Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.33.60.001
AUTORES
- Rosana Querol Borrás. Fisioterapeuta. España.
- Ana María Padilla Cana. Enfermera Coordinadora Asistencial. España.
- María Jesús Gómez Herrador. Enfermera. España.
RESUMEN
Introducción:
La intervención fisioterapéutica en pacientes hospitalizados fuera del ámbito crítico carece de estándares definidos respecto al tiempo y frecuencia asistencial en función de la complejidad clínica. Esta falta de criterio dificulta la planificación eficiente de recursos y la consecución de objetivos terapéuticos funcionales.
Objetivo:
Analizar la evidencia disponible sobre ratios fisioterapeuta-paciente en hospitalización no crítica, identificar las variables clínicas que determinan la complejidad funcional y proponer un modelo teórico ajustado a dicha complejidad.
Metodología:
Se realizó una revisión exploratoria siguiendo el marco PRISMA-ScR. Se consultaron bases de datos científicas (PubMed) utilizando descriptores MeSH relacionados con fisioterapia hospitalaria, carga asistencial, y complejidad clínica. Se seleccionaron cinco estudios relevantes y se complementaron con observaciones clínicas realizadas en un hospital de tercer nivel y en un hospital comarcal.
Resultados principales:
Los estudios muestran una gran variabilidad en tiempos de tratamiento, distribución de tareas y ratios asistenciales. Ninguno define claramente un modelo de intervención fisioterapéutica ajustado por complejidad clínica en hospitalización convencional. Se propone un modelo teórico con tres niveles de complejidad (alta, media, baja) que estima tiempos mínimos por paciente, frecuencia asistencial y necesidad de recursos profesionales.
Conclusión:
La evidencia actual es insuficiente para establecer ratios asistenciales homogéneos en hospitalización no crítica. La propuesta presentada aporta una base inicial para la planificación organizativa de los servicios de fisioterapia hospitalaria, con potencial aplicabilidad en sistemas sanitarios que busquen eficiencia y resultados funcionales.
PALABRAS CLAVE
Fisioterapia, sala de hospitalización, hospitalización, relación personal-paciente, complejidad clínica, ratio fisioterapeuta-paciente.
ABSTRACT
Introduction:
Physiotherapeutic intervention in non-critical hospitalized patients lacks defined standards regarding time and frequency of care based on clinical complexity. This absence of guidelines hinders efficient resource planning and the achievement of functional therapeutic goals.
Objective:
To analyze the available evidence on physiotherapist-to-patient ratios in non-critical hospital wards, identify clinical complexity variables, and propose a theoretical model adjusted to patient complexity.
Methodology:
A scoping review was conducted following PRISMA-ScR guidelines. Searches were performed in PubMed using MeSH terms related to inpatient physiotherapy, workload, and clinical complexity. Five relevant studies were included and complemented with observational data from a tertiary hospital and a regional hospital.
Main results:
The literature shows considerable variability in treatment times, task distribution, and staff ratios. None of the studies defined a physiotherapeutic care model adjusted by patient complexity. A theoretical model is proposed with three complexity levels (high, medium, low), estimating minimum time per patient, care frequency, and professional resource requirements.
Conclusion:
Current evidence is insufficient to establish homogeneous care ratios for non-critical inpatient settings. The proposed model offers an initial framework for organizational planning in hospital physiotherapy services, with potential applicability in healthcare systems seeking efficiency and improved functional outcomes.
KEY WORDS
Physical therapy specialty, hospital units, hospitalization, staff-to-patient ratio, disease severity, disease severity, physiotherapist-to patient ratio.
INTRODUCCIÓN
La fisioterapia hospitalaria constituye un pilar fundamental en la recuperación funcional de los pacientes ingresados en unidades de hospitalización general. Sin embargo, no tenemos ratios estandarizados oficiales fisioterapeuta paciente en sala de Hospitalización1-5.
Como referencia tenemos las unidades de cuidados críticos, donde se recomiendan ratios asistenciales específicos para pacientes en unidades pediátricas en España 1:4, 6 1:8 en fisioterapia para unidades de pacientes críticos adultos en Hospital Clínico de Barcelona7, 1-5 en Hospital de Brasil UCI respiratoria tratamiento multimodal 4, en UK según la GPICS recomienda ratio de 1:4 8.
Las plantas de hospitalización convencional carecen de un modelo estandarizado que relacione la carga asistencial del fisioterapeuta con la complejidad clínica del paciente1,4. Algunas políticas públicas contemplan ajustar los ratios a tiempos mínimos de tratamiento para proporcionar dosis efectiva pero no los definen 2. Esta laguna organizativa y asistencial repercute en la eficiencia del tratamiento, en los resultados clínicos y en la sobrecarga de los profesionales sanitarios implicados1.
La evidencia actual muestra una gran variabilidad en los tiempos dedicados a la atención directa, las frecuencias de tratamiento y la asignación de recursos humanos en fisioterapia intrahospitalaria2,3,5. Además, los modelos asistenciales vigentes suelen replicar estructuras diseñadas para otros perfiles profesionales, como enfermería, sin contemplar las especificidades del abordaje fisioterapéutico 1. Esta situación se agrava en contextos de alta presión asistencial, donde la falta de un criterio estructurado para priorizar pacientes según complejidad clínica puede comprometer tanto la seguridad del paciente como la continuidad terapéutica4.
