Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.33.69.001
AUTORES
- Bruno Augusto Guggiari Sosa. Residente de Cirugía Torácica, Guadalajara, Jalisco, México. ORCID: 0000-0003-4385-9125.
- Diego Díaz Álvarez. Cirugía Torácica. Guadalajara, Jalisco, México. ORCID: 0009-0009-9838-6143.
- Rodrigo Rostro Rivera. Cirugía Torácica. Guadalajara, Jalisco, México. ORCID: 0009-0008-6759-4073.
- Raúl González Luna. Cirugía Torácica. Guadalajara, Jalisco, México. ORCID: 0009-0006-5273-1755.
- Luis Gómez Paciello. Neumología. Asunción, Paraguay. ORCID: 0000-0002-8213-3004.
- Mauro Axel Cardenas Rosales. Residente de Cirugía General. Chihuahua, Chihuahua, México. ORCID: 0009-0006-9586-0637.
RESUMEN
Introducción: La mediastinitis aguda es una infección grave de los tejidos conectivos del mediastino, asociada a elevada morbilidad y mortalidad pese a los avances quirúrgicos y antimicrobianos. La forma más agresiva, la mediastinitis necrosante descendente (MND), suele originarse en infecciones cervicales profundas y propagarse rápidamente por los planos fasciales hacia el mediastino. El diagnóstico precoz y la intervención quirúrgica oportuna son fundamentales para mejorar el pronóstico.
Objetivo: Revisar la evidencia actual sobre clasificación, fisiopatología, microbiología, presentación clínica y tratamiento de la mediastinitis, con especial énfasis en las estrategias quirúrgicas empleadas en cirugía torácica.
Método: Se realizó una revisión narrativa utilizando PubMed/MEDLINE, Scopus y Google Scholar. Se seleccionaron artículos publicados entre 2000 y 2025 mediante los términos “mediastinitis”, “mediastinitis necrosante descendente”, “mediastinitis postesternotomía”, “infección mediastínica” y “tratamiento quirúrgico”. Se incluyeron revisiones sistemáticas, series retrospectivas y estudios clínicos relevantes sobre diagnóstico y manejo quirúrgico.
Resultados: La MND continúa siendo una de las formas más graves de infección mediastínica y requiere drenaje quirúrgico agresivo asociado a antibioticoterapia de amplio espectro. La tomografía computarizada constituye el estudio de elección para el diagnóstico y la planificación quirúrgica. La clasificación de Endo permite orientar el abordaje, desde drenaje cervical en enfermedad limitada hasta procedimientos torácicos combinados en afectación extensa. Las principales opciones incluyen cervicotomía, toracotomía y cirugía torácica videoasistida (VATS), pudiendo requerir reintervenciones para lograr un adecuado control del foco infeccioso.
Conclusión: El tratamiento exitoso depende del diagnóstico temprano, control quirúrgico eficaz del foco infeccioso y manejo multidisciplinario. Las técnicas mínimamente invasivas y los protocolos estandarizados han mejorado los resultados, aunque la mortalidad continúa siendo significativa en enfermedad avanzada.
PALABRAS CLAVE
Mediastinitis, desbridamiento, esternotomía, toracotomía, VATS, Infección mediastinal.
ABSTRACT
Introduction: Acute mediastinitis is a severe infection involving the connective tissues of the mediastinum and remains associated with high morbidity and mortality despite advances in surgical techniques and antimicrobial therapy. Its most aggressive form, descending necrotizing mediastinitis (DNM), usually originates from deep cervical infections and spreads rapidly through fascial planes into the mediastinum. Early diagnosis and timely surgical intervention are essential to improve outcomes.
Objective: To review the current evidence regarding the classification, pathophysiology, microbiology, clinical presentation, and treatment of mediastinitis, with particular emphasis on surgical strategies used in thoracic surgery.
Method: A narrative review of the literature was conducted using PubMed/MEDLINE, Scopus, and Google Scholar. Articles published between 2000 and 2025 were identified using the terms “mediastinitis,” “descending necrotizing mediastinitis,” “poststernotomy mediastinitis,” “mediastinal infection,” and “surgical treatment.” Systematic reviews, retrospective series, and relevant clinical studies addressing diagnostic and surgical management strategies were included.
