Presentación de un caso clínico sobre úlcera por presión en el pie diabético

30 mayo 2024

AUTORES

  1. Nuria Aguado Fernández. Diplomada en enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  2. Miguel Baleriola Terrado. Graduado en Enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Laura Landa Culebras. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  4. Noelia Raso Beamonte. Graduada en Enfermería. Hospital de Barbastro. Huesca.
  5. Azahara Celma Gil. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova. Zaragoza.
  6. Raquel Barcelona Mayoral. Diplomada en enfermería. Hospital Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

Las úlceras del pie diabético, hace que se aumente el coste sanitario, ya que tienen que ser atendidos en consultas un gran número de veces, hay que derivar a especialistas, realizar pruebas y en algunas ocasiones terminan en amputaciones, con la repercusión que eso conlleva a todos los niveles.

Entre los factores de riesgo se encuentran: la neuropatía diabética, enfermedad vascular periférica, alteraciones biomecánicas, edad, tabaco, baja situación socioeconómica

En este artículo se presenta a una mujer de 70 años diabética con una úlcera en el pie derecho. Dicha úlcera sufre varias alteraciones, hasta finalmente llegar a la curación de la misma.

PALABRAS CLAVE

Pie diabético, úlcera, NANDA, NIC, NOC.

ABSTRACT

Diabetic foot ulcers increase health care costs, since they have to be treated in consultations a large number of times, specialists have to be referred, tests have to be performed and sometimes they end in amputations, with the repercussions that this entails at all levels.

Among the risk factors are: diabetic neuropathy, peripheral vascular disease, biomechanical alterations, age, smoking, low socioeconomic status, etc.

This article presents a 70-year-old diabetic woman with a right foot ulcer. The ulcer undergoes several alterations until it finally heals.

KEY WORDS

Diabetic foot, ulcer, NANDA, NIC, NOC.

INTRODUCCIÓN

El síndrome del pie diabético es una de las complicaciones más graves de la diabetes, este comprende infección, ulceración y destrucción de tejidos profundos, asociados con neuropatía diabética y enfermedad arterial periférica, daño articular, dermatológico y de tejidos blandos. La presencia de úlcera suele producir pérdida de la funcionalidad del miembro, amputación y deterioro (psíquico y económico), convirtiéndose en la discapacidad más frecuente del diabético1.

La definición de pie diabético según la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular es: una alteración clínica cuya base etiopatogénica es la neuropatía y está inducida por la hiperglucemia mantenida, en la cual, con o sin coexistencia de isquemia y previo desencadenamiento traumático, se produce la lesión o la ulceración del pie2.

Los pacientes con Diabetes Mellitus tienen un riesgo relativo entre 10-20 veces mayor de sufrir una amputación de miembro inferior que una persona sin diabetes. En un 85% de los casos, este mayor riesgo está motivado por la presencia de una úlcera o lesión previa, asociado a neuropatía con o sin enfermedad arterial periférica, conociéndose a esta situación como pie diabético3.

Destaca la mayor mortalidad tras la amputación a corto-medio plazo, comparable e incluso superior a la de muchos cánceres. Recientemente en nuestro país, se ha estimado una reducción de la supervivencia de un paciente que sufre una lesión, en un 40% a los 5 años3.

Los pacientes en riesgo, así como los pacientes que presentan ulceraciones, no sólo suponen la antesala de las amputaciones, sino también originan aumento de la morbimortalidad e importantes costes directos, asociados a mayor presencia de complicaciones crónicas, necesidad de curas, visitas médicas y hospitalizaciones y costes indirectos, asociados a pérdidas de productividad y muertes prematuras3.

Hay diferentes tipos de clasificación para el pie diabético, pero las más utilizadas son: la clasificación de la universidad de Texas y la clasificación de Wagner4.

La clasificación de Meggitt-Wagner, constituye la base para el plan de tratamiento. Según el grado en que se encuentre les darán información sobre la gravedad, profundidad, infección y gangrena. Consiste en la utilización de 6 categorías o grados Cada grado describe un tipo de lesión. Los tres primeros grados recogen como descriptor principal la profundidad, el cuarto recoge como descriptor adicional la infección y los dos últimos incluyen la enfermedad vascular. Además, en la clasificación se incluyen para cada uno de los grados una serie de características que ayudan al clínico en el estadiaje. Conforme las lesiones son de grado superior, aumenta la posibilidad de sufrir una amputación mayor y aumenta, asimismo, la mortalidad asociada4.