Se han estimado tiempos orientativos, tomando de referencia la práctica asistencia en un Hospital de tercer nivel de Cataluña de un fisioterapeuta. Se han registrado los tiempos por actividades asistenciales y no asistenciales en sala de Hospitalización de pacientes de especialidad médica y no quirúrgica, se ha tomado de referencia la complejidad del paciente ingresado. La observación la ha realizado una de las autoras del estudio científico, y se han escogido a los pacientes en base a esa complejidad en relación a escalas registradas disponibles, como el índice de Barthel, la MRC en paciente crítico, o SPPB, así como la escala de fragilidad. Se han escogido 2 tipos de pacientes, procedentes de UCI, e ingresados en sala de hospitalización. El fisioterapeuta se ocupa de 2 –3 salas de hospitalización, (2 de lunes a viernes, 3 fines de semana y festivos), por lo que determina que pacientes son prioritarios y requieren tratamiento diario, en cuanto a necesidad asistencial. Las limitaciones del registro se traducen a un único observador, en una única sala en un periodo de 2 semanas, en una misma unidad, siendo un punto de inicio de referencia para desarrollar futuros estudios observacionales.
Se ha computado que el tiempo necesario para una valoración inicial de un paciente complejo procedente de UCI puede oscilar entre 55 y 67 minutos (incluyendo análisis clínico, intervención y registro). En el análisis clínico se ha contemplado: recopilar la información necesaria para entender el motivo diagnóstico de ingreso, el contexto, antecedentes de interés, banderas rojas, medicación que puede condicionar el tratamiento, estado previo funcional, entre otros. Respecto a la práctica asistencial se ha contemplado el tiempo directo en contacto con el paciente y con el equipo interdisciplinar. En el registro se ha contemplado, tareas administrativas relativas al curso clínico e informes se alta, esto se ha computado respecto a una valoración inicial, y a valoraciones consecutivas hasta el momento del alta hospitalaria. Pacientes menos complejos requieren una media de 38 a 45 minutos por sesión. A esto se suman tareas administrativas, organización asistencial intersala (40 minutos diarios para estructurar las prioridades de tratamiento) y, en muchos casos, la tutoría de estudiantes en prácticas, que incrementa el tiempo estimado por intervención entre 10 minutos por tratamiento directo asistencial y 30 minutos adicionales en valoración de historias clínicas y tareas administrativas. Las jornadas son de 7 horas por turno. Esta realidad es invisibilizada en los modelos de planificación estructural. El ratio no oficial sería 1 fisioterapeuta por 2 salas de hospitalización entre semana 1:42 y fines de semana incluso 3 salas. (aportación experiencia profesional autoras del artículo).
En otro hospital de tercer nivel se establece un ratio no oficial de 22-30 pacientes por cada fisioterapeuta en sala de hospitalización, para UCI 10-12 pacientes por fisioterapeuta, no se define el criterio de asignación específico por complejidad funcional. En un hospital comarcal catalán (2o nivel de complejidad asistencial) los fisioterapeutas dedican 15 minutos por paciente independientemente de la complejidad funcional, en turnos de 7 horas, de lunes a viernes en planta y de lunes a sábados en UCI. (aportación experiencia profesional de autoras del artículo).
Este enfoque heterogéneo contrasta con la necesidad creciente de una fisioterapia ajustada a la carga funcional y al riesgo clínico del paciente, como ocurre en casos de alta fragilidad, pluripatología o dependencia funcional severa3,4.
El presente estudio surge de la necesidad de fundamentar un modelo teórico de ratios fisioterapeuta-paciente en hospitalización no crítica, basado en la complejidad clínica funcional, la evidencia disponible y la observación asistencial real. Se parte del reconocimiento de que la recuperación funcional efectiva depende no solo de la intervención terapéutica directa, sino también de la evaluación integral del paciente, la planificación terapéutica, la coordinación interprofesional y la capacidad docente del profesional. Este trabajo busca, por tanto, ofrecer una herramienta útil para la organización de los servicios de fisioterapia hospitalaria desde una perspectiva clínica, estructural y formativa.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión exploratoria (scoping review) siguiendo la metodología PRISMA-ScR con el objetivo de identificar la evidencia disponible sobre los ratios asistenciales en fisioterapia hospitalaria, especialmente en pacientes ingresados en salas de hospitalización no críticas. La elección de esta metodología respondió a la necesidad de cartografiar un campo de conocimiento escasamente estudiado, identificar lagunas en la literatura y proponer un modelo teórico asistencial basado en datos clínicos y experiencia profesional. La revisión se complementó con observaciones clínicas estructuradas realizadas por fisioterapeutas en dos tipos de centros: un hospital de tercer nivel y un hospital comarcal.
Estrategia de búsqueda bibliográfica:
Se realizaron búsquedas sistemáticas entre enero y junio de 2025 en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL, PEDro y Google Scholar, así como en literatura gris institucional (informes hospitalarios, tesis académicas y documentos técnicos). Se utilizaron descriptores MeSH y términos libres combinados con operadores booleanos AND/OR. Ejemplos de combinaciones: “physiotherapy” AND “hospital ward” AND “staffing ratio” AND “complexity”. No se establecieron límites por año de publicación. Se incluyeron artículos en inglés y español. Se seleccionaron cinco artículos que cumplían con los criterios de relevancia clínica, calidad metodológica y aplicabilidad al contexto hospitalario europeo. Los artículos identificados incluían estudios comparativos, observacionales, longitudinales, revisiones exploratorias y análisis descriptivos retrospectivos. La heterogeneidad metodológica y geográfica de los estudios refleja la dispersión del conocimiento existente.
LIMITACIONES DEL ESTUDIO
Entre las principales limitaciones se encuentra el escaso número de estudios identificados que aborden específicamente los ratios fisioterapeuta-paciente en planta de hospitalización general, y su relación con la complejidad clínica del paciente. Esta escasez limita la posibilidad de establecer comparaciones cuantitativas o recomendaciones universales. Además, los estudios incluidos presentan metodologías diversas y entornos asistenciales heterogéneos, lo que dificulta la extrapolación directa a contextos concretos. Aunque se incluyó literatura gris y observaciones clínicas, no se realizó una evaluación sistemática del riesgo de sesgo en cada estudio, ni se registró un protocolo previo en PROSPERO, dado que no es un requisito obligatorio para revisiones exploratorias. Sin embargo, se han seguido criterios de transparencia y exhaustividad en la selección, síntesis y análisis crítico de la información disponible.