Results: DNM remains one of the most severe forms of mediastinal infection and requires aggressive surgical drainage combined with broad-spectrum antimicrobial therapy. Computed tomography is the imaging modality of choice for diagnosis and surgical planning. The Endo classification is widely used to guide the surgical approach, ranging from cervical drainage in limited disease to combined thoracic procedures for extensive mediastinal involvement. Surgical options include cervicotomy, thoracotomy, and video-assisted thoracic surgery (VATS), with repeated interventions sometimes required to achieve adequate source control.
Conclusion: Successful management of mediastinitis depends on early diagnosis, prompt and effective surgical source control, and multidisciplinary care. Minimally invasive techniques and standardized treatment protocols have improved outcomes, although mortality remains significant in advanced disease.
KEY WORDS
Mediastinitis, debridement, sternotomy, thoracotomy, VATS, mediastinal infection.
INTRODUCCIÓN
La mediastinitis es una infección del tejido conectivo del mediastino que representa una de las complicaciones infecciosas más graves dentro de la patología torácica. La proximidad del mediastino a estructuras vitales como el corazón, los grandes vasos y la vía aérea central explica la rápida progresión hacia sepsis grave y fallo multiorgánico cuando el diagnóstico y tratamiento se retrasan1.
Las principales causas de mediastinitis incluyen infecciones profundas del cuello con extensión hacia el mediastino, perforaciones esofágicas y complicaciones posteriores a cirugía cardíaca con esternotomía. Entre estas entidades, la mediastinitis necrosante descendente (MND) constituye una de las formas más agresivas, caracterizada por la propagación rápida de la infección desde los espacios cervicales profundos hacia el mediastino a través de planos fasciales continuos2.
La diseminación de la infección se ve facilitada por la anatomía de los espacios cervicales profundos, que se comunican directamente con el mediastino superior y posterior. Este fenómeno permite que infecciones odontogénicas, periamigdalinas o retrofaríngeas progresen rápidamente hacia el mediastino, generando cuadros clínicos graves que requieren intervención quirúrgica urgente3.
Históricamente, la mediastinitis necrosante descendente se ha asociado con tasas de mortalidad elevadas, que en algunas series alcanzan valores cercanos al 40–50%. Sin embargo, en las últimas décadas se ha observado una reducción progresiva de la mortalidad gracias a la mejora en las técnicas diagnósticas por imagen, la disponibilidad de antibioticoterapia de amplio espectro y la implementación de estrategias quirúrgicas más agresivas orientadas al control precoz del foco infeccioso4.
La tomografía computarizada cervicotorácica constituye actualmente el método diagnóstico de elección, ya que permite identificar colecciones mediastínicas, presencia de gas en tejidos blandos y extensión de la infección hacia cavidades pleurales. Además, diferentes sistemas de clasificación basados en hallazgos tomográficos permiten orientar la elección del abordaje quirúrgico más adecuado según la extensión anatómica del proceso infeccioso5.
El tratamiento de la mediastinitis requiere un enfoque multidisciplinario que combine antibioticoterapia intravenosa de amplio espectro, drenaje quirúrgico agresivo del mediastino y soporte intensivo del paciente crítico. Dependiendo de la extensión de la infección, pueden emplearse diferentes técnicas quirúrgicas, incluyendo drenaje cervical, toracotomía o procedimientos mínimamente invasivos como la cirugía torácica videoasistida6.
OBJETIVO
El objetivo de esta revisión narrativa es analizar la evidencia disponible sobre la clasificación, fisiopatología, microbiología, presentación clínica y manejo quirúrgico de la mediastinitis, con especial énfasis en las estrategias terapéuticas utilizadas en cirugía torácica.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de sintetizar la evidencia disponible sobre la clasificación, fisiopatología, presentación clínica y manejo quirúrgico de la mediastinitis.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus y Google Scholar. Se incluyeron artículos publicados entre los años 2000 y 2025 con el fin de incorporar tanto estudios contemporáneos como trabajos de referencia ampliamente citados en el campo de la cirugía torácica y las infecciones mediastínicas.
Los términos utilizados para la búsqueda incluyeron “mediastinitis”, “descending necrotizing mediastinitis”, “poststernotomy mediastinitis”, “mediastinal infection” y “surgical management”. Estos términos se combinaron mediante operadores booleanos adaptados a cada base de datos con el objetivo de maximizar la sensibilidad de la búsqueda.
Se incluyeron revisiones narrativas y sistemáticas, series clínicas, estudios retrospectivos y artículos originales que describieran aspectos relevantes relacionados con el diagnóstico, la evolución clínica y el tratamiento quirúrgico de la mediastinitis. Se priorizaron aquellos estudios que aportaran información detallada sobre estrategias de drenaje mediastínico, resultados quirúrgicos y factores pronósticos asociados a mortalidad7.
