AUTORES
- Víctor Pascual Gracia Paracuellos. Fisioterapeuta. Aragón, España.
- Fernando Jesús Gerente Mas. Terapeuta Ocupacional y Fisioterapeuta. Aragón, España.
- Mª Luisa Aldana Gallego. Fisioterapeuta. Aragón, España.
- Inés Ruiz Maqueda. Fisioterapeuta. Aragón, España.
- Marta López Mellado. Fisioterapeuta. Aragón, España.
Introducción: El síndrome de dolor patelofemoral (SDFP) es una de las formas de presentación más comunes de dolor de rodilla, afectando con mayor frecuencia a la población joven, activa y del sexo femenino. En el desarrollo de este síndrome influyen diversos factores, de tal forma que existen múltiples opciones de tratamiento. La fisioterapia, a través de un tratamiento multimodal e individualizado para cada paciente, es una herramienta importante para la mejora de la condición del paciente y la vuelta a la actividad.
Objetivos: El objetivo principal del estudio es la aplicación y evaluación de un plan de intervención en fisioterapia en un paciente con SDFP, con el fin de disminuir la sintomatología y aumentar la capacidad funcional.
Metodología: estudio de caso único (n=1) de tipo AB. Se realizó una valoración inicial de las variables dependientes, que fueron el dolor, la capacidad funcional, la movilidad articular, la fuerza muscular y la longitud muscular. En base a los hallazgos encontrados en el paciente se estableció un plan de tratamiento fisioterápico en el que se combinaron ejercicios activos para el aumento de la fuerza y mejora de la propiocepción, diferentes técnicas de terapia manual y educación al paciente.
Resultados: El plan de intervención mostró una disminución progresiva del dolor, una mejora de la capacidad funcional, un aumento de la fuerza muscular, y un aumento de la longitud muscular.
Conclusiones: En base a los resultados positivos obtenidos, el tratamiento fisioterápico aplicado en el paciente se consideró eficaz para la disminución de la sintomatología y el aumento de su capacidad funcional.
PALABRAS CLAVE
Síndrome de dolor patelofemoral, traumatismos de la rodilla, modalidades de fisioterapia, dolor, entrenamiento de fuerza.
Introduction: Patellofemoral pain syndrome (PFPS) is one of the most common forms of knee pain, affecting more frequently the young, active and female population. The development of this syndrome is influenced by several factors, so that there are multiple treatment options. Physical therapy, through a multimodal and individualized treatment, is an important tool for the improvement of the patient’s condition and the return to activity.
Objectives: The main aim of the study is the implementation and evaluation of a physiotherapy intervention plan in a patient with PFPS, in order to decrease symptomatology and increase functional capacity.
Methods: Single-case AB design. An initial assessment of the dependent variables was made, which were pain, functional capacity, joint mobility, muscle strength and muscle length. Based on the findings found, a physiotherapeutic treatment plan was established, combining active exercises to increase strength and improve proprioception, different manual therapy techniques and patient education.
Outcomes: The intervention plan showed a progressive decrease in pain, an improvement in functional capacity, an increase in muscle strength, and an increase in muscle length.
Conclusions: Based on the positive outcomes, the physiotherapy treatment applied to the patient was considered to be effective in reducing his symptoms and increasing his functional capacity.
KEY WORDS
Patellofemoral pain syndrome, knee injuries, physical therapy modalities, pain, resistance training.
El síndrome de dolor patelofemoral (SDFP) es una de las patologías más frecuentes en el miembro inferior1, que se describe como dolor anterolateral de rodilla asociado a una excesiva compresión entre la rótula y el cóndilo lateral del fémur2.
Esta patología también es conocida como “síndrome de dolor anterior de rodilla”, “condropatía rotuliana”, “condromalacia rotuliana” o “disfunción patelar”3.
El término condromalacia rotuliana implica, además, un daño o degeneración en el cartílago, y se puede clasificar en cuatro grados4:
- Grado I: reblandecimiento del cartílago.
- Grado II: presencia de fibrilación en la superficie del cartílago o pequeñas fisuras.
- Grado III: afección de más de la mitad del espesor del cartílago.
- Grado IV: el espesor total del cartílago se ve afectado, por lo que el hueso subcondral queda expuesto y puede erosionarse.
El principal síntoma que describen los pacientes con SDFP es dolor difuso, de aparición gradual y de localización retropatelar o peripatelar, que aumenta al realizar actividades dinámicas que provocan un incremento de la carga en la articulación patelofemoral como caminar, correr, saltar, hacer sentadillas o subir y bajar escaleras, pero que también aparece al mantener ciertas posturas como estar sentado o de cuclillas durante un tiempo5. Además, los pacientes suelen referir crepitación a nivel de la rótula, rigidez articular y disminución del nivel de actividad2.
El dolor de rodilla es la segunda afección musculoesquelética más frecuente, siendo el SDFP una de sus formas más comunes de presentación, con una prevalencia de entre el 15 y el 45%6. No obstante, los datos acerca de la prevalencia y la incidencia varían en función de las diferentes poblaciones, según el nivel de actividad, la edad y el género.
La prevalencia es mayor en poblaciones activas, como deportistas de élite, militares y personas que realizan actividades deportivas en su tiempo de ocio6,7. El género también es un importante predictor de dolor anterior de rodilla, ya que existe una mayor prevalencia e incidencia en mujeres, siendo aproximadamente el doble que en los hombres6,8.
En cuanto a la etiología, el SDFP se considera un problema multifactorial, influyendo en su aparición diferentes factores intrínsecos y extrínsecos.