Respecto a las observaciones clínicas, fueron derivadas de la práctica asistencial de una de las autoras, y el interrogatorio de cómo estaba organizado el servicio de fisioterapia en otros hospitales de referencia de Barcelona, de forma informal. Por lo que en siguientes estudios se debería establecer un protocolo consensuado para definir la metodología observacional, definir qué escalas se usarían en sala de hospitalización para definir la complejidad del paciente, y establecer como proporcionar la mínima dosis efectiva para cumplir los objetivos terapéuticos de fisioterapia y devolver al paciente a su mejor estado funcional.
Cabe destacar una limitación relevante en esta propuesta es que la escala AM-PAC “6 Clicks”, aunque ampliamente validada en otros contextos internacionales, no dispone aún de una versión oficialmente validada en castellano. En este trabajo se ha utilizado una traducción funcional adaptada basándose en el artículo de Jette DU 11 por las autoras para su uso complementario en hospitalización, dada su aplicabilidad clínica y sencillez. No obstante, se recomienda que en el futuro se lleve a cabo un proceso formal de traducción y validación transcultural, lo que permitiría su implementación estructurada y respaldada científicamente en el contexto hospitalario de habla hispana.
RESULTADOS
Se identificaron cinco estudios relevantes que abordaban distintos aspectos de la intervención fisioterapéutica hospitalaria, especialmente en unidades de ictus, unidades de cuidados intensivos y contextos hospitalarios de tercer nivel. La revisión reveló una significativa heterogeneidad en cuanto a ratios fisioterapeuta/paciente, duración de las sesiones, frecuencia semanal de intervención y grado de cumplimiento de estándares asistenciales propuestos por organismos oficiales1-5. A continuación, se presentan los hallazgos agrupados por publicación, destacando los elementos clave reportados en relación con los objetivos de este estudio. ANEXO 1 Tabla 1. Comparativa de estudios incluidos en la revisión: referencia, tipo de intervención, duración media de la sesión, ratio propuesto, observaciones clave.
Tipos de tratamiento descritos en los estudios
Los artículos incluidos describen una amplia variedad de intervenciones fisioterapéuticas, tanto motoras como respiratorias y educativas, adaptadas a la condición clínica del paciente (neurológica, musculoesquelética,)2-5.
A continuación, se detallan los principales tipos de tratamiento:
- Ejercicios de movilidad en cama y transiciones posturales (supino-sentado, sedestación activa)2,4.
- Transferencias dentro de la habitación y entrenamiento en marcha2,4.
- Ejercicios respiratorios (expansión torácica, desobstrucción bronquial) 2,3.
- Fortalecimiento muscular progresivo y ejercicios de resistencia 2,4.
- Terapia funcional dirigida a actividades básicas de la vida diaria (ABVD)2,4.
- Educación sanitaria al paciente y al cuidador2,5.
- Actividades de reentrenamiento del equilibrio y prevención de caídas2,4.
- Intervenciones orientadas a la reincorporación funcional (uso de ayudas técnicas, marcha asistida)2,4.
- Documentación y planificación de tratamiento personalizado5.
La duración de estas intervenciones varió según el tipo de paciente y el entorno asistencial. Por ejemplo, en pacientes neurológicos las actividades en cama representaron alrededor de 14 minutos, fuera de cama 9 minutos, y la educación al cuidador entre 3 y 4 minutos. En pacientes musculoesqueléticos, el trabajo fuera de cama tendió a ser más extenso (hasta 12 minutos)2. Las actividades funcionales representaron entre el 30% y el 57% del tiempo total de sesión2,5.
DISCUSIÓN
Los resultados de esta revisión sistemática exploratoria evidencian una notable heterogeneidad en la distribución y disponibilidad de fisioterapeutas en hospitales de distintos niveles asistenciales. Si bien existen recomendaciones explícitas para contextos de alta complejidad como la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)6,7,8, aún no se han definido ratios específicos de fisioterapia en plantas de hospitalización no críticas ajustadas por nivel de complejidad funcional del paciente1-5. Esta ausencia normativa contrasta con la importancia creciente que se atribuye a la fisioterapia hospitalaria como factor determinante en la recuperación funcional, reducción de estancia hospitalaria y prevención de complicaciones asociadas a la inmovilidad2,4.
McHugh et al 1 identificaron que solo el 31% de las unidades de ictus del Reino Unido cumplían con el ratio ideal de 1,5 fisioterapeutas por cada 10 camas, y ninguna alcanzaba el ratio aspiracional de 3,7. Esta carencia de personal repercute directamente en el tiempo efectivo de tratamiento, situando la atención por debajo del mínimo terapéutico recomendado por las guías NICE Instituto Nacional de Excelencia Clínica (45 minutos de terapia activa por disciplina, al menos cinco días por semana). Karges et al 5 observaron que, aunque los pacientes recibían una media de 29 minutos por sesión, la intensidad del tratamiento durante la estancia hospitalaria podía ser insuficiente para alcanzar mejoras funcionales completas, especialmente en el ámbito de la recuperación motora post-ictus.
