Marcha en puntillas

18 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Pilar Artisen Izquierdo. Telefonista. Hospital Universitario San Jorge. Huesca.
  2. Laura Sanz Ascaso. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Hugo Gómez Alves. Técnico Laboratorio Clínico, TAF Farmacia Hospitalaria. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. Ángela Delgado Monge. Matrona. Atención Primaria Alcañiz. Teruel.
  5. Mercedes Verónica Carhuaricra Martínez. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Alejandro Liesa Azanza. Celador. Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

Normalmente, los niños comienzan a caminar entre los 12 y los 15 meses dependiendo de cada niño. La marcha en puntillas puede darse como consecuencia a problemas traumatológicos, neurológicos y como resultado a la parálisis cerebral y autismo.

PALABRAS CLAVE

marcha en puntillas, marcha en puntillas idiopática.

ABSTRACT

Normally, children begin to walk between 12 and 15 months depending on each child. Toe gait can occur as a consequence of traumatological and neurological problems and as a result of cerebral palsy and autism.

KEY WORDS

Toe gait, idiopathic toe gait.

INTRODUCCIÓN

La marcha en puntillas podemos definirla como “la incapacidad para generar el apoyo del talón durante la fase de contacto inicial del ciclo de la marcha y la ausencia de contacto pleno del pie durante la fase de apoyo”. Generalmente se realiza de forma bilateral, afectando a ambos pies1,2. Además, los niños son capaces de realizar la marcha correctamente si se concentran en apoyar primero el talón y luego la punta del pie3.

La marcha en puntillas tiene una prevalencia entre el 7% y el 24% en la edad pediátrica, no tiene predominio de sexo. Comienza en los primeros años, con una recuperación en la mayoría de los casos a los 3 meses. Sin embargo, en algunos casos, la marcha en puntillas permanece hasta la edad escolar2.

La aparición de la marcha en puntillas puede estar causada por:

  • Una situación en la que excluyendo diferentes patologías neurológicas el niño presenta alteración de la función. En este caso es llamada marcha en puntillas idiopática.
  • Como consecuencia a otras enfermedades en las que encontramos: parálisis cerebral, distrofia muscular de Duchenne, trastorno del espectro autista, neuropatías, enfermedad de Charcot-Marie Tooth3,4.

 

Podemos diagnosticar la marcha de puntillas idiopática cuando en el historial médico no existe ninguna complicación desde el parto, con ausencia de algún problema neurológico y trastornos neuropsiquiátricos. Además, debe presentarse de manera bilateral y permanente.

Cuando la marcha en puntillas se prolonga en el tiempo puede llegar a provocar malas posiciones tanto en los pies como en las piernas, pudiendo llegar a producir una retracción del tendón de Aquiles impidiendo el apoyo del talón en el suelo. Una compensación común que se genera es la rotación externa de la tibia o la formación de un pie plano. Además, la marcha prolongada en puntillas puede originar la aparición de hiperlordosis lumbar, alteración de tejido blando en la pierna y una alteración de la marcha en adultos3.

No se conoce con exactitud la causa de la marcha en puntillas, aunque se ha relacionado con alteraciones en el desarrollo neuromadurativo, dado que los niños suelen presentar una disminución de los valores tanto en escalas de psicomotricidad, memoria, desarrollo verbal/no verbal y disminución de la lateralidad del pie. Además, se ha asociado a una disfunción del procesamiento sensorial (táctil, propioceptivo y vestibular) y se ha vinculado a la presencia de un antecedente de la marcha en puntillas de algún familiar4.

