Pericondritis por picadura de insecto en la edad pediátrica

16 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Ana Cristina Galindo García. Facultativo Especialista en Pediatría. Hospital Ernest Lluch Martin (Calatayud). España.
  2. Ángel Sicilia Camarena. Facultativo Especialista en Urgencias Hospitalarias. Hospital de Barbastro. España. 
  3. Virginia Giménez Molina. Facultativo Especialista en Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  4. María Cortés Costa. Médico Facultativo Especialista en Ginecología y Obstetricia. Hospital Nuestra Señora de Gracia (Zaragoza). España.
  5. Andrés Biescas Merino. Médico Facultativo Especialista en Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. Javier Sicilia Camarena. MIR Medicina de Familia y Comunitaria. Hospital San Jorge (Huesca). España.

 

RESUMEN

La pericondritis aguda es una infección del pericondrio, tejido conectivo que recubre el cartílago del pabellón auricular, sin afectar al lóbulo auricular. Aunque poco frecuente en pediatría, constituye una urgencia otorrinolaringológica, ya que el retraso en su diagnóstico y tratamiento puede ocasionar necrosis del cartílago y deformidad irreversible conocida como “oreja en coliflor”. Entre las causas menos comunes, pero importantes, están las picaduras de insectos, que pueden desencadenar una inflamación local y facilitar la sobreinfección bacteriana.

La etiología incluye traumatismos, procedimientos quirúrgicos, piercings, picaduras de insectos y extensión desde infecciones cutáneas próximas. Los agentes bacterianos más frecuentes son Staphylococcus aureus (incluyendo cepas resistentes a meticilina, SARM), Streptococcus pyogenes y Pseudomonas aeruginosa, especialmente en infecciones relacionadas con piercings o exposición acuática.

Clínicamente, la pericondritis se manifiesta con dolor intenso, eritema, edema y aumento de temperatura en el pabellón auricular, respetando el lóbulo. En etapas avanzadas, pueden aparecer exudados purulentos y fístulas. La celulitis auricular, que afecta también al lóbulo, debe diferenciarse por su extensión y características clínicas.

El diagnóstico es clínico, basado en anamnesis y exploración física, con apoyo de ecografía en casos de complicaciones. La toma de muestras para cultivo es recomendable en presencia de secreción purulenta para guiar la antibioterapia.

El tratamiento precoz con antibióticos es fundamental para prevenir secuelas. En infecciones leves, se recomienda amoxicilina-ácido clavulánico; en zonas con alta prevalencia de SARM, clindamicina o trimetoprim-sulfametoxazol. En cuadros graves, se emplean antibióticos intravenosos como vancomicina y ciprofloxacino. Además, se indica analgesia y antiinflamatorios. Con un manejo adecuado, la pericondritis tiene buen pronóstico, mientras que el retraso en el tratamiento puede causar deformidades auriculares permanentes.

PALABRAS CLAVE

Pericondritis, picadura.

ABSTRACT

Acute perichondritis is an infection of the perichondrium, the connective tissue surrounding the auricular cartilage, sparing the earlobe. Although uncommon in pediatrics, it constitutes an otorhinolaryngological emergency, as delayed diagnosis and treatment can lead to cartilage necrosis and irreversible deformity known as “cauliflower ear.” Among the less common but important causes are insect bites, which can trigger local inflammation and facilitate bacterial superinfection.

Etiologies include trauma, surgical procedures, piercings, insect bites, and extension from nearby skin infections. The most frequent bacterial agents are Staphylococcus aureus (including methicillin-resistant strains, MRSA), Streptococcus pyogenes, and Pseudomonas aeruginosa, especially in infections related to piercings or aquatic exposure.

Clinically, perichondritis presents with intense pain, erythema, edema, and increased warmth of the auricle, sparing the earlobe. In advanced stages, purulent discharge and fistulas may develop. Auricular cellulitis, which also affects the earlobe, should be differentiated based on its extent and clinical features.

Diagnosis is primarily clinical, based on patient history and physical examination, with ultrasound support in complicated cases. Cultures are recommended when purulent discharge is present to guide antibiotic therapy.

Early antibiotic treatment is essential to prevent sequelae. In mild infections, amoxicillin-clavulanic acid is recommended; in areas with high MRSA prevalence, clindamycin or trimethoprim-sulfamethoxazole are alternatives. Severe cases require intravenous antibiotics such as vancomycin and ciprofloxacin. Additionally, analgesics and anti-inflammatory treatment are indicated. With appropriate management, perichondritis has a favorable prognosis, while delayed treatment can cause permanent auricular deformities.

KEY WORDS

Perichondritis, bite.

INTRODUCCIÓN

La pericondritis aguda es la infección del tejido conectivo que recubre el cartílago del pabellón auricular (pericondrio) sin afectar al lóbulo. No es una patología excesivamente frecuente en la edad pediátrica pero constituye una urgencia otorrinolaringológica ya que el retraso en el diagnóstico y tratamiento inadecuado puede evolucionar hasta producir la necrosis del cartílago y la deformidad del pabellón auricular de manera irreversible “oreja en coliflor”1,2. Entre las causas menos comunes pero relevantes se encuentran las picaduras de insectos, las cuales pueden desencadenar este cuadro inflamatorio e infeccioso3.

Esta patología se ha relacionado con distintas etiologías entre las que destacan los traumatismos locales en el pabellón auricular (golpes, heridas, laceraciones), procedimientos quirúrgicos y perforaciones (piercings), picaduras de insectos, que sirven como puerta de entrada de agentes bacterianos al pericondrio) y también por extensión desde infecciones cutáneas próximas que pueden extenderse hacia el pericondrio. Los agentes etiológicos más comúnmente identificados son Staphylococcus aureus (incluyendo cepas resistentes a meticilina (SARM)), Streptococcus pyogenes y Pseudomonas aeruginosa, esta última especialmente en las infecciones relacionadas con piercings y exposición acuática1,3,4.

En el caso de la pericondritis por picadura, el insecto produce la lesión en la piel del pabellón auricular con la inoculación de sustancias irritantes que producen la inflamación local. Esta reacción inflamatoria puede mostrarse inicialmente como eritema, edema y prurito; el rascado es habitual por parte de estos pacientes favoreciendo la sobreinfección del tejido subyacente. El pericondrio, encargado de nutrir el cartílago auricular, de modo que puede comprometerse la vascularización del cartílago debido al edema y derivar en la necrosis del mismo1,3,4.

Se debe diferenciar la celulitis auricular, esta patología consiste en la infección de la piel del pabellón auricular que afecta en lóbulo, habitualmente de etiología bacteriana (Streptotocococ pyogenes y Staphylococcus aureus) que cursa con dolor, eritema y signos inflamatorios en la zona afectada5.

Las manifestaciones clínicas más habituales son dolor intenso a nivel del pabellón auricular, eritema, aumento de partes blandas, calor local y despegamiento del pabellón auricular, respetando el lóbulo auricular, dado que este último no contiene cartílago. Si se produce la evolución del cuadro puede presentar exudado purulento, fístulas o ulceraciones. En las primeras etapas del proceso, no se produce afectación sistémica, pero si la infección progresa pueden desarrollar fiebre junto con malestar generalizado1,3.

El diagnóstico es fundamentalmente clínico, se debe realizar una adecuada anamnesis preguntando por traumatismos los días previos, picaduras recientes o manipulación local. En la exploración física se encontraran habitualmente signos inflamatorios locales. Generalmente, no son necesarias pruebas complementarias aunque podría realizarse ecografía en casos más evolucionados en los que se sospeche la presencia de abscesos u otras complicaciones locales. Si existe secreción purulenta debe realizarse la toma de muestras para cultivos que permitan la identificación del agente etiológico así como establecer una terapia antibiótica dirigida para el mismo1,6,7.

