Parálisis facial idiopática en pediatría, a propósito de un caso

16 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Virginia Giménez Molina. Médico Facultativo Especialista en Pediatría y sus áreas específicas. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  2. Ana Cristina Galindo García. Médico Facultativo Especialista de Pediatría y sus áreas específicas. Hospital Ernest Llust Martin (Calatayud). Zaragoza, España.
  3. Ángel Sicilia Camarena. Médico Facultativo Especialista de Urgencias hospitalarias. Hospital de Barbastro. Huesca,  España.
  4. María Cortés Costa. Médico Facultativo Especialista en Ginecología y Obstetricia. Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza). España.
  5. Andrés Biescas Merino. Médico Facultativo Especialista en Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. Claudia Giménez Molina. Médico Facultativo Especialista de Ginecología y Obstetricia. Hospital San Jorge (Huesca). España.

 

RESUMEN

La parálisis facial, también conocida como parálisis de Bell, es la forma más común de parálisis facial periférica en la edad pediátrica y se caracteriza por una disfunción motora de los músculos faciales sin una causa aparente. Su diagnóstico es clínico, y aunque en la mayoría de los casos la recuperación es espontánea, el pronóstico depende de la gravedad de la lesión.

Este artículo presenta el caso clínico de un niño de 5 años diagnosticado de parálisis facial idiopática, con debilidad facial unilateral sin otros síntomas neurológicos. Tras realizar la exploración física y descartar otras causas, se inició tratamiento con corticoides y medidas de protección ocular, con una recuperación completa en cuatro semanas.

La parálisis facial idiopática en niños tiene un buen pronóstico, con una recuperación completa en la mayoría de los casos en 6-8 semanas. Los tratamientos con corticoides orales son recomendados dentro de los primeros tres días de aparición de los síntomas, aunque la asociación con antivirales no es universalmente aceptada. La identificación temprana y el tratamiento adecuado son esenciales para evitar secuelas permanentes.

PALABRAS CLAVE

Parálisis facial, nervio facial, parálisis de Bell, tratamiento con corticoides.

ABSTRACT

Facial paralysis, also known as Bell’s palsy, is the most common form of peripheral facial paralysis, characterized by motor dysfunction of the facial muscles without an apparent cause. Its diagnosis is clinical, and while most cases recover spontaneously, the prognosis depends on the severity of the injury.

This article presents the clinical case of a 5-year-old child diagnosed with Bell’s palsy, who exhibited unilateral facial weakness without other neurological symptoms. After a physical examination and excluding other causes, treatment with corticosteroids and ocular protection measures was initiated, leading to full recovery within four weeks.

Idiopathic facial paralysis in children has a good prognosis, with complete recovery in most cases within 6-8 weeks. Oral corticosteroid treatment is recommended within the first three days of symptom onset, although the association with antivirals is not universally accepted. Early identification and appropriate treatment are essential to prevent permanent sequelae.

KEY WORDS

Facial paralysis, facial nerve, Bell’s palsy, corticosteroid treatment.

INTRODUCCIÓN

La parálisis facial, o parálisis de Bell, es la forma más frecuente de parálisis facial, y se caracteriza por la afectación periférica del nervio facial sin que se identifique ninguna causa que la explique1. La afectación del nervio facial da lugar a una disfunción motora en la musculatura de la cara, limitando la capacidad de cerrar el párpado, arrugar la frente o sonreír, y según el nivel del recorrido del par craneal que haya sufrido el daño se puede acompañar de alteraciones sensitivas o vegetativas1,2. El grado de lesión puede ser variable, desde una paresia discreta hasta una parálisis completa de los músculos faciales 2,3.

Se debe plantear el diagnóstico diferencial con la parálisis facial central y otras causas de parálisis facial adquirida (traumática, infecciosa, etc.)1,2,3. El diagnóstico de la paresia facial idiopática no tiene un marcador biológico y por tanto es un diagnóstico clínico y evolutivo1,2,3.

