Prevención del delirium en pacientes hospitalizados

18 julio 2026

 

AUTORES

  1. Sonia Palomo Agis. Servicio Aragonés de Salud, España.
  2. Aurora María Lecina Salinas. Servicio Aragonés de Salud, España.
  3. Blanca Vizcaíno Bricio. Servicio Aragonés de Salud, España.
  4. Esther Ayllón Mariscal. Servicio Aragonés de Salud, España.
  5. María del Carmen Quintero Ara. Servicio Aragonés de Salud, España.

 

RESUMEN

El delirium es un problema grave que afecta a muchos pacientes en los hospitales, especialmente a los mayores y a aquellos que están en unidades de cuidados intensivos. Esto puede causar más enfermedades, estancias más largas en el hospital y problemas de memoria a largo plazo1. Lo que sabemos hasta ahora es que las medidas que no involucran medicamentos son las mejores para prevenir esto, y las enfermeras juegan un papel crucial en su aplicación2.

Este artículo se centra en el papel de la enfermera para prevenir el delirium en pacientes hospitalizados, explicando las principales acciones que las enfermeras pueden tomar basadas en la evidencia. Los estudios muestran que cuando las enfermeras lideran programas que abordan problemas como la falta de sueño, la inactividad, los problemas de visión o audición, y la confusión, se reduce significativamente la aparición de delirium3,6. Programas como el Hospital Elder Life Program son ejemplos de cómo se puede hacer esto5.

La enfermera que coordina los cuidados es fundamental en la prevención del delirium. Esto se logra mediante la aplicación de planes de cuidados estandarizados, la capacitación del personal, la educación de pacientes y familiares, y la mejora del entorno hospitalario1,4. Se concluye que prevenir el delirium debe ser una prioridad para las enfermeras, lo que requiere protocolos claros, capacitación especializada y un enfoque que involucre a todos los profesionales de la salud, reconociendo el liderazgo de las enfermeras en esta área.

PALABRAS CLAVE

Delirio, prevención, enfermería, pacientes hospitalizados, anciano.

ABSTRACT

Delirium is a serious condition that affects many hospitalized patients, particularly older adults and those admitted to intensive care units. It is associated with increased morbidity, longer hospital stays, and long-term cognitive impairment1. Current evidence indicates that non-pharmacological interventions are the most effective strategies for preventing delirium, and nurses play a crucial role in their implementation2.

This article focuses on the role of nurses in preventing delirium among hospitalized patients, highlighting the main evidence-based interventions that can be carried out in clinical practice. Studies have shown that nurse-led programs addressing factors such as sleep deprivation, immobility, sensory impairments, and disorientation can significantly reduce the incidence of delirium3,6. Initiatives such as the Hospital Elder Life Program (HELP) provide successful examples of these preventive strategies5.

The nurse coordinating patient care plays a fundamental role in delirium prevention. This is achieved through the implementation of standardized care plans, staff training, patient and family education, and improvements to the hospital environment1,4. In conclusion, delirium prevention should be considered a priority in nursing practice. Achieving this goal requires clear protocols, specialized training, and a multidisciplinary approach that involves all healthcare professionals while recognizing the leadership role of nurses in this area.

KEY WORDS

Delirium, prevention, nursing, hospitalized patients, aged.

DESARROLLO DEL TEMA

El delirium es un problema grave que afecta a muchos pacientes en el hospital. También se conoce como síndrome confusional agudo1. Se caracteriza por un inicio rápido y un curso fluctuante, lo que significa que los síntomas pueden cambiar mucho en poco tiempo. Esto puede causar problemas con la atención y la conciencia.

El delirium es muy común en pacientes hospitalizados, especialmente en personas mayores y en aquellos que están en unidades de cuidados intensivos1,2. Alrededor del 23% de los pacientes hospitalizados sufren de delirium, y este porcentaje puede llegar al 31% en unidades de cuidados intensivos y al 80% en pacientes ancianos críticamente enfermos1.

El delirium tiene un gran impacto en la salud de los pacientes. Puede aumentar la mortalidad, hacer que las estancias en el hospital sean más largas, y causar la pérdida de independencia funcional. También puede aumentar el riesgo de institucionalización y deterioro cognitivo persistente, lo que incluye un mayor riesgo de demencia en el futuro1. Los pacientes ancianos son especialmente vulnerables debido a la disminución de la reserva cognitiva que ocurre con el envejecimiento1,5.

Hay factores de riesgo que pueden aumentar la posibilidad de desarrollar delirium. Algunos de estos factores no se pueden cambiar, como la edad avanzada o el deterioro cognitivo previo. Sin embargo, otros factores sí se pueden cambiar, como la privación del sueño, la inmovilidad, los déficits sensoriales no corregidos, la deshidratación, los trastornos electrolíticos, el uso de determinados fármacos y la desorientación ambiental1. La posibilidad de actuar sobre estos factores modificables hace que la prevención sea una estrategia clave, y la enfermera juega un papel muy importante en esto.

