AUTORES
- Beatriz García Herrer. Enfermera, Aragón, España.
- María Ángeles Mateo Bailón. Trabajadora Social de Salud Mental, Aragón, España.
- María Ángeles Gálvez Mateo. Enfermera especialista en Salud Mental, Aragón, España.
- Alberto Gálvez Mateo. celador y TSID, Aragón, España.
- Cristina Mateo Escolano. TCAE, Aragón, España.
- Jorge Hurtado Ortega. Facultativo Especialista en Neumología, Aragón, España.
RESUMEN
La broncoscopia es un procedimiento diagnóstico y terapéutico ampliamente utilizado en la práctica clínica para la evaluación de las vías respiratorias. Permite la visualización directa del árbol traqueobronquial y la obtención de muestras biológicas mediante técnicas como lavado broncoalveolar, cepillado bronquial o biopsia. Debido a su carácter invasivo, la correcta preparación del paciente constituye un aspecto fundamental para garantizar la seguridad del procedimiento y reducir el riesgo de complicaciones.
El objetivo de este trabajo es analizar los principales aspectos relacionados con la preparación del paciente antes de la realización de una broncoscopia, así como destacar el papel de los profesionales sanitarios, especialmente del personal de enfermería, en este proceso. Para ello, se realizó una revisión narrativa basada en literatura científica y guías clínicas sobre procedimientos endoscópicos respiratorios.
La preparación del paciente incluye la valoración clínica previa, la revisión de antecedentes médicos y tratamientos farmacológicos, la realización de pruebas complementarias, el ayuno previo al procedimiento y la información adecuada al paciente. Asimismo, es esencial garantizar la preparación del material necesario y la monitorización adecuada durante la exploración.
En conclusión, la preparación adecuada del paciente para la broncoscopia constituye un elemento esencial para asegurar la eficacia diagnóstica del procedimiento y minimizar el riesgo de complicaciones. La coordinación entre los distintos profesionales sanitarios y el seguimiento de protocolos clínicos estandarizados contribuyen a mejorar la calidad de la atención y la seguridad del paciente.
PALABRAS CLAVE
Broncoscopia, endoscopia respiratoria, preparación del paciente, enfermería, procedimientos diagnósticos.
ABSTRACT
Bronchoscopy is a diagnostic and therapeutic procedure widely used in clinical practice for the evaluation of the airways. It allows direct visualization of the tracheobronchial tree and the collection of biological samples through techniques such as bronchoalveolar lavage, bronchial brushing, or biopsy. Due to its invasive nature, proper patient preparation is essential to ensure procedural safety and reduce the risk of complications.
The aim of this monographic work is to analyze the main aspects related to patient preparation before bronchoscopy and to highlight the role of healthcare professionals, particularly nursing staff, in this process. A narrative review based on scientific literature and clinical guidelines on respiratory endoscopic procedures was conducted.
Patient preparation includes prior clinical assessment, review of medical history and pharmacological treatments, performance of complementary tests, pre-procedure fasting, and appropriate patient information. In addition, proper preparation of equipment and adequate monitoring during the examination are essential.
In conclusion, proper preparation of the patient for bronchoscopy is crucial to ensure diagnostic effectiveness and minimize the risk of complications. Coordination among healthcare professionals and adherence to standardized clinical protocols contribute to improved quality of care and patient safety.
KEY WORDS
Bronchoscopy, respiratory endoscopy, patient preparation, nursing, diagnostic procedures.
DESARROLLO DEL TEMA
La broncoscopia es un procedimiento endoscópico que permite la visualización directa del árbol traqueobronquial mediante la introducción de un broncoscopio a través de la vía aérea. Esta técnica se utiliza ampliamente en el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades respiratorias, incluyendo infecciones pulmonares, tumores broncopulmonares, hemoptisis o enfermedades intersticiales¹.
Existen dos tipos principales de broncoscopia: la broncoscopia flexible y la broncoscopia rígida. La broncoscopia flexible es la más utilizada en la práctica clínica debido a su menor invasividad y mayor facilidad de realización. Permite explorar las vías respiratorias distales y obtener muestras mediante diferentes técnicas diagnósticas como el lavado broncoalveolar, el cepillado bronquial o la biopsia transbronquial².
A pesar de ser un procedimiento relativamente seguro, la broncoscopia puede asociarse a determinadas complicaciones, entre ellas hipoxemia, broncoespasmo, hemorragia o alteraciones cardiovasculares. Por este motivo, es fundamental llevar a cabo una adecuada preparación del paciente antes de la realización de la técnica³.
La preparación preprocedimiento incluye la valoración clínica del paciente, la identificación de posibles factores de riesgo, la realización de pruebas complementarias y la correcta información sobre el procedimiento. Asimismo, es importante preparar el entorno asistencial y el material necesario para garantizar la seguridad del paciente durante la exploración⁴.
El equipo sanitario que participa en la broncoscopia está compuesto por médicos especialistas, personal de enfermería y técnicos sanitarios. Dentro de este equipo, el personal de enfermería desempeña un papel clave en la preparación del paciente, la asistencia durante el procedimiento y el seguimiento posterior⁵.