Los artículos seleccionados fueron revisados de forma crítica, evaluando variables como etiología del proceso infeccioso, extensión anatómica de la enfermedad, tipo de abordaje quirúrgico utilizado y resultados clínicos reportados. La información obtenida fue sintetizada de manera descriptiva con el objetivo de ofrecer una visión integral del manejo actual de esta patología.
Clasificación de la mediastinitis:
RESULTADOS
La clasificación de la mediastinitis resulta fundamental para orientar el manejo terapéutico, ya que diferentes etiologías y patrones de extensión anatómica requieren estrategias quirúrgicas específicas. En términos generales, la mediastinitis puede clasificarse según su origen, evolución clínica y extensión anatómica.
Clasificación etiológica:
Desde el punto de vista etiológico, se reconocen tres formas principales de mediastinitis:
- Mediastinitis necrosante descendente.
- Mediastinitis postesternotomía.
- Mediastinitis secundaria a perforación esofágica.
La mediastinitis necrosante descendente se origina generalmente a partir de infecciones odontogénicas u orofaríngeas que progresan hacia los espacios cervicales profundos y posteriormente hacia el mediastino a través de planos fasciales continuos8.
La mediastinitis postesternotomía constituye una complicación grave de la cirugía cardíaca. Se presenta habitualmente como infección profunda del sitio quirúrgico asociada a osteomielitis esternal y compromiso mediastínico, con una incidencia estimada entre 0,5% y 5% de los procedimientos realizados mediante esternotomía media9.
La perforación esofágica representa otra causa importante de mediastinitis aguda. En estos casos, la contaminación del mediastino por contenido esofágico genera una reacción inflamatoria intensa y rápida progresión hacia infección mediastínica difusa.
Clasificación anatómica:
Una de las clasificaciones más utilizadas para la mediastinitis necrosante descendente es la propuesta por Endo, basada en hallazgos tomográficos que permiten determinar la extensión anatómica de la infección 10. (Fig. 1)
Esta clasificación divide la enfermedad en tres tipos principales:
- Tipo I: infección limitada al mediastino superior.
- Tipo IIA: extensión al mediastino anterior inferior.
- Tipo IIB: compromiso simultáneo del mediastino anterior y posterior inferior.
La importancia clínica de esta clasificación radica en su utilidad para definir el abordaje quirúrgico más apropiado. Las infecciones limitadas al mediastino superior suelen manejarse mediante drenaje cervical amplio, mientras que las formas más extensas requieren abordajes transtorácicos adicionales para lograr un drenaje adecuado de los compartimentos mediastínicos profundos11.
Mediastinitis postesternotomía:
En el contexto de cirugía cardíaca, la mediastinitis se clasifica según la profundidad del compromiso infeccioso. Las infecciones superficiales afectan únicamente tejidos subcutáneos y musculares, mientras que las infecciones profundas comprometen el esternón y estructuras mediastínicas, pudiendo evolucionar hacia osteomielitis esternal y sepsis sistémica12.
Esta diferenciación es relevante desde el punto de vista terapéutico, ya que las infecciones superficiales pueden tratarse mediante desbridamiento local y terapia de presión negativa, mientras que las formas profundas suelen requerir procedimientos reconstructivos más complejos, incluyendo el uso de colgajos musculares para el cierre de la herida.
Fisiopatología y microbiología:
La fisiopatología de la mediastinitis, particularmente en su forma necrosante descendente, está estrechamente relacionada con la anatomía de los espacios fasciales cervicales y mediastínicos. Las infecciones profundas del cuello pueden propagarse rápidamente hacia el mediastino a través de tres principales vías anatómicas: el espacio retrofaríngeo, el espacio pretraqueal y el espacio perivascular13.
El espacio retrofaríngeo representa la vía de diseminación más frecuente. Este plano fascial se extiende desde la base del cráneo hasta el mediastino posterior, lo que permite la progresión directa de la infección hacia compartimentos mediastínicos profundos sin barreras anatómicas significativas. Por su parte, el espacio pretraqueal se comunica con el mediastino anterior, mientras que el espacio perivascular permite la propagación hacia el mediastino medio y las cavidades pleurales.
Desde el punto de vista microbiológico, la mediastinitis suele ser una infección polimicrobiana que incluye una combinación de bacterias aerobias y anaerobias procedentes de la flora orofaríngea. Entre los microorganismos más frecuentemente aislados se encuentran especies de Streptococcus, Staphylococcus aureus, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli, así como anaerobios como Bacteroides, Prevotella y Peptostreptococcus14.
