Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.22.77.002
AUTORES
- José Eduardo González López. Licenciado en Enfermería, Estudiante de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, México.
- Celia Del Carmen Solís Gómez. Doctorado en Educación, Docente de Posgrado en el Área de Enfermería de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
- Raquel Cutz Sobrino. Maestría en Ciencias de Enfermería. Docente de Posgrado en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México
- Josefa De La Cruz Arévalo. Responsable del programa de la Especialidad en Enfermería Quirúrgica en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. División Académica De Ciencias de La Salud.
- Adelfo García Jiménez. Doctorado en Educación, Docente en Posgrado en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México
- Francisco Javier Velázquez Magaña. Docente de Posgrado en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. México.
RESUMEN
El presente estudio corresponde a un caso clínico con enfoque descriptivo, desarrollado mediante la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) en una paciente de 33 años sometida a cesárea de emergencia e histerectomía subtotal a consecuencia de acretismo placentario complicado con hemorragia obstétrica severa. La valoración integral se realizó utilizando los patrones funcionales de salud de Marjory Gordon, complementados con entrevista clínica, observación directa, exploración física y análisis de estudios de laboratorio, lo que permitió identificar alteraciones significativas en las esferas hemodinámica, respiratoria, tisular y emocional. Entre los principales hallazgos destacaron anemia secundaria a pérdida sanguínea aguda, hipotensión, taquicardia, patrón respiratorio ineficaz, dolor posquirúrgico, deterioro de la integridad tisular y ansiedad relacionada con el evento obstétrico crítico y la pérdida permanente de la capacidad reproductiva. Con base en la taxonomía NANDA-I se formularon los diagnósticos de enfermería prioritarios, para los cuales se diseñaron intervenciones sustentadas en la clasificación NIC y resultados esperados NOC. Las acciones implementadas incluyeron vigilancia hemodinámica continua, administración de líquidos intravenosos, hemoderivados y oxigenoterapia, manejo integral del dolor, cuidados especializados de la herida quirúrgica y apoyo emocional. La evaluación mostró una evolución clínica favorable, evidenciada por la estabilización de los parámetros fisiológicos, mejoría de la función respiratoria, adecuada cicatrización de la herida quirúrgica, control efectivo del dolor y disminución de los niveles de ansiedad. Se concluye que la aplicación sistemática y fundamentada del PAE favoreció una atención integral, individualizada y basada en evidencia, contribuyendo a la prevención de complicaciones y a la recuperación satisfactoria de la paciente en un contexto de alta complejidad obstétrica.
PALABRAS CLAVE
Proceso de enfermería, placenta accreta, hemorragia uterina, cesárea, cuidados posperatorios.
ABSTRACT
This study presents a descriptive case study, developed through the application of the Nursing Care Process (NCP) in a 33-year-old patient who underwent an emergency cesarean section and subtotal hysterectomy due to placenta accreta complicated by severe obstetric hemorrhage. A comprehensive assessment was conducted using Marjory Gordon’s functional health patterns, complemented by clinical interviews, direct observation, physical examination, and analysis of laboratory tests. This allowed for the identification of significant alterations in the hemodynamic, respiratory, tissue, and emotional spheres. Key findings included anemia secondary to acute blood loss, hypotension, tachycardia, ineffective breathing pattern, postoperative pain, impaired tissue integrity, and anxiety related to the critical obstetric event and the permanent loss of reproductive capacity. Based on the NANDA-I taxonomy, priority nursing diagnoses were formulated, and interventions were designed for these diagnoses, supported by the NIC classification and NOC expected outcomes. The implemented actions included continuous hemodynamic monitoring, administration of intravenous fluids, blood products, and oxygen therapy, comprehensive pain management, specialized surgical wound care, and emotional support. The evaluation showed a favorable clinical evolution, evidenced by the stabilization of physiological parameters, improvement in respiratory function, adequate healing of the surgical wound, effective pain control, and a decrease in anxiety levels. It is concluded that the systematic and well-founded application of the Nursing Process facilitated comprehensive, individualized, and evidence-based care, contributing to the prevention of complications and the patient’s satisfactory recovery in a highly complex obstetric setting.
KEY WORDS
Nursing process, accreta placenta, uterine hemorrhage, cesarean section, postoperative care.