Los factores extrínsecos que pueden provocar el SDFP están relacionados con el tipo de actividad realizada, las cargas aplicadas en la articulación patelofemoral, el calzado o las condiciones del lugar de entrenamiento9.
Los factores intrínsecos pueden dividirse en factores locales, proximales y distales; sin embargo, todavía no se conoce con exactitud la relación entre estos y el desarrollo del SDFP7,9.
A nivel local, la mecánica de la articulación patelofemoral y de los tejidos blandos de la rodilla pueden influir en el desarrollo del SDFP10. Una mala alineación o tracción rotuliana provoca que, durante movimientos de flexión-extensión de rodilla, la rótula realice un movimiento de traslación, inclinación y rotación lateral11. Si se produce de forma continuada, este deslizamiento provoca una sobrecarga en la articulación patelofemoral10,12, pudiendo afectar al cartílago y al hueso subcondral, provocar un acortamiento del retináculo lateral o producir una pérdida de la homeostasis de la articulación patelofemoral10.
La causa de esta tracción alterada no está clara, aunque se sospecha de diferentes factores, como la hipermovilidad rotuliana, el desequilibrio en la activación de vasto medial oblicuo (VMO) y vasto lateral (VL), la tensión de la cintilla iliotibial o el valgo estático o dinámico de rodilla11.
Estudios como el de Waryasz et al.12 incluyen la hiperlaxitud articular como factor de riesgo para el desarrollo del SDFP. Otros estudios reflejan que, en comparación con grupos control, en las personas con SDFP hay una activación tardía del VMO respecto al VL en la activación del cuádriceps11.
Aunque tradicionalmente se ha considerado la presencia de un ángulo Q aumentado (valgo estático de rodilla) como factor de riesgo, la evidencia actual demuestra que podría no tener relación con el desarrollo de SDFP(13). Sin embargo, la tracción alterada de la rótula podría relacionarse más con el valgo dinámico de rodilla producido durante la realización de actividades funcionales11. Esto puede venir de un problema a nivel de la cadera (proximal) o del pie (distal).
Una excesiva aducción de fémur o rotación interna de fémur o tibia durante los ejercicios en carga lleva la rodilla a un valgo forzado que provoca un aumento del estrés en las estructuras laterales de la rodilla13. La causa podría ser la debilidad de los músculos de la cadera, especialmente de los abductores y rotadores externos11.
A nivel distal, una mala alineación dinámica del pie en carga puede llevar a la tibia a rotación interna11. Esta desalineación del pie suele producirse por el aumento de la eversión del retropié, que provoca un incremento de la pronación y, por consecuencia, una caída del arco plantar interno10. A su vez, la eversión aumentada puede ser un mecanismo compensatorio por una disminución del rango de flexión dorsal del tobillo.
El SDFP repercute de forma negativa en la vida de los pacientes, pudiendo ocasionar a las personas que sufren esta patología un deterioro de su calidad de vida14. Además, las personas con SDFP sufren ansiedad, depresión, catastrofismo o miedo a la actividad física debido al dolor (kinesiofobia), lo que repercute en sus síntomas15.
El tratamiento conservador es habitualmente la primera opción para el SDFP, ya que el tratamiento quirúrgico consistente en artroscopia no ha mostrado mejores resultados en los pacientes11. Debido a su naturaleza multifactorial, suele ser una intervención multimodal en la que se incluyen16:
- Tratamiento farmacológico: la efectividad de los antiinflamatorios no esteroideos (AINES) para paliar el dolor no es significativa respecto a intervenciones como la fisioterapia11,17.
- Vendaje funcional: el objetivo es la corrección de la posición de la rótula llevándola hacia medial, para tratar de conseguir una modificación de la tracción 11.
- Rodilleras: el objetivo es similar al del vendaje funcional. Su evidencia es limitada11.
- Plantillas: la evidencia refleja buenos resultados en individuos con aumento de eversión del retropié e hipermovilidad del mediopié en carga (pronación) o con menor flexión dorsal de tobillo10.
- Estiramientos: indicados en aquellos sujetos con síntomas de acortamiento muscular en isquiotibiales, cintilla iliotibial, gemelos o cuádriceps17,18.
- Movilizaciones pasivas: la movilización de la articulación patelofemoral puede ser efectiva para el tratamiento del SDFP. La movilización de tobillo y primer metatarsiano puede producir beneficios en pacientes con pronación del pie y limitación a la flexión dorsal18.
- Fibrólisis diacutánea: se ha demostrado su efectividad en la reducción del dolor inmediato en pacientes con dolor anterior de rodilla19.
- Educación al paciente: aportar información sobre la patología, factores de riesgo y diferentes tratamientos. También consiste en conocer y gestionar las expectativas del paciente, aconsejar cambios en la actividad y transmitir la importancia del papel activo en la rehabilitación18.
- Ejercicio terapéutico: el ejercicio activo ha sido utilizado en el tratamiento del SDFP en los estudios más recientes, demostrando que es efectivo en la reducción del dolor usual durante la actividad y en el aumento de la capacidad funcional a corto y largo plazo3.
La evidencia actual defiende, entre otras intervenciones, el ejercicio terapéutico en el tratamiento del SDFP. Pese a esto, en muchas ocasiones todavía se realiza una intervención enfocada en técnicas pasivas.
El tratamiento en una persona con SDFP que realiza deporte de forma habitual debería centrarse en el ejercicio activo para conseguir una vuelta a su actividad normal. Además, el paciente ha de comprender lo que le sucede y por qué le sucede para poder tomar parte activa en el tratamiento.
Por otra parte, existe mucha literatura que habla del SDFP en mujeres, pero falta evidencia que analice cómo afecta a los hombres y establezca diferencias por sexos en cuanto a valoración y líneas de tratamiento.
