AUTORES
- Laura Rodríguez García. Matrona, Hospital del Mar, Barcelona. España.
- Adela María Bravo Juan. Matrona, Complejo Hospitalario Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, Santa Cruz De Tenerife, Tenerife. España.
- Clara Sánchez García-Moreno. Complejo Hospitalario San Pedro de Alcántara. Cáceres, Extremadura. España.
- Laura Tella Barrado. Matrona, Complejo Hospitalario Universitario de Canarias. La Laguna, Tenerife. España.
- Sandra Barba Pamplona. Matrona, Complejo Hospitalario Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, Santa Cruz de Tenerife, Tenerife. España.
RESUMEN
Introducción: La colonización materna por Streptococcus agalactiae (estreptococo del grupo B, EGB) es un importante factor de riesgo de infección neonatal precoz. La prevención se basa en el cribado universal mediante cultivo vaginal-rectal en el tercer trimestre y la profilaxis antibiótica intraparto en gestantes colonizadas. Aunque esta estrategia ha reducido la enfermedad neonatal precoz, no modifica la colonización materna y puede alterar la microbiota neonatal. En este contexto, los probióticos, especialmente cepas de Lactobacillus, han surgido como una posible estrategia para modular la microbiota vaginal y reducir la colonización por EGB.
Objetivo: Analizar la evidencia científica sobre el uso de probióticos durante la gestación para reducir la colonización materna por Streptococcus agalactiae.
Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante una búsqueda bibliográfica efectuada entre marzo y mayo de 2026 en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Cochrane Library. Se incluyeron revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados publicados en inglés o español sobre probióticos y colonización por EGB durante la gestación.
Resultados: La evidencia sugiere que determinadas cepas probióticas favorecen un entorno vaginal protector mediante la producción de ácido láctico y bacteriocinas, el mantenimiento de un pH ácido y la competencia con microorganismos patógenos. Los estudios disponibles muestran una posible reducción de la colonización vaginal por EGB, aunque la heterogeneidad entre cepas, dosis y protocolos limita la solidez de los resultados.
Conclusiones
Los probióticos representan una estrategia preventiva prometedora como complemento al cribado y la profilaxis antibiótica intraparto. No obstante, se requieren estudios de mayor calidad metodológica para confirmar su eficacia y definir recomendaciones clínicas
Probióticos, embarazo, streptococcus agalactiae, microbiota, profilaxis antibiótica, matrona.
ABSTRACT
Introduction: Maternal colonization by Streptococcus agalactiae (Group B Streptococcus, GBS) is a major risk factor for early-onset neonatal infection. Current prevention relies on universal vaginal-rectal screening during the third trimester of pregnancy and intrapartum antibiotic prophylaxis for colonized women. Although this strategy has significantly reduced the incidence of early-onset GBS disease, it does not eliminate maternal colonization and may alter the neonatal microbiota. In this context, probiotics, particularly Lactobacillus strains, have emerged as a potential strategy to modulate the vaginal microbiota and reduce GBS colonization.
Objective: To analyze the available scientific evidence on the use of probiotics during pregnancy to reduce maternal colonization by Streptococcus agalactiae.
Methodology: A narrative review of the literature was conducted through a bibliographic search performed between March and May 2026 in the PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and Cochrane Library databases. Systematic reviews, meta-analyses, and randomized controlled trials published in English or Spanish addressing probiotics and GBS colonization during pregnancy were included.
Results: The available evidence suggests that specific probiotic strains may promote a protective vaginal environment through lactic acid and bacteriocin production, maintenance of an acidic vaginal pH, and competition with pathogenic microorganisms. Current studies indicate a potential reduction in maternal GBS colonization following probiotic supplementation; however, heterogeneity in probiotic strains, dosages, and intervention protocols limits the strength of the evidence.
Conclusions: Probiotics represent a promising complementary strategy alongside current GBS screening and intrapartum antibiotic prophylaxis. However, further high-quality studies are needed to confirm their effectiveness and establish evidence-based clinical recommendations.
Probiotics, pregnancy, streptococcus agalactiae, microbiota, antibiotic prophylaxis, midwife.
