Musicoterapia en salud mental

24 marzo 2024

AUTORES

  1. María Ángeles Franco López. Enfermera Centro de Salud Ruiseñores, Zaragoza.
  2. María Luisa González Gracia. Enfermera Centro de Salud Alfajarín, Zaragoza.
  3. Luisa María Diloy Casamayor. Enfermera Centro de Salud San José Centro, Zaragoza.
  4. Marta Gutiérrez Laborda. Enfermera Centro de Salud Alfajarín, Zaragoza.
  5. Gemma Martínez Júdez. Enfermera Centro de Salud Actur Norte, Zaragoza.
  6. Gemma Alegre Bueno. Enfermera Hospital Ntra. Señora de Gracia, Zaragoza.

 

RESUMEN

En la actualidad las enfermedades mentales y emocionales son una problemática que aumenta día a día en lo que respecta a la salud pública, y, en consecuencia, también repercuten en el orden económico y social de la comunidad por la incapacidad que esta provoca. La prevalencia de esta clase de trastornos, el impacto por la discapacidad provocada por estos y la utilización de los servicios médicos para los pacientes que los padecen, empiezan a ser una prioridad en los países en vías de desarrollo. Los desórdenes psicológicos, y sobre todo los de carácter anímico y emocional, presentan una alta prevalencia en la población mundial. La magnitud con la cual se manifiestan estos problemas de salud mental va desde los sentimientos normales de tristeza o ansiedad hasta estados graves que pueden ser incapacitantes, y en algunos casos pueden llevar a la muerte. La prevalencia de tendencias suicidas a lo largo de la vida fue mucho mayor entre las personas con depresión, trastorno de ansiedad generalizada.

La música a través de la musicoterapia se convierte en algo más que entretenimiento. Hasta el momento, la evidencia sugiere que la musicoterapia puede ser beneficiosa para el tratamiento de trastornos psiquiátricos, y que puede constituir un complemento no invasivo y rentable a la terapia estándar.

La carga de morbilidad y el alto coste relacionado por el creciente envejecimiento de la población ejerce una enorme presión sobre los sistemas de salud en todo el mundo. Dado que la música, tanto escuchada como interpretada activamente, promueve y mantiene la buena salud y el bienestar entre la población, es fácil pensar que la musicoterapia es una opción óptima, inocua, de bajo coste y por supuesto sin efectos secundarios.

PALABRAS CLAVE

Musicoterapia, salud mental.

ABSTRACT

Nowadays, mental and emotional illnesses are a problem that increases everyday with regard to public health, and consequently, they also have an impact on the economic and social order of the community due to the disability it causes. The prevalence of this type of disorders, the impact of the disability caused by them and the use of medical services for patients who suffer from them, are beginning to be a priority in developing countries. Psychological disorders, and especially those of a mood and emotional nature, have a high prevalence in the world population. The magnitude with which these mental health problems manifest range from normal feelings of sadness or anxiety to serious states that can be disabling, and in some cases can lead to death. The lifetime prevalence of suicidality was much higher among people with depression and generalized anxiety disorder.

Music through music therapy becomes more than just entertainment. To date, evidence suggests that music therapy may be beneficial for the treatment of psychiatric disorders and may provide a non-invasive and cost-effective adjunct to standard therapy.

The numerous studies with neuroimaging and the knowledge of brain plasticity have allowed progress in the understanding of the brain process of musical studies, which has caused an increase in interest in analyzing and studying its application in the treatment of certain dysfunctions and diseases with the in order to contribute to an improvement in the quality of life.

The burden of disease and the high cost related to the increasing aging of the population places enormous pressure on health systems around the world. Given that music, both listened to and actively performed, promotes and maintains good health and well-being among the population, it is easy to think that music therapy is an optimal option, safe, low cost and of course without side effects.

KEY WORDS

Music therapy, mental health.

INTRODUCCIÓN

La salud mental es el estado de bienestar en el que el individuo es consciente de sus capacidades, afronta las tensiones normales de la vida, trabaja de forma productiva y contribuye a su comunidad (OMS, 2013). Las enfermedades relacionadas con el deterioro de la salud mental tienen tal presencia en la sociedad actual que según la OMS será la principal causa de discapacidad en el mundo en el año 2030. En 2016, más de uno de cada seis habitantes de Europa tuvo un problema de salud mental (OECD/EU, 2018). En 2017 en España, 2 millones de jóvenes de 15 a 29 años (30%) sufrieron síntomas de trastorno mental, según recoge el barómetro juvenil de Vida y Salud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD, 2018)¹.