El estudio de Gelisanga et al 2 demostró que en un hospital terciario de Filipinas los fisioterapeutas podían atender hasta 10 pacientes por turno de 8 horas, aunque con un tiempo efectivo recomendado de 8 por turno para mantener la seguridad y calidad asistencial. Silveira et al 3 reportaron que, en una UCI de Brasil, la media de duración de una sesión era de 31,5 minutos, altamente influida por la estabilidad clínica del paciente. En todos los entornos analizados, Brown et al 3 remarcaron que cerca de un tercio del tiempo de los AHP (Allied Health Professionals), incluyendo fisioterapeutas, se destinaba a tareas no clínicas, lo cual reduce el tiempo disponible para intervenciones directas con el paciente.
Pese a estos esfuerzos, ningún estudio proporciona herramientas para diferenciar el tiempo de intervención según niveles de complejidad funcional. No se identificaron protocolos basados en escalas estandarizadas que permitan priorizar recursos fisioterapéuticos en función del grado de dependencia o fragilidad. Esta falta de estandarización impide una asignación eficiente de recursos humanos y limita el impacto clínico potencial de la fisioterapia hospitalaria fuera del ámbito crítico.
Aportación clínica de la autora principal y colaboradoras:
A partir de la experiencia clínica acumulada por la autora principal en un hospital de tercer nivel en Barcelona, se han descrito tiempos reales de intervención diferenciados por complejidad:
- Valoración inicial de pacientes complejos o (post-UCI): 17 minutos historia clínica + 30–40 minutos de tratamiento + 8–10 minutos de registro.
- Pacientes no complejos: valoración inicial 8 minutos + 25–30 minutos de tratamiento + 5–10 minutos de registro.
- Revisión de pacientes ya conocidos: 3–5 minutos historia clínica + 25–30 minutos intervención + 5–10 minutos registro.
- Apoyo de personal auxiliar técnico sanitario: 15 minutos adicionales (transferencias, deambulación con soporte de 2 personas…)
- Elaboración de informes de alta: 8–10 minutos por paciente.
- Organización diaria para varias salas de hospitalización de (37-42) pacientes: 40 minutos de cribado y priorización al inicio de la jornada.
- Tutorización de estudiantes: +30 minutos diarios para revisión de historias clínicas y 10–15 minutos extra por sesión.
Estas observaciones refuerzan la idea de que la carga asistencial no se limita al contacto terapéutico directo, sino que requiere de un contexto estructural adecuado para garantizar la seguridad del paciente y la eficiencia del servicio.
Modelo Teórico Propuesto para la Estimación de Ratios Fisioterapeuta-Paciente en Sala de Hospitalización según el grado de complejidad clínica:
A partir de la revisión bibliográfica realizada y la experiencia clínica observacional en un hospital de tercer nivel, se propone un modelo teórico para la distribución de fisioterapeutas en planta de hospitalización, basado en el grado de complejidad funcional del paciente. Este modelo pretende proporcionar una base para el desarrollo de estándares de planificación asistencial ajustados a la realidad clínica y organizativa de los hospitales generales.
Se identifican tres niveles principales de complejidad clínica, Alta (mayor dependencia funcional), media (dependencia moderada) y baja (mayor independencia funcional). En estos 3 niveles, se diferencian los tiempos de valoración, intervención, registro, y las tareas indirectas necesarias. El modelo incluye también la necesidad de personal auxiliar en ciertos casos, y contempla las tareas no clínicas (organización asistencial, coordinación interprofesional, tutoría).
Para definir los niveles de complejidad clínica, se han tomado de referencia escalas de valoración estandarizadas Como el índice de Barthel, SPPB, TUG, (Timed up and go), escala de fragilidad, (Clinical Frailty Scale), Manual Muscle Testing (MMT), escala MRC, en pacientes procedentes de UCI, la ICU Mobility Scale (IMS). En sala de hospitalización no disponemos de protocolo que determine qué escalas usar para definir la pérdida de función y asociarla a la complejidad del paciente. Por lo que se han incluido los valores en rango de cada escala, con su interpretación funcional, asociados a los 3 niveles de complejidad, y se han especificado qué escalas usar por tipología de paciente.
Aunque la ICU Mobility Scale (IMS) está validada y ha demostrado alta validez de constructo y predictiva en pacientes críticos (especialmente en UCI), su uso fuera del contexto intensivo presenta limitaciones. La IMS está diseñada para valorar la transición desde encamamiento a marcha funcional durante la fase aguda, pero no discrimina suficientemente el grado de asistencia física requerida durante las transferencias y la marcha en pacientes hospitalizados que ya no están en cuidados críticos. Por esta razón, en unidades de hospitalización convencional, se recomienda el uso de escalas más sensibles y validadas para ese entorno, como la Johns Hopkins Highest Level of Mobility (JH-HLM) y el AM-PAC “6‑Clicks” Basic Mobility. Ambas herramientas permiten valorar de forma estructurada tareas funcionales clave como giros en cama, sedestación, transferencias, marcha y uso de escaleras, registrando el grado exacto de asistencia (total, parcial, supervisión o independencia). Siendo la AM-PAC 6 Clicks de más fácil aplicación clínica, presentando alta fiabilidad Inter evaluador y ha sido validada para el seguimiento funcional y la planificación del alta en pacientes hospitalizados adultos no críticos9-11.
