Mano traumática y prevención de la rigidez articular.

13 septiembre 2022

AUTORES

  1. María Lázaro Revuelto. Graduada en Fisioterapia, Athenea Fisioterapia (Jaca).
  2. José Ángel López Hernández. Graduado en Fisioterapia, Hospital Universitario San Jorge (Huesca).
  3. Belén Castan Ladrero. Graduada en Fisioterapia, Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Idoya Gurría Puzo. Graduada en Fisioterapia, Hospital Universitario San Jorge (Huesca).
  5. Silvia Luna López. Graduada en Fisioterapia, IMOVE Consulta de Fisioterapia y Suelo Pélvico.
  6. Alejandra Matamala Sarasa. Graduada en Fisioterapia, Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La mano es una de las estructuras más complejas de la anatomía humana y participa en gran parte de las actividades que realiza el hombre en su vida diaria. Esto la hace estar expuesta a gran número de lesiones, que pueden ser muy incapacitantes, como es la “mano traumática”. Teniendo en cuenta las numerosas complicaciones funcionales que pueden aparecer tras una intervención quirúrgica en la mano y la capacidad que ésta tiene para desempeñar numerosas tareas, resulta necesario e interesante la aplicación de un programa de fisioterapia precoz.

 

PALABRAS CLAVE

Mano traumática, mano catastrófica, rigidez articular, fisioterapia.

 

ABSTRACT

The hand is one of the most complex structures of the human anatomy and participates in a large part of the activities performed by man in his daily life. This makes it exposed to a large number of injuries, which can be very disabling, such as the «trauma hand». Taking into account the numerous functional complications that can appear after surgery on the hand and its capacity to perform numerous tasks, it is necessary and interesting to apply an early physiotherapy program.

 

KEY WORDS

Traumatic hand, catastrophic hand, joint stiffness, physiotherapy.

 

DESARROLLO DEL TEMA

La mano es una de las estructuras más complejas de la anatomía humana y junto con el habla domina la función cortical cerebral1. Son las únicas partes del cuerpo, además del rostro, que se encuentran habitualmente sin ropa, formando parte de la carta de presentación del individuo, y dándole un contacto estrecho con su medio ambiente; se utilizan como medio de comunicación tanto de forma consciente como inconsciente, formando parte importante del lenguaje corporal2.

La mano representa la extremidad efectora del miembro superior. Sin embargo, no es sólo un órgano de ejecución, también es un receptor sensorial extremadamente sensible2,3.

La mano del hombre es una herramienta maravillosa, capaz de ejecutar innumerables acciones gracias a su función principal: la prensión. Esto se debe a la disposición tan particular del pulgar, que se puede oponer a todos los demás dedos2. Esta facultad de prensión se debe a su arquitectura, que le permite tanto una amplia apertura como un cierre sobre sí misma o en torno a un objeto2. Cuando la integridad de su arquitectura se ve alterada por un traumatismo la funcionalidad de la mano se afecta, ya que cada una de sus partes repercute a la función global. Es por ello, que un solo dedo rígido puede generar un trastorno importante en la capacidad funcional de la mano1,2,4.

Los cinco dedos no tienen la misma relevancia en la función de la mano, que se encuentran conformando tres zonas2:

  • La zona del pulgar desempeña un papel preponderante por su oposición a los otros dedos. Perder el pulgar supone la pérdida de la prensión y repercute gravemente en las actividades de la vida diaria.
  • La zona de las pinzas; compuesta por el dedo corazón y el dedo índice, indispensables para la pinza bidigital (pulgar/índice) o tridigital (pulgar/índice/corazón) – pinza empleada para alcanzar los alimentos en más de la mitad de la población del planeta.
  • La zona de los alcances; formada por el borde cubital de la mano, anular y meñique, indispensables para garantizar la firmeza de la presa con toda la palma de la mano o también la presa en forma de puño.

En la prensión también intervienen las tres articulaciones de la columna de los dedos: la metacarpofalángica posiciona y da comienzo al enrollamiento, la interfalángica proximal lo asegura y la interfalángica distal lo bloquea2. Esto supone que la alteración de cualquiera de estas articulaciones dificulta una adecuada prensión, y para que una mano se considere funcional debe ser capaz de realizar prensiones efectivas1,3,4.

 

EPIDEMIOLOGÍA Y ETIOLOGÍA:

Existen múltiples causas diferentes de traumatismo en la mano. Las causas más comunes incluyen caídas, lesiones relacionadas con deportes, lesiones relacionadas con máquinas, por arma de fuego, aplastamiento, alta presión y lesiones térmicas y químicas. Estas lesiones pueden provocar quemaduras, laceraciones, amputaciones de extremidades, daños en tendones y ligamentos, fracturas y dislocaciones5.

Alrededor del 20% de las visitas a Urgencias se deben a lesiones en la mano y la muñeca. Se trata de un trauma común que afecta a personas de todas las edades, lo que lleva a una reducción en la calidad de vida de muchas personas en todo el mundo5.

En función de la naturaleza de las lesiones, del patrón de fractura y de la estabilidad que éstas presenten, se pueden tratar de manera conservadora o mediante intervención quirúrgica6.

Tras una lesión traumática o una intervención quirúrgica, el mayor riesgo para la función de la mano está relacionado con la rigidez articular5. En ocasiones es necesaria una posible reintervención quirúrgica, volviendo a quedar expuesta a las posibles complicaciones propias de una cirugía aplicada. Una buena reeducación funcional junto con el uso apropiado de órtesis puede llegar a evitar el riesgo de posteriores cirugías en dos tercios de los casos4,7.

 

FISIOPATOLOGÍA:

Cuando los tejidos blandos de la mano se dañan debido a un traumatismo, la cicatrización posterior de la herida tiene 3 fases; inflamación, proliferación y maduración. En primer lugar, durante la fase inflamatoria se desencadena el movimiento de leucocitos inflamatorios al sitio de la lesión. El edema resultante conduce a la interrupción del movimiento de deslizamiento de las articulaciones dentro de la mano. A largo plazo, este exudado rico en proteínas se convertirá en tejido cicatricial que dará lugar a la formación de adherencias, lo que provocará una mayor interrupción del movimiento normal de la mano. Durante la fase proliferativa, hay un depósito de colágeno tipo III dentro de la cápsula articular, los ligamentos y los tendones. En la fase final hay maduración y contractura de la cicatriz; esto da como resultado la alteración de la anatomía normal de las manos y la subsiguiente rigidez de las articulaciones8.

Las fracturas de la mano debidas a un traumatismo se curarán a través de la curación ósea primaria o secundaria, según la reducción de la fractura y el nivel de estabilidad presente. La curación ósea primaria (directa) ocurre cuando hay una reducción anatómica; la curación ósea secundaria es más común y da como resultado la formación de callos. Las fracturas pueden provocar rigidez en la mano a través de la inflamación y la inmovilidad, y a menudo se asocian con lesiones simultáneas de tejidos blandos, tendones o ligamentos5.

 

CLÍNICA:

La clínica cursa en función del tipo de lesión que se produzca. Normalmente este tipo de lesiones son muy complejas e involucran numerosas estructuras del cuerpo, dentro de los hallazgos más frecuentes podemos encontrar lo siguiente4,9:

  • Dolor.
  • Edema generalizado.
  • Cicatrices.
  • Amputaciones.
  • Quemaduras.
  • Laceraciones.
  • Lesión de ligamentos o tendones.
  • Alteración neurológica.
  • Atrofia muscular del compartimento anterior y posterior del antebrazo.
  • Rigidez articular en articulación radiocarpiana, metacarpofalángica o interfalángica.
  • Alteración vascular, que puede acompañarse de variación en el color y sudoración de la piel, crecimiento o déficit de vello, descamación.

 

DIAGNÓSTICO:

La rigidez de la mano por lo general se puede evaluar con éxito a través de la historia clínica, el examen físico y una escala funcional. Se pueden realizar pruebas complementarias para la valoración cómo radiografías simples, resonancia magnética, tomografía computarizada y estudios de conducción nerviosa si es necesario5.

 

TRATAMIENTO:

En los casos de rigidez digital, el éxito del tratamiento fisioterápico se basa principalmente en la movilización precoz pasiva y activa, comenzando en la fase inflamatoria desde el mismo día del trauma o de la intervención3,4,10,11. El principal objetivo es evitar la formación de adherencias y rigideces articulares. Esta movilización se apoya con el uso de órtesis desde el momento en que se toleren dado que se han observado resultados positivos en la mayoría de los casos4,10,11. La posición de inmovilización de la férula permite que los ligamentos colaterales estén en una posición estirada, limitando el acortamiento y, por lo tanto, la rigidez5.

En el proceso de cicatrización cutánea puede darse una serie de anomalías evolutivas que hacen que las cicatrices sean inestéticas e incluso dolorosas, y que ocasionen muchos trastornos funcionales. Como ocurre con la rigidez digital, el tratamiento fisioterápico disminuye la incidencia de complicaciones, interviniendo en todos los estados evolutivos de la cicatrización con el fin de desempañar una función tanto preventiva como terapéutica 12. El objetivo principal de la intervención fisioterápica se centra en conseguir una cicatriz de buena calidad y evitar adherencias a planos profundos que limitan la amplitud del rango articular10,12.

A su vez se recomienda la realización de un programa de ejercicio precoz para prevenir la atrofia muscular, de trabajo sensitivo en caso de que haya alguna alteración del sistema nervioso, de control motor… Así como de educación para el paciente en las primeras fases de la lesión.

 

CONCLUSIÓN

El proceso de recuperación de la mano traumática es lento y costoso, y conseguir resultados satisfactorios es complicado. El inicio temprano del tratamiento fisioterápico, en el que está incluido el periodo de inmovilización, es una medida fundamental de prevención. Una atención adecuada disminuye los tiempos de recuperación y la incidencia de complicaciones, así como la repercusión económica, psicológica y social que traen consigo.

 

BIBLIOGRAFÍA

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