La musicoterapia se define como “el uso de la música y/o de sus componentes (sonido, ritmo, melodía y armonía) por un musicoterapeuta cualificado, en relaciones individuales o grupales, en el contexto de un proceso formalmente definido, con el objetivo de facilitar y promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes destinados a satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas”².

Un estudio reciente de la OMS destaca el importante papel que tienen el arte, la música y la cultura en la promoción de la salud y el bienestar personal y social. La participación en eventos musicales puede generar beneficios emocionales, cognitivos y socio-relacionales, y proporcionar un efecto positivo en funciones biopsicosociales cruciales (aumento de la respuesta inmune, mayor sentido de autoeficacia, reducción del aislamiento social, etc.)³.

En muchos de los países occidentales, la musicoterapia se ha establecido como una rama especializada de la medicina alternativa, y ha sido un recurso terapéutico en una amplia gama de trastornos como el Alzheimer, el SIDA, el autismo, el trauma, el abuso de sustancias, las dificultades de aprendizaje, los trastornos cardiovasculares y en variedad de trastornos psiquiátricos que van desde los trastornos de ansiedad hasta la esquizofrenia. A pesar de ello y aunque está respaldada por numerosos estudios y publicaciones de investigación, hasta ahora, la musicoterapia no se reconoce como una rama de la medicina alternativa. De igual manera, no hay conciencia de las posibles aplicaciones como modalidad de tratamiento en el ámbito de la salud mental⁴.

Las investigaciones sugieren que la música ejerce un efecto positivo en la salud humana a través de la modulación de varios sistemas neuroquímicos (dopamina, opioides, etc.), que estimulan la percepción de placer, recompensa, motivación y excitación, disminuyen el estrés y la ansiedad, mejoran el alcance de las relaciones sociales, de afiliación y aumenta la eficiencia del sistema inmunológico. La participación musical tanto activa como pasiva puede mejorar el equilibrio y la coordinación motora, la adherencia a las intervenciones de ejercicio físico en grupo y las funciones ejecutivas como la velocidad de percepción, la fluidez verbal, etc. La participación en actividades comunitarias de música y canto puede ejercer efectos beneficiosos sobre el aislamiento social, la depresión y la salud mental, y en definitiva, en la calidad de vida, especialmente entre las personas mayores. Más allá del ámbito clínico, el placer, la creatividad y el apoyo social promovidos por las actividades relacionadas con la música influyen positivamente en la confianza en uno mismo y en la autoestima (satisfacción con la vida, felicidad, etc.)³.

Es importante destacar que las investigaciones neurocientíficas han aportado teorías y explicaciones sobre el funcionamiento de nuestro cerebro con relación a una gran variedad de estímulos, como es, por supuesto, la música. Los cambios neurofisiológicos ocasionados por el procesamiento sonoro musical demuestran que la música favorece la plasticidad cerebral y, en consecuencia, puede considerarse un estímulo potencialmente rehabilitador⁵.

Las dificultades derivadas de un deterioro cognitivo y funcional en procesos relacionados con la atención, la memoria, la orientación o las funciones ejecutivas motivan la consideración de nuevas medidas de intervención capaces de ralentizar este proceso. La reducción del tratamiento de psicofármacos se viene complementando con el desarrollo de buenas prácticas basadas en acciones, servicios o terapias complementarias y alternativas orientadas a la mejora del bienestar y la rehabilitación psicosocial con el fomento del ejercicio físico, el estado de ánimo, la estimulación cognitiva y la relación social¹.

La finalidad de la musicoterapia es la de ayudar al ser humano de muy diversos modos (musicoterapia preventiva) y al ser humano enfermo, (musicoterapia curativa). Se considera la musicoterapia como un proceso sistemático que supone: empatía intimidad, comunicación, influencia recíproca y relación como rol terapéutico; es un proceso dirigido a un fin, en el que se ayuda al paciente a acrecentar, mantener o restaurar un estado de bienestar utilizando experiencias musicales y las relaciones que se desarrollan a través de ellas, como fuerzas dinámicas de cambio⁶.

El efecto de escuchar música puede disminuir o eliminar los pensamientos desagradables de los pacientes, desviando la atención de experiencias desagradables e intervenciones futuras. En este sentido, la musicoterapia ha sido reconocida como una intervención médica aliada con beneficios clínicos basados en evidencia⁷.