Las guías de práctica clínica y la evidencia científica actual recomiendan que se utilicen intervenciones no farmacológicas para prevenir el delirium. Esto significa que, en lugar de usar fármacos, se utilizan otros métodos para prevenir el delirium2. La enfermera es la persona ideal para implementar estas intervenciones, ya que está con el paciente todo el tiempo, puede hacer una valoración integral y lidera los cuidados cotidianos3,9. Este artículo analiza el rol de la enfermera en la prevención del delirium en pacientes hospitalizados, y describe las principales intervenciones basadas en la evidencia y su impacto en los resultados clínicos.

EL DELIRIUM: CONCEPTO, EPIDEMIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:

Definición y características clínicas:

El delirium es un problema de salud que afecta el cerebro. Se caracteriza por cambios en la conciencia y la atención, y aparece en poco tiempo, como horas o días. Esto puede variar mucho a lo largo del día y afecta cómo pensamos1. Hay tres tipos de delirium: uno que hace que la persona esté muy activa y alerta, otro que la hace muy somnolienta y apática, y uno que es una mezcla de ambos. El tipo somnoliento es más común en personas mayores y a menudo no se detecta8.9.

Epidemiología:

El delirium es un problema muy común en los hospitales. Un estudio reciente encontró que alrededor del 23% de los pacientes hospitalizados lo padecen1. En las unidades de cuidados intensivos, esto aumenta al 31%, y en pacientes mayores que están en estas unidades, puede llegar al 80%1. En pacientes mayores de 65 años que están en la planta de medicina interna del hospital, puede superar el 30%3,5.

Factores de riesgo:

Los factores de riesgo para el delirium se dividen en dos grupos1:

  • Factores que no se pueden cambiar: la edad avanzada, problemas cognitivos preexistentes como la demencia, la depresión, la dependencia funcional, y haber tenido delirium antes1,3.
  • Factores que se pueden cambiar: cosas que los enfermeros pueden influir directamente, como la falta de sueño, estar inmóvil durante mucho tiempo, problemas visuales o auditivos que no se han corregido, la deshidratación, problemas metabólicos, infecciones, el uso de ciertos medicamentos, el dolor, la sujeción mecánica, estar en un lugar desconocido, y no saber bien dónde se está o qué hora es1,4.

 

ROL DE LA ENFERMERA EN LA PREVENCIÓN DEL DELIRIUM:

La enfermera como líder en la prevención del delirium:

La enfermera juega un papel fundamental en la prevención del delirium. Su presencia constante junto al paciente le permite hacer una valoración integral y liderar los cuidados diarios. Esto la convierte en la profesional clave para detectar tempranamente el delirium e implementar medidas preventivas1,3,9. Un estudio reciente destacó que las enfermeras están en una posición única para reducir los factores de riesgo de delirium mediante una coordinación efectiva entre estrategias no farmacológicas y farmacológicas9.

Detección temprana y valoración:

Detectar el delirium a tiempo es crucial para intervenir oportunamente. Las enfermeras deben evaluar sistemáticamente el estado mental de los pacientes, especialmente aquellos con factores de riesgo. Utilizar herramientas validadas como la escala Confusion Assessment Method (CAM) o la escala 4AT, recomendada por el National Institute for Health and Care Excellence (NICE), permite identificar el delirium de manera estandarizada2,10. Sin embargo, integrar estas herramientas en la práctica diaria sigue siendo un desafío10.

La valoración también debe incluir la identificación de factores de riesgo que se pueden modificar, como el dolor, el estreñimiento, la falta de oxígeno, los desequilibrios de líquidos y electrolitos, y las infecciones. Las enfermeras pueden abordar estos factores o informar al equipo médico de manera proactiva10.

Formación del personal y educación para pacientes y familiares:

La formación del personal de enfermería en la prevención y manejo del delirium es esencial3,7,10. Los programas de formación deben cubrir los factores de riesgo, el uso de herramientas de detección y la implementación de intervenciones no farmacológicas. La educación del personal es un elemento clave en las guías e intervenciones exitosas6.

Educar a pacientes y familiares también es vital. Informar a los familiares sobre el delirium y cómo pueden ayudar a prevenirlo mediante la orientación, la presencia y la aportación de objetos familiares mejora los resultados5,6.

INTERVENCIONES ENFERMERAS PARA LA PREVENCIÓN DEL DELIRIUM:

Intervenciones multicomponente: el enfoque basado en la evidencia:

Actualmente, los datos muestran que las intervenciones que incluyen varios componentes, y que abordan varios factores de riesgo al mismo tiempo, son la estrategia más efectiva para prevenir el delirium3,6. Las intervenciones que se basan en un solo componente, como la movilización temprana o la terapia ocupacional, han demostrado ser efectivas en algunos aspectos, pero los paquetes de cuidados integrados ofrecen los mejores resultados1,8.

La enfermería liderada por paquetes de cuidados: Un estudio reciente comparó 12 intervenciones diferentes en pacientes ancianos de la unidad de cuidados intensivos y encontró que la atención liderada por enfermeras fue la intervención más efectiva para reducir la incidencia de delirium, la duración del delirium y la duración de la ventilación mecánica1.