Se consideró que el estudio podría tener importancia para ayudar a la investigación de estas cuestiones.
Los objetivos generales del trabajo son diseñar y aplicar un plan de intervención en fisioterapia en un paciente con SDFP, consistente en ejercicio activo y técnicas pasivas, y evaluar los resultados obtenidos en el paciente objeto del estudio.
Los objetivos específicos son:
- Reducir la sintomatología del paciente, principalmente el dolor.
- Aumentar la capacidad funcional.
- Aumentar fuerza y longitud muscular en los grupos musculares debilitados o acortados.
- Entrenar la propiocepción.
- Educar al paciente acerca de su patología y su papel activo en el tratamiento.
Estudio descriptivo de caso único (n=1) longitudinal y prospectivo, de tipo AB. Se realizó una valoración inicial del paciente en la que se registraron una serie de variables dependientes (A), que fueron el dolor, la capacidad funcional, la movilidad articular, la fuerza y la longitud muscular. Tras decidir los objetivos del estudio se aplicó el tratamiento fisioterápico correspondiente, que es la variable independiente (B). Al finalizar el tratamiento se realizó la valoración final, en la que se recogieron de nuevo las variables dependientes y se obtuvieron una serie de resultados.
El paciente aceptó mediante la firma de un consentimiento informado la realización del tratamiento fisioterápico y la publicación de datos clínicos y uso de imágenes (véase en anexos).
Paciente varón de 21 años, con presencia de actual dolor anterior de rodilla y diagnosticado de posible condromalacia rotuliana grado 2 en su rodilla izquierda. En su tiempo de ocio realiza tenis 2 días a la semana y esporádicamente ciclismo de montaña.
Los síntomas comenzaron en enero de 2017 durante un partido de tenis, en el que realizó un cambio de dirección brusco al restar un golpe. Mantuvo reposo durante un mes, pero al notar que el dolor no remitía acudió a su mutua deportiva, donde le diagnosticaron un esguince de ligamento lateral interno de la rodilla izquierda y le recomendaron colocar una rodillera con protección lateral. Mes y medio después, al no haberse producido cambios en la sintomatología, acudió de nuevo y se le realizó una resonancia magnética en la que se le diagnosticó posible condromalacia grado 2.
En noviembre de 2017, después de retomar la práctica deportiva con dolor, acudió a su Centro de Salud, donde recibió tratamiento de fisioterapia hasta principios de enero de 2018. El tratamiento fisioterápico recibido se basó fundamentalmente en técnicas pasivas, entre ellas electroterapia, infrarrojos, terapia manual y vendaje funcional. En julio de 2018 le infiltraron ácido hialurónico en la rodilla, disminuyendo su dolor durante unos meses.
Desde la finalización de este tratamiento ha tenido varias revisiones médicas pero no ha vuelto a recibir tratamiento fisioterápico.
1. ANAMNESIS:
Perfil del paciente:
En la tabla 1, detallada en los anexos se reflejan los datos más relevantes del paciente.
Localización, descripción y comportamiento de los síntomas:
El paciente refirió dolor en la rodilla izquierda por debajo y por detrás de la rótula. También describió la crepitación de vez en cuando al agacharse o al ir en bicicleta.
La intensidad del dolor no era constante, sino que se intensificaban al hacer deporte sin protección (vendaje), subir y bajar escaleras, ponerse de cuclillas y mantener la rodilla flexionada durante un largo período de tiempo, necesitando realizar cambios de postura frecuentes.
2. INSPECCIÓN VISUAL:
2.1 Inspección estática:
Se realizó la inspección estática en el plano frontal y sagital, observándose los siguientes hallazgos:
- Hombro izquierdo más elevado
- Espacio brazo-tronco mayor en lado izquierdo
- Hipercifosis dorsal
- Hiperlordosis lumbar
- Anteversión pélvica
- Rotación interna de ambos fémur
- Recurvatum bilateral, mayor en la rodilla izquierda
- Rótulas en báscula interna
- Ligero valgo de tobillo bilateral, más marcado en el lado izquierdo
2.2 Inspección dinámica:
Se observó la marcha y la realización de la sentadilla bipodal y monopodal y se midió el rango de movimiento (ROM) hasta la primera aparición de síntomas. Los hallazgos más relevantes se encontraron en la valoración de la sentadilla monopodal:
- Marcha: no se observaron alteraciones de la marcha reseñables.
- Sentadilla bipodal: al bajar se observó una mayor descarga de peso hacia el lado derecho. El ROM fue de 87º hasta la aparición de síntomas en la rodilla izquierda.
- Sentadilla monopodal: falta de control y equilibrio en todo el ROM. Se localizó una caída de la hemipelvis derecha y una aducción y rotación interna del fémur, provocando un valgo de rodilla. No se observó una caída del arco interno del pie. También se apreció un ROM sin dolor disminuido (35º) y la presencia de dolor a partir de ese momento (EVA=3), que se mantuvo al subir.
Ante los hallazgos encontrados en la inspección dinámica se sospechó de un posible déficit de fuerza en abductores y rotadores externos de cadera.
Las figuras referentes a la inspección estática y dinámica se encuentran en los anexos.
3. VALORACIÓN DEL DOLOR/CAPACIDAD FUNCIONAL:
Escala Visual Analógica (EVA):
Se evaluó el dolor general del paciente (dolor en reposo, dolor usual y peor dolor en la última semana) y el dolor en la realización de 6 actividades diferentes: subir escaleras, bajar escaleras, sedestación prolongada, correr, saltar y realizar sentadillas20.
El paciente refirió un dolor actual en reposo de EVA=4 y un dolor usual de EVA=5, indicando que, aunque le dolía, no le impedía la realización de ninguna de las actividades básicas de la vida diaria, pero sí le limitaba en algunas actividades más demandantes, sobre todo las deportivas.
Durante la sedestación prolongada, el paciente expresó un dolor de EVA=6. Esta fue la misma acción que desencadenó su peor dolor en la semana anterior a la evaluación inicial (EVA=8), ya que tuvo que estar sentado varias horas seguidas.
Escala de Dolor Anterior de Rodilla (Escala de Kujala):
Se trata de un cuestionario autorrellenado por el paciente en el que se evalúa el dolor y la función de la rodilla del paciente20. Contiene 13 preguntas en las que el paciente debe marcar la opción que más se corresponda con sus síntomas. Tras rellenarlo se suman las puntuaciones obtenidas en cada pregunta y se obtiene un resultado final, que varía entre 0, correspondiente a los pacientes con peor funcionalidad, y 100, en los sujetos sanos con función total en la rodilla21.
La puntuación que obtuvo el paciente en la Escala de Dolor Anterior de Rodilla fue de 77/100, presentando los resultados más bajos en las preguntas relacionadas con las actividades funcionales que implicaban flexión de rodilla.
En los anexos se encuentran las dos escalas que se pasaron al paciente.
4. TEST FUNCIONALES:
Los test funcionales se realizaron con el objetivo de encontrar el origen del dolor anterior de rodilla. En primer lugar se le pidió al paciente la realización del test de sentadilla monopodal (ver inspección dinámica).
El test de caída del hueso navicular se realizó para valorar una posible caída del arco interno del pie en carga10. Este test resultó negativo, ya que el descenso solo fue de 1,5 milímetros y el test se considera positivo si se observa un descenso de 1 cm o más.
El test de inclinación rotuliana o “patelar tilt test” se realizó para evaluar la tensión del retináculo lateral22. Este test también resultó negativo ya que la rótula llegó a la horizontal.
5. EVALUACIÓN FUNCIONAL:
5.1 Evaluación articular:
Balance articular activo y pasivo:
Se valoró el ROM activo y pasivo de las articulaciones coxofemoral y femorotibial y de la flexión dorsal de la articulación tibio-peronea-astragalina. Los resultados reflejaron una movilidad activa y pasiva similar en ambos lados en todos los movimientos.
No se localizó hipomovilidad en la cadera y el ROM fue bastante similar en casi todos los movimientos en ambos miembros inferiores. Sí se observó un ROM ligeramente menor en la rotación externa del lado izquierdo respecto al derecho.
En cuanto a los movimientos de la rodilla, se observó una buena movilidad a la flexión aunque con presencia de dolor al final del movimiento (EVA=3) y un aumento de la movilidad en el movimiento de extensión. Se encontró un menor ROM de lo normal en las rotaciones de rodilla. El ROM fue normal en la flexión dorsal de tobillo.
Juego articular traslatorio de la articulación femororrotuliana:
Se valoró el movimiento traslatorio de la rótula respecto al fémur. Se observó una movilidad aumentada en los movimientos rotulianos, con hipermovilidad en el deslizamiento lateral y sensación de aprensión descrita por el paciente.
5.2 Evaluación muscular:
Valoración de la fuerza muscular:
Se valoró la fuerza de la musculatura de cadera y rodilla mediante la escala de Daniels, obteniendo un grado 5 en todos los músculos. En la comparación bilateral se apreció una disminución de la fuerza general del miembro inferior izquierdo respecto al derecho, especialmente en abductores de cadera y rotadores internos y externos. El paciente refirió dolor a la contracción del cuádriceps izquierdo en los últimos grados de extensión de rodilla al realizar el grado 5 (EVA=4).
Para objetivar la fuerza isométrica en abductores de cadera, rotadores externos de cadera y extensores de rodilla se utilizó un dinamómetro. El paciente se colocó en sedestación sin tocar el suelo para la medición de los extensores de rodilla y rotadores externos de cadera, y en decúbito supino para la medición de la fuerza de abductores de cadera. Se realizaron 3 repeticiones en cada grupo muscular tras las que se calculó la media, reflejada en la tabla 2, localizada en los anexos. Se objetivó una debilidad del miembro inferior izquierdo en los tres grupos musculares examinados.
Test de longitud muscular:
Se valoraron diferentes test para valorar la longitud de psoas ilíaco, tensor de la fascia lata (TFL), recto femoral e isquiotibiales.
Test de Thomas modificado:
Es un test general para valorar la tensión muscular de psoas ilíaco, TFL e isquiotibiales. Fue positivo para el recto femoral (no llega a 90º de flexión de rodilla) y para el TFL del lado izquierdo (cadera en ligera abducción), por lo que se decide realizar el test OMT para el recto femoral y el test de Ober.
Test de Ober:
Es un test más específico para valorar la longitud del TFL. El test se consideró negativo ya que el paciente llegó a 10º de aducción de cadera antes de compensar con el movimiento de la pelvis.
Test OMT para el recto femoral:
- En el miembro inferior izquierdo, la 1ª sensación de tensión del paciente fue a los 94º y la 1ª sensación del fisioterapeuta (resistencia marcada) a los 105º.
- En el miembro inferior derecho la 1ª sensación de tensión del paciente fue a los 100º y la 1ª sensación del fisioterapeuta (resistencia marcada) a los 110º.
Test AKE y PKE (extensión de rodilla activa y pasiva):
Para valorar la longitud de los isquiotibiales. Se consideró positivo en ambos lados al quedar la rodilla en flexión de más de 20º.
