AUTORES
- David Rillo Gil. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
- Marta Fustero Albero. Fisioterapeuta. FADEMA, Zaragoza. España.
- Javier Planas Gil. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
- Inés Ariza Lafaja. Fisioterapeuta. MAZ, Zaragoza. España.
- Raquel Burillo Nebra. Fisioterapeuta. E. SIERRA, Zaragoza. España.
- Ana Badules Sánchez. Fisioterapeuta. V. Abenia, Zaragoza. España.
RESUMEN
Revisión crítica y cronológica de los modelos del dolor, desde el enfoque cartesiano del siglo XVII hasta los marcos más contemporáneos como el modelo predictivo bayesiano y la aproximación enactiva. Analiza la evolución conceptual del dolor en relación con los avances en neurociencia, psicología y ciencias sociales, así como el papel de los factores biopsicosociales en la percepción y modulación del dolor. Se resalta cómo los modelos más recientes han desplazado la atención desde la nocicepción periférica hacia una perspectiva más integrada, centrada en el procesamiento cerebral, la percepción del peligro y la interacción dinámica entre cuerpo, entorno y experiencia. Esta revisión permite comprender los fundamentos teóricos que sustentan las prácticas clínicas actuales y ofrece un marco conceptual para futuras investigaciones.
PALABRAS CLAVE
Modelos teóricos, modelos biopsicosociales, percepción del dolor, alostasis, neurociencias.
ABSTRACT
Critical and chronological review in the evolution of pain models from the Cartesian paradigm of the 17th century to contemporary frameworks such as the Bayesian predictive model and the enactive approach. It examines how these conceptual developments have been influenced by advances in neuroscience, psychology, and the social sciences, together with the increasing importance of biopsychosocial factors in pain perception and modulation. Recent models emphasize central nervous system processing, threat perception, and dynamic interaction between body, environment, and lived experience. This synthesis aims to provide a theoretical basis for current clinical approaches and offers a conceptual framework for future research directions.
KEY WORDS
Theoretical models, biopsychosocial models, pain perception, allostasis, neurosciences.
DESARROLLO DEL TEMA
El estudio del dolor ha sido una constante en la historia de la medicina y la filosofía, oscilando entre explicaciones mecánicas, espirituales, neurofisiológicas y psicosociales. Desde la perspectiva cartesiana, que concebía el dolor como una señal lineal que transmite información desde el tejido dañado hacia el cerebro, hasta los actuales modelos predictivos y enactivos, la comprensión del dolor ha evolucionado enormemente. Esta evolución refleja no solo los avances tecnológicos y científicos, sino también cambios culturales y sociales respecto a la forma en que se experimenta, comunica y trata el dolor. El objetivo de este artículo es ofrecer una revisión ampliada y crítica de los principales modelos modernos del dolor, abordando su origen, implicaciones teóricas y relevancia clínica.
MODELO CARTESIANO: RENÉ DESCARTES (SIGLO XVII):
René Descartes proponía que el dolor era el resultado de una transmisión lineal desde una fuente nociva hacia el cerebro, donde se generaba la experiencia dolorosa¹. Este modelo considera la relación entre lesión y dolor como isomórfica, es decir, que a un daño específico corresponde una sensación de dolor proporcional. Esta visión sigue presente en muchos enfoques biomédicos actuales, donde se asume que la identificación del «generador de dolor» es esencial para el diagnóstico y tratamiento².
DEFINICIÓN DE DOLOR DE LA IASP – DÉCADA DE 1970:
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) definió el dolor como una «experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño»³. Esta definición incorpora la dimensión emocional, reconociendo que el dolor no puede reducirse a una simple sensación física. Esta concepción abre el campo al análisis de factores psicológicos y sociales, ampliando la comprensión del dolor más allá de lo fisiológico.
TEORÍA DEL CONTROL DE COMPUERTA – MELZACK Y WALL (1965):
La teoría del control de compuerta introdujo un mecanismo de modulación en la médula espinal donde las señales nociceptivas podían ser inhibidas por otras señales sensoriales (como el tacto) transmitidas por fibras Aβ. Este modelo propuso por primera vez que el dolor no era simplemente una señal directa desde los tejidos al cerebro, sino que podía ser modulado por factores centrales y periféricos⁴.
CONFERENCIA BONICA – PATRICK WALL (1979):
Wall propuso que el dolor actuaba como una señal de la necesidad del cuerpo de iniciar procesos de recuperación, similar al hambre y a la búsqueda de alimento. Criticó la idea de que el dolor siempre reflejaba la magnitud del daño tisular, y planteó que su función era más conductual y adaptativa⁵.