La clasificación de lesiones de pie diabético de la Universidad de Texas es un sistema de clasificación donde las lesiones son estudiadas en base a dos criterios principales: profundidad y existencia de infección/isquemia. De esta forma el eje longitudinal de la matriz se ocupa del parámetro profundidad, otorgándole cuatro grados (desde el grado 0 al grado 3) y el eje vertical se ocupa del parámetro infección/isquemia, clasificando este parámetro mediante la asignación de cuatro letras (A-no presencia de infección o isquemia, B-presencia de infección, C-presencia de isquemia, D-presencia de infección e isquemia)4.

Entre los factores de riesgo nos encontramos:

•La neuropatía diabética, que se define como la presencia de síntomas o signos de disfunción del sistema nervioso periférico en el paciente diabético. Es una de las complicaciones microvasculares más frecuentes en la población diabética, aumenta su prevalencia y gravedad conforme se incrementa el tiempo de evolución de la diabetes, la edad, la hiperglucemia y su duración. Constituye el factor de riesgo más importante asociado a la presencia de úlceras en los pies. Afecta a fibras nerviosas sensitivas, motoras y autonómicas del sistema nervioso periférico. En cuanto a la afectación de las fibras sensitivas, la pérdida o la disminución de la sensibilidad térmica, algesia, vibratoria y propioceptiva propicia la aparición de lesiones inducidas por una manipulación inadecuada de los pies, por el uso de calzado inapropiado y por hábitos higiénicos peligrosos. Por otro lado, las fibras motoras son las encargadas de mantener de forma correcta la posición de las articulaciones del pie, lo que permite una distribución adecuada de las presiones. Cuando estas se alteran, se puede producir una atrofia muscular que induce deformidad ósea y modifica la biomecánica de la marcha y la redistribución de las presiones. La formación de callos en los puntos anómalos de presión, junto con un adelgazamiento de la cabeza metatarsiana, incrementa la presión plantar y, por último, induce el desarrollo de la úlcera. La pérdida de las fibras autonómicas produce una alteración en la regulación del flujo sanguíneo y una disminución de la sudoración; como consecuencia, la piel está seca y aparecen fisuras5.

•La enfermedad vascular periférica, caracterizada por una afectación distal al territorio infrapoplíteo, en ocasiones bilateral. Constituye un factor de riesgo determinante en la evolución de las lesiones del pie hacia la amputación. Es una manifestación del proceso aterosclerótico en el sistema arterial de los miembros inferiores que da lugar a una disminución del riego sanguíneo y, en el peor de los casos, a isquemia5.

•Las alteraciones biomecánicas, caracterizadas por modificar los puntos de apoyo durante la marcha o en posición estática, lo que induce la aparición de callosidades y/o úlceras por presión5.

•Otros factores de riesgo incluyen la edad (>40 años), el tiempo de evolución (>10 años), el hábito tabáquico, la falta de autosuficiencia visual y motriz, la baja situación socioeconómica y el hecho de vivir solo5.

Las medidas generales del tratamiento del pie diabético, incluyen6:

  • Un adecuado control de la diabetes.
  • El estudio y tratamiento del flujo arterial.
  • El desbridamiento y curetaje adecuado de la lesión.
  • Descarga adecuada de la zona.
  • Descartar y tratar la infección.
  • Por su importancia, detallaremos estas medidas sobre la infección. Pueden estar ausentes los signos de afectación sistémica: fiebre, escalofríos, leucocitosis, etc., pero cuando están presentes indican una infección de mayor severidad.
  • El diagnóstico de infección se basa en los signos locales de infección: Celulitis, linfangitis, crepitación, afectación ósea, exudado purulento, fetidez, profundidad, fístulas, gangrena…
  • La presencia de dolor o disconfort en una úlcera neuropática previamente indolora es muy sugestiva del establecimiento de una infección.
  • La visualización del hueso o su palpación con sonda a través de la úlcera es altamente sugestiva de osteomielitis6.

