Meningitis: revisión monográfica

16 agosto 2024

AUTORES

  1. Alba Bailo Lisbona. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  2. Esther Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  3. Vanesa Gracia Puértolas. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  4. Irene Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  5. Paula Vinué Salvoch. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.
  6. Marta Rena Sánchez. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La meningitis es la inflamación del tejido que rodea tanto el cerebro como la médula espinal, llamado meninge. Esta inflamación va a provocar alteraciones del líquido cefalorraquídeo (LCR) y la aparición de unos signos y síntomas conocidos como síndrome meníngeo. Existen varios tipos de meningitis, según su duración (agudas, subagudas, crónicas y recurrentes) y según su etiología (infecciosas o no infecciosas). Dentro de las infecciosas destacan las meningitis bacterianas, siendo uno de los problemas de salud pública más importantes del mundo, y una de las 10 principales causas de muerte por enfermedades infecciosas.

PALABRAS CLAVE

Meningitis, líquido cefalorraquídeo, meninge.

ABSTRACT

Meningitis is the inflammation of the tissue surrounding both the brain and the spinal cord, called meninges. This inflammation will cause alterations in cerebrospinal fluid (CSF) and the appearance of signs and symptoms known as meningeal syndrome. There are several types of meningitis, according to their duration (acute, subacute, chronic, and recurrent) and according to their etiology (infectious or non-infectious). Among infectious types, bacterial meningitis stands out as one of the most important public health problems in the world, and one of the top 10 causes of death from infectious diseases.

KEY WORDS

Meningitis, cerebrospinal fluid, meninges.

DESARROLLO DEL TEMA

La meningitis es una inflamación del líquido y las membranas (meninges) que rodean el cerebro y la médula espinal. Esto va a provocar una serie de signos y síntomas, y son primordiales un diagnóstico y tratamiento tempranos para salvar la vida del paciente1.

La variante de mayor importancia es la meningitis bacteriana meningocócica, tanto por su morbilidad, como por su mortalidad. Afecta en mayor número a varones, en porcentajes similares de pacientes pediátricos y adultos. El vehículo de transmisión es el aire, por secreciones infectadas de humanos que actúan como reservorio (fosas nasales y faringe). El periodo de incubación de esta está entre los 2 y 10 días1,2.

Dentro de las no infecciosas se encuentran las de origen tóxico, con curso normalmente benigno, las enfermedades sistémicas (lupus eritematoso, sarcoidosis, vasculitis, etc.) y los tumores3.

CLÍNICA:

Existe una triada que se presenta en menos de un 30% de los pacientes, independientemente de la etiología de su meningitis: náuseas, vómitos y rigidez nucal. Por lo que hay que estar al tanto de otros signos y síntomas clínicos:

  • Cefalea o fiebre.
  • Rigidez nucal.
  • Alteraciones del estado mental.
  • Falta de apetito o debilidad generalizada.
  • Focalizaciones neurológicas, tales como, alteración del campo visual, afasias, hemiparesias.
  • Convulsiones.
  • Shock.

 

La rigidez nucal se debe evaluar con el paciente consciente y en decúbito supino. Tiene que flexionar el cuello hasta alcanzar el mentón con el tórax. El resultado será negativo cuando lo consiga sin problemas. Sin embargo, si aparece una respuesta refleja en las extremidades inferiores de flexión por irritación de las raíces lumbosacras, va a ser positivo (signo de Brudzinski).

Por otro lado, se puede realizar el signo de Kernig. El paciente se colocará en supino con las caderas flexionadas y las rodillas en ángulos rectos. Posteriormente se intentará extender la pierna. Si este movimiento produce dolor o rigidez en la zona lumbar o en la parte posterior de las piernas, puede indicar irritación meníngea.

La presencia de estos signos no establece el diagnóstico y su ausencia no lo descarta. En las meningitis bacterianas espontáneas, la rigidez de la nuca y/o estos signos, se presentan en un 80% de los casos4,5.

MENINGITIS BACTERIANA:

Al entrar la bacteria y replicarse en el líquido cefalorraquídeo, se liberan componentes de la pared bacteriana en el espacio subaracnoideo y se pone en marcha la cascada inflamatoria. Esta es responsable de la mayoría de las consecuencias fisiopatológicas que colaboran a que se dé el síndrome clínico de la meningitis bacteriana: aumento de la permeabilidad de la barrera hematocefálica con desarrollo de edema cerebral, alteración de la circulación de LCR, con la posible aparición de hidrocefalia o higroma subdural, afectación cerebrovascular por trombosis o vasculitis, y teniendo un papel clave en la mortalidad, morbilidad neurológica y secuelas, el incremento de la presión intracraneal (PIC) y la alteración del flujo sanguíneo cerebral (FSC)6,7.

Las manifestaciones de la clínica dependen, en gran parte, de la edad del paciente, ya que, a menor edad, menor especificidad de sintomatología producida. La clínica suele ser aguda en la mayoría de los casos, y en un porcentaje menor se suele dar de manera súbita y progresiva con un mal pronóstico si no se interviene a tiempo8.

MENINGITIS VÍRICA:

La sintomatología más frecuente es similar a la de la meningitis bacteriana. En adultos lo más común es fiebre alta, cefalea intensa, tortícolis, somnolencia e inapetencia. Los síntomas y signos suelen aparecer una semana tras el contacto con el virus, y normalmente el paciente cree que ha cogido una gripe.

No es común la presencia de alteraciones neurológicas de importancia como estupor o coma. Tampoco son típicos de esta meningitis las convulsiones, parálisis de pares craneales, signos neurológicos focalizados o las anomalías de neuroimagen9.

DIAGNÓSTICO:

En una meningitis aguda se pueden llevar a cabo las siguientes pruebas complementarias:

  • Analítica sanguínea completa (hemograma, bioquímica con PCR y estudio de coagulación)
  • Radiografía torácica
  • Fondo de ojo
  • Hemocultivos y cultivos de diferentes focos
  • Tac cerebral

 

La confirmación del diagnóstico se realiza a través de punción lumbar y analizando LCR. Otras pruebas en el LCR pueden ser la tinción de Gram, la detección de antígenos capsulares, la tinción de BAAR, etc10,11.

TRATAMIENTO:

Las meningitis infecciosas están consideradas emergencia médica, y cuanto antes se lleve a cabo el diagnóstico y se inicie el tratamiento apropiado, mejor va a ser el pronóstico del caso. Se debe realizar un tratamiento soporte de las alteraciones neumológicas secundarias a la disminución del estado de conciencia o la sepsis, de los trastornos metabólicos y de las alteraciones hemodinámicas derivadas de la sepsis12.

El tratamiento contra la meningitis bacteriana se lleva a cabo con la administración de antibióticos endovenosos. Cuando se sabe el agente causal y su sensibilidad antibiótica se ajustará la dosis de la manera adecuada. Los antibióticos comúnmente usados en este caso son la penicilina, ampicilina, cefalosporina de 3ª gen., vancomicina, rifampicina, gentamicina, cotrimoxazol, ceftazidima y linezolid13,14.

Respecto a la meningitis vírica no se requiere la utilización de antibióticos, aunque en caso de duda se cubriría como si se tratase de meningitis bacteriana. En las meningitis víricas agudas no suele existir tratamiento específico. La única opción terapéutica se da en el caso de la meningitis confirmada o con sospecha de ser de etiología herpética tratándose con aciclovir intravenoso12,14.

En ambos tipos se pueden usar fármacos como antitérmicos, analgésicos y demás para tratar las complicaciones derivadas de esta patología14.

 

BIBLIOGRAFÍA

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