El Streptococcus agalactiae, también denominado estreptococo del grupo B (EGB), es una bacteria grampositiva que forma parte de la microbiota gastrointestinal y genitourinaria humana. Su colonización durante la gestación afecta aproximadamente al 10-30% de las mujeres embarazadas y constituye el principal factor asociado a la transmisión vertical y al desarrollo de enfermedad neonatal precoz1. Esta se clasifica en enfermedad de inicio precoz (early-onset disease, EOD) y enfermedad de inicio tardío (late-onset disease, LOD). La enfermedad por EGB de inicio precoz se manifiesta durante los primeros 7 días de vida, principalmente como consecuencia de la transmisión vertical desde una madre colonizada durante el periodo intraparto, mediante la exposición o aspiración de secreciones maternas contaminadas durante el parto. Se manifiesta principalmente como sepsis neonatal, aunque también puede presentarse como neumonía o meningitis. Por otro lado, la enfermedad por EGB de inicio tardío se presenta entre los 7 días y los 2-3 meses de vida, y suele asociarse con bacteriemia, meningitis o infecciones focales de tejidos blandos y órganos, pudiendo estar implicadas tanto fuentes maternas como ambientales en su adquisición2,3.
Actualmente, las principales recomendaciones internacionales establecen el cribado universal mediante cultivo vaginal-rectal entre las semanas 35-37 de gestación y la administración de profilaxis antibiótica intraparto en aquellas gestantes con colonización positiva 3. Esta estrategia ha demostrado ser eficaz para disminuir la incidencia de enfermedad neonatal precoz; sin embargo, actúa únicamente durante el periodo del parto y no modifica la colonización materna previa1,2.
Además, el periodo neonatal representa una etapa crítica para la adquisición y maduración de la microbiota intestinal. Durante el parto vaginal, el recién nacido entra en contacto con microorganismos procedentes principalmente del tracto vaginal e intestinal materno, estableciendo las primeras comunidades microbianas que ayudan a desarrollar el sistema inmune4. La exposición a antibióticos intraparto puede modificar la composición, riqueza y diversidad del microbioma intestinal del neonato, con alteraciones descritas que pueden persistir durante los primeros meses de vida y variar en función de factores como la vía del nacimiento y la lactancia materna2,5. Durante esta ventana crítica del desarrollo microbiano, dichas modificaciones se han asociado en estudios experimentales y epidemiológicos con cambios en la respuesta inmunitaria, con un posible aumento del riesgo de enfermedades alérgicas y trastornos atópicos, así como posibles alteraciones metabólicas durante la infancia. No obstante, la relevancia clínica de estas asociaciones y sus posibles efectos a largo plazo continúa siendo objeto de investigación2,4.
Durante el embarazo, la microbiota vaginal saludable se caracteriza por el predominio de especies del género Lactobacillus, especialmente Lactobacillus crispatus, Lactobacillus jensenii, Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus reuteri. Estas bacterias ejercen un papel protector mediante la producción de ácido láctico, mantenimiento de un pH vaginal ácido, producción de bacteriocinas, inhibición de la adhesión bacteriana y competencia frente a microorganismos potencialmente patógenos6,7. La hipótesis que sustenta el empleo de probióticos se basa en la observación de que las mujeres con una mayor abundancia de Lactobacillus vaginales presentan menores tasas de colonización por Streptococcus agalactiae8.
En este contexto, y ante la necesidad de estrategias preventivas complementarias que permitan modular la colonización materna por EGB antes del parto, el objetivo de este trabajo es analizar la evidencia científica disponible sobre el uso de probióticos durante el tercer trimestre de gestación como estrategia para disminuir la positividad del cribado de EGB.
Analizar la evidencia científica disponible sobre el uso de probióticos durante la gestación para reducir la colonización materna por Streptococcus agalactiae.
- Describir el papel de la microbiota vaginal durante el embarazo.
- Analizar la relación entre microbiota materna, antibióticos intraparto y microbioma neonatal.
- Identificar las principales cepas probióticas estudiadas en gestantes.
- Evaluar la eficacia de los probióticos en la reducción de cultivos positivos para EGB.
- Analizar las posibles implicaciones futuras para la atención obstétrica y la práctica de la matrona.
Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de analizar la evidencia disponible sobre el uso de probióticos durante la gestación como estrategia preventiva para reducir la colonización materna por Streptococcus agalactiae.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre marzo y mayo de 2026 en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Cochrane Library. Se emplearon los siguientes términos de búsqueda, combinados mediante operadores booleanos AND y OR:
(«Streptococcus agalactiae» OR «Group B Streptococcus») AND («pregnancy» OR «pregnant women») AND («probiotics» OR «Lactobacillus») AND («colonization» OR «vaginal microbiota»).
