Meningitis bacteriana. Artículo monográfico

20 septiembre 2025

AUTORES

  1. Esther Sancho Guillén. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Miguel Servet (Zaragoza) España.
  2. Paula Pros Jiménez. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Miguel Servet (Zaragoza) España.
  3. María Sánchez Funes. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Miguel Servet (Zaragoza) España.
  4. María Rubio Arregui. Graduada en Enfermería. Enfermera en Hospital Miguel Servet (Zaragoza) España.

 

RESUMEN

La meningitis bacteriana es una inflamación grave de las meninges causada por bacterias como Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae tipo b. Se caracteriza por una evolución rápida y potencialmente mortal, junto con las secuelas neurológicas en los supervivientes. El diagnóstico precoz mediante el examen clínico y la punción lumbar, así como el tratamiento inmediato con antibióticos y medidas de soporte hemodinámico e hidratación, son fundamentales. Además, la prevención mediante vacunación, quimioprofilaxis antibiótica y la educación sanitaria han reducido considerablemente la incidencia y mortalidad de esta enfermedad.

PALABRAS CLAVE

Meningitis bacteriana, vacunación, tratamiento antibiótico, neisseria meningitidis.

ABSTRACT

Bacterial meningitis is a serious inflammation of the meninges caused by bacteria such as Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae, and Haemophilus influenzae type b. It is characterised by rapid progression and is potentially fatal, with neurological sequelae in survivors. Early diagnosis through clinical examination and lumbar puncture, as well as immediate treatment with antibiotics and haemodynamic support and hydration measures, are essential. In addition, prevention through vaccination, antibiotic chemoprophylaxis and health education have significantly reduced the incidence and mortality of this disease.

KEY WORDS

Meningitis bacterial, vaccination, antibacterial agents, Neisseria meningitidis.

DESARROLLO DEL TEMA

La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean al cerebro y la médula espinal llamadas meninges. La mayoría de ellas son causadas por una infección viral, pero también pueden aparecer por causa bacteriana1.

La meningitis bacteriana es una inflamación aguda de las meninges, las membranas que rodean al cerebro y la médula espinal causadas por bacterias como Neisseria meningitidis, Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae tipo b2.

Este tipo de meningitis es una enfermedad grave debido a su rápida progresión. Los síntomas se pueden desarrollar en cuestión de horas y sin tratamiento oportuno la mortalidad puede superar el 50%. Además, los supervivientes pueden presentar secuelas graves, como pérdida de audición, discapacidad cognitiva o problemas motores, lo que hace de esta enfermedad una prioridad para la salud pública2.

En España, durante 2023 se notificaron 265 casos con una tasa de incidencia acumulada de 0,58 por 100.000 habitantes. La mortalidad fue del 13,2%. Las edades más afectadas fueron los menores de 1 año y los niños de 1 a 14. Además, la tasa de incidencia aumentó durante las estaciones de otoño e invierno3.

Las principales bacterias causantes de meningitis y su distribución según grupos de edad son4:

  • Neisseria meningitidis (meningococo): Es la más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. En España, la variante más común es la de tipo B, C, W, Y.
  • Streptococcus pneumoniae (neumococo): Es la causante de la infección en adultos mayores y personas inmunodeprimidas. También puede afectar a niños pequeños pero en menor medida. En España, la incidencia de la enfermedad ha aumentado en los últimos años.
  • Haemophilus influenzae tipo b (Hib): Antes de la vacuna, era la más frecuente en niños menores de 5 años. Actualmente, su incidencia ha disminuido.

 

Los factores de riesgo asociados a esta enfermedad comprenden aspectos como la edad, entorno, estado inmunológico y las condiciones de vida1.

En cuanto a la edad, la mayoría de los casos de infección viral ocurren en menores de 5 años, en cambio, la bacteriana es más frecuente en personas menores de 20 años. El incumplimiento de la vacunación aumenta el riesgo de contraer esta enfermedad1.

Vivir en entornos comunitarios, como residencias, también incrementa el riesgo. Se debe a la transmisión a través de la vía respiratoria. Además, el hacinamiento junto con el consumo de tabaco también favorece la colonización de Neisseria meningitidis1.

El embarazo aumenta el riesgo de listeriosis, una infección causada por la bacteria listeria que es capaz de provocar una meningitis. También aumenta el riesgo de parto prematuro, muerte fetal o aborto.

Las personas inmunodeprimidas, con VIH o diabéticas tienen mayor riesgo a la meningitis bacteriana. La extirpación del bazo aumenta el riesgo y está recomendada la vacunación para minimizar riesgos1,5.

Además, viajar a lugares endémicos puede aumentar el riesgo de exposición a patógenos como el meningococo1.

La meningitis se desarrolla cuando las bacterias consiguen atravesar las barreras y entrar al sistema nervioso central (SNC), puede ocurrir por vía hematógena o directamente desde focos de infección cercanos como los senos paranasales, oído medio o fracturas de cráneo6.