Los enfoques en musicoterapia también pueden describirse por su modalidad: activa o receptiva, su nivel de estructura y el enfoque en la música misma versus el procesamiento verbal de las experiencias musicales. La modalidad activa (participativa) incluye las actividades que van desde la improvisación libre a la interpretación de canciones. La modalidad receptiva se refiere a la escucha pasiva de música; el terapeuta puede reproducirla o el paciente puede seleccionar el tipo de música grabada. Aunque algunos modelos de musicoterapia se basan exclusivamente en uno de estos modos de interacción musical, la mayoría de los modelos utilizan técnicas producto de la combinación de ambas⁸. Cada una tiene su propio propósito: las intervenciones musicales activas promueven interacciones generales y sociales, mientras que las intervenciones musicales pasivas disminuyen la agitación².

Su no-verbalidad como característica principal (aunque la palabra también esté presente en las canciones), le otorga un profundo poder de comunicación que tiene notables implicaciones afectivas y cognitivas. Es en la fuerza de esta comunicación, donde radica su capacidad para influir en todas las dimensiones del ser humano: fisiológica, emocional, intelectual, social y espiritual⁹.

La literatura publicada ha demostrado que las intervenciones musicales pueden²:

  • Reducir el comportamiento agitado.
  • Reducir los trastornos del comportamiento.
  • Mejorar la relajación emocional.
  • Incrementar las conductas positivas (risas y movimientos rítmicos).
  • Estimular recuerdos autobiográficos.
  • Apuntar a los síntomas de depresión.
  • Crear interacciones interpersonales.

 

De manera más programática los informes clínicos sugieren que la musicoterapia puede tener cualidades únicas de motivación, de construcción de relaciones y expresión emocional, y que pueden ayudar incluso a aquellos que no se benefician de la terapia verbal⁸.

Hillecke et al. describen cinco factores claves en cuanto a la capacidad de la música para mejorar tanto la salud física como la psicológica⁵:

  • Factor atencional, la música se utiliza como distractor, como en casos de elevado estrés.
  • Factor emocional, modula las emociones lo que se utiliza ampliamente en el tratamiento de la depresión, la ansiedad o el estrés postraumático.
  • Factor cognitivo, se utiliza en el tratamiento de trastornos de la memoria, como en el caso de la demencia frontotemporal.
  • Factor motor conductual, en el tratamiento de pacientes con trastornos del movimiento, como la enfermedad de Parkinson.
  • Factor interpersonal, de gran utilidad para las alteraciones conductuales o en personas afectadas por trastornos del espectro autista.

 

Si bien aún no se comprenden completamente los mecanismos exactos involucrados en el procesamiento emocional de la música, se sabe que están íntimamente relacionados con los sistemas de placer y recompensa. Esto podría explicar por qué la música tiene los efectos positivos mencionados en las personas con discapacidad. Otras explicaciones del efecto positivo incluyen los elementos emocionales y evocadores que tiene la música para provocar sentimientos reprimidos. También se menciona el efecto que tiene el tono en el sistema nervioso autónomo (SNA), donde un tono bajo estimula un resultado relajante. Además, las canciones familiares pueden ayudar a las personas con discapacidad a acceder a recuerdos que de otro modo ya no serían accesibles2.

La música posibilita una experiencia de relación con los demás, ofreciendo medios para expresarse de manera socialmente aceptable, orientando la conducta hacia los otros, fomentando la comunicación verbal y no-verbal, permitiendo la cooperación y la competición sana, facilitando el aprendizaje de habilidades sociales y proporcionando entretenimiento y recreo⁹.

Entre las enfermedades mentales más comunes en España, sobre las que se ha estudiado el efecto de la musicoterapia destacan:

– Demencia: Con el envejecimiento de la población mundial, la creciente incidencia y prevalencia de la demencia se han vuelto cada vez más evidentes. La medicación antipsicótica supone un riesgo, ya que se han notificado eventos cerebrovasculares y casos de muerte después de esta terapia. La preocupación por la seguridad de esta medicación psicofarmacológica ha sido el impulso para buscar métodos no farmacológicos y mejorar la calidad de vida. Un metaanálisis reciente del efecto de las intervenciones musicales en pacientes con diversos grados de demencia reveló que muchos estudios indican grandes efectos positivos en las principales medidas de resultado conductuales, cognitivas y fisiológicas y efectos medios en las medidas afectivas, evaluadas tanto en términos subjetivos y formas objetivas. Un estudio prospectivo, aleatorio y controlado en personas mayores con demencia realizado por Chu et al. dejaron claro que la musicoterapia retrasó el deterioro de las funciones cognitivas. Otro ensayo cruzado controlado aleatorio realizado por Ridder et al. mostró que la perturbación de la agitación aumentó durante la atención estándar y disminuyó durante la musicoterapia⁷. En definitiva, las intervenciones musicales son muy útiles en este tipo de enfermos, que pueden aprender, reconocer y responder a la música, incluso cuando la demencia ha avanzado a sus últimas etapas. La musicoterapia sustituiría los tratamientos farmacológicos con eficacia limitada y evitaría sus efectos secundarios².

