- Sandra Núñez Caballero. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- Ricarda González García. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- María Hernández de Pedro, Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- María Mc Cann Rodríguez. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- María Concepción Ara Estallo. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
- Leyre Bondia Marion. Diplomada en Enfermería. Coordinadora del Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
RESUMEN
Desde su inicio en diciembre de 2019, la COVID-19 se consideró inicialmente una enfermedad respiratoria, pero actualmente se reconoce su impacto multisistémico, incluyendo el sistema nervioso central (SNC) y periférico (SNP), originando el cuadro denominado NeuroCOVID. Esta afección se manifiesta con síntomas neurológicos, neuropsiquiátricos y neuropsicológicos, que pueden persistir tras la fase aguda, afectando la funcionalidad y calidad de vida.
En el SNC son frecuentes el deterioro cognitivo o “niebla mental”, cefalea, alteraciones psiquiátricas (ansiedad, depresión, insomnio), eventos cerebrovasculares y encefalopatías. También se han reportado encefalitis y encefalomielitis aguda diseminada (ADEM). Los mecanismos incluyen invasión viral directa por el nervio olfatorio, ruptura de la barrera hematoencefálica e inflamación mediada por citocinas.
En el SNP, las manifestaciones más comunes son anosmia, hiposmia, ageusia, neuropatías periféricas y, en casos graves, síndrome de Guillain-Barré. Estas alteraciones pueden aparecer en la fase aguda o meses después, incrementando el riesgo de trastornos neurodegenerativos a largo plazo.
El rol de enfermería es fundamental en el abordaje multidisciplinario, enfocándose en rehabilitación temprana, seguimiento prolongado y apoyo psicosocial, para reducir el impacto funcional y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
PALABRAS CLAVE
COVID19, secuelas neurológicas, enfermería, sistema nervioso.
ABSTRACT
Since its onset in December 2019, COVID-19 was initially considered a respiratory disease, but it is now recognized for its multisystem impact, including the central nervous system (CNS) and peripheral nervous system (PNS), giving rise to the condition known as NeuroCOVID. This condition manifests with neurological, neuropsychiatric, and neuropsychological symptoms that may persist after the acute phase, affecting functionality and quality of life.
In the CNS, common manifestations include cognitive impairment or “brain fog,” headache, psychiatric disorders (anxiety, depression, insomnia), cerebrovascular events, encephalopathies, encephalitis, and acute disseminated encephalomyelitis (ADEM). Mechanisms include direct viral invasion via the olfactory nerve, blood-brain barrier disruption, and cytokine-mediated inflammation.
In the PNS, the most frequent manifestations are anosmia, hyposmia, ageusia, peripheral neuropathies, and, in severe cases, Guillain-Barré syndrome. These alterations may appear during the acute phase or months later, increasing the risk of long-term neurodegenerative disorders.
The role of nursing is essential within a multidisciplinary approach, focusing on early rehabilitation, prolonged follow-up, and psychosocial support to reduce functional impact and improve patients’ quality of life.
KEY WORDS
COVID-19, neurological sequelae, nervous system.
DESARROLLO DEL TEMA
En diciembre de 2019 se inició un brote epidémico de neumonía de origen viral en la ciudad china de Wuhan y que se extendió a nivel mundial rápidamente.
Inicialmente parecía que la infección afectaba al sistema respiratorio, pero evidencias recientes afirman que además tiene un impacto significativo en todos los sistemas. En el sistema nervioso central y periférico, dando lugar a lo que se denomina NeuroCovid, presentando manifestaciones que persisten tras la fase aguda de la infección.
Estas manifestaciones incluyen síntomas neurológicos, neuropsiquiátricas y neuropsicológicas y que afectan a la capacidad funcional individual y se sospecha que en los próximos años puede haber un aumento de incidencia en trastornos neurodegenerativos en la población.
En estudios de necropsias se han podido identificar signos de edema cerebral y degeneración neurológica en pacientes fallecidos con covid-19. Los mecanismos del daño cerebral asociado al virus son múltiples¸ se han propuesto diferentes vías como inflamación inmunomediada, por liberación de citocinas proinflamatorias, invasión viral directa del sistema nervioso (neuroinvasión), posiblemente a través del nervio olfatorio o por ruptura de la barrera hematoencefálica1-3.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (SNC):
El SNC es uno de los principales afectados por las complicaciones post-COVID. Entre las manifestaciones más frecuentes se encuentran las siguientes:
- deterioro cognitivo o “niebla mental” (Brain Fog), caracterizado por fatiga, déficit de memoria, dificultad para concentrarse y para mantener la atención, velocidad de procesamiento y funciones ejecutivas. Este cuadro se observa mayoritariamente en pacientes que han sufrido un cuadro grave, especialmente los de mayor edad, aunque también puede verse en cuadros leve y moderados y pueden aparecer en cualquier momento, incluso meses después de la recuperación clínica.
El papel de la enfermera se basa en realizar una evaluación inicial y periódica mediante tests o pruebas cognitivas, identificando alteraciones en memoria y atención y promueve ejercicios de estimulación cognitiva. Además, orienta al paciente sobre rutinas organizadas y hábitos que favorezcan la concentración.