Una vez colonizado el SNC las bacterias producen una respuesta inflamatoria en las meninges que va a provocar edema, aumento de la permeabilidad vascular y presión intracraneal elevada originando diferentes signos y síntomas1.

Las manifestaciones clínicas varían según la edad per existen síntomas comunes que favorecen el diagnóstico. En adultos y niños mayores provoca fiebre alta, cefalea, vómitos y rigidez en el cuello. También puede aparecer fotofobia y alteraciones en la conciencia1.

En bebés recién nacidos y niños pequeños los síntomas pueden ser menos específicos, presentando irritabilidad, alimentación deficiente, vómitos, llanto incontrolable, somnolencia y una fontanela abultada. Algunas bacterias pueden provocar otros síntomas como frio en manos y pies, bradipnea e hipotensión arterial1,7.

Las complicaciones de la meningitis bacteriana son graves y pueden causar daño neurológico permanente, como pérdida de audición, problemas de memoria y aprendizaje, problemas en la marcha, convulsiones. Además, puede aparecer hidrocefalia provocada por la obstrucción del flujo normal del LCR y septicemia1,7.

El diagnóstico se basa en la combinación del examen físico, pruebas de laboratorio y, a veces, pruebas de imagen1.

Durante el examen físico, se pueden valorar dos signos. El signo de Brudzinski se realiza una flexión pasiva del cuello con el paciente en supino, será positivo cuando haya flexión de la cadera y rodillas. El signo de Kernig es el dolor que se genera en el cuello al realizar la extensión completa de rodilla cuando la cadera se flexiona 90º. Es importante destacar que la ausencia de ambos no descarta la enfermedad8.

Por ello, las pruebas de laboratorio son fundamentales para confirmar el diagnóstico. El análisis del LCR mediante la punción lumbar suele ser el método de elección. Mediante esta técnica se puede conocer el tipo de bacteria, la concentración de leucocitos, proteínas y glucosa. Por lo general, cuando el resultado es positivo se incluye hipoglucorragia e hiperproteinorraquia8,9.

En casos complicados se pueden realizar estudios de imagen como tomografía computarizada o resonancia magnética, van a evaluar la afectación del sistema nervioso8.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento es una emergencia médica que requiere intervención inmediata, el retraso en el inicio se asocia con un aumento significativo de la mortalidad y de las secuelas neurológicas permanentes10.

El tratamiento antibiótico inicial depende de la edad, factores de riesgo y el patógeno. En adultos y niños mayores se recomienda la combinación de una cefalosporina de tercera generación con vancomicina, sobre todo en infección por Streptococcus pneumoniae. En niños menores de 1 mes se recomienda iniciar con vancomicina más cefotaxima o ceftriaxona1.

Por otro lado, son fundamentales las medidas de soporte hemodinámico y prevenir las complicaciones. La hidratación intravenosa es recomendable con cristaloides. Si aparece hipertensión intracraneal se puede utilizar un drenaje de LCR, osmoterapia, ventilación controlada o sedación profunda. La monitorización invasiva de la presión intracraneal no es recomendable de manera rutinaria, sino cuando vaya a guiar intervenciones planificadas, dado el riesgo de complicaciones asociado a estas técnicas8,11.

Por tanto, el éxito terapéutico depende de la instauración precoz y correcta de los antibióticos combinados con el control y soporte hemodinámico para estabilizar la función del organismo y evitar el daño neurológico secundario.

La prevención de esta patología es una de las estrategias más efectivas en la salud pública. La inducción de la vacuna conjugada contra Haemophilus influenzae tipo b (Hib) en los calendarios de vacunación infantil ha reducido considerablemente los casos de infección. Además, la incorporación posterior de vacunas contra Streptococcus pneumoniae también ha reducido los datos de forma notable, tanto en niños como en adultos, gracias a la inmunización de la comunidad. La aplicación de vacunas conjugadas frente a Neisseria meningitidis A, C, W e Y ha permitido controlar los brotes epidémicos en regiones de alta incidencia7.

Además de la vacunación, la quimioprofilaxis antibiótica en contactos cercanos de pacientes con meningitis meningocócica disminuye el riesgo de transmisión secundaria. Asimismo, la educación sanitaria tiene un papel esencial para fomentar la vacunación e identificar signos de alarma de manera temprana1.

En conclusión, la prevención tiene tres pilares fundamentales: la vacunación como estrategia de control, la quimioprofilaxis antibiótica para evitar transmisión secundaria y vigilancia epidemiológica y educación para la salud para permitir la detección temprana. La combinación de las tres ha permitido disminuir la incidencia en países con programas de salud asentados.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  10. Runde TJ, Anjum F, Hafner JW. Bacterial meningitis [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2025 [citado 13 agosto 2025]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK470351/
  11. National Institute for Health and Care Excellence. Evidence review for intracranial pressure monitoring in bacterial meningitis. In: Meningitis (bacterial) and meningococcal disease: recognition, diagnosis and management. Evidence review G3. London: National Institute for Health and Care Excellence; 2024 [citado 13 agosto 2025]. (NICE Guideline, No. 240.) Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK604107/

 

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