Ya que es una enfermedad que no tiene cura, la musicoterapia sería una solución que ayudaría a este tipo de enfermos en su bienestar emocional, físico y social. Y más específicamente, el conocimiento de su estado emocional les permitiría aliviar las emociones negativas provocando emociones positivas².

– Depresión: La depresión es un trastorno del estado de ánimo sumamente prevalente que se caracteriza por estado de ánimo bajo de manera persistente, interés disminuido y pérdida del sentido de placer¹⁰; y corresponde a una de las afecciones de mayor impacto en la sociedad en general y está considerada la tercera causa de morbilidad en salud pública¹¹. Es una enfermedad generalizada e incapacitante, y aunque la psicoterapia y la farmacoterapia pueden ser efectivas, se ha enfatizado en que los métodos farmacológicos convencionales pueden provocar dependencia y deterioro del funcionamiento psicomotor y cognitivo. En varias revisiones y metaanálisis se han observado una respuesta clínica positiva en pacientes que escuchan música combinada con la terapia estándar o no. Recientemente, varios ensayos controlados aleatorios han estudiado el efecto de la música como monoterapia y como complemento a la terapia estándar en personas deprimidas y muestran que escuchar o hacer música reduce la depresión. Maratos et al. han destacado la importancia de hacer música como un evento social y placentero, incluso en este tipo de pacientes, que son difícilmente participativos. Además, en pacientes con demencia leve a moderada y depresión asociada, hacer música en grupo puede tener un efecto beneficioso. Chu et al. realizaron un estudio prospectivo, aleatorizado y controlado y demostraron que la musicoterapia reducía la depresión; el efecto se producía inmediatamente después del inicio de la creación musical y duraba durante todo el curso de la terapia. En resumen, los resultados muestran que la musicoterapia es un método eficaz para disminuir la carga de la depresión⁷.

– Trastornos de la Personalidad: Los trastornos de la personalidad son afecciones caracterizadas por patrones repetidos de conductas, pensamientos y estados internos desadaptativos que impactan negativamente en la calidad de vida del individuo¹². Los rasgos de personalidad específicos incluyen desconfianza, impulsividad, inseguridad, engaño, narcisismo y desregulación emocional¹².

La música seleccionada ayuda a reducir la violencia y la hostilidad, los pacientes pueden desarrollar listas de reproducción con el apoyo de sus terapeutas para controlar la agresión y los impulsos violentos en situaciones previsiblemente difíciles. Se puede recomendar música adecuada para relajarse antes de acostarse para mejorar la duración y la calidad del sueño; y se puede alentar a las personas que experimentan inseguridades a que prueben la música para ayudar a resolver problemas cognitivos y mejorar su estado de ánimo¹².

– Esquizofrenia: La esquizofrenia es un trastorno mental grave con un impacto considerable en las personas y sus familias, que puede durar toda la vida⁸. Los aspectos de la esquizofrenia relacionados con la pérdida y recuperación de la creatividad, la expresividad emocional, las relaciones sociales y la motivación pueden ser particularmente importantes en relación con la musicoterapia⁸.

Existe evidencia de que la musicoterapia, en complemento con la atención estándar, puede ayudar a las personas con esquizofrenia a mejorar su estado mental y general (síntomas depresivos y de ansiedad), su funcionamiento (general y social) y su calidad de vida a medio y corto plazo. Los efectos de la musicoterapia dependerán del número de sesiones de musicoterapia y de la calidad de la terapia⁸.

La musicoterapia puede ser especialmente importante para mejorar los síntomas negativos, como el aplanamiento y embotamiento afectivo, las malas relaciones sociales y la pérdida general de interés y motivación. Estos dominios pueden estar específicamente relacionados con los puntos fuertes de la musicoterapia y que normalmente no responden bien a otros tratamientos⁸.

– Ansiedad: Este trastorno se caracteriza por manifestaciones psicológicas y emocionales como la dificultad para controlar la preocupación y el estado de anticipación aprensiva, además de dificultad para la concentración¹¹. Los trastornos de ansiedad pertenecen al grupo de alteraciones mentales más comunes, con una prevalencia entre el 2-8% en la población mundial y suponen también, el 10-12% en consultas de atención primaria. Según estimaciones de la OMS (2019), aproximadamente 264 millones de adultos en todo el mundo sufren de ansiedad; cerca del 63% corresponde a mujeres y un 37% corresponden a los hombres. Estos últimos años ha sido evidente el aumento de los casos de ansiedad, sobre todo dentro del contexto de pandemia COVID-19 (Pérez, 2022)¹¹.