Criterios de inclusión y exclusión:
Se incluyeron para el análisis principal artículos publicados entre 2016 y 2026, en inglés o español, que evaluaran el uso de probióticos durante la gestación y su posible efecto sobre la colonización materna por Streptococcus agalactiae. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis y ensayos clínicos aleatorizados.
Se excluyeron estudios realizados exclusivamente in vitro, investigaciones en población no gestante y publicaciones sin relación directa con el objetivo de la revisión.
De forma complementaria, se consultaron artículos de referencia relacionados con la microbiota vaginal, el microbioma materno-neonatal y la fisiopatología de la colonización por EGB para contextualizar la introducción y la discusión.
Selección y análisis de los estudios:
Los artículos se seleccionaron en función de su relevancia para los objetivos de la revisión y fueron analizados de forma crítica considerando su diseño, población de estudio, características de la intervención, principales resultados y limitaciones descritas por los autores. Debido a la heterogeneidad existente entre las cepas probióticas evaluadas, las dosis, la duración y el momento de inicio de las intervenciones, los resultados se sintetizaron de forma narrativa.
RESULTADOS
Tras la revisión de la literatura, se identificaron estudios que evaluaban el efecto de los probióticos administrados durante la gestación sobre la colonización materna por Streptococcus agalactiae.
Broughton et al. realizaron una revisión sistemática y metaanálisis que incluyó 14 ensayos clínicos aleatorizados y evaluó la eficacia de los probióticos frente a grupos control o placebo. El análisis mostró una reducción estadísticamente significativa de la colonización materna por EGB en las gestantes que recibieron probióticos (HR 0,49; IC95%: 0,31-0,78). No obstante, se observó una elevada heterogeneidad entre los estudios incluidos (I²=69%), lo que indica una considerable variabilidad en los resultados según las características de las intervenciones y los protocolos empleados9.
En cuanto a los ensayos clínicos individuales, Ho et al. evaluaron la administración oral de Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus reuteri RC-14 desde la semana 35 ± 2 de gestación hasta el parto en mujeres con colonización por EGB. El 42,9% de las participantes del grupo de intervención (21/49) negativizó el cultivo para EGB, frente al 18,0% (9/50) del grupo placebo, observándose una diferencia estadísticamente significativa entre ambos grupos10.
Por su parte, Gálvez et al. estudiaron una intervención más temprana mediante la administración oral de Ligilactobacillus salivarius V4II-90 entre las semanas 21 y 23 de gestación en mujeres identificadas como positivas para EGB al inicio del embarazo. Al alcanzar la semana 35, el 63,2% de las participantes del grupo de tratamiento (12/19) presentó un resultado negativo para EGB, frente al 27,0% (6/22) del grupo control11.
Los resultados de esta revisión sugieren que determinadas intervenciones probióticas pueden contribuir a reducir la colonización materna por Streptococcus agalactiae durante la gestación. Esta tendencia favorable se observa tanto en el metaanálisis de Broughton et al., que mostró una reducción estadísticamente significativa de la colonización, como en los ensayos clínicos de Ho et al. y Gálvez et al., en los que se obtuvo una mayor proporción de cultivos negativos para EGB en los grupos que recibieron probióticos9,10,11. Estos resultados son concordantes con el metaanálisis de Menichini et al., que también observó una reducción de la positividad para EGB asociada a la suplementación probiótica12.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse teniendo en cuenta la heterogeneidad existente entre las intervenciones estudiadas. El metaanálisis de Broughton et al. mostró una heterogeneidad elevada (I²=69%), mientras que los estudios incluidos utilizaron diferentes cepas, combinaciones probióticas, dosis, duración y momentos de inicio del tratamiento9. Esta variabilidad dificulta determinar si los resultados favorables observados pueden generalizarse a los probióticos en conjunto o si el efecto depende de determinadas características de la intervención.
El momento de inicio del tratamiento también presenta resultados variables. El metaanálisis de Menichini et al. observó una mayor reducción de la colonización en los tratamientos iniciados después de las 30 semanas de gestación12. No obstante, Gálvez et al. obtuvieron resultados favorables mediante una intervención iniciada entre las semanas 21 y 23 de gestación11. Por tanto, aunque los resultados disponibles sugieren que el momento de inicio puede ser un factor relevante, la evidencia actual no permite establecer cuál es el periodo óptimo para comenzar la suplementación.
La cepa utilizada constituye igualmente un elemento de variabilidad entre los estudios. Los resultados favorables se han observado con diferentes intervenciones, entre ellas la combinación de Lactobacillus rhamnosus GR-1 y Lactobacillus reuteri RC-14 y la administración de Ligilactobacillus salivarius V4II-9010,11. Sin embargo, otros estudios que emplearon formulaciones diferentes no obtuvieron una reducción estadísticamente significativa de la colonización. Hanson et al. no encontraron diferencias significativas tras la administración de Florajen3 desde la semana 28 de gestación (p=0,73), y el ensayo multicéntrico de Menichini et al. tampoco se observaron diferencias significativas en la positividad de los cultivos rectovaginales tras la administración de probióticos entre las semanas 30 y 37 de gestación (p=0,24)13,14. Estos resultados muestran que el efecto observado en determinados estudios no se reproduce de forma uniforme con todas las formulaciones probióticas.
Asimismo, el estudio de Menichini et al. mostró una reducción significativa de Gardnerella spp. en el microbioma vaginal, pero no una reducción de la colonización por EGB14. Este hallazgo indica que los cambios observados en la composición de la microbiota vaginal no se acompañan necesariamente de una disminución de la colonización por Streptococcus agalactiae. Por ello, la valoración de la eficacia de los probióticos debe centrarse en resultados clínicos directamente relacionados con la colonización por EGB y no únicamente en modificaciones de la microbiota.
En cuanto a la seguridad, los estudios disponibles no han identificado un aumento significativo de acontecimientos adversos perinatales asociado a la administración de probióticos. En el ensayo de Hanson et al. no se registraron acontecimientos adversos entre las participantes que completaron el estudio, mientras que Menichini et al. no observaron diferencias en los resultados obstétricos y neonatales entre los grupos de intervención y placebo13,14. No obstante, el número de estudios disponibles sigue siendo limitado, por lo que son necesarios estudios de mayor tamaño para confirmar estos resultados.
Desde una perspectiva clínica, los probióticos podrían constituir una estrategia preventiva complementaria para reducir la colonización materna por EGB durante la gestación. Sin embargo, los resultados disponibles no permiten establecer todavía una pauta probiótica óptima ni recomendar su utilización como sustituto del cribado o de la profilaxis antibiótica intraparto. La evidencia actual respalda la necesidad de continuar investigando qué cepas, dosis, duración y momento de inicio presentan resultados reproducibles sobre la colonización materna por EGB.
La colonización materna por Streptococcus agalactiae continúa siendo un factor determinante en la aparición de infección neonatal precoz. La profilaxis antibiótica intraparto constituye actualmente la estrategia preventiva de referencia; sin embargo, el conocimiento creciente sobre la microbiota materna y neonatal plantea la necesidad de investigar alternativas complementarias.
Los probióticos, especialmente determinadas cepas de Lactobacillus, presentan resultados prometedores en la reducción de la colonización vaginal por EGB durante la gestación. Aunque la evidencia disponible todavía no permite incorporarlos como sustitutos del cribado ni de la profilaxis antibiótica, podrían representar una futura herramienta preventiva dentro de un modelo obstétrico personalizado basado en la modulación del microbioma.
Este trabajo presenta varias limitaciones:
- Número reducido de ensayos clínicos disponibles específicamente dirigidos a EGB.
- Heterogeneidad entre cepas probióticas utilizadas.
- Diferencias en dosis, duración y vía de administración.
- Tamaños muestrales limitados.
- Falta de estudios multicéntricos con seguimiento neonatal a largo plazo.
Estas limitaciones dificultan establecer recomendaciones clínicas definitivas y justifican la necesidad de futuras investigaciones.
Implicaciones para la práctica clínica:
La incorporación progresiva del conocimiento sobre microbiota vaginal supone una oportunidad para avanzar hacia una atención obstétrica más personalizada.
La matrona desempeña un papel fundamental en:
- Educación sanitaria sobre microbiota vaginal.
- Promoción de hábitos favorecedores del equilibrio microbiano.
- Información basada en evidencia sobre probióticos.
- Acompañamiento en la toma de decisiones compartidas.
En el futuro, la prevención del EGB podría evolucionar desde un modelo centrado exclusivamente en la detección de colonización y tratamiento intraparto hacia estrategias anticipatorias dirigidas a favorecer un ecosistema vaginal protector durante el embarazo.
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