INTRODUCCIÓN
El espectro de acretismo placentario (Placenta Accreta Spectrum, PAS) constituye actualmente una de las complicaciones obstétricas de mayor impacto clínico y quirúrgico debido a su asociación con hemorragias masivas, falla hemodinámica y necesidad de intervenciones quirúrgicas radicales. La adherencia anómala de las vellosidades coriales al miometrio (sin plano de clivaje fisiológico) impide la separación placentaria y favorece pérdidas sanguíneas que pueden superar los 2,000 ml, situando a la paciente en riesgo de choque hipovolémico, coagulopatía y muerte materna si no se actúa de manera inmediata1,2. La evidencia médica reciente confirma que la incidencia de PAS ha aumentado de forma paralela al incremento de cesáreas previas, convirtiéndose en una emergencia obstétrica que exige una respuesta quirúrgica altamente especializada como la histerectomía periparto3.
En escenarios de urgencia, la cesárea seguida de histerectomía continúa siendo el tratamiento definitivo para controlar la hemorragia obstétrica severa, especialmente cuando la placenta invade estructuras vecinas o cuando la pérdida sanguínea es rápida y sostenida. Investigaciones recientes reportan pérdidas sanguíneas que superan los 1,500–3,000 ml, necesidad de transfusiones masivas y una elevada frecuencia de complicaciones como lesión vesical, ingreso a UCI y deterioro hemodinámico inmediato4. Asimismo, se han documentado complicaciones como lesión vesical, acidosis láctica, hipotensión refractaria y necesidad de ventilación asistida, lo que refuerza la importancia de la vigilancia clínica estrecha durante el puerperio quirúrgico inmediato5.
Tras la cirugía, la paciente puede manifestar un cuadro clínico caracterizado por palidez, taquicardia, hipotensión, disminución del gasto urinario, alteraciones en la temperatura corporal, dolor intenso en la zona quirúrgica y signos tempranos de infección o dehiscencia. Entre los datos de alarma que deben vigilarse se incluyen: incremento del sangrado vaginal, saturación de apósitos, dolor abdominal progresivo, fiebre, taquicardia persistente, oliguria, cambios en el estado de conciencia y elevación del lactato sérico, indicadores que pueden anticipar complicaciones como choque, sepsis o falla orgánica5,6.
En este contexto, el Proceso de Atención de Enfermería (PAE) adquiere un papel fundamental para garantizar cuidados oportunos, seguros y basados en evidencia. La enfermería quirúrgica debe integrar la valoración hemodinámica, respiratoria, metabólica y emocional de la paciente, así como la administración segura de hemoderivados, la vigilancia del sitio quirúrgico y la prevención de complicaciones asociadas al sangrado masivo y la cirugía de urgencia7. La aplicación del PAE permite organizar el pensamiento clínico, priorizar diagnósticos NANDA-I, seleccionar intervenciones NIC y evaluar resultados NOC, asegurando continuidad y calidad en la atención.
Por otro lado, la valoración física sistemática, la identificación de signos y síntomas clínicos y el análisis de datos diagnósticos constituyen la base del razonamiento enfermero y son esenciales para emitir diagnósticos precisos dentro del ejercicio profesional independiente. Diversos estudios recientes señalan que la calidad del diagnóstico enfermero depende directamente de la capacidad del profesional para integrar hallazgos clínicos objetivos con la interpretación crítica de los patrones de respuesta humana, fortaleciendo la seguridad del paciente y la toma de decisiones autónoma8. Investigaciones entre 2022 y 2026 destacan que la exploración física, la evaluación hemodinámica y la interpretación de parámetros clínicos permiten identificar riesgos tempranos, prevenir complicaciones y mejorar la precisión diagnóstica en escenarios de alta complejidad, especialmente en áreas quirúrgicas y críticas9,10. En conjunto, la evidencia científica confirma que una valoración clínica rigurosa es indispensable para sustentar
Para estructurar la valoración inicial, se emplea el modelo de Patrones Funcionales de Marjory Gordon, herramienta que facilita la identificación de alteraciones en áreas como percepción de la salud, nutrición, eliminación, actividad, sueño, cognición, autoconcepto, rol, sexualidad, adaptación y valores. Este enfoque holístico es especialmente útil en pacientes sometidas a cesárea más histerectomía por PAS, quienes presentan necesidades complejas derivadas del trauma quirúrgico, la pérdida sanguínea, el impacto emocional y la modificación permanente de su capacidad reproductiva7,11.
