Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.49.27.002
AUTORES
- Raúl Calvera Rábanos. Enfermero, Hospital Nuestra Señora de Gracia, Zaragoza. España.
- Carla Álvarez Conde. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Carlota Clemente Ansón. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Elena Arquillué Familiar. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Irene Carceller Ramírez. Enfermera, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
RESUMEN
La pancreatitis aguda es una inflamación súbita del páncreas, de etiología multifactorial, con una evolución clínica que puede oscilar entre formas leves autolimitadas y presentaciones graves con fallo multiorgánico. El diagnóstico precoz, una estratificación adecuada de la gravedad y el abordaje terapéutico multidisciplinar son determinantes para reducir su morbimortalidad. Este artículo revisa los aspectos clínicos, fisiopatológicos y terapéuticos de la pancreatitis aguda, con especial énfasis en los cuidados de enfermería, desde una perspectiva actualizada y basada en la evidencia, aplicable al contexto hospitalario español.
PALABRAS CLAVE
Pancreatitis aguda, enfermería, cuidados críticos, diagnóstico, terapéutica, nutrición.
ABSTRACT
Acute pancreatitis is a sudden inflammation of the pancreas with a multifactorial etiology, presenting with a clinical spectrum that ranges from mild, self-limiting forms to severe cases with multiorgan failure. Early diagnosis, appropriate severity stratification, and a multidisciplinary treatment approach are essential to reduce morbidity and mortality. This article reviews the clinical, pathophysiological, and therapeutic aspects of acute pancreatitis, with a special focus on nursing care, from an updated and evidence-based perspective applicable to the Spanish healthcare context.
KEY WORDS
Pancreatitis, acute, nursing, critical care, diagnosis, therapeutics, nutrition.
INTRODUCCIÓN
La pancreatitis aguda (PA) constituye una de las principales urgencias digestivas, con una incidencia creciente estimada en 34 casos por 100.000 habitantes anuales en Europa occidental¹. En España, representa un motivo habitual de ingreso hospitalario, con tasas de hospitalización que superan los 20.000 casos anuales². En Aragón, el Servicio Aragonés de Salud reportó más de 1.100 ingresos por PA en 2023, con una media de estancia hospitalaria de 8,2 días³. La mayoría de los casos tienen un curso leve, pero entre un 15–20 % pueden evolucionar a formas graves con complicaciones sistémicas potencialmente mortales⁴.
ETIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA:
Las dos causas más frecuentes de pancreatitis aguda son:
- Litiasis biliar (45–60 %)
- Alcoholismo crónico (15–30 %)⁵.
Otras etiologías incluyen hipertrigliceridemias severa (>1000 mg/dL), fármacos (azatioprina, diuréticos tiazídicos, estatinas), traumatismos abdominales, infecciones virales (como coxsackievirus o parotiditis), y complicaciones post-CPRE⁶.
Desde el punto de vista fisiopatológico, el inicio se produce por la activación intrapancreática de las enzimas digestivas (tripsina, elastasa), que inducen autodigestión tisular y liberación de mediadores inflamatorios. Esto puede desencadenar un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) con disfunción orgánica⁷.
CLASIFICACIÓN Y GRAVEDAD:
La clasificación revisada de Atlanta (2012)⁸ distingue tres grados:
- Leve: sin fallo orgánico ni complicaciones locales.
- Moderadamente grave: fallo orgánico transitorio (<48 h) o complicaciones locales.
- Grave: fallo orgánico persistente (>48 h), con o sin necrosis infectada.
Esta clasificación se complementa con sistemas de predicción de gravedad, como la escala BISAP, APACHE II o CRP sérica >150 mg/L a las 48 h como marcador pronóstico⁹.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
El dolor abdominal epigástrico intenso, irradiado a la espalda y de inicio súbito es el signo más característico¹⁰. Puede acompañarse de:
- Náuseas y vómitos.
- Distensión abdominal y fiebre.
- Taquicardia, taquipnea y signos de hipoperfusión en formas graves.
- Signos de sangrado retroperitoneal: Cullen y Grey-Turner.
En pacientes mayores o inmunodeprimidos, la presentación puede ser atípica, lo que dificulta el diagnóstico precoz¹¹.