La interacción entre estos microorganismos favorece la producción de enzimas proteolíticas, hialuronidasa y otras sustancias que facilitan la destrucción tisular y la propagación del proceso infeccioso. Este fenómeno conduce a necrosis del tejido conectivo y muscular, lo que explica la rápida progresión clínica observada en la mediastinitis necrosante descendente.
En pacientes con comorbilidades como diabetes mellitus, inmunosupresión o malnutrición, la respuesta inmunológica se encuentra comprometida, lo que favorece una mayor extensión del proceso infeccioso y un peor pronóstico clínico15.
En el contexto de mediastinitis postesternotomía, los microorganismos más frecuentemente involucrados son Staphylococcus aureus y Staphylococcus epidermidis, los cuales pueden colonizar la herida quirúrgica o el material de fijación esternal. La formación de biopelículas bacterianas sobre superficies protésicas o estructuras óseas contribuye a la persistencia de la infección y dificulta el tratamiento antibiótico16.
Presentación clínica y diagnóstico:
La presentación clínica de la mediastinitis puede variar según la etiología, la extensión anatómica de la infección y las comorbilidades del paciente. Sin embargo, la mayoría de los pacientes presentan signos de infección sistémica asociados a síntomas torácicos y cervicales.
En la mediastinitis necrosante descendente, los síntomas iniciales suelen relacionarse con la infección cervical primaria. Los pacientes pueden presentar dolor cervical, odinofagia, fiebre y tumefacción en la región submandibular o cervical. A medida que la infección progresa hacia el mediastino, aparecen síntomas torácicos como dolor retroesternal, disnea y deterioro general progresivo17.
El dolor torácico suele ser intenso y puede irradiarse hacia el cuello, la espalda o los hombros. En casos avanzados, los pacientes pueden desarrollar signos de sepsis, incluyendo hipotensión, taquicardia y alteración del estado de conciencia.
En el examen físico pueden observarse hallazgos como enfisema subcutáneo cervicotorácico, edema cervical y signos inflamatorios locales. En casos de mediastinitis postesternotomía, es frecuente encontrar eritema, calor local, drenaje purulento e inestabilidad del esternón18.
Desde el punto de vista diagnóstico, la tomografía computarizada cervicotorácica es considerada el método de elección para la evaluación de la mediastinitis. Esta técnica permite identificar colecciones mediastínicas, presencia de gas en tejidos blandos, derrames pleurales y extensión de la infección hacia compartimentos torácicos profundos19.
La tomografía también permite aplicar sistemas de clasificación que orientan la planificación quirúrgica. Además, puede detectar complicaciones asociadas como abscesos pleurales, empiema o compromiso pericárdico.
Los estudios de laboratorio suelen revelar leucocitosis, elevación de proteína C reactiva y aumento de marcadores inflamatorios. Aunque los cultivos microbiológicos pueden ayudar a orientar la terapia antibiótica, el tratamiento empírico debe iniciarse de forma inmediata ante la sospecha clínica de mediastinitis.
La combinación de evaluación clínica, estudios de imagen y parámetros de laboratorio permite establecer el diagnóstico precoz y planificar el abordaje quirúrgico adecuado, lo cual es fundamental para mejorar el pronóstico de estos pacientes.
Manejo quirúrgico:
El tratamiento de la mediastinitis requiere una intervención terapéutica inmediata y coordinada que combine control quirúrgico del foco infeccioso, antibioticoterapia de amplio espectro y soporte intensivo del paciente crítico. El objetivo principal del tratamiento es lograr un drenaje adecuado del mediastino y eliminar el tejido necrótico para evitar la progresión del proceso séptico20.
El abordaje quirúrgico depende fundamentalmente de la extensión anatómica de la infección, determinada principalmente mediante tomografía computarizada cervicotorácica. Las clasificaciones radiológicas permiten seleccionar la estrategia quirúrgica más apropiada y planificar el acceso al mediastino comprometido. (Fig. 2).
Drenaje cervical:
En los casos de mediastinitis necrosante descendente limitada al mediastino superior, el drenaje cervical amplio constituye el procedimiento inicial recomendado. Este abordaje se realiza mediante cervicotomía amplia, permitiendo la apertura de los espacios cervicales profundos y la evacuación de colecciones purulentas presentes en la región cervical y mediastínica superior21.