El presente documento desarrolla el Proceso de Atención de Enfermería aplicado a una paciente intervenida quirúrgicamente de urgencia por placenta accreta complicada con hemorragia obstétrica severa, integrando evidencia reciente y los elementos clínicos necesarios para fortalecer la práctica de la enfermería quirúrgica en escenarios de alta complejidad.
MATERIAL Y MÉTODO
El presente trabajo se desarrolló mediante una metodología descriptiva basada en la integración de fuentes primarias y secundarias, así como en la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE). Para la recolección de información se emplearon técnicas de entrevista, observación directa y valoración física estructurada, siguiendo los patrones funcionales de salud y los modelos de valoración ampliamente utilizados en la práctica enfermera contemporánea. La obtención de datos se realizó de manera sistemática, ordenada y centrada en la persona, conforme a los principios metodológicos del PAE, el cual constituye el método científico aplicado a la práctica profesional de enfermería12.
La valoración física incluyó procedimientos de inspección, palpación, percusión y auscultación, integrados en un marco conceptual que permite organizar la información de manera holística. Este proceso se complementó con la entrevista clínica, utilizada para obtener datos subjetivos relacionados con síntomas, percepciones, creencias y antecedentes relevantes. La entrevista se aplicó de forma semiestructurada, garantizando la exploración de los once patrones funcionales de salud de Marjory Gordon, ampliamente reconocidos como guía para la valoración integral y para la vinculación con diagnósticos NANDA13.
La observación directa se empleó para registrar datos objetivos relacionados con el estado físico, conductual y funcional de la persona. Esta técnica permitió identificar signos clínicos relevantes y validar la información obtenida mediante la entrevista. Las fuentes primarias de información incluyeron al propio paciente, mientras que las fuentes secundarias abarcaron la historia clínica, registros previos, informes de laboratorio y aportes de familiares o cuidadores. La combinación de ambas fuentes permitió construir una base de datos completa y confiable para el análisis posterior.
La metodología se sustentó en la estructura del Proceso Enfermero, compuesto por las etapas de valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación. Para el establecimiento de diagnósticos se utilizó la taxonomía NANDA-I, que proporciona etiquetas diagnósticas estandarizadas, factores relacionados y características definitorias. La planificación se realizó mediante la selección de resultados esperados de la clasificación NOC, definidos a través de indicadores medibles en escalas de 1 a 5. Las intervenciones se estructuraron con base en la clasificación NIC, que especifica acciones concretas orientadas a alcanzar los resultados planteados14.
El acceso a la información bibliográfica se realizó mediante la consulta de artículos científicos, guías clínicas y recursos digitales actualizados entre 2022 y 2026, priorizando fuentes de carácter académico. La integración de estas fuentes permitió contextualizar los resultados y fundamentar teóricamente el análisis
Paciente femenina de 33 años de edad, en unión libre, de religión católica, con nivel educativo de licenciatura en Trabajo Social y dedicada a labores del hogar, quien cursaba embarazo de 28 semanas de gestación (SDG). El 23 de julio de 2026 acudió al servicio de Urgencias Obstétricas por presentar sangrado transvaginal. Posterior a la valoración, ingresó al servicio de Tococirugía para monitorización materno-fetal, donde se le realizó ecografía Doppler, cuyo resultado fue descrito como diagnóstico ecográfico de acretismo placentario (placenta accreta). Posteriormente, fue intervenida quirúrgicamente, con diagnóstico postoperatorio de puerperio quirúrgico inmediato posterior a cesárea de emergencia e histerectomía subtotal por placenta accreta, complicada con hemorragia obstétrica severa.
VALORACIÓN
Patrón Percepción /Mantenimiento de la salud:
La paciente refirió que habitaba en una casa habitación con cuatro integrantes, la cual contaba con los servicios de luz eléctrica, agua potable, drenaje y alcantarillado, además de dos habitaciones con baño cada una y sala-comedor. Refirió que acostumbraba realizar diariamente la limpieza de su domicilio y sacar la basura por las noches, cuando pasaba el camión recolector.
En cuanto a la higiene personal, manifestó que acostumbraba bañarse dos veces al día. Negó tener mascotas en su domicilio y haber tenido contacto con personas con enfermedades infectocontagiosas cerca de este.