 

Se recomienda realizar un examen completo del pie, anualmente, a todos los diabéticos e identificar los factores de riesgo de úlcera o amputación. Inspección visual del pie en cada visita de rutina. Debe evaluarse la sensibilidad con el monofilamento de semmes-weinstein, comprobar la integridad de la piel, presencia de eritema, calor, callos y deformidades óseas. Hay que referir a los pacientes de riesgo al especialista, comprobar pulsos, historia de claudicación e índices tobillo/brazo. Por último dar consejos sobre el cuidado del pie2.

El Consenso Internacional del Pie Diabético del IWGDF establece seis intervenciones básicas referentes a los cuidados del pie diabético3:

1. Identificación de paciente en riesgo para ulcerarse: riesgo 0 o muy bajo, riesgo 1 o bajo, riesgo 2 o moderado y riesgo 3 o alto.

2. Inspección y exploración de forma periódica del pie de riesgo (riesgo 1 o superior).

3. Educación del paciente, familia-cuidador y formación continuada de los profesionales sanitarios. La educación terapéutica ha de ser sencilla y continuada, individual y/o grupal, estructurada y culturalmente adecuada.

4. Asegurar el uso siempre de calzado apropiado. En los casos precisos, incluyendo plantillas y órtesis para evitar puntos de presión anómala en el pie.

5. Tratamiento de cualquier factor de riesgo modificable o signo de preulceración, que incluye: retirar el exceso de callosidad, proteger las ampollas o drenarlas si es necesario, tratar apropiadamente las uñas encarnadas o el engrosamiento ungueal y prescribir antifúngicos para las infecciones causadas por hongos. Este tratamiento debe ser realizado por un profesional sanitario debidamente entrenado. En aquellos pacientes con úlceras recurrentes a consecuencia de las deformidades en el pie valorar intervención quirúrgica para corregir estas deformidades.

6. Organización de estos cuidados mediante equipos multidisciplinarios o en unidades de cuidados del pie diabético3.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente de 70 años independiente para las actividades de la vida diaria, que la única ayuda que necesita es la utilización de un bastón para la deambulación.

Es diabética tipo I insulinodependiente, hipertensa y presenta obesidad

Acude a consulta por una úlcera por presión en pie derecho. Presenta una úlcera circular de 0.5cm aproximadamente en el primer dedo del pie derecho, con zona perilesional muy macerada. Se la trata con bisturí y se cura con apósito de alginato + pomada de zinc. No presenta signos de infección ni exudados. Las dos días cuando acude para la siguiente cura, la piel perilesional, está menos macerada, pero el lecho de la úlcera ha empeorado. Se desbrida con bisturí y se cura con prontosam, aquacel plata+corpitol+apósito. Según se van realizando las curas parece que hay una mejoría y se le trata de la misma manera pero se le aplica una descarga con mepilex. La herida no termina de cerrar y finalmente empeora, el lecho está cavitado y con exudado de aspecto purulento. Se limpia con clorhexidina jabonosa+ secado, se aplica pomada de zinc+celecrem+lidergrip, con descarga en juanete de la pierna derecha, se desbridan los bordes macerado de la úlcera y se aplica prontosam+epiona+apósito.

Al cabo de un mes se le ha cerrado en falso y presenta un exudado purulento, se toma muestra para microbiología, se cura, se pone descarga y se realiza vendaje

Se le realiza una radiografía con el resultado de osteopenia difusa. Subluxaciones de articulaciones interfalángicas proximales de segundo, tercer y cuarto dedo. Subluxación de articulación metatarso falángica del quinto dedo e importantes signos degenerativos a nivel de articulación escafoastragalina y calcaneocuboidea

Los resultados del exudado: hongo saprófito (fusarium oxysporum)y candida parapsilosis. Por lo que se cura con clotrimazol crema cada 12 horas

PLAN DE CUIDADOS:

El PAE es un proceso de atención de enfermería, que proporciona unos cuidados de enfermería y consta de 5 fases: valoración, diagnóstico, planificación, intervención y evaluación.

VALORACIÓN POR PATRONES FUNCIONALES DE MARJORY GORDON

Se realiza una valoración inicial de la paciente según los 11 patrones funcionales de Marjory Gordon, proporcionando un método de detección de las posibles alteraciones que presenta la paciente.

PFS 1. Percepción- Manejo de la salud.

La paciente es autónoma y presenta buena higiene corporal. Presenta una úlcera en el pie derecho y es diabética. Está correctamente vacunada. No refiere alergias medicamentosas ni a alimentos conocidos. Lleva un control adecuado de su diabetes.