Por tanto, para poder definir el grado de complejidad del paciente en sala de hospitalización, sería esencial en estudios siguientes realizar un protocolo de intervención en el que se definan las escalas que permitan valorar la complejidad funcional de los pacientes de diferentes edades, y tipologías, ajustadas al tiempo y recursos asistenciales. Una propuesta podría ser I.Barthel que aporta el grado de dependencia respecto a las actividades de la vida cotidiana (ABVDs), y la AMP-PAC 6-Clicks que valora el grado de ayuda que requiere el paciente en movilidad y ABVDs (y explora desde que está en la cama hasta que camina, si se viste, si puede comer, higiene…). Respecto a paciente frágil complejo, la escala de fragilidad Rockbut CFS ( Clinical Frailty Scale) aporta datos en pacientes mayores de 65 años y aunque se ha valorado su utilidad en pacientes mayores de 18 años con comorbilidad y pluripatología, no es tan predictiva para adultos sanos. Sin embargo, aunque la CFS se diseñó originalmente para adultos mayores, estudios recientes muestran que: Su uso en adultos más jóvenes (<65 años) hospitalizados con comorbilidades tiene capacidad predictiva clínica. Una revisión rápida concluye que no existe un instrumento diseñado y validado exclusivamente para menores de 60–65 años, pero la CFS y otros índices de fragilidad han mostrado validez predictiva en muestras mixtas12.
Este estudio demuestra que la fragilidad no es exclusiva de la población geriátrica, sino que también se presenta significativamente en adultos jóvenes hospitalizados (≥18 años), con un 27 % de prevalencia de fragilidad (FI > 0.25) y una correlación clara con mayor riesgo de estancia prolongada (OR 1.77; p < 0.001). Esto respalda la aplicación clínica de instrumentos como la CFS en adultos jóvenes con condiciones crónicas o deterioro funcional, ajustando su uso con juicio clínico12.
En conclusión, la escala de fragilidad sería útil para esta tipología de pacientes, pero queda un vacío en adultos sanos que podría cubrir la AM-PAC “6-Clicks” e I.Barthel9-11.
En relación al SPPB puede aportar datos respecto al equilibrio estático, fuerza y capacidad funcional, sin embargo, para poder valorar el equilibrio dinámico se podría usar la escala TUG que valora el equilibrio durante los giros13.
Tanto la SPPB como el TUG son escalas válidas y predictivas más allá de la geriatría tradicional, especialmente en adultos hospitalizados, pluripatológicos o en rehabilitación funcional. Su utilidad clínica está bien documentada en población ≥50 años, pero también aplicables en pacientes más jóvenes con fragilidad, inmovilidad o enfermedades crónicas. No se recomiendan como herramientas de cribado en adultos sanos o funcionalmente independientes sin riesgo a nivel ambulatorio, pero si son aplicables en entorno hospitalario agudo14.
Respecto a pacientes jóvenes hospitalizados y las escalas mencionadas debemos hacer puntualizaciones.
Aunque la ICU Mobility Scale (IMS) ha demostrado ser útil y está validada en pacientes críticos ingresados en UCI, su sensibilidad para detectar deterioro funcional en planta de hospitalización es limitada. En pacientes no críticos, especialmente tras estancias prolongadas o con deterioro funcional leve-moderado, escalas como el SPPB, el TUG y el AM-PAC “6 Clicks” ofrecen una evaluación más precisa, multidimensional y aplicable al entorno asistencial hospitalario. Además, para pacientes jóvenes ingresados por procesos agudos sin pluripatología, estas escalas permiten detectar deterioro funcional incipiente y orientar precozmente la intervención fisioterapéutica9-11,14.
En el contexto de pacientes adultos jóvenes ingresados en sala de hospitalización por procesos agudos, pero sin pluripatología ni fragilidad previa, la detección precoz del deterioro funcional incipiente es clave para prevenir complicaciones y planificar una recuperación segura. Aunque escalas como el SPPB y el TUG fueron inicialmente validadas en población geriátrica, diversos estudios han demostrado su utilidad también en adultos hospitalizados menores de 65 años, especialmente en situaciones de inmovilización, cirugía o reposo prolongado. No se recomiendan como herramientas de cribado funcional en adultos sanos ambulatorios sin riesgo, pero sí son aplicables en contexto hospitalario agudo14.
La prueba Timed Up and Go (TUG) ha demostrado ser una herramienta útil no sólo para evaluar la movilidad funcional global (transferencias, marcha y giro), sino también para predecir el riesgo de caídas, especialmente en personas mayores. En población ≥ 60 años, un tiempo ≥ 13.5 segundos se asocia significativamente con un mayor riesgo de caídas. En pacientes adultos hospitalizados sin comorbilidad (como ocurre tras cirugía o reposo prolongado) el TUG puede detectar deterioro funcional incipiente, especialmente si el paciente pierde equilibrio durante el giro, usa estructuras de apoyo, o presenta inseguridad en la ejecución. Aunque en esta población puede arrojar tiempos “normales” (< 10 s), su valor clínico aumenta cuando se complementa con observación cualitativa y comparación con la situación basal previa al ingreso. Por tanto, se considera una herramienta útil de cribado funcional también en pacientes adultos sin fragilidad, siempre que se use dentro de una valoración multidimensional14.
La AM-PAC “6 Clicks” en su versión de movilidad básica se considera una herramienta válida, sensible y de aplicación rápida en unidades de hospitalización general. Está específicamente diseñada para uso en hospitalización aguda y permite estimar de forma estructurada el nivel de asistencia requerido para movilizarse, cambiar de posición y deambular, siendo por tanto altamente útil también en adultos jóvenes ingresados11.
Esta combinación de escalas permite al equipo asistencial identificar precozmente deterioros funcionales incluso leves, en pacientes ingresados en sala de hospitalización, adaptar la intervención fisioterapéutica a la complejidad funcional y contribuir a una planificación del alta más segura y personalizada14,15.
Cabe destacar que se debe llegar a un consenso de que escalas pueden aportar la valoración de la complejidad funcional del paciente hospitalizado en sala según particularidades de pacientes o servicios de hospitalización, por ejemplo, pacientes tratados por patologías quirúrgicas, oncológicas, renales, respiratorias, cardíacas, neurológicas en base a la valoración particular y objetivos terapéuticos del individuo. Sin embargo, determinar la complejidad funcional es un criterio válido para clasificar a los pacientes y distribuir recursos independientemente de la patología a tratar en sala de hospitalización.