Refirió que siempre se había considerado una persona sana; sin embargo, manifestó haber presentado complicaciones durante el embarazo desde el primer trimestre. Refirió que había prestado atención a su salud y que acostumbraba a llevar control prenatal en su unidad médica familiar. Mencionó que se había automedicado únicamente con paracetamol cuando presentaba cefalea. Negó toxicomanías y refirió alergia a la nitaxozanida.
Patrón nutricional /metabólico:
Peso: 56 kg, talla: 1.6 m, glucemia capilar: 121 mg/dl; temperatura corporal: 36.5°C.
La paciente refirió que en su domicilio acostumbraba a consumir como mínimo 1 litro de agua al día, que había mantenido su mismo peso y que durante el embarazo había aumentado 2 kilogramos. Manifestó que consumía frutas, verduras y abundante fibra, y que evitaba los colecistoquinéticos.
Durante las primeras horas de su ingreso continuó con datos de hemorragia uterina, por lo que se decidió su intervención quirúrgica. Durante el transoperatorio presentó un sangrado severo, con una pérdida sanguínea calculada de 1800 ml, por lo que se inició transfusión sanguínea y se administraron 2 concentrados eritrocitarios y 1 plasma fresco congelado; asimismo, se infundieron 2000 ml de solución Hartmann, de los cuales se indicó como solución base 1000 ml para 8 horas.
La paciente permaneció en ayuno debido al procedimiento quirúrgico y, a las 4 horas del posoperatorio, inició dieta líquida a base de té y gelatina. A la inspección se observó palidez tegumentaria, mucosa oral semihidratada, dentadura completa sin prótesis, cabello frágil y seco y piel seca. Presentó disfagia secundaria a la intubación orotraqueal durante el procedimiento anestésico. Se observó incisión quirúrgica tipo Kerr localizada en la línea media infraumbilical, cubierta con apósito estéril, el cual presentó una mancha serohemática mínima, sin saturación.
A la valoración física directa se observaron bordes aproximados y alineados, sin dehiscencia, con sutura continua de material absorbible y sin puntos expuestos. Se identificó eritema leve en los bordes, edema moderado en la zona perilesional y temperatura local ligeramente aumentada. Se observó exudado serohemático escaso, sin mal olor ni material purulento. La paciente refirió dolor localizado de tipo punzante a la palpación, con intensidad de 6/10 en la escala visual análoga (EVA). La piel circundante mantuvo su integridad, sin equimosis extensa, y se observó un halo eritematoso de aproximadamente 1 cm alrededor de la incisión. No se identificó induración marcada ni fluctuación
Laboratoriales de ingreso: hemoglobina sérica: 7.6 g/dl, hematocrito: 24%, leucocitos: 13, 200 /mm3, plaquetas: 128,000 /mm3, lactato sérico: 2.8 mmol/L (hipoperfusión leve), TP: 14.1 seg, INR 1.1, fibrinógeno: 295 mg/dl.
Patrón eliminación:
La paciente refirió padecer estreñimiento, con evacuaciones cada tres días y heces de características duras y pequeñas que pasaban con dificultad, clasificadas en el estadio 1 de la escala de Bristol, por lo que en ocasiones tomaba 2 tabletas de laxantes por las noches. Durante la exploración se palpó abdomen globoso y tenso, y se auscultaron ruidos intestinales hipoactivos e hidroaéreos de tono grave. En cuanto a la eliminación urinaria, la paciente era portadora de una sonda vesical calibre 16 Fr., instalada el 23 de julio, y cursaba el día 1 de 15 de colocación. Se observó una línea de drenaje libre de obstrucción, con uresis de color amarillo claro, sin presencia de sedimentos ni hematuria, y una micción promedio de 1600 ml en 24 horas.
Patrón actividad /ejercicio:
La paciente refirió que en casa y en su vida cotidiana no acostumbraba a realizar ningún deporte y que únicamente caminaba cuando acudía a la escuela por sus hijos y al mercado. Durante la valoración presentó indicación de reposo absoluto, debilidad generalizada, fatiga y mareo, lo que le dificultaba realizar por sí misma sus necesidades fisiológicas y el aseo físico en el baño, por lo que requirió aseo en cama. Se observó que era capaz de alimentarse por sí misma y realizar su aseo bucal. En la valoración respiratoria presentó frecuencia respiratoria de 24 rpm, ritmo rápido y regular, respiración superficial, con uso discreto de músculos accesorios y episodios de disnea durante mínimos movimientos. Se encontró indicado oxígeno suplementario por cánula nasal a 3 lpm. Se observó llenado capilar de 3 segundos, diaforesis, presión arterial de 88/54 mmHg, presión arterial media de 65 mmHg, frecuencia cardíaca de 118 lpm y saturación de oxígeno de 94%.