Durante el procedimiento se realiza desbridamiento exhaustivo del tejido necrótico y se colocan drenajes que permitan la evacuación continua del material purulento. La identificación y control del foco infeccioso primario, como abscesos odontogénicos o periamigdalinos, es un paso fundamental para evitar la progresión de la infección hacia compartimentos mediastínicos más profundos.
Abordaje transtorácico
Cuando la infección se extiende por debajo del mediastino superior, el drenaje cervical aislado suele ser insuficiente. En estos casos es necesario realizar un abordaje transtorácico adicional para lograr un drenaje adecuado de los compartimentos mediastínicos inferiores.
La toracotomía posterolateral representa uno de los abordajes más utilizados en este contexto, ya que permite una exposición amplia del mediastino posterior, facilitando el desbridamiento completo del tejido infectado y la colocación de drenajes mediastínicos y pleurales22.
La toracotomía anterolateral también puede utilizarse en determinados casos, especialmente cuando la infección compromete predominantemente el mediastino anterior. La elección del lado del abordaje depende de la localización de las colecciones mediastínicas identificadas en la tomografía.
Cirugía torácica videoasistida:
En las últimas décadas, la cirugía torácica videoasistida (VATS) ha emergido como una alternativa mínimamente invasiva para el tratamiento de determinadas formas de mediastinitis. Esta técnica permite realizar drenaje mediastínico y desbridamiento bajo visión directa con menor trauma quirúrgico y potencial reducción de complicaciones postoperatorias23.
Sin embargo, el uso de VATS debe evaluarse cuidadosamente en casos de infección extensa o necrosis tisular avanzada, donde la exposición quirúrgica puede ser limitada. En estos escenarios, la toracotomía convencional continúa siendo el abordaje preferido para asegurar un control adecuado del foco infeccioso.
Reintervenciones quirúrgicas:
La evolución clínica de la mediastinitis puede requerir procedimientos quirúrgicos repetidos. La persistencia de colecciones mediastínicas o el mantenimiento de marcadores inflamatorios elevados después del drenaje inicial pueden indicar la necesidad de reintervención.
Diversas series clínicas han reportado tasas de reintervención superiores al 30% en pacientes con mediastinitis necrosante descendente, lo que refleja la complejidad del manejo de esta enfermedad 24. La reevaluación mediante tomografía computarizada es fundamental para identificar focos infecciosos residuales y orientar nuevas intervenciones.
Mediastinitis postesternotomía:
La mediastinitis posterior a cirugía cardíaca constituye una complicación grave asociada a elevada morbimortalidad. El manejo quirúrgico incluye desbridamiento amplio del tejido infectado, irrigación mediastínica y estabilización de la pared torácica cuando existe compromiso esternal.
La terapia de presión negativa (VAC) se ha convertido en una herramienta ampliamente utilizada en el tratamiento de la mediastinitis postesternotomía. Este sistema permite el drenaje continuo de secreciones, reduce el edema tisular y favorece la formación de tejido de granulación 25.
En casos avanzados con destrucción esternal significativa, puede ser necesario realizar reconstrucción de la pared torácica mediante colgajos musculares, particularmente del músculo pectoral mayor. Estas técnicas permiten obliterar espacios muertos y mejorar la vascularización local, lo que contribuye a reducir la recurrencia de la infección.
Tratamiento antibiótico y manejo multidisciplinario:
El tratamiento antibiótico debe iniciarse de forma empírica tan pronto como se sospeche el diagnóstico de mediastinitis. Generalmente se emplean esquemas de amplio espectro que cubren bacterias aerobias y anaerobias, incluyendo microorganismos grampositivos y gramnegativos.
Posteriormente, la terapia antibiótica debe ajustarse de acuerdo con los resultados de los cultivos microbiológicos obtenidos durante el procedimiento quirúrgico.
El manejo óptimo de estos pacientes requiere la participación de un equipo multidisciplinario integrado por cirujanos torácicos, infectólogos, intensivistas y especialistas en cuidados críticos. La coordinación entre estos profesionales resulta esencial para mejorar los resultados clínicos y reducir la mortalidad asociada a esta patología.
DISCUSIÓN
La mediastinitis continúa siendo una infección grave asociada a elevada morbimortalidad, particularmente cuando el diagnóstico se realiza de forma tardía o el drenaje quirúrgico inicial es insuficiente. Aunque los avances en técnicas diagnósticas y terapéuticas han mejorado los resultados clínicos en las últimas décadas, esta patología sigue representando un desafío significativo en cirugía torácica y medicina intensiva.