PERSPECTIVAS SOBRE EL DOLOR – JOHN LOESER:
Loeser introdujo una distinción entre nocicepción, dolor, sufrimiento y comportamiento relacionado con el dolor. Destacó que el dolor conducía al sufrimiento, que a su vez influía en cómo las personas se comportan, evitan o buscan alivio. Recalcó que el estudio del dolor crónico no podía depender únicamente de estudios de fisiología sensorial clásica⁶.
MODELO DEL ORGANISMO MADURO (MATURE ORGANISM MODEL – MOM) – LOUIS GIFFORD (1998):
Este modelo se basa en el concepto de «muestreo, evaluación y respuesta», sugiriendo que el cerebro integra y analiza múltiples fuentes de información antes de generar una respuesta en forma de dolor⁷. Supera el modelo cartesiano al presentar un procesamiento más complejo y adaptativo del SN.
MODELO DE CARGA ALOSTÁTICA – BRUCE MCEWEN (1998):
McEwen introdujo el concepto de carga alostática, descrita como la acumulación de estrés fisiológico y psicológico que afecta de forma negativa al organismo8. Aunque no es un modelo exclusivo del dolor, sí que es relevante, pues reconoce y describe cómo el estrés crónico puede modificar los umbrales de dolor y perpetuar la experiencia dolorosa.
MODELO DE LA NEUROMATRIZ – RONALD MELZACK (2001):
La neuromatriz describe una red de neuronas en el cerebro que integra inputs sensoriales, cognitivos y emocionales para producir la experiencia del dolor. Este modelo se inspira en estudios de dolor fantasma y teorías del condicionamiento, y subraya la naturaleza multisistémica del dolor9.
MODELO DE AMENAZA – LORIMER MOSELEY (2007–2008):
Inspirado en la neuromatriz y el MOM de Gifford, Moseley propone que el dolor surge cuando el cerebro interpreta un desequilibrio entre seguridad y peligro¹⁰. También se basa en algunos experimentos coordinados por él mismo, que muestran cómo el contexto visual y emocional modulan la intensidad del dolor. Esta visión enfatiza el papel del cerebro como generador del dolor en función de su evaluación del entorno y las experiencias previas¹¹.
EL MODELO BIOPSICOSOCIAL Y SU ADAPTACIÓN AL DOLOR:
Originalmente desarrollado por Engel para abordar la salud en general, el modelo biopsicosocial fue adaptado al tratamiento del dolor crónico. Incluye factores biológicos, psicológicos y sociales como determinantes del dolor¹². Sin embargo, existe una tendencia de las interpretaciones modernas en la compartimentalización de estos factores, perdiendo la visión sistémica original.
MODELO DE LA NEUROFIRMA – NOI GROUP (2015):
Este modelo considera que las neuronas asociadas a experiencias de dolor se activan como una red (neurotag o neurofirma), que puede volverse hiperreactiva con el tiempo. Está influenciado por la teoría de Melzack y propone que el dolor crónico puede surgir por la activación automática de estos patrones, incluso en ausencia de daño real¹³.
MODELO PREDICTIVO / BAYESIANO:
Este modelo, basado en la teoría bayesiana, propone que el cerebro no reacciona pasivamente, sino que genera predicciones sobre el estado corporal basadas en experiencias pasadas y datos actuales. El dolor surge cuando hay una discrepancia entre la predicción y la información sensorial, especialmente en contextos de incertidumbre o amenaza¹⁴.
ENFOQUE ENACTIVO DEL DOLOR (2019):
Este modelo filosófico-cognitivo propone que el dolor es una experiencia encarnada, situada, emocional, enactiva y extendida (los «5 Es»). Se opone al neurocentrismo y propone una visión más integrada del dolor como producto de la interacción dinámica entre cuerpo, mente y entorno social¹⁵.
CONCLUSIÓN
La comprensión del dolor ha evolucionado desde una visión lineal y mecanicista hacia modelos complejos e integrativos que consideran múltiples dimensiones: neurofisiológicas, emocionales, cognitivas y sociales. Los más recientes ponen en el centro al SNC como generador activo de la experiencia del dolor, especialmente en condiciones de amenaza o incertidumbre. Sin embargo, también se observa una crítica creciente al neurocentrismo, proponiéndose modelos más holísticos y filosóficamente informados como el enfoque enactivo. Conocer esta evolución permite una mejor comprensión del dolor en la práctica clínica, fomentando abordajes interdisciplinarios y centrados en la persona.
BIBLIOGRAFÍA
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