Patrón Reposo / Sueño:
La paciente refirió padecer insomnio y que, en su domicilio, recurría a benzodiacepinas prescritas dos veces por semana, las cuales le inducían el sueño, por lo que dormía satisfactoriamente durante 11 horas. Durante su estancia intrahospitalaria, refirió no poder dormir confortablemente y manifestó que el ambiente hospitalario y la preocupación por su estado de salud la mantenían en estado de alerta.
Patrón Cognitivo / Perceptual:
La paciente se encontró consciente, alerta y orientada en persona, tiempo, lugar y situación, con una puntuación de 15 puntos en la escala de Glasgow. Durante la entrevista presentó una respuesta verbal coherente, lenguaje claro y capacidad para comprender y responder apropiadamente a las preguntas realizadas. Se observaron reflejos presentes y conservados. Demostró capacidad para comprender la información proporcionada por el personal de salud, expresar sus necesidades, participar en sus cuidados y tomar decisiones respecto a su tratamiento. En cuanto a la percepción del dolor, refirió dolor abdominal relacionado con el procedimiento quirúrgico, principalmente durante el movimiento, al incorporarse de la cama, cambiar de posición y toser, con una intensidad de 6 puntos en la Escala Visual Análoga (EVA). Describió el dolor como localizado en la región de la herida quirúrgica y manifestó preocupación ante la posibilidad de que persistiera o aumentara. Durante la valoración se observó postura protectora del abdomen, evitando movimientos bruscos, así como facies de dolor al realizar determinados movimientos y dificultad para incorporarse de manera independiente.
Patrón Autoimagen / Autoconcepto:
La paciente expresó preocupación por los cambios que la histerectomía podía representar en su vida personal, familiar y emocional. Asimismo, manifestó preocupación por la cicatriz quirúrgica, los cambios corporales posteriores a la histerectomía y la manera en que estos podían influir en su percepción personal y en su relación de pareja. Refirió no encontrarse completamente satisfecha, debido a que su estado posquirúrgico, el dolor y la debilidad física limitaban temporalmente su capacidad para realizar sus actividades habituales y cumplir con sus responsabilidades familiares y maternas.
Patrón Rol / Relaciones:
La paciente refirió mantener una relación estable con su esposo, quien se encontraba presente en el hospital y participaba en la toma de decisiones y en el apoyo emocional. Refirió que sus padres y hermanos vivían en el mismo municipio y que habían acudido en dos ocasiones a visitarla, brindándole soporte afectivo. En su rol materno, manifestó preocupación por el bienestar de sus dos hijos, quienes se encontraban bajo el cuidado temporal de su madre. Asimismo, refirió sentirse limitada para cumplir con sus responsabilidades familiares debido a su estado de salud actual y a la estancia hospitalaria. Refirió mantener comunicación adecuada con el personal de salud y disposición para colaborar en su recuperación. Negó presentar conflictos familiares o sociales.
Patrón Sexualidad / Reproducción:
La paciente presentó menarca a los 13 años y contaba con antecedente de 3 gestas, 2 partos, 1 cesárea y 0 abortos. Refirió comprender que la histerectomía implicaba la pérdida definitiva de su capacidad reproductiva y manifestó que esta situación le generaba tristeza. En el periodo posquirúrgico refirió haber presentado únicamente sangrado reaccionario. Manifestó que, previo al embarazo, mantenía una vida sexual activa y satisfactoria con su pareja, sin antecedentes de disfunción sexual. Asimismo, refirió temor ante el reinicio de la actividad sexual debido al dolor, la inseguridad y los cambios corporales posquirúrgicos.
Patrón Adaptación / Tolerancia al Estrés:
La paciente refirió episodios de llanto, preocupación constante por su estado de salud y por la evolución del recién nacido, así como dificultad para relajarse, tensión muscular y pensamientos repetitivos relacionados con la cirugía y el sangrado previo. Refirió utilizar como estrategias de afrontamiento la comunicación con su esposo, la oración y la información proporcionada por el personal de salud. Asimismo, manifestó sentirse vulnerable y con miedo a presentar complicaciones posquirúrgicas.