El programa Hospital Elder Life: El programa Hospital Elder Life, desarrollado en la Universidad de Yale, es un modelo a seguir en la prevención del delirium en adultos mayores hospitalizados. Este programa utiliza voluntarios y personal entrenado para implementar intervenciones específicas: orientación diaria, ejercicios de movilidad, estimulación cognitiva, programas de sueño, adaptación sensorial y apoyo nutricional5.

Proteger y promover el sueño:

La falta de sueño es un factor de riesgo importante para el delirium en el hospital. Para proteger el sueño, se pueden implementar medidas como reducir el ruido y la luz nocturna, agrupar los cuidados para minimizar las interrupciones, usar tapones para los oídos y antifaces, limitar la cafeína y promover un ciclo sueño-vigilia normal mediante la exposición a la luz natural durante el día4,5,8.

Un proyecto de mejora de calidad implementó un protocolo de protección del sueño en una unidad de cuidados intensivos con pacientes mayores de 65 años, lo que llevó a una reducción significativa de la incidencia de delirium, una mejora en la calidad del sueño y un aumento de la confianza de las enfermeras4.

Movilización y ejercicio físico:

Permanecer inmóvil durante mucho tiempo contribuye al desarrollo del delirium. Las intervenciones de movilización temprana, como los ejercicios activos y pasivos de rango de movimiento, la deambulación precoz y la fisioterapia, han demostrado reducir la duración del delirium y mejorar la recuperación funcional1,8. La evidencia sugiere que el ejercicio físico regular reduce más de la mitad de la duración del delirium8.

Orientación y estimulación cognitiva:

Mantener al paciente orientado en tiempo, espacio y persona es fundamental. Esto incluye colocar calendarios y relojes a la vista, identificar al personal, comunicar frecuentemente sobre el día, la hora y el lugar, y usar objetos familiares del hogar. La estimulación cognitiva mediante juegos, conversación y actividades estructuradas también ha mostrado beneficios significativos en la reducción de la incidencia de delirium5,8.

Adaptación sensorial:

Los problemas visuales y auditivos no corregidos son factores de riesgo importantes para el delirium. La enfermera debe asegurarse de que los pacientes tengan acceso a sus gafas, audífonos y dentaduras postizas, y verificar su correcto uso. El programa Hospital Elder Life incluye esta adaptación sensorial como una de sus intervenciones centrales5,7.

Intervenciones en el entorno hospitalario:

Optimizar el entorno incluye reducir estímulos estresantes como el ruido excesivo, la iluminación inadecuada, la falta de privacidad y la familiarización con el entorno. La evidencia sugiere que la terapia con luz brillante puede reducir la incidencia de delirium2,8.

BARRERAS Y FACTORES QUE FACILITAN LA IMPLEMENTACIÓN:

La puesta en marcha de programas para prevenir el delirium en hospitales encuentra varias barreras. Una de ellas es la falta de tiempo y la sobrecarga de trabajo que enfrentan las enfermeras, lo que les impide llevar a cabo todas las intervenciones recomendadas7. Además, la ausencia de capacitación específica en este tema y la falta de protocolos claros y uniformes, junto con la dificultad para integrar estas prácticas en el día a día, son obstáculos significativos3,7.

Un factor clave para el éxito es contar con el apoyo de los líderes de enfermería y de la dirección del hospital. Esto incluye implementar sistemas de detección temprana y protocolos de prevención7. Sin embargo, la detección sistemática del delirium sigue siendo un desafío, ya que las tasas de cumplimiento varían10. Para avanzar, se necesita capacitación, recursos adicionales y un cambio en la cultura del hospital.

CONCLUSIONES

El delirium es un problema común y grave en los hospitales, con consecuencias importantes para los pacientes y el sistema de salud. La evidencia muestra que las intervenciones no farmacológicas, especialmente los programas que involucran varias acciones lideradas por enfermeras son las más efectivas para prevenirlo.

Las enfermeras juegan un papel crucial en la prevención del delirium. Su posición en el cuidado diario de los pacientes les permite abordar factores de riesgo que se pueden modificar. La aplicación de cuidados estandarizados que incluyen proteger el sueño, movilizar a los pacientes temprano, ayudar con la orientación y adaptar el entorno sensorial ha demostrado reducir significativamente el delirium y mejorar los resultados de salud1,3,4.

Para seguir avanzando, se sugiere que las enfermeras reciban más capacitación específica en la prevención y el manejo del delirium. También se recomienda desarrollar e implementar protocolos uniformes de detección y cuidado, y asegurar que las enfermeras lideren los programas de prevención. Es fundamental fomentar una cultura hospitalaria que priorice la prevención del delirium como un indicador de la calidad del cuidado. La prevención del delirium debe ser una prioridad para las enfermeras. Integrarla sistemáticamente en los cuidados hospitalarios es un reto, pero también una oportunidad para mejorar la vida de los pacientes hospitalizados y optimizar los recursos de salud.

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