PFS 2. Nutricional-Metabólico.

La paciente presenta un IMC de 30, por lo que se encuentra dentro del rango de obesidad. Buena hidratación de mucosas. No tiene problemas de deglución. No es portadora de prótesis dental.

PFS 3. Eliminación.

La paciente presenta unos hábitos intestinales normales y autonomía para realizarlos.

PFS 4. Actividad y ejercicio.

La deambulación la realiza con un bastón, pero no presenta dificultad. Aunque no tiene problemas en la deambulación, no camina todos los días.

PFS 5. Sueño y descanso.

Sin incidencias en este patrón.

PFS 6. Cognitivo-Perceptivo.

La paciente está alerta, orientada y no tiene pérdidas de memoria.

PFS 7. Autopercepción- Autoconcepto.

Sin incidencias en este patrón.

PFS 8. Rol-Relaciones.

La paciente mantiene una buena relación con sus familiares y amigos. Tiene dos hijos a los que ve con asiduidad y está casada.

PFS 9. Sexualidad y Reproducción.

Tiene dos hijos. Este patrón no se ve afectado.

PFS 10. Afrontamiento- Adaptación-Tolerancia al estrés.

La paciente acude a las citas médicas y de enfermería adecuadamente y presta atención e interés a las recomendaciones dadas. No se encuentra alterado.

PFS 11. Valores y Creencias.

Es creyente e intenta acudir a misa los domingos. Sin alteraciones.

DIAGNÓSTICOS, PLANIFICACIÓN E INTERVENCIÓN

Tras la valoración inicial de la paciente, se identifican varios patrones alterados, para los cuales se seleccionan los diagnósticos más adecuados utilizando la taxonomía NANDA.

(00046) Deterioro de la integridad cutánea R/C deterioro de la circulación y sensibilidad y prominencias óseas m/p destrucción de las capas de la piel.

NOC: (1103) Curación de la herida: por segunda intención.

La escala de valoración de los indicadores va de 1 (extenso) a 5 (ninguno).

Indicadores:

110307 Eritema cutáneo circundante. Valoración en la escala 3 (moderado).

110311 Piel macerada. Valoración en la escala 2 (sustancial).

110312 Necrosis. Valoración en la escala 4 (ligera).

Objetivo: Proporcionar al paciente los cuidados necesarios para conseguir un valor en la escala de 5 (ninguna).

NIC: 3660 Cuidados de las heridas.

Actividades:

  •   Despegar los apósitos y limpiar los restos de las heridas.
  •   Anotar las características de la herida.
  •   Anotar las características de cualquier drenaje producido.
  •   Limpiar con jabón antibacteriano, si procede.
  •   Administrar cuidados de la úlcera dérmica, si es necesario.
  •   Aplicar un ungüento adecuado a la piel / lesión si procede.
  •   Vendar de forma adecuada.
  •   Inspeccionar la herida cada vez que se realiza el cambio de vendaje.
  •   Comparar y registrar regularmente cualquier cambio producido en la herida.
  •   Colocar de manera que se evite presionar la herida, si procede.
  •   Enseñar al paciente o miembro de la familia realizar la cura de la herida.

 

NIC: 1660 Cuidados de los pies:

Actividades:

  • Inspeccionar si hay irritación, grietas, lesiones, callosidades, deformidades o edemas en los pies.
  • Inspeccionar los zapatos del paciente para ver si calzan correctamente.
  • Poner los pies en remojo, si es necesario.
  • Secar cuidadosamente los espacios interdigitales.
  • Aplicar loción.
  • Limpiar las uñas.
  • Aplicar polvos absorbentes, si está indicado.
  • Comentar con el paciente la rutina habitual de cuidado de los pies.
  • Instruir al paciente / familia en la importancia del cuidado de los pies.
  • Ofrecer una inducción positiva respecto de las actividades de cuidados de los pies por sí mismo.
  • Observar el paso del paciente y la distribución de peso sobre los pies.
  • Controlar la limpieza y estado general de los zapatos y calcetines.
  • Enseñar al paciente a que inspecciones el interior de los zapatos por si hay zonas ásperas.
  • Comprobar el nivel de hidratación de los pies.
  • Observar si hay insuficiencia arterial en la parte inferior de las piernas.
  • Observar si hay edema en piernas y pies.
  • Enseñar al paciente a vigilar la temperatura de los pies con el dorso de la mano.
  • Instruir al paciente acerca de la importancia de la inspección, especialmente cuando disminuye la sensibilidad.
  • Cortar las uñas de los pies de grosor normal cuando estén blandas, con un cortauñas y utilizando la curva del dedo como guía.
  • Remitir al podólogo para el corte de las uñas gruesas, si procede.