Patrón Valores / Creencias:
La paciente refirió profesar la religión católica y manifestó que su fe le brindaba fortaleza durante su recuperación. Mencionó haber recibido acompañamiento espiritual por parte de su familia y refirió que acostumbraba realizar oraciones antes de dormir, lo cual le generaba tranquilidad. Consideró que la salud era un valor fundamental y expresó agradecimiento por la atención recibida. Refirió que la decisión de someterse a los procedimientos quirúrgicos había sido tomada en conjunto con su esposo. Negó presentar conflictos entre sus creencias religiosas y el tratamiento médico.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA
Riesgo de shock (00205) r/c hemorragia excesiva, presión arterial inestable, niveles de lactato mayor a 2 mmol/L8.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Severidad de la pérdida de sangre (0413)15.
Indicadores:
– Disminución de la presión arterial.
– Disminución de la hemoglobina.
– Disminución del hematocrito.
– Hemorragia postoperatoria
Intervenciones de Enfermería NIC:
Prevención del shock (4012)16.
Actividades:
– Mantener una vía de gran calibre.
– Administrar concentrados eritrocitarios, plasma fresco congelado y/o plaquetas, según proceda.
-Administrar líquidos IV.
-Administrar oxígeno.
– Monitorizar respuestas precoces de compensación del shock (presión arterial…).
– Monitorizar los valores de laboratorio, sobre todo de hemoglobina, hematocrito y los niveles de lactado.
– Vigilar cambios en el nivel de conciencia.
Intervenciones de Enfermería NIC:
Prevención de hemorragia (4010)16.
Actividades:
- Mantener reposo en cama durante la hemorragia activa.
- Administrar medicamentos prescritos.
- Vigilar de cerca al paciente para detectar signos y síntomas de hemorragia interna y externa (por ejemplo: sangre en apósitos / toalla testigo, acumulación de sangre debajo del paciente).
Patrón respiratorio ineficaz (00032) r/c carga de fatiga excesiva, e/p taquipnea, disnea, alteración de la profundidad respiratoria8.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Función respiratoria (0415)15.
Indicadores:
– Frecuencia respiratoria.
– Profundidad de la inspiración.
– Disnea.
– Saturación de oxígeno.
Intervenciones de Enfermería NIC:
Ayuda en la ventilación (3390)16.
Actividades
– Iniciar y mantener oxígeno suplementario, según la prescripción.
– Proporcionar aire humidificado, según esté indicado.
– Colocar al paciente de forma que se alivie la disnea.
– Colocar al paciente de forma que se minimicen los esfuerzos respiratorios.
– Monitorizar el estado respiratorio y la oxigenación.
Dolor agudo r/c lesiones por agentes físicos e/p intensidad del dolor evaluada mediante instrumento de evaluación estandarizado y validado, conducta protectora, informe verbal del dolor, expresión facial del dolor8.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Nivel del dolor (2102)15.
Indicadores:
- Intensidad del dolor referido.
- Expresiones faciales del dolor.
Intervenciones de Enfermería NIC:
- Manejo del dolor: agudo16.
Actividades:
- Administrar analgésicos las 24 horas del día durante las primeras 24 a 48 horas después de la cirugía.
- Asegurarse que el paciente reciba atención analgésica inmediatamente antes de que el dolor se agrave o antes de las actividades que lo induzcan.
- Usar analgésicos combinados si el nivel del dolor es intenso.
- Incorporar las intervenciones no farmacológicas a la etiología del dolor y las preferencias del paciente.
- Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya localización, aparición, duración, frecuencia e intensidad, así como los factores que lo alivian o agudizan.
- Notificar al médico si las medidas de control del dolor no tiene éxito.
Deterioro de la integridad tisular r/c procedimientos quirúrgicos e/p dolor agudo, disminución de la amplitud de movimientos, deterioro de la integridad cutánea8.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
Curación de heridas: por primera intención (1102)15.
Indicadores:
- Aproximación cutánea.
- Aproximación de los bordes de la herida.
- Formación de la cicatriz.
Intervenciones de Enfermería NIC:
- Cuidados de la herida: protección (3670)16.