La mayoría de los pacientes con parálisis facial de Bell recuperan completamente la expresión facial (70-90% recuperación espontánea en los primeros 6 meses y hasta el 95% a los 12 meses), si bien en algunos casos lo hacen de forma más tórpida o incluso de forma parcial3,4. El pronóstico depende sobre todo del grado de severidad de la lesión que presente el nervio facial3,4.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de un niño de 5 años, sin antecedentes médicos de interés, que acude al servicio de urgencias por presentar debilidad en el lado derecho de la cara desde hacía 48 horas. No asocia dolor, ni otra clínica neurológica. No había recibido traumatismo, ni presentado fiebre o signos clínicos de infección en los días previos.

En la exploración, destaca limitación para arrugar la frente derecha, ptosis palpebral junto con desviación de la comisura bucal hacia el lado izquierdo. Clasificación de House-Brackmann IV (disfunción moderada-grave con asimetría en reposo y en movimiento). No presenta otros hallazgos en la exploración física y neurológica. Presenta constantes estables.

Se realiza fondo de ojo que no muestra alteraciones. Ante ausencia de signos y síntomas de alarma no precisa realización de otras pruebas complementarias, por lo que se diagnostica de parálisis facial de Bell.

Se inicia tratamiento con prednisona oral a 2 mg/Kg/día en dos dosis durante 5 días con pauta descendente posterior durante 5 días hasta retirada. Se decide no iniciar tratamiento con aciclovir ante ausencia sospecha de implicación de Herpes Zoster de forma activa, ni parálisis facial severa. Así mismo se aplican medidas de protección ocular con lágrimas artificiales durante el día y oclusión palpebral y pomada epitelizante durante la noche. La paciente presenta una evolución favorable, con resolución completa de la clínica a las 4 semanas del diagnóstico.

DISCUSIÓN-CONCLUSIONES

La parálisis facial idiopática es la forma más común en niños, con una incidencia en niños de 1 a 15 años de 3,6 casos por cada 100,000 habitantes y año1,3. Aunque las causas causas implicadas aún no son desconocidas, la mayoría de los autores apoyan su origen inmunoviral, en relación con los Herpes virus, sobre todo el Herpes simple tipo 1, y con menor relevancia el Virus Varicela-Zoster5,6. La afectación del facial probablemente represente una reactivación de su latencia en el ganglio geniculado, sin relación con la primoinfección5,6. Todavía no se conoce el mecanismo por el cual estos virus pueden producir el daño sobre el nervio facial.

La parálisis facial en pacientes pediátricos generalmente tiene un buen pronóstico. Para la mayoría de los pacientes, la mejoría comienza a las tres semanas, con un tiempo medio de recuperación total de seis a ocho semanas; dicha recuperación total ya no se obtiene más allá de los cuatro meses5,6,7. El único verdadero signo de mal pronóstico funcional es no presentar ningún signo de movilidad de la musculatura facial a las cuatro semanas6,7.

La rápida identificación y el tratamiento temprano son cruciales para evitar secuelas6,7. La Academia Americana de Neurología recomienda el tratamiento precoz con corticoides orales en todos los niños con parálisis facial idiopática en los primeros tres días de inicio de la clínica con un grado de recomendación 1B7,8. Respecto a la asociación con tratamiento antiviral, no existe una recomendación universal7,8. Sin embargo, en los casos con parálisis facial idiopática severa sugiere la asociación de prednisona y valaciclovir con un nivel de recomendación 2B7,8,9. No parece haber dudas en el empleo de antivirales cuando se trata de un herpes- zoster ótico asociado a la parálisis facial, ya que disminuye el tiempo de recuperación y las secuelas, sobre todo si la aparición de la afectación facial es posterior la identificación de vesículas10. Los pacientes con Síndrome de Ramsay-Hunt deberían recibir tratamiento con glucocorticoide asociado a aciclovir10. Además, es fundamental realizar una exploración física y anamnesis exhaustiva para descartar otras causas de parálisis facial adquirida (infecciones, traumatismos, etc.)1,2,4.

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