 

NIC: 5603 Enseñanza: cuidados de los pies.

Actividades:

  • Determinar el nivel actual de conocimiento y las habilidades relativas al cuidado de los pies.
  • Determinar las prácticas actuales de cuidados de los pies.
  • Proporcionar información relacionada con el nivel de riesgo de lesión.
  • Recomendar que sea un podólogo quien arregle las uñas de los pies y los callos, según corresponda.
  • Dar información escrita de las pautas del cuidado de los pies.
  • Ayudar a desarrollar un plan para la valoración y el cuidado diario de los pies en casa.
  • Determinar la capacidad para llevar a cabo los cuidados de los pies (es decir, agudeza visual, movilidad física y criterio).
  • Si existe una alteración visual o problemas de movilidad, recomendar la ayuda de algún allegado para el cuidado de los pies.
  • Recomendar que se explore diariamente toda la superficie de los pies y entre los dedos buscando la presencia de enrojecimiento, tumefacción, calor, sequedad, maceración, sensibilidad dolorosa y zonas abiertas.
  • Enseñar a utilizar un espejo o la ayuda de otra persona para realizar la exploración de los pies, si es necesario.
  • Recomendar el lavado diario de los pies con agua caliente y un jabón suave.
  • Recomendar que se sequen completamente los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos.
  • Enseñar a hidratar diariamente la piel poniendo los pies en remojo o realizando un baño con agua a temperatura ambiente, aplicando posteriormente una crema hidratante.
  • Informar sobre la relación entre neuropatía, lesión y enfermedad vascular y el riesgo de ulceración y de amputación de las extremidades inferiores en personas con diabetes.
  • Aconsejar cuándo es adecuada la visita a un profesional sanitario (p. ej., la presencia de lesión infectada o que no se cura).
  • Aconsejar medidas de autocuidado adecuadas ante problemas menores de los pies.
  • Advertir las posibles causas de lesión en los pies (p. ej., calor, frío, corte de callos, productos químicos, uso de antisépticos y astringentes fuertes, cinta adhesiva y andar descalzo o usar calzado abierto o sandalias).
  • Enseñar la técnica adecuada para arreglarse las uñas de los pies (es decir, cortar las uñas relativamente rectas, seguir el contorno del dedo y limar los bordes afilados con lima de uñas).
  • Instruir en el cuidado de callos blandos, incluyendo frotar suavemente con una toalla o piedra pómez después del baño.
  • Recomendar los cuidados del podólogo en caso de engrosamiento ungueal por hongos, uñas encarnadas y callos, si está indicado.
  • Describir los zapatos adecuados (es decir, tacón bajo con una forma adecuada al pie y profundidad de la zona de los dedos; suelas realizadas con material que amortigüe los golpes; anchura ajustable con correas o cordones; parte superior realizada con materiales transpirables, suaves y flexibles; plantillas para trastornos de la marcha y de la longitud de la pierna, y posibilidad de modificaciones en caso necesario).
  • Describir los calcetines adecuados (es decir, de material absorbente y que no aprieten).
  • Recomendar las directrices que deben seguirse al comprar unos zapatos nuevos, incluyendo que tengan la medida y forma adecuada de los pies en el momento de comprarlos.
  • Durante las 2 primeras semanas, recomendar llevar zapatos nuevos sólo durante unas pocas horas seguidas.
  • Indicar que se mire a diario si dentro de los zapatos hay objetos extraños, puntas de los clavos, partes del forro rotas o zonas con arrugas.
  • Indicar que se realice un cambio de zapatos dos veces al día (p. ej., a las 12:00 y a las 17:00 h) para evitar presión local repetitiva.
  • Explicar la necesidad de utilizar calzado ortopédico u ortótico, según corresponda.
  • Prevenir acerca de las ropas o las que provocan presión sobre los nervios y los vasos sanguíneos, como bandas elásticas de los calcetines y cruzar las piernas.
  • Incluir a la familia y los allegados en la enseñanza, según corresponda.