En el presente trabajo se propone un modelo de clasificación de la complejidad funcional del paciente hospitalizado basado en escalas específicas, adaptadas al entorno clínico y a la necesidad de asignación de recursos fisioterapéuticos en planta.
Se ha priorizado el uso de escalas validadas y traducidas al castellano que se ajustan al perfil funcional del paciente hospitalizado en planta, tales como el Índice de Barthel, la MRC Sum Score, la Short Physical Performance Battery (SPPB), la Clinical Frailty Scale (CFS) y el Timed Up and Go (TUG). Todas ellas han demostrado buena fiabilidad, sensibilidad clínica y aplicabilidad directa en hospitales españoles.
Respecto a la escala AM-PAC “6 Clicks”, que, aunque no está validada psicométricamente en español, ha sido traducida funcionalmente al castellano por las autoras de este manuscrito, (ANEXO 2) y se propone su uso como herramienta complementaria eficaz para detectar deterioro funcional incipiente en pacientes frágiles y no frágiles o jóvenes hospitalizados. Su inclusión responde a criterios de aplicabilidad clínica, facilidad de implementación y evidencia internacional creciente sobre su utilidad en entornos de hospitalización aguda11.
Una limitación relevante en esta propuesta es que la escala AM-PAC “6 Clicks”, aunque ampliamente validada en otros contextos internacionales, no dispone aún de una versión traducida y validada al castellano. No obstante, se recomienda que en el futuro se lleve a cabo un proceso formal de traducción y validación transcultural, lo que permitiría su implementación estructurada y respaldada científicamente en el contexto hospitalario de habla hispana.
Respecto la escala Medical Research Council Sum Score (MRC-SS) es, en esencia, una aplicación estandarizada del Manual Muscle Testing (MMT) clásico, que evalúa la fuerza en 12 grupos musculares bilaterales mediante la misma escala ordinal de 0 a 5 puntos. Mientras que la MRC-SS está validada principalmente en pacientes críticos como herramienta para la detección de debilidad muscular adquirida, el MMT clásico es más versátil y aplicable en sala de hospitalización general, permitiendo una valoración segmentada y adaptada a pacientes de diferentes edades, niveles funcionales y patologías. Su uso combinado ofrece una visión global y detallada del estado muscular, optimizando la planificación terapéutica y el seguimiento evolutivo16.
En el contexto de la sala de hospitalización, la MRC Sum Score proporciona información útil sobre la fuerza global, pero su diseño original estuvo orientado a pacientes críticos, con un enfoque prioritario en la movilidad global para facilitar el destete de la ventilación mecánica y la deambulación inicial. Este objetivo explica la selección de los seis grupos musculares evaluados, centrados en grandes articulaciones y extremidades, sin incluir la musculatura distal del miembro superior ni los músculos del tronco y la pelvis. Sin embargo, en pacientes hospitalizados no críticos, la independencia funcional depende también de la capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria (ABVDs) como comer, vestirse o trasladarse de la cama a la silla, funciones que requieren fuerza y control postural del tronco, estabilidad pélvica y fuerza distal en miembro superior. Por ello, se propone complementar la MRC con maniobras de MMT adaptada a sala que incluyan la valoración de puente glúteo y extensión de tronco, así como la evaluación de flexores de codo, extensores de muñeca, capacidad prensil, obteniendo así una valoración más completa y orientada a las necesidades funcionales de este perfil de pacientes16. En el ANEXO 3, tabla número 2, se describen las escalas propuestas y su correlación con la puntuación en rango clínico, su interpretación funcional y la complejidad clínica propuesta Alta, Media y Baja en sala de Hospitalización.
Resumen de Escalas propuestas para valorar el grado de complejidad clínica en pacientes hospitalizados.
Proponemos a continuación la composición ideal de las escalas a usar para poder establecer ratios fisioterapeuta paciente según el grado de complejidad clínica:
- I.Barthel : Índice de Barthel.
- MRC: medical research council.
- MMT: manual muscular test.
- IMS: ICU mobility scale.
- SPPB: short perfomance physical Battery.
- AMP-6 CLICKS: activity measure for post-acute care. Measures of basic mobility and daily activity in acute care. Inpatient Daily Activity and Basic Mobility Short Forms Background.
- CFS: Clinical Frailty Scale.
- TUG: Timed Up and Go Test.
Estas escalas se aplicarían en valoración inicial del paciente en sala de hospitalización por el fisioterapeuta, las escalas que valoran marcha y equilibrio se aplicarían cuando el paciente hospitalizado alcanzara los mínimos necesarios para valorar dichos ítems, por ejemplo, en un grado de complejidad funcional alta, el paciente no podría ponerse de pie ni dar unos pasos, por tanto, no se podría valorar la SPPB, ni TUG. Respecto a las escalas específicas relacionadas procedentes de valoraciones previas del paciente crítico, se tendrán las consideraciones previamente mencionadas.
A Continuación, se muestra en el ANEXO 4 TABLA número 3 el Modelo propuesto de ratio fisioterapeuta-paciente según nivel de complejidad funcional en Sala de Hospitalización, en el cual se describen los grados de complejidad funcional con características clínicas, las escalas correlacionadas validadas, tiempo estimado de actuación de fisioterapia, frecuencia mínima sugerida, recursos necesarios.
Este modelo teórico debe ser considerado una herramienta flexible, orientada a la mejora de la planificación asistencial y la asignación de recursos en fisioterapia hospitalaria. Futuros estudios multicéntricos podrían validar esta propuesta y facilitar su adaptación a diferentes realidades sanitarias.