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de PA requiere al menos 2 de los siguientes 3 criterios¹²:
- Dolor abdominal típico.
- Elevación sérica de amilasa y/o lipasa ≥3 veces el valor normal.
- Hallazgos en imagen (ecografía, TC con contraste, RMN).
La ecografía abdominal es útil para detectar litiasis biliar. La TC contrastada se recomienda pasadas 72 horas para evaluar necrosis y complicaciones. La RMN pancreática es útil en pacientes con función renal comprometida.
ABORDAJE TERAPÉUTICO:
1. Medidas generales:
- Reposición hídrica intensiva: Ringer lactato IV a 5–10 ml/kg/h en las primeras 24 horas, ajustado según respuesta hemodinámica¹³.
- Control del dolor: analgesia potente con opioides (p. ej., fentanilo, morfina).
- Oxigenoterapia según necesidad.
- Realimentación enteral precoz (preferentemente por vía oral) en pacientes leves en las primeras 24–48 h¹⁴.
2. Tratamientos específicos:
- Antibióticos: solo en caso de necrosis infectada (punción con cultivo positivo) o colangitis. Carbapenémicos o quinolonas con metronidazol son opciones válidas.
- CPRE urgente: indicada si hay colangitis o ictericia obstructiva con litiasis confirmada.
- Drenaje percutáneo o necrosectomía: en caso de necrosis infectada sintomática o pseudoquistes complicados¹⁵.
CUIDADOS DE ENFERMERÍA:
Monitorización y soporte intensivo.
- Control horario de constantes vitales, diuresis (>0,5 ml/kg/h), puntuaciones SOFA o qSOFA.
- Observación del nivel de conciencia y signos de disfunción orgánica.
- Prevención de complicaciones como síndrome compartimental abdominal o tromboembolismo venoso.
Administración de tratamientos:
- Canalización de accesos venosos periféricos o centrales.
- Vigilancia en la administración de fluidos, analgésicos y antibióticos.
- Control glucémico estricto en pacientes con diabetes o hiperglucemia reactiva.
Cuidados preventivos:
- Higiene corporal y cambios posturales para prevenir úlceras por presión.
- Higiene respiratoria en pacientes con riesgo de aspiración o intubados.
- Prevención de infecciones nosocomiales mediante protocolos de seguridad.
Educación al paciente y familia:
- Información clara sobre la evolución y complicaciones potenciales.
- Orientación sobre la dieta post alta: baja en grasas, rica en líquidos, evitar alcohol.
- Apoyo emocional ante el miedo, el dolor y la incertidumbre del pronóstico.
El rol de enfermería especializada en UCI o en unidades de digestivo es clave para la detección precoz de deterioro clínico y la personalización de cuidados¹⁶.
NUTRICIÓN EN LA PANCREATITIS AGUDA:
La nutrición enteral precoz reduce complicaciones infecciosas, estimula la motilidad intestinal y reduce la necesidad de antibióticos y cirugía¹⁷. Se prioriza la vía oral o nasoyeyunal según tolerancia. La nutrición parenteral solo se indica si no es posible la enteral y con estricta monitorización.
PRONÓSTICO Y COMPLICACIONES:
El pronóstico depende de la causa, edad, comorbilidades y tiempo de intervención. Entre las principales complicaciones:
- Necrosis pancreática estéril o infectada.
- Pseudoquistes pancreáticos y colecciones líquidas.
- Fallo orgánico persistente (renal, respiratorio, cardiovascular).
- Sepsis o síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO).
La mortalidad general de la PA es del 5 %, pero puede alcanzar el 35 % en formas necrotizantes infectadas¹⁸.
CONCLUSIONES
La pancreatitis aguda es una patología compleja que requiere una atención rápida, integral y protocolizada. Su abordaje exige coordinación multidisciplinar, con la enfermería como pilar esencial en la monitorización, tratamiento, prevención de complicaciones y educación al paciente. La implementación de guías clínicas actualizadas, junto con la formación continua del personal sanitario, son claves para mejorar la evolución clínica, disminuir la mortalidad y optimizar la eficiencia asistencial.
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