- Test activo (AKE): el paciente se quedó en 45º de flexión en el miembro inferior izquierdo y en 43º en el derecho.
- Test pasivo (PKE): 41º de flexión en el miembro inferior izquierdo y 38º en el derecho.
Palpación:
Se realizó la palpación de los tejidos blandos del miembro inferior, para tratar de encontrar puntos dolorosos o puntos gatillo miofasciales (PGM) en los tejidos. Se encontraron PGM latentes en glúteo medio y vasto lateral y PGM activos en la parte distal del VMO y a la palpación de los retináculos lateral y medial y tendón rotuliano.
Valoración de movimiento accesorio de los tejidos blandos:
Se valoró el movimiento entre los tabiques musculares del muslo, con el objetivo de comprobar el deslizamiento entre los diferentes músculos y valorar las posibles adherencias o disfunciones intermusculares. Se encontró restricción de movimiento y adherencias en la parte lateral del muslo, principalmente entre la cintilla iliotibial y VL en todo su recorrido.
Tras realizar la valoración inicial del paciente, se estableció el siguiente diagnóstico fisioterápico:
- Presencia de dolor anterior de rodilla usual, en reposo y en la realización de actividades funcionales.
- Limitación funcional en la rodilla izquierda en sentadilla monopodal por la presencia de dolor.
- Hipermovilidad de la articulación patelofemoral en los deslizamientos hacia lateral.
- Disminución de la fuerza de abductores de cadera, rotadores externos de cadera y extensores de rodilla del miembro inferior izquierdo respecto al derecho.
- Hipomovilidad de los músculos isquiotibiales y recto femoral.
- Presencia de PGM en glúteo medio, VL, VMO, retináculos y tendón rotuliano.
- Presencia de adherencias en el tabique entre cintilla iliotibial y VL.
Los objetivos de tratamiento se dividieron en corto y largo plazo.
A corto plazo:
- Educar al paciente sobre el SDFP, explicar sus posibles causas, factores de riesgo e incentivar la participación del paciente en el tratamiento activo.
- Reducir el dolor: este es el factor principal que provoca la limitación funcional del paciente, por lo que se planteó como objetivo prioritario.
A largo plazo:
- Mejorar la capacidad funcional del paciente.
- Aumentar el ROM no doloroso en la sentadilla monopodal.
- Aumentar la fuerza muscular de extensores de rodilla, abductores de cadera y rotadores externos de cadera.
- Mejorar la propiocepción en carga del miembro inferior izquierdo.
- Aumentar la longitud muscular de isquiotibiales y recto femoral.
Plan de intervención fisioterápico:
El paciente realizó tratamiento fisioterápico 3 días por semana durante 6 semanas, sumando un total de 18 sesiones, excluyendo la evaluación inicial y final. El tiempo de cada sesión fue aproximadamente de 1 hora.
Las sesiones se dividieron en dos partes, una dedicada al ejercicio terapéutico activo y la segunda dirigida a las técnicas de terapia manual. El tratamiento se organizó en función de los objetivos planteados, de esta forma se dividió en dos fases.
Fase 1:
Se realizó durante las 2 primeras semanas, dirigida a los objetivos a corto plazo. En la primera parte de la sesión se introdujeron ejercicios sencillos de fortalecimiento y propiocepción, con el objetivo de comenzar a implicar al paciente de forma activa en el tratamiento. Tras la parte activa se realizó la intervención pasiva.
Durante las 3 primeras sesiones se realizaron la mayor parte de las explicaciones de aspectos relacionados con la patología, los factores de riesgo y la importancia del papel activo. También se le preguntó sobre su nivel de actividad actual y sobre sus expectativas de tratamiento y vuelta a la actividad física.
Fase 2:
La duración de esta segunda fase fue de 4 semanas y los objetivos planteados fueron continuar los de la primera fase e incluir los objetivos a largo plazo.
Se incidió en la parte activa, aumentando el número de ejercicios, la intensidad y la dificultad. La progresión en los ejercicios se realizó siempre teniendo en cuenta la evolución del paciente y tras comprobar que la carga o los ejercicios hasta el momento realizados ya no supusieron una gran dificultad. Al final de cada sesión se siguieron realizando diferentes técnicas de terapia manual, excepto en la última semana, en la que el paciente únicamente realizó el plan de ejercicios en el domicilio.
Técnicas de tratamiento:
- Fibrólisis diacutánea: Esta técnica se aplicó en la cara lateral del muslo, a lo largo del surco anterior y posterior que forma la cintilla iliotibial y el VL, con el objetivo de mejorar el juego intermuscular. También se realizó el rascado de la rótula en su borde externo e interno.
- Masaje funcional: La masoterapia se utilizó para reducir el dolor y mejorar la movilidad intramuscular.
- Inhibición de PGM por compresión isquémica: se aplicó una presión manual constante sobre el PGM hasta que el paciente sintiese un dolor de EVA=6-7 y se mantuvo hasta que disminuyese a EVA=3-4. Se repitió el proceso hasta notar cambios en el PGM.
- Vendaje neuromuscular para corrección mecánica de la rótula: se aplicó una vez por semana, con el objetivo de estabilizar la rótula y llevarla hacia medial para evitar su excesivo deslizamiento durante la realización de los ejercicios.
- Estiramientos recto anterior e isquiotibiales: se aplicaron estiramientos de facilitación neuromuscular propioceptiva (FNP) en recto anterior y musculatura isquiotibial.