Actividades:
- Aplicar un apósito estéril apropiado (por ejemplo, apósito seco o apósito húmedo).
- Mantener seca la zona circundante mientras se protege la herida.
- Limpiar la zona evitando la contaminación de la herida y manteniendo estéril la zona circundante.
- Aplicar una gasa tejida suelta como capa de contacto, y añadir gasas adicionales, según sea necesario.
- Observar las características de la herida, incluyendo drenaje, color, tamaño y olor.
- Documentar el nivel de confort, el estado circulatorio, el aspecto y el tamaño de la herida, el tipo de apósito aplicado, la presencia de edema y la amplitud de movimiento.
Ansiedad excesiva r/c situación desconocida, estrés excesivo e/p angustia, llanto, insomnio, preocupación por los cambios vitales8.
Resultados sensibles a la práctica de enfermería NOC:
- Nivel de ansiedad (1211)15.
Indicadores:
- Angustia.
- Preocupación.
- Trastorno del sueño.
- Ansiedad verbalizada.
Intervenciones de Enfermería NIC:
- Apoyo emocional16.
Actividades:
- Presentarse y asegurarse que la persona se sienta cómoda.
- Escuchar atentamente las preocupaciones, los pensamientos, los sentimientos y las creencias.
- Explorar medidas para afrontar la situación.
- Remitir a servicios de asesoramiento, si se precisa.
EVALUACIÓN
En relación con el diagnóstico de riesgo de shock, la implementación de intervenciones como la administración oportuna de hemoderivados, líquidos intravenosos y oxígeno suplementario, así como la monitorización continua de parámetros hemodinámicos, permitió mantener una presión arterial estable, mejorar la perfusión tisular y prevenir la progresión hacia un estado de choque. En el diagnóstico de patrón respiratorio ineficaz, las acciones dirigidas a optimizar la ventilación incluyendo la colocación en posición que favoreciera la expansión torácica, el uso de oxígeno suplementario y la vigilancia estrecha de la frecuencia respiratoria y la saturación de oxígeno; contribuyeron a mejorar la profundidad respiratoria y disminuir la disnea, alcanzando indicadores positivos en la función respiratoria.
Respecto al dolor agudo, la administración programada de analgésicos, el uso de técnicas no farmacológicas y la anticipación del dolor previo a actividades desencadenantes permitieron reducir la intensidad referida y mejorar la movilidad funcional, lo que se reflejó en mayor confort y participación activa de la paciente en su autocuidado. En el diagnóstico de deterioro de la integridad tisular, los cuidados del sitio quirúrgico, la protección de la herida y la vigilancia de signos de infección favorecieron una evolución adecuada de la cicatrización, con bordes aproximados, ausencia de exudado purulento y progresión hacia la formación de cicatriz por primera intención. Finalmente, en relación con la ansiedad excesiva, la escucha activa, el acompañamiento terapéutico y la orientación continua permitieron disminuir la angustia, mejorar el afrontamiento y fortalecer la percepción de seguridad durante su recuperación.
CONCLUSIÓN
La aplicación del Proceso de Atención de Enfermería permitió brindar una atención integral, sistemática y basada en evidencia a la paciente intervenida de urgencia por histerectomía poscesárea secundaria a acretismo placentario complicado con hemorragia obstétrica severa. A través de una valoración exhaustiva sustentada en los patrones funcionales de Gordon, fue posible identificar alteraciones críticas en los ámbitos hemodinámico, respiratorio, emocional y tisular, lo que facilitó el establecimiento de diagnósticos NANDA-I pertinentes y la planificación de intervenciones NIC orientadas a preservar la estabilidad fisiológica y favorecer la recuperación posoperatoria.
En conjunto, los resultados obtenidos demuestran que la aplicación estructurada del PAE permitió una atención segura, oportuna y centrada en las necesidades reales de la paciente, contribuyendo a la estabilización hemodinámica, la recuperación respiratoria, el control del dolor, la adecuada evolución de la herida quirúrgica y la disminución del impacto emocional asociado al evento obstétrico crítico. Este caso reafirma la importancia del juicio clínico enfermero y de las intervenciones independientes en escenarios de alta complejidad, consolidando el papel de la enfermería quirúrgica como disciplina esencial para la mejora de los resultados maternos y la prevención de complicaciones graves.
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