Los estudios afirman que la musicoterapia puede ser una alternativa de tratamiento para disminuir la ansiedad y sus síntomas, con evidencias muy significativas que determinan a la musicoterapia como una terapia cognitivo-conductual muy útil y segura en el área clínica¹¹.

 

CONCLUSIONES

Las investigaciones y estudios analizados establecen con claridad el hecho de que la música es ciertamente más que una simple entidad de entretenimiento o fenómeno cultural y se puede presentar firmemente como una herramienta terapéutica en el tratamiento de los trastornos psiquiátricos. La música influye en la mente y el cuerpo de varias maneras y en múltiples niveles, produce cambios en el estado emocional y en los sentimientos, que son difíciles de cuantificar, pero que, en definitiva, mejoran la calidad de vida del paciente⁴.

El conocimiento actual sugiere que existe evidencia moderada, de que escuchar música conocida y placentera, conduce a una disminución de la carga de enfermedad y a un mayor bienestar, así como a una menor tensión en los pacientes que padecen enfermedades mentales o físicas⁷.

En cuanto a los aspectos psicológicos y la calidad de vida, Coulton et al. muestran que la participación musical activa basada en el canto ejerce efectos beneficiosos. Johnson et al. informan del impacto positivo del canto coral sobre la soledad y el interés por la vida. Tocar un instrumento y cantar mejora la variable multidimensional de la calidad de vida. Los principales efectos asociados con los resultados primarios de los estudios que mostraron mejoras estadísticamente significativas se asociaron todos con las dimensiones cognitiva (atención), afectiva (a nivel psicosocial) y de calidad de vida, ninguno de ellos se asoció con ninguna dimensión física³.

En la actualidad, cuando una persona se inicia en un proceso neurorehabilitador, sea cual sea la etiología de su enfermedad, un equipo de profesionales se implica en su tratamiento (neuropsicólogos, fisioterapeutas, etc.) que le ofrecen una atención multidisciplinaria e integral. Se hacen grandes esfuerzos para desarrollar nuevas técnicas de intervención, habitualmente, con sofisticados aparatos de alto coste, y establecer terapias innovadoras. En este sentido, no debería obviarse una herramienta tan cercana y placentera como es la música. Es importante enfatizar en su bajo coste y su facilidad de aplicación mediante profesionales cualificados, así como su elevado grado de aceptación utilizándose métodos poco o nada invasivos. Las técnicas musicales para la rehabilitación cognitiva son capaces de intervenir en procesos cognitivos como la función ejecutiva, la atención y la memoria, y en las habilidades psicosociales, tan importantes en los pacientes con problemas mentales. Es necesario que estas terapias se apliquen de manera estructurada, con unos objetivos concretos y un procedimiento claro, de manera que puedan cuantificarse sus resultados y extraer conclusiones de las intervenciones realizadas⁵.

También hay que tener en cuenta que la musicoterapia puede practicarse como terapia única o como complemento a la atención estándar, sin olvidar que los efectos dependen significativamente del número de sesiones realizadas y de la calidad de la terapia⁸.

Un beneficio adicional de las intervenciones musicales que aún no se ha comentado es el impacto positivo en los cuidadores. Las investigaciones han demostrado que también puede reducir la angustia de los cuidadores y mejorar su bienestar. Baird y Thompson destacan el beneficio añadido de la música para los cuidadores, que incluye tanto a los cuidadores formales como informales. Estos efectos positivos consisten en cambios de humor o de comportamiento, sentimientos de inclusión o apoyo y una mejor conexión social. La música no sólo tiene un efecto positivo en las personas con discapacidad y el cuidador individualmente, sino que también afecta positivamente su relación², reduciendo así la carga de trabajo de los cuidadores².

La aplicación de la musicoterapia en la práctica clínica, todavía se puede considerar un tema relativamente inexplorado tanto en el sector sanitario como en el cultural, por lo que sería recomendable que los investigadores cooperen en campos de estudio cercanos y distantes para diseñar intervenciones musicales más efectivas en la promoción de la salud³. E incluso sería interesante investigar una predisposición aumentada genética e individualmente a responder emocionalmente a la música, ya que esto abriría caminos hacia la musicoterapia personalizada⁷.

 

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