Se siguió el procedimiento de “mantener-relajar-aumento del ROM”, mediante contracciones isométricas de 3-6 segundos y de intensidad baja (20% de la fuerza máxima), para “agotar” al músculo y permitir un mayor estiramiento progresivo. Se repitió hasta que no se pudo ganar más movimiento, posición en la que se realizó un estiramiento estático durante 30 segundos. Al final del estiramiento se pidió una contracción de los antagonistas.
También se enseñaron autoestiramientos para que el paciente pudiese realizarlos de forma independiente en el domicilio.
Tratamiento activo/ejercicio terapéutico: para el fortalecimiento de los grupos musculares de la cadera y rodilla, principalmente abductores, rotadores externos y extensores de rodilla, aunque también se incluyeron algunos ejercicios de estabilidad lumbo-pélvica. La mayoría de los ejercicios propioceptivos se realizaron con apoyo monopodal del miembro inferior izquierdo y se progresó de ejercicios estáticos a ejercicios más dinámicos.
Se realizaron ejercicios unilaterales y bilaterales, combinando cadena cinética abierta (CCA) y cadena cinética cerrada (CCC) y progresando de ejercicios analíticos a ejercicios más globales18.
La dosificación del entrenamiento activo fueron 3 series de 15 repeticiones por cada ejercicio1. El número de ejercicios por cada sesión variaron de 6 a 8, por lo que a medida que avanzó el tratamiento se suprimieron algunos ejercicios y se introdujeron otros nuevos.
El paciente completó las 18 sesiones de tratamiento, tras las que se realizó una reevaluación de las variables dependientes del estudio. La disminución progresiva del dolor y el aumento de la tolerancia al ejercicio fueron los factores que determinaron el aumento de la intensidad y la introducción de ejercicios de mayor dificultad a lo largo del tratamiento.
Dolor y capacidad funcional:
Intensidad (EVA): El dolor usual en la última semana se revaloró al final de cada semana de tratamiento. Se observó una disminución de 2 puntos del dolor usual tras las dos primeras semanas (EVA=3), lo cual permitió una mejor progresión del paciente en los ejercicios.
Se constató una disminución general de entre 2 y 4 puntos en la EVA en todos los apartados (Tabla 3), llegando incluso a la desaparición casi total del dolor en reposo y al correr. El dolor continuó siendo mayor al subir que al bajar escaleras, no obstante, la cuantificación del mismo disminuyó en ambas actividades. El gráfico de evolución del dolor y la tabla de evolución de la EVA se encuentran en los anexos.
Escala de Dolor Anterior de Rodilla (Kujala):
Tras el tratamiento, la puntuación en la Escala de Dolor Anterior de Rodilla fue de 87/100, lo que reflejó una mejoría de 10 puntos respecto a la evaluación inicial.
Test funcionales:
Test sentadilla monopodal:
El ROM libre de dolor del miembro inferior izquierdo aumentó, llegando a los 65º de flexión hasta la primera aparición de molestia/dolor (EVA=1).
Se observó un mejor control en la realización de la sentadilla monopodal con ambos miembros inferiores. Continuó observándose una ligera tendencia al valgo de rodilla en el miembro inferior izquierdo, aunque mucho menos marcada que en la evaluación inicial.
Juego articular traslatorio de la articulación patelofemoral:
No se observaron grandes cambios en los deslizamientos patelares, pero sí que destacó la ausencia de síntomas o sensaciones extrañas del paciente.
Revaloración muscular:
Fuerza (dinamometría):
Se produjo un aumento de la fuerza importante en los tres grupos musculares del miembro inferior izquierdo medidos en la evaluación inicial. La diferencia de fuerza entre la valoración inicial y final se encuentra en los anexos.
Test longitud muscular:
Se revaloraron los diferentes test de longitud, encontrando una mejor movilidad muscular en recto femoral e isquiotibiales. El test de Thomas continuó siendo positivo para el recto femoral. En el test de OMT para el recto femoral se observó una mejora de la movilidad al registrarse mayor movimiento hasta la 1ª sensación de tensión del paciente (115º) y del fisioterapeuta (125º).
La longitud también aumentó en los test AKE y PKE para los isquiotibiales:
- Test activo (AKE): el paciente se quedó en 30º de flexión en el miembro inferior izquierdo y en 32º en el derecho.
- Test pasivo (PKE): 25º de flexión en el miembro inferior izquierdo y 25º en el derecho.
Se realizó un tratamiento basado en la evidencia más reciente, es decir, centrado en el ejercicio activo. Se trató de fortalecer la musculatura de la cadera y rodilla, incidiendo en los grupos musculares más débiles (extensores de rodilla, abductores y rotadores externos de cadera). Los resultados obtenidos confirmaron lo observado en la literatura existente, ya que se constató un aumento de la fuerza que se relacionó con una evolución positiva en el dolor y en la capacidad funcional.
Varios estudios demostraron la eficacia del ejercicio en el tratamiento del SDFP1–3,11,13. Una revisión sistemática realizada por van der Heijden et al.3 encontró relación entre el ejercicio y la reducción del dolor usual y mejora de la capacidad funcional a corto y largo plazo.
Para la medición de las variables dolor y capacidad funcional se utilizaron la EVA y la Escala de Dolor Anterior de Rodilla respectivamente, las cuales son dos escalas validadas para la valoración del SDFP20. En ambas variables los resultados del trabajo reflejaron una mejora del paciente, ya que el dolor usual y peor dolor disminuyeron 4 centímetros en la EVA y la capacidad funcional aumentó 10 puntos.
Crossley et al.20 reflejó que, para considerarse una diferencia clínicamente significativa, el dolor usual y el peor dolor debían reflejar una disminución de al menos 2 centímetros en la EVA. En este estudio se produjo una disminución en el dolor usual y peor dolor superior a los 2 centímetros, por lo que se consideró una diferencia clínicamente relevante.