 

(00044) Deterioro de la integridad tisular r/c alteración de la circulación m/p lesión tisular o destrucción tisular.

NOC: (1101) Integridad tisular: piel y membranas mucosas.
La escala de valoración de los indicadores va de 1 (gravemente comprometido) a 5 (no comprometido).

Indicadores:

110102 Sensibilidad. Valor en la escala 3 (moderadamente comprometido).

11011 Perfusión tisular. Valor en la escala 3 (moderadamente comprometido).

110115 Lesiones cutáneas. Valor en la escala 2 (sustancialmente comprometido).

Objeto: conseguir que el paciente pueda inspeccionar y apreciar las deficiencias para poner solución a las mismas, hasta conseguir un valor de 5 (no comprometido).

NIC: 3590 Vigilancia de la piel.

Actividades:

  •  Observar su color, calor, pulso, textura y si hay inflamación, edema y ulceraciones en las extremidades.
  •  Observar si hay enrojecimiento, calor extremo o drenaje en la piel y membranas mucosas.
  •  Observar si hay enrojecimiento y pérdida de la integridad de la piel.
  •  Observar si hay fuentes de presión y fricción.
  •  Observar si hay zona de decoloración y magulladuras en la piel y las membranas mucosas.
  •  Observar si hay erupciones y abrasiones en la piel.
  •  Observar si la ropa queda ajustada.
  •  Tomar nota de los cambios en la piel y las membranas mucosas.
  •  Instruir al miembro de la familia cuidador acerca de los signos de pérdida de integridad de la piel, si procede.

 

NIC: 6550 Protección contra las infecciones.

Actividades:

  • Observar los signos y síntomas de infección sistémica y localizada.
  • Proporcionar los cuidados adecuados a la piel en las zonas edematosas.
  • Inspeccionar la existencia de eritema, calor extremo, o exudados en la piel y las mucosas.
  • Obtener muestras para cultivo, si es necesario.
  • Fomentar una ingesta nutricional suficiente.
  • Fomentar la ingesta adecuada de líquidos.
  • Fomentar el descanso.
  • Fomentar un aumento de la movilidad y la realización de ejercicio, según corresponda.
  • Instruir al paciente y a la familia acerca de los signos y síntomas de infección y cuándo debe informar de ellos al profesional sanitario.

 

00168 – Estilo de vida sedentario r/c conocimientos deficientes sobre los beneficios del ejercicio físico para la salud, falta de motivación, falta de recursos y/o entre otros factores.

NOC: (2004) Forma física.

La escala de los indicadores va de 1(Gravemente comprometido) a 5 (No comprometido).

Indicadores:

200405 Ejercicio físico habitual. Valor en la escala: 3 (moderadamente comprometido).

200404 Participación en actividades físicas. Valor en la escala: 3 (moderadamente comprometido).

200409 Índice de masa corporal. Valor en la escala: 3 (moderadamente comprometido).

Objetivo: conseguir disminuir el sedentarismo mediante actividades que le resulten agradables y una alimentación adecuada al aporte de energía que gasta, hasta conseguir un valor en la escala de 4 (levemente comprometido).

NIC: 5612 – Enseñanza: actividad/ejercicio prescrito.

Actividades:

  • Informar al paciente acerca de las actividades apropiadas en función del estado físico.
  • Enseñar al paciente a realizar la actividad/ejercicio prescrito.

 

NIC: 0200 – Fomento del ejercicio.

Actividades:

  • Valorar las ideas del individuo sobre el ejercicio físico en la salud.
  • Explorar las barreras para el ejercicio.
  • Informar al individuo acerca de los beneficios para la salud y los efectos psicológicos del ejercicio.

 

NIC: 1260 – Manejo del peso.

Actividades:

  • Comentar con el paciente las condiciones clínicas que pueden afectar al peso.
  • Determinar el peso corporal ideal del individuo.
  • Determinar el porcentaje de grasa corporal ideal del individuo.
  • Comentar con el paciente los hábitos, costumbres y factores culturales que ejercen su influencia sobre el peso.
  • Explicar al paciente/cuidador los riesgos asociados con el hecho de estar por encima o por debajo del peso saludable.
  • Determinar la motivación del individuo para cambiar los hábitos en la alimentación.
  • Animar al individuo a registrar el peso semanalmente, según corresponda.
  • Proponer al paciente/cuidador metas realistas en cuanto a ingesta de alimentos y ejercicios y colocarlas en un sitio visible para que pueda revisarlas a diario.
  • Ayudar en el desarrollo de planes de comidas bien equilibradas coherentes con el nivel de gasto energético.