Diversos estudios han demostrado que el tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas y la intervención quirúrgica constituye uno de los factores pronósticos más relevantes. La instauración precoz de drenaje mediastínico asociado a antibioticoterapia de amplio espectro se asocia con una reducción significativa de la mortalidad en comparación con estrategias terapéuticas más conservadoras26.
La tomografía computarizada ha transformado el abordaje diagnóstico de la mediastinitis al permitir identificar con precisión la extensión anatómica del proceso infeccioso. La aplicación de clasificaciones basadas en hallazgos tomográficos facilita la planificación del abordaje quirúrgico y permite seleccionar la estrategia de drenaje más adecuada para cada paciente.
En este contexto, la clasificación propuesta por Endo ha demostrado ser especialmente útil para orientar la elección del abordaje quirúrgico en casos de mediastinitis necrosante descendente. Las infecciones limitadas al mediastino superior pueden tratarse eficazmente mediante drenaje cervical, mientras que las formas más extensas requieren abordajes transtorácicos adicionales para lograr un control adecuado del foco infeccioso27.
La introducción de técnicas mínimamente invasivas, como la cirugía torácica videoasistida, ha ampliado las opciones terapéuticas disponibles. Sin embargo, su utilidad depende de la extensión de la enfermedad y de la experiencia del equipo quirúrgico. En infecciones mediastínicas extensas con necrosis tisular significativa, la toracotomía convencional continúa siendo el abordaje más efectivo para lograr un desbridamiento completo del tejido infectado.
En el contexto de mediastinitis postesternotomía, el uso de sistemas de presión negativa ha demostrado mejorar los resultados clínicos al favorecer el drenaje continuo de secreciones y estimular la formación de tejido de granulación. La combinación de desbridamiento quirúrgico, terapia VAC y reconstrucción con colgajos musculares en casos seleccionados ha permitido reducir significativamente las tasas de recurrencia infecciosa28.
Otro aspecto relevante es la necesidad frecuente de procedimientos quirúrgicos repetidos. La persistencia de colecciones mediastínicas o la progresión del proceso infeccioso pueden requerir reintervenciones para lograr un control completo del foco séptico. Esta característica subraya la importancia de un seguimiento clínico estrecho y de la reevaluación periódica mediante estudios de imagen.
Finalmente, el manejo de la mediastinitis requiere un enfoque multidisciplinario que integre cirugía torácica, infectología y cuidados intensivos. La coordinación entre estas especialidades resulta esencial para optimizar el tratamiento antibiótico, garantizar un drenaje adecuado del mediastino y brindar soporte hemodinámico y respiratorio a pacientes críticamente enfermos.
CONCLUSIONES
La mediastinitis aguda constituye una infección grave del mediastino que requiere diagnóstico precoz y tratamiento quirúrgico inmediato. La rápida progresión del proceso infeccioso y la proximidad a estructuras vitales hacen que el retraso en el tratamiento se asocie con un aumento significativo de la morbimortalidad.
La tomografía computarizada cervicotorácica representa la herramienta diagnóstica fundamental para determinar la extensión anatómica de la infección y planificar el abordaje quirúrgico más apropiado. Las clasificaciones basadas en hallazgos tomográficos permiten seleccionar estrategias terapéuticas individualizadas según el compromiso mediastínico.
El tratamiento se basa en el drenaje quirúrgico agresivo del mediastino, asociado a antibioticoterapia de amplio espectro y soporte intensivo. Dependiendo de la extensión de la infección, pueden emplearse diferentes técnicas quirúrgicas, incluyendo drenaje cervical, toracotomía o cirugía torácica videoasistida.
En el caso de la mediastinitis postesternotomía, el desbridamiento quirúrgico combinado con terapia de presión negativa y reconstrucción de la pared torácica en casos seleccionados ha demostrado mejorar los resultados clínicos.
A pesar de los avances en el manejo diagnóstico y terapéutico, la mediastinitis continúa asociándose a una mortalidad significativa, especialmente en estadios avanzados. La implementación de protocolos multidisciplinarios y el reconocimiento temprano de la enfermedad son elementos clave para mejorar el pronóstico de los pacientes.
CONFLICTO DE INTERÉS
Ninguno declarado.
FINANCIAMIENTO
No se recibió financiamiento externo.
CONSIDERACIONES ÉTICAS
Estudio de revisión narrativa sin datos personales ni intervención en humanos.
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Figura 1
Figura 2