Respecto a la capacidad funcional del sujeto, el paciente alcanzó una mejora de 10 puntos en la Escala de Dolor Anterior de Rodilla. En la literatura revisada se encontró que la mínima diferencia de puntuación pre/post-tratamiento para considerarse clínicamente significativa debía ser de 10 puntos en la Escala de Dolor Anterior de Rodilla20, por lo que también se consideró una diferencia clínicamente relevante.
Se observó controversia en la literatura respecto a la musculatura a fortalecer en los pacientes con SDFP. En muchos estudios se ha defendido el entrenamiento único del cuádriceps como tratamiento efectivo de esta patología23,24, ya sea de forma general o incidiendo en la potenciación del VMO13. En diferentes estudios se demostró que el entrenamiento general del cuádriceps es igual de efectivo para la reducción del dolor que solo el del VMO5, y que es posible que no pueda producirse un fortalecimiento aislado del VMO1,2. Por este motivo, en el tratamiento de este paciente se trató de fortalecer el cuádriceps de forma general, lo cual se consiguió con un aumento de 10 kg de la fuerza isométrica en el miembro inferior izquierdo.
La evidencia más reciente indicó que, debido a la pérdida de función y fuerza en la musculatura proximal en los sujetos con SDFP, sería conveniente incluir en el tratamiento ejercicios dirigidos al fortalecimiento de la musculatura de la cadera1,25 e incluso ejercicios de core para trabajar la estabilidad y resistencia de esta musculatura26.
Diferentes revisiones sistemáticas encontraron una mejora estadísticamente significativa en el dolor a corto, medio y largo plazo1,3,25 y en la capacidad funcional a corto plazo1 en los sujetos en los que se combinó el trabajo de cuádriceps y de grupos musculares de la cadera, en comparación con el fortalecimiento del cuádriceps de forma aislada.
Los estudios sobre el SDFP han sido realizados mayoritariamente en mujeres, sin embargo, un estudio realizado por Bolgla et al.27 comparó la fuerza en hombres con y sin SDFP, localizando una debilidad en extensores de rodilla pero no en abductores de cadera y rotadores externos. Estos resultados no coinciden con los hallazgos de este estudio, ya que se objetivó una debilidad inicial en el miembro inferior izquierdo respecto al derecho tanto en extensores de rodilla como en abductores y rotadores externos de cadera. Tras el programa de ejercicios se constató un aumento de la fuerza isométrica en los tres grupos musculares, lo que pudo ser clave para la reducción del dolor y el aumento de la capacidad funcional.
Otro de los aspectos más debatidos en la literatura fue el tipo de ejercicios a realizar, es decir, la elección entre ejercicios en CCA o en CCC.
No se encontró evidencia suficiente para recomendar el uso único de un tipo de ejercicios en el tratamiento del SDFP. Las revisiones de Bolgla et al.13 y Lack et al.25 observaron una mejora significativa del dolor y la capacidad funcional a largo plazo al realizar un tratamiento con ejercicios tanto en CCA como en CCC. En la guía clínica realizada por Barton et al.18 se recomendó dar preferencia a ejercicios en CCC, ya que son más funcionales. Sin embargo, también se enfatizó la importancia de incluir ejercicios en CCA en las primeras fases para comenzar a fortalecer la musculatura debilitada.
En este trabajo, durante la primera fase de tratamiento se incluyeron más ejercicios en CCA, que posteriormente se fueron sustituyendo por ejercicios en CCC, más funcionales y con implicación de varios grupos musculares al mismo tiempo.
Se destacó en la literatura la importancia de la propiocepción para la estabilidad dinámica de la rodilla10. Callaghan et al.28 describió que la propiocepción podría estar alterada en algunos pacientes con SDFP, por lo que el entrenamiento propioceptivo junto con el vendaje funcional podría estar recomendado para el tratamiento del SDFP. No obstante, otros estudios reflejan que aunque el vendaje parece reducir el dolor de forma inmediata, no hay tanta evidencia en cuanto a los efectos a largo plazo 18,29. Con la intención de conseguir una mejora de la propiocepción, en este programa de ejercicios se incluyeron ejercicios propioceptivos y se aplicó un vendaje en la rodilla del paciente. Aunque la propiocepción no pudo ser medida de forma objetiva en este estudio, sí que se observó un mejor control y equilibrio en los diferentes ejercicios y en la realización de la sentadilla monopodal.
Se encontró variabilidad respecto a la duración y frecuencia del programa de ejercicios. La media de la duración del programa fue de 6 semanas11,26, aunque en los diferentes estudios revisados la duración del tratamiento varió entre 4 y 8 semanas2,11,24,26. Habitualmente el tratamiento se realizó 3 días por semana23,24,26, sin embargo, otros estudios reflejaron una frecuencia de tratamiento semanal de 2 día, 6 días o incluso todos los días2,26,30.
En cuanto a la dosificación del entrenamiento, se recomendó realizar entre 2-4 series de 10-15 repeticiones de cada ejercicio para conseguir un fortalecimiento muscular1,11. Siguiendo las recomendaciones de la literatura, el paciente realizó un tratamiento de 3 sesiones a la semana durante 6 semanas y en cada sesión 3 series de 15 repeticiones por ejercicio.
En primer lugar, una limitación del estudio es el diseño del mismo, ya que al tratarse de un caso único los resultados obtenidos no pueden extrapolarse a la población general. No obstante, sí que da información que puede ser útil para futuras investigaciones.