El abordaje terapéutico debe instaurarse de forma precoz para evitar secuelas, el pilar fundamental es el antibiótico. La terapia antimicrobiana en el caso de infecciones leves, y especialmente en el caso de antecedente de picadura de insecto debe cubrir principalmente S. aureus y S. pyogenes, para lo que está indicada amoxicilina con ácido clavulánico oral. No obstante, en zonas con elevada prevalencia de SARM, clindamicina o trimetroprim-sulfametoxazol deben valorarse. En casos de mayor gravedad, el tratamiento antibiótico debe realizarse por vía intravenosa, incluyendo la vancomicina para SARM además de agentes contra Pseudomona aeruginosa como es el ciprofloxacino. Además del tratamiento antibiótico, se debe instaurar analgesia así como tratamiento antiinflamatorio (corticoterapia)1,3,5.

Si se inicia tratamiento oportuno, la pericondritis tiene un pronóstico favorable y la recuperación suele ser completa sin secuelas. Sin embargo, la demora en la atención puede derivar en necrosis del cartílago, que se traduce en deformidad estética y funcional del pabellón auricular3.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Niño de 9 años acude a un servicio de Urgencias de Pediatría por presentar inflamación a nivel del pabellón auricular. En la anamnesis, el padre refiere que el paciente ha estado de acampada la noche previa, presentando múltiples picaduras de mosquitos en todo el cuerpo y que desde esa mañana ha comenzado con inflamación en el pabellón auricular derecho. No ha presentado fiebre ni ninguna otra clínica asociada. En el domicilio, refieren haber administrado tratamiento antiinflamatorio con ibuprofeno oral a 6 mg/kg/dosis pero ante ausencia de respuesta y aumento progresivo de la inflamación acuden para valoración.

A la exploración física muestra múltiples picadura de insecto (mosquito) de predominio en las extremidades inferiores, algunas en cara. A nivel del pabellón auricular derecho presenta importante aumento de partes blandas junto con eritema y aumento de temperatura local que afecta a todo el pabellón auricular respetando el lóbulo, asocia además despegamiento del mismo. Sin fluctuación ni colecciones palpables. En cara posterior del hélix se observa puerta de entrada compatible con picadura. Otoscopia sin alteraciones.

Ante la sospecha clínica de pericondritis tras picadura de insecto, se contacta con Otorrinolaringología de guardia para valoración quienes tras realizar exploración exhaustiva y descartar la presencia de complicaciones en ese momento y confirmar la sospecha diagnóstica; indican tratamiento antibiótico con amoxicilina con ácido clavulánico (50 mg/kg/día) junto con corticoterapia oral (prednisolona oral 1 mg/kg/día) y control en las siguientes 48 horas en consulta.

En la revisión 2 días después, el paciente presenta disminución de la inflamación y del eritema en el pabellón auricular, junto con ausencia del despegamiento. Dada la adecuada evolución del paciente recomiendan completar antibioterapia durante 7 días y finalizar corticoterapia tras 3 dosis.

 

CONCLUSIONES

La pericondritis aguda representa una infección importante del pericondrio del pabellón auricular que, aunque poco frecuente en la población pediátrica, debe considerarse una urgencia otorrinolaringológica debido al riesgo de complicaciones graves como la necrosis del cartílago y la deformidad estética permanente del pabellón auricular1-4.

Si bien la etiología más común está relacionada con traumatismos, procedimientos quirúrgicos y perforaciones, es relevante destacar que las picaduras de insectos constituyen una causa menos habitual pero significativa, especialmente en el ámbito pediátrico, dado que pueden inducir una reacción inflamatoria local que facilita la sobreinfección bacteriana3,4.

El diagnóstico de pericondritis debe basarse en una anamnesis exhaustiva y una exploración física cuidadosa, buscando signos inflamatorios típicos que permitan diferenciarla de otras entidades como la celulitis auricular. La mayoría de los casos pueden manejarse con un diagnóstico clínico sin necesidad de pruebas complementarias, reservando estas para complicaciones o infecciones avanzadas (1,6,7).

El manejo oportuno con terapia antibiótica adecuada, basada en la cobertura de los patógenos más frecuentes como Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes y Pseudomonas aeruginosa, es esencial para lograr una resolución completa y evitar secuelas. El uso de antiinflamatorios y analgesia complementa el tratamiento1,3,5.

 

BIBLIOGRAFÍA

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