Podemos clasificar la marcha en puntillas según las características que observó Pomarino. La clasificación se divide en:

  • Marcha en puntillas tipo I: se da en un 36% de los casos. Presentan un acortamiento congénito del tríceps sural, provocando que el niño no pueda apoyar el talón durante la marcha. Además de esto, estos pacientes presentan un tendón de Aquiles más delgado con arrugas marcadas sobre la piel, suelen tener un pie cavo con la terminación del talón en punta y el vientre de los gemelos en forma de corazón.
  • Marcha en puntillas tipo II: engloba el 52% de los casos. Al menos un familiar tiene antecedentes de marcha en puntillas. Como características de este tipo encontramos una marca sobre el tendón de Aquiles en forma de “V” y una hipertrofia en la zona media de los gemelos. Se asocia a una movilidad reducida del tobillo y una flexo-extensión de rodilla limitada.
  • Marcha en puntillas tipo III: es el menos común, engloba al 12% de los casos. Se conserva el grado de movimiento del tobillo. Esta marcha se produce cuando el niño comienza la guardería o cuando está sometido a emociones asociadas a la fatiga, el miedo y/o el estrés 5.

 

Además de esta clasificación, en el ámbito clínico se utiliza la siguiente:

  • Marcha en puntillas estático: al caminar apoya el talón mientras que al estar parado permanece en puntillas.
  • Marcha en puntillas permanente: no realiza apoyo del talón ni caminando ni estando parado.
  • Marcha en puntillas ocasional: parado permanece con apoyo del talón, mientras que cuando inicia la marcha realiza pasos con apoyo del talón y pasos sin apoyo del talón4.

 

Dentro de los tratamientos que encontramos para la marcha en puntillas podemos realizar:

  • Tratamiento mediante stretching muscular y control motor: para estirar el tríceps sural y los isquiotibiales, realizaremos una movilización del tobillo, y mejoraremos la postura, coordinación y el equilibrio. Además, deberemos fortalecer la musculatura de la parte anterior de la pierna y la musculatura del pie.
  • Tratamiento con órtesis: nos permitirá bloquear la flexión plantar de 90º no permitiendo la marcha en puntillas.
  • Tratamiento con toxina botulínica: se administrará en los gemelos, produciendo una relajación que permite que durante la marcha, el talón apoye en el suelo.
  • Tratamiento mediante cirugía: se reserva para casos severos. Entre las técnicas quirúrgicas encontramos:
    • Alargamiento del tendón de Aquiles
    • Procedimiento de Valpius
    • Alargamiento percutáneo del tendón de Aquiles6.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Martín Casas P, Ballestero Pérez R, Meneses Monroy A, Beneit Montesinos JV, Atín Arratibel MA y Portellano Pérez JA. Desarrollo neuromadurativo en andadores de puntillas en edad preescolar. Neurología. 2017; 32 (7): 446-454. Disponible en: https://www.elsevier.es/pt-revista-neurologia-295-avance-resumen-desarrollo-neuromadurativ o-andadores-puntillas-edad-S0213485316001213
  2. Mateo Rubira P. Tratamiento para la marcha de puntillas idiopática en pediatría. Universidad de Valladolid. Facultad de fisioterapia de Soria. 2016. Disponible en: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/20566/TFG-O;jsessionid=A6609A9802A6DCDE5 1ED39196D699AD1?sequence=1
  3. García Figueroa M. Eficacia de los estiramientos de la musculatura posterior como tratamiento en la marcha en puntillas idiopática. Facultad de podología y enfermería Universidad de A Coruña. 2022. Disponible en: https://ruc.udc.es/dspace/bitstream/handle/2183/31688/GarciaFigueroa_Monica_TFG_2022.p df?sequence=2&isAllowed=y
  4. Martínez Ruano C. Marcha de puntillas idiopática. A propósito de un caso clínico. Revisión bibliográfica. Universidad Miguel Hernández. 2017. Disponible en: https://dspace.umh.es/bitstream/11000/3905/1/MART%C3%8DNEZ%20RUANO,%20CAROLINA.pdf
  5. Pomarino D, Ramírez Llamas J, Agüero ME, Pomarino A. Clasificación de la marcha en puntas idiopática. Rev Mex Ortop Ped. 2016; 18 (1): 26-30. Disponible en: https://www.medigraphic.com/pdfs/opediatria/op-2016/op161e.pdf
  6. Gámez Iruela J, Sedeño Vidal A, Fernández Herrera D. Efectividad del tratamiento en el abordaje de la marcha en puntillas idiopática. Revisión sistemática. Fisioterapia. 2015; 37 (1): 35-40. Disponible en: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/S0211563814000686.pdf

 

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