias de neutralización y eliminación | La plasmaféresis sobresale por conseguir más del 90% de partos vivos en pacientes con perfiles serológicos complejos. La inmunoglobulina IV (1-2 g/kg/mes) neutraliza los anticuerpos, aunque su efectividad puede variar. |
| Alternativas biológicas en casos seleccionados | Bloqueo selectivo de la cascada inflamatoria | Se usa el Eculizumab (600 mg) para detener el daño endotelial causado por el complemento. Se ha informado que los anti-TNFa (Certolizumab/Adalimumab) han mostrado resultados positivos en aproximadamente el 70% de los casos refractarios. |
| Manejo de complicaciones vasculares placentarias | Optimización de la hemodinámica | La Pravastatina (20 mg/día) surge como una opción para pacientes que desarrollan preeclampsia o restricción del crecimiento, logrando resultados positivos en la dinámica placentaria. |
Nota: Esta tabla sintetiza de forma referencial las intervenciones terapéuticas que se han implementado según la situación clínica del síndrome antifosfolipídico obstétrico recurrente o refractario, con indicaciones sobre las pautas farmacológicas documentadas en la literatura científica y los hallazgos más sobresalientes reportados5,9,11,19–21.