 

EVALUACIÓN

Las actividades previamente mostradas se llevaron a cabo por parte del personal de enfermería.

A continuación, en la tabla 1 de anexos se presenta una tabla comparando la evaluación de antes y después de aplicar el plan de cuidados, transcurrido un tiempo de seguimiento de la paciente llevando a cabo las actividades planteadas.

Al volver a valorar las escalas de los indicadores, se comprueba que se han conseguido los objetivos que se han planteado en el plan de cuidados. Se espera que después de las recomendaciones dadas, se minimice el riesgo de úlceras.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Triana-Ricci R, Martínez-de-Jesús F, Aragón-Carreño MP, Saurral R, Tamayo-Acosta CA, García-Puerta M, et al. Recomendaciones de manejo del paciente con pie diabético. Curso de instrucción. Rev Colomb Ortop Traumatol [Internet]. 2021; 35(4):303–29. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.rccot.2021.12.001
  2. de Angiología y Cirugía Vascular D del S. Alba María Álvarez González [Internet]. Fesemi.org. [citado el 28 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.fesemi.org/sites/default/files/documentos/ponencias/xxxi-congreso-semi/Dra.%20Alba%20M.pdf
  3. Aragón.es. [citado el 28 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.aragon.es/documents/20127/47430881/Abordaje_del__pie_diabetico-PDF_Accesible.pdf/ae94c10b-5075-3fee-c1b5-50208cccf0ca?t=1652963608319
  4. González de la Torre H, Mosquera Fernández A, Quintana Lorenzo M a. L, Perdomo Pérez E, Quintana Montesdeoca M a. del P. Clasificaciones de lesiones en pie diabético: Un problema no resuelto. Gerókomos [Internet]. 2012 [citado el 28 de febrero de 2024];23(2):75–87. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2012000200006
  5. Gómez Hoyos E, Levy AE, Díaz Pérez A, Cuesta Hernández M, Montañez Zorrilla C, Calle Pascual AL. Pie diabético. Fondo Sem Es Reumatol [Internet]. 2012; 13(4):119–29. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/j.semreu.2012.06.003
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  7. Luis, J., Suárez, Á., Castillo, FD, Delia, A., Fidalgo, F., Muñoz Meléndez, M., Fernández, D., Montserrat, F., & Meléndez, M. (s/f). Manual de Valoración de Patrones Funcionales. www.uv.mx. Recuperado el 13 de noviembre de 2023, de https://www.uv.mx/personal/gralopez/files/2016/02/MANUAL-VALORACION-NOV-2010.pdf

 

ANEXOS

Tabla 1: Evaluación de antes y después de aplicar el plan de cuidados, transcurrido un tiempo de seguimiento de la paciente.

NOC ANTES DESPUÉS
NOC: (1103) Curación de la herida: por segunda intención.

-110307 Eritema cutáneo circundante.

– 0311 Piel macerada.

-110312 Necrosis.

– Valoración en la escala 3 (moderado).

– Valoración en la escala 2 (sustancial).

-Valoración en la escala 4 (ligera).

-Valoración en la escala 5 (ninguna).

– Valoración en la escala 5 (ninguna).

-Valoración en la escala 5 (ninguna).

NOC: (1101) Integridad tisular: piel y membranas mucosas.

-110102 Sensibilidad.

-11011 Perfusión tisular.

-110115 Lesiones cutáneas.

-Valor en la escala 3 (moderadamente comprometido).

– Valor en la escala 3 (moderadamente comprometido).

– Valor en la escala 2 (sustancialmente comprometido).

-Valoración en la escala 5 (no comprometido).

-Valor en la escala 5 (no comprometido).

-Valor en la escala 5 (no comprometido).

NOC: (2004) Forma física

-200405 Ejercicio físico habitual.

-200404 Participación en actividades físicas.

-200409 Índice de masa corporal.

– Valor en la escala 3 (moderado).

– Valor en la escala 3 (moderado).

– Valor en la escala 3 (moderado).

-Valor en la escala 4(levemente comprometido).

-Valor en la escala 4(levemente comprometido).

-Valor en la escala 4(levemente comprometido).

 

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