- Cefalea y mareos: Son síntomas de alta prevalencia en los casos post-COVID. En la mayoría de los pacientes, la cefalea adopta un patrón tensional o migrañoso, y suele aparecer en la fase aguda de la enfermedad y persistir durante semanas o meses. Se cree que está relacionado con la tormenta de citoquinas.
El abordaje enfermero incluye la valoración de la intensidad y la identificación de factores desencadenantes, y aplicación de medidas no farmacológicas como reposo en un ambiente tranquilo, compresas frías y técnicas de relajación.
- Alteraciones psiquiátricas: La depresión, ansiedad, insomnio y síndrome postraumático son frecuentes, relacionados con factores biológicos, neuroinflamación, que da lugar a afectación del eje HPA y cambios en neurotransmisores serotonina, dopamina. Esto además se incrementa con factores psicosociales causados por el aislamiento y estrés generado en la pandemia, ocasionando mayor prevalencia de suicidios.
Requieren apoyo emocional constante, escucha activa y enseñanza de técnicas de relajación. La enfermería además fomenta rutinas saludables y coordina la derivación a salud mental en casos necesarios.
- Eventos cerebrovasculares: ACV isquémicos y hemorrágicos, asociados a hipercoagulabilidad e inflamación endotelial, aumenta la incidencia en los pacientes con factores de riesgo cardiovascular (lesión aguda del miocardio, fibrilación auricular, endocarditis) y edad superior a 65 años. Suele aparecer en los primeros 6 meses tras superar la enfermedad.
La función de enfermería se centra en la prevención de complicaciones, con la movilización temprana, la protección de la piel y la educación familiar sobre cuidados posturales y prevención de caídas.
- Encefalitis y encefalopatías: por inflamación del parénquima cerebral o disfunción encefálica. Esté asociado a confusión, crisis epilépticas y alteración del nivel de conciencia. Son factores de riesgo para sufrir esta encefalopatía el sexo masculino la edad avanzada, y la presencia de factores de riesgo como cáncer, enfermedades neurológicas, cerebrovasculares, renales, diabetes, dislipemia, hipertensión o tabaquismo.
La enfermera monitoriza el nivel de conciencia, previene aspiración en alteraciones del nivel de consciencia y mantiene la seguridad física del paciente.
- Encefalomielitis aguda diseminada (ADEM) como secuela postinfecciosa, con lesiones desmielinizantes visibles en resonancia magnética, caracterizada por lesiones desmielinizantes y síntomas como debilidad y alteraciones motoras.
Requiere intervenciones enfermeras centradas en la vigilancia neurológica, apoyo en la movilidad, ejercicios de rehabilitación y prevención de úlceras por presión. La enfermería debe coordinar además con fisioterapia y terapia ocupacional para la recuperación funcional2,4,5,6.
MANIFESTACIONES DEL SISTEMA NERVIOSO PERIFÉRICO (SNP):
El SNP presenta secuelas características:
- Anosmia e hiposmia: Pérdida o disminución del olfato. Suelen presentarse al inicio de la enfermedad como primer o único síntoma, y puede persistir en algunos casos durante meses, causado por el daño de terminaciones nerviosas olfatorias y del nervio olfatorio.
Los cuidados enfermeros se centran en ejercicios de rehabilitación olfativa y educación sobre medidas de seguridad en el hogar.
- Ageusia o disgeusia: Alteraciones del gusto asociadas a la afectación de fibras gustativas, por afectación de nervios craneales VII, IX y X, con la consecuente alteración alimentaria y pérdida de peso asociada. Para ello, la enfermera promueve estrategias nutricionales que estimulen el apetito y eviten la desnutrición.
- Síndrome de Guillain-Barré (SGB): Polirradiculoneuropatía desmielinizante de origen autoinmune, que cursa con debilidad progresiva, arreflexia y riesgo de insuficiencia respiratoria. Su prevalencia es baja, pero grave. La enfermería tiene un rol esencial en el cuidado respiratorio, la prevención de úlceras y el acompañamiento emocional, además de coordinar la rehabilitación física.
- Neuropatías periféricas: Parestesias, dolor neuropático y debilidad muscular, relacionadas con inflamación sistémica y daño axonal, con gran repercusión en la capacidad funcional del individuo. La intervención enfermera se orienta al control del dolor mediante técnicas no farmacológicas y educación sobre ejercicios adaptados2,7.
CONCLUSIÓN
La COVID-19 ha demostrado un impacto significativo en el sistema nervioso central y periférico, dando lugar al síndrome denominado NeuroCOVID. El rol de enfermería es esencial para el cuidado de los pacientes afectados por Neurocovid. La enfermería actúa como vínculo entre el paciente, la familia y el equipo multidisciplinario, garantizando un cuidado integral que incluya rehabilitación temprana, apoyo psicosocial y seguimiento prolongado, con el objetivo de reducir el impacto que pueda ocasionar en la calidad de vida del paciente
Sin embargo, se requieren más estudios para comprender completamente los mecanismos, la evolución y las estrategias de prevención y tratamiento de las secuelas neurológicas a largo plazo.
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