El objetivo de este trabajo es analizar los principales aspectos relacionados con la preparación del paciente para la realización de una broncoscopia, destacando la importancia de una adecuada planificación y coordinación entre los profesionales sanitarios.
La broncoscopia se emplea en múltiples situaciones clínicas tanto con fines diagnósticos como terapéuticos. Entre las indicaciones más frecuentes se encuentran la evaluación de lesiones pulmonares sospechosas, la obtención de muestras microbiológicas en infecciones respiratorias, el estudio de hemoptisis o la evaluación de enfermedades intersticiales pulmonares⁶.
En el ámbito terapéutico, la broncoscopia también puede utilizarse para la extracción de cuerpos extraños, la aspiración de secreciones, el tratamiento de obstrucciones bronquiales o la colocación de prótesis endobronquiales.
La correcta selección del paciente y la adecuada preparación previa son elementos esenciales para optimizar los resultados del procedimiento.
Papel del personal de enfermería:
Antes de realizar una broncoscopia es necesario comprobar la identidad del paciente, explicar la prueba, realizar una valoración clínica: cerciorarse sobre la presencia de alergias, los antecedentes médicos y los tratamientos farmacológicos actuales (sobre todo si está en tratamiento con anticoagulantes o antiagregantes)³.
Además, es preciso comprobar que el paciente se encuentre en ayunas durante al menos seis horas antes del procedimiento para reducir el riesgo de aspiración².
El equipo de enfermería también debe comprobar que el consentimiento informado esté firmado por parte del paciente o de un familiar o tutor legal. También se deben retirar las prótesis dentales removibles y otros elementos que puedan interferir con la introducción del broncoscopio.
La enfermera es la responsable de canalizar un acceso venoso periférico al paciente así como de la monitorización básica según indicación médica: frecuencia cardíaca, la presión arterial, la saturación de oxígeno y la frecuencia respiratoria.
Durante la realización de la prueba, se realiza una sedación consciente según protocolo con midazolam o propofol para mejorar la tolerancia del paciente durante la exploración⁶.
Además, se aplica una anestesia tópica según protocolo en cavidad orofaríngea y fosas nasales, por lo que es necesario explicar las probables sensaciones que experimentará el paciente como tos, alteración deglutoria y de la sensibilidad. El objetivo es abolir el reflejo de la tos y náuseas⁷.
La preparación del material necesario constituye un paso fundamental para garantizar la seguridad del procedimiento. Entre los elementos necesarios se incluyen el broncoscopio, sistemas de aspiración, soluciones anestésicas, equipos de monitorización y material para la obtención de muestras⁴.
Durante la exploración, realiza el control de la sedación. Además, debe preparar los gases con gel hidrosoluble o sistemas con spray de silicona, para suavizar el paso del fibrobroncoscopio por la fosa nasal. La enfermera es la responsable de la preparación y ejecución de anestesia tópica a través del endoscopio durante la exploración así como, de la monitorización de las constantes vitales del paciente durante el procedimiento y la proporción de apoyo durante la exploración. También realizará las modificaciones de la FiO₂ según indicación médica si es preciso⁸.
El personal de enfermería también participa en la preparación y manipulación de las muestras microbiológicas y anatomopatológicas que se extraigan durante el procedimiento.
Recomendaciones post-broncoscopia:
Tras la broncoscopia, el equipo de enfermería continúa con la vigilancia del paciente hasta su recuperación completa, prestando especial atención a la aparición de síntomas como mareos, dificultad respiratoria, dolor torácico, hemoptisis, disnea o alteraciones hemodinámicas⁹.
Si procede, enviará las muestras al laboratorio para su análisis. Además, recordará al paciente que es recomendable permanecer en ayunas al menos 2 horas postexploración.
Tras completarse la recuperación se procederá al alta, retirando el acceso venoso y explicando las posibles complicaciones que se puedan derivar de las técnicas que hayamos realizado como fiebre o febrícula, sangrado, dolor torácico y/o dificultad respiratoria⁹˒¹⁰.
CONCLUSIONES
La broncoscopia es un procedimiento diagnóstico y terapéutico fundamental en el manejo de diversas enfermedades respiratorias. A pesar de ser una técnica relativamente segura, su carácter invasivo requiere una preparación adecuada del paciente para garantizar la seguridad y eficacia del procedimiento.
La valoración clínica previa, la revisión de pruebas complementarias, la información adecuada al paciente y la obtención del consentimiento informado constituyen elementos esenciales en el proceso de preparación. Asimismo, la preparación del material necesario y la monitorización adecuada durante la exploración contribuyen a reducir el riesgo de complicaciones. El personal de enfermería desempeña un papel clave en todas las fases del procedimiento, desde la preparación del paciente hasta la vigilancia posterior a la broncoscopia.
En definitiva, la correcta preparación del paciente y la coordinación entre los distintos profesionales sanitarios son factores determinantes para garantizar una atención segura y de calidad en la realización de broncoscopias.
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