Consideraciones: Los tiempos de valoración inicial del paciente, asistencia directa y registro, son dinámicos y dependen del grado de conocimiento que requiere el fisioterapeuta para entender el contexto clínico del paciente en relación a la complejidad clínica para evaluar cómo administrar la dosis mínima terapéutica y conseguir los objetivos clínicos en fisioterapia, con seguridad.
Limitaciones del modelo teórico:
Esta propuesta, se basa en la observación de un único profesional, en un servicio de hospitalización, con pacientes ingresados a cargo de especialidades diferentes, por lo que se ha usado la complejidad funcional para estratificar la mínima dosis terapéutica efectiva. Se han usado escalas usadas habitualmente en la práctica asistencial, pero no se ha estandarizado cuáles se deben incluir en cada grado de complejidad funcional, para ello también sería recomendable consenso. Algunas de ellas están traducidas y validadas en habla Hispana, pero no todas ellas, aunque podrían de ser de gran utilidad. Sería recomendable realizar un protocolo de observación estandarizado, de cara a un estudio observacional multicéntrico en diferentes hospitales, según nivel asistencial y localización. Por ello se ha hecho una propuesta ideal respecto a las escalas a usar para determinar el grado de complejidad funcional en sala de hospitalización en base a la evidencia científica actual.
CONCLUSIONES
Los resultados de esta revisión ponen de manifiesto la ausencia de un modelo estandarizado que relacione los ratios fisioterapeuta/paciente con la complejidad clínica de los pacientes ingresados en planta de hospitalización general. La evidencia disponible señala una alta variabilidad en los tiempos asistenciales y las frecuencias de tratamiento, sin que existan recomendaciones unificadas que respondan a criterios clínicos estructurados1-5.
Asimismo, se observa una carencia de planificación específica para fisioterapia hospitalaria, que en muchas ocasiones replica modelos diseñados para otros perfiles profesionales, como enfermería. Esta inadecuación impacta negativamente tanto en los resultados clínicos como en el bienestar profesional del fisioterapeuta2,4.
Los datos clínicos observacionales recogidos en un hospital de tercer nivel permiten establecer un modelo teórico basado en la complejidad del paciente, identificando tiempos mínimos de intervención seguros y efectivos por tipo de paciente. Este modelo sugiere que el tiempo total de dedicación (incluyendo tareas directas e indirectas) debe ajustarse según el perfil funcional del paciente, e incorporar las tareas de evaluación, intervención, coordinación y registro como elementos clínicamente imprescindibles para la seguridad y continuidad asistencial. Este modelo es flexible y adaptable según complejidad funcional a la tipología de pacientes de cada sala de hospitalización, siendo este el criterio para ajustar ratios y recursos fisioterapeuta: paciente.
Si tenemos en cuenta que las jornadas de trabajo que se están ajustando a 37’5h en España, Cataluña, y el fisioterapeuta dedica 7 horas a su práctica asistencial. Se deben tener en cuenta las tareas directas asistenciales, las administrativas, (valoración inicial y diaria del paciente, comunicación interdisciplinar, registro asistencial), docentes, ajustadas a la complejidad real del paciente. Si dedica 30 minutos por paciente incluyendo todas estas tareas, en una jornada sin descanso, podría atender matemáticamente como máximo a 14 pacientes, sin tener en cuenta, que respecto a la atención tanto directa como indirecta del paciente hospitalizado, los imprevistos y la realidad clínica, sin tener en cuenta recomendaciones como la guía NICE que recomienda 45 minutos de tratamiento.
Si además añadimos la complejidad del paciente y pensamos en tiempos reales los ratios disminuyen, el fisioterapeuta tiene que añadir sus descansos pertinentes dentro de la jornada, los traslados a diferentes salas, la comunicación con familiares y equipo médico …. Así pues, los ratios que se referencian 1:8 a 1:10 tienen más coherencia en una jornada asistencial de 7 horas. Respecto a si todos los pacientes son candidatos a recibir asistencia de fisioterapia, debería poder el fisioterapeuta ofrecer asistencia de calidad, en prevención de deterioro de la función, en cualquier paciente ingresado en sala de hospitalización. El fisioterapeuta debería poder estar presente en una única sala de hospitalización, así como modelo enfermero de cuidados ofrece en sala de hospitalización (de dónde se han obtenido datos) atiende a 7-8 pacientes, por tanto, su ratio máximo en turno de día es de 1:8, siendo el número de pacientes ingresados de 21, tomando de referencia un servicio de Medicina Interna Dermatología y patologías autoinmunes de un Hospital de referencia de 3er nivel catalán.
El fisioterapeuta debería poder estar presente en las unidades de hospitalización con un ratio adecuado según la complejidad del paciente para ofrecer dosis mínima terapéutica efectiva 1,2,5.
La propuesta de ratio asistencial que se deriva de este estudio tiene el potencial de convertirse en una herramienta útil para la gestión clínica, la planificación de recursos humanos y la mejora de la calidad asistencial en fisioterapia hospitalaria. Además, promueve el reconocimiento de la carga asistencial real del fisioterapeuta, incluyendo funciones docentes y organizativas habitualmente invisibilizadas en los cálculos estructurales3,5.
Se recomienda la validación del modelo propuesto en futuros estudios multicéntricos, así como el desarrollo de estrategias de planificación organizativa que contemplen explícitamente la complejidad funcional del paciente hospitalizado como eje central de la intervención fisioterapéutica en sala de hospitalización.
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ANEXOS
ANEXO 1: TABLA 1.
Tabla 1. Comparativa de estudios incluidos en la revisión:
En esta tabla se comparan los 5 estudios relevantes respecto el tipo de intervención de fisioterapia, la duración, la frecuencia, el ratio propuesto y observaciones clave.