Otra limitación fue el tiempo de tratamiento ya que, aunque la duración del mismo fue de 6 semanas, podría ser interesante ampliar a 8 o 12 semanas y observar si las mejoras obtenidas se mantenían a largo plazo.
El escaso material con el que se contó para realizar el tratamiento es un factor a tener en cuenta. Para algunos ejercicios habría sido importante contar con material como diferentes superficies inestables, bicicleta estática o tapiz rodante, pesas o balones medicinales.
También pudieron haberse trabajado ejercicios más específicos de su actividad deportiva, por ejemplo acudiendo a la pista de tenis y reeducando los movimientos al restar un punto o trabajando ejercicios de arranque y frenada.
En cuanto a las fortalezas del estudio, el perfil del paciente (adulto joven masculino y deportista) puede ser interesante de cara a futuras investigaciones que puedan realizarse con una muestra más grande de pacientes, con el objetivo de investigar de qué forma afecta el SDFP en los hombres y poder establecer tratamientos más específicos en función de la edad, sexo o nivel de actividad.
Se produjo una disminución del dolor del paciente en todas sus formas (dolor usual, peor dolor, dolor en reposo, dolor en las actividades) que pudo observarse desde la primera semana. La disminución del dolor durante las 2 primeras semanas pudo ser clave para el progreso del paciente en el tratamiento.
El paciente refirió una mejora de su capacidad funcional, lo cual pudo objetivarse en la Escala de Dolor Anterior de Rodilla.
El paciente comprendió las explicaciones sobre su patología y tomó parte activa en el tratamiento.
Se produjo una mejora del ROM no doloroso en la sentadilla monopodal y una mejora del control y del equilibrio en la realización de este test.
Se constató un aumento considerable de la fuerza en extensores de rodilla, abductores de cadera y rotadores externos de cadera del miembro inferior izquierdo.
Se consiguió una mejora de la longitud muscular del recto femoral e isquiotibiales.
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PACIENTE
Yo, D/Dña ____________________________________, con DNI________, declaro haber sido informado/a acerca del procedimiento y objetivos del estudio y haber podido realizar preguntas sobre el mismo.
Comprendo que mi participación es voluntaria y que tengo derecho a retirarme del estudio en cualquier momento sin tener que dar explicaciones y sin que esto repercuta en la calidad del tratamiento recibido.
De esta forma, consiento la realización del tratamiento de fisioterapia correspondiente, la toma de fotografías y vídeos y el uso de los datos clínicos y personales para la realización del Trabajo de fin de Grado de Fisioterapia.
He recibido una copia firmada de este Consentimiento Informado.
En ________, a __ de ________ de 20__
Firma del paciente
FISIOTERAPEUTA
Yo, ____________________________________, con DNI _________, declaro haber facilitado al paciente toda la información necesaria para la comprensión del estudio y me comprometo a garantizar en todo momento la confidencialidad del paciente, ocultando tanto su rostro como sus datos filiales, de forma que nadie podrá identificar al paciente en este estudio.
En ________, a __ de ________ de 20__
Firma del fisioterapeuta
TABLAS Y FIGURAS VALORACIÓN INICIAL:
Datos del paciente:
| Edad | 21 |
|---|---|
| Sexo | Masculino |
| Altura | 1,86 |
| Peso | 82,6 |
| IMC | 23,88 (normopeso) |
| Lateralidad | Zurdo de mano y diestro de pie |
| Profesión | Estudiante |
| Actividades de ocio | Tenis, ciclismo |
| Antecedentes personales | Fractura de cúbito y radio derecho Diagnóstico de hiperlaxitud articular
Luxación recidivante bilateral de articulación gleno-humeral |
| Antecedentes familiares | Padre operado del menisco externo de rodilla izquierda |
| Alergias | Polen de las gramíneas, olivo |
| Medicación | Arthrobene® (hasta 2019)
Cetirizina (antihistamínico) |
Tabla 1: Perfil del paciente.
Dinamometría valoración inicial:
| Dinamometría | Izquierdo | Derecho |
|---|---|---|
| Extensores de rodilla | 37,6 | 48,4 |
| Abductores de cadera | 10,9 | 15,5 |
| Rotadores externos de cadera | 9,4 | 12,3 |
Tabla 2: Dinamometría valoración inicial (Kg).
ESCALAS DE VALORACIÓN DEL DOLOR:
Escala Visual Analógica (EVA).
Escala de Dolor Anterior de Rodilla (Escala de Kujala)
TABLAS Y FIGURAS VALORACIÓN FINAL:
Evolución del dolor usual en cada semana del tratamiento:
Figura 21: Evolución del dolor usual durante el tratamiento.
Comparación del dolor del paciente en la escala EVA:
| Tipo de dolor | Evaluación inicial | Evaluación final |
|---|---|---|
| Actual en reposo | 4 | 0,5 |
| Usual en la última semana | 5 | 1 |
| Peor dolor en la última semana | 8 | 4 |
| Subir escaleras | 6 | 3 |
| Bajar escaleras | 4 | 2 |
| Sedestación prolongada | 6 | 2 |
| Correr | 3 | 0,5 |
| Saltar | 3 | 2 |
| Realizar sentadillas | 3 | 1 |
Tabla 3: Dolor del paciente en la evaluación inicial y final (EVA).
Comparación dinamometría inicial y final del miembro inferior izquierdo:
| Dinamometría | Inicial | Final |
|---|---|---|
| Extensores de rodilla | 37,6 | 47,7 |
| Abductores de cadera | 10,9 | 14,6 |
| Rotadores externos de cadera | 9,4 | 12,5 |
Tabla 4: Comparación dinamometría inicial y final del miembro inferior izquierdo (Kg).