PT: physical therapy: terapia física.
ANEXO 2: TRADUCCIÓN AL CASTELLANO PROVISIONAL DE LA AM-PAC “6-Clicks”.
AM-PAC “6-Clicks” – Versión de Movilidad (Basic Mobility).
Pregunta inicial:
Durante la hospitalización, en las últimas 24 horas, ¿cuánta ayuda del personal necesita el paciente para realizar las siguientes actividades?
- Desplazarse en la cama, moverse de un lado a otro, girar (incluyendo ajustar ropa de cama, sabanas, mantas…).
- Pasar de estar sentado a ponerse de pie desde una silla con apoyabrazos.
- Moverse de estar acostado en la cama o tumbado boca arriba en la cama a sentarse en el borde de la cama.
- Pasar de la cama a la silla o silla de ruedas.
- Caminar por dentro de la habitación del hospital.
- Subir 3–5 escalones con pasamanos.
Sistema de puntuación:
1 = Incapaz (asistencia total/dependiente).
2 = Mucha ayuda (asistencia moderada/máxima).
3 = Algo de ayuda (mínima asistencia o supervisión/contacto).
4 = Ninguna ayuda (independencia modificada o completa).
Rango de puntuación bruta: 6 -24.
Interpretación: a menor puntuación, mayor dependencia funcional en movilidad.
AM-PAC “6-Clicks” – Versión de Actividades Básicas (Daily Activity)
Pregunta inicial:
Durante la hospitalización, en las últimas 24 horas, ¿cuánta ayuda del personal necesita el paciente para realizar las siguientes actividades?
- Ponerse y quitarse la ropa en la parte inferior del cuerpo.
- Bañarse o ducharse. (incluye enjabonarse, aclararse y secarse)
- Usar el inodoro (incluye entrar/salir y limpieza posterior)
- Ponerse y quitarse la ropa en la parte superior del cuerpo.
- Realizar tareas de aseo personal (lavarse la cara, cepillarse los dientes, peinarse).
- Comer comidas habituales.
Sistema de puntuación:
1 = Incapaz (asistencia total/dependiente).
2 = Mucha ayuda (asistencia moderada/máxima).
3 = Algo de ayuda (mínima asistencia o supervisión/contacto).
4 = Ninguna ayuda (independencia modificada o completa).
Rango de puntuación bruta: 6 -24.
Interpretación: a menor puntuación, mayor dependencia funcional en actividades básicas de la vida diaria.
ANEXO 3. TABLA 2.
Resumen de Escalas Funcionales y Complejidad clínica: (ANEXO 3: TABLA número 2)
En la siguiente tabla se describen las escalas propuestas y su correlación con la puntuación en rango clínico, su interpretación funcional y la complejidad clínica propuesta Alta, media y baja en sala de hospitalización.
| Escala | Rango clínico | Interpretación funcional | Grado de complejidad |
|---|---|---|---|
| Índice de Barthel | 0–20 | Dependencia total | Alta |
| Índice de Barthel | 21–40 | Dependencia severa | Alta |
| Índice de Barthel | 41–60 | Dependencia moderada | Media |
| Índice de Barthel | 61–90 | Dependencia leve | Baja |
| Índice de Barthel | 91–100 | Independencia | Baja |
| MRC (Sum Score) | <48 | Debilidad adquirida en UCI | Alta |
| MRC (Sum Score) | 48–52 | Debilidad moderada | Media |
| MRC (Sum Score) | 53–60 | Fuerza casi normal | Baja |
| MMT (tronco/pelvis y grupos específicos) | 0–2 | Fuerza muy reducida, sin control postural | Alta |
| MMT (tronco/pelvis y grupos específicos) | 3–4 | Fuerza moderada, requiere asistencia parcial | Media |
| MMT (tronco/pelvis y grupos específicos) | 5 | Fuerza normal, independiente | Baja |
| ICU Mobility Scale | 0–2 | Acostado o sedestación asistida | Alta |
| ICU Mobility Scale | 3–8 | Sedestación/bipedestación asistida o marcha con ayuda humana | Media |
| ICU Mobility Scale | 9–10 | Marcha funcional o independiente | Baja |
| SPPB | 0–3 | Capacidad funcional muy baja | Alta |
| SPPB | 4–6 | Capacidad física baja | Media |
| SPPB | 7–12 | Capacidad funcional moderada o buena | Baja |
| AM-PAC «6 Clicks» Mobility | 6–17 (T-score < 32) | Dependencia alta en movilidad | Alta |
| AM-PAC «6 Clicks» Mobility | 18–20 (T-score 33–41) | Dependencia moderada | Media |
| AM-PAC «6 Clicks» Mobility | 21–24 (T-score > 42) | Independiente o mínima ayuda | Baja |
| AM-PAC «6 Clicks» Daily Activity | 6–17 (T-score < 32) | Dependencia alta en ABVDs | Alta |
| AM-PAC «6 Clicks» Daily Activity | 18–20 (T-score 33–41) | Dependencia moderada | Media |
| AM-PAC «6 Clicks» Daily Activity | 21–24 (T-score > 42) | Independiente o mínima ayuda | Baja |
| CFS | ≥6 | Fragilidad severa | Alta |
| CFS | 4–5 | Fragilidad moderada | Media |
| CFS | 1–3 | Sin fragilidad o fragilidad leve | Baja |
| TUG | >20 s | Alto riesgo de caídas | Media/Alta |
| TUG | ≤20 s | Bajo riesgo de caídas | Baja |
ANEXO 4: TABLA número 3
Modelo propuesto de ratio fisioterapeuta-paciente según nivel de complejidad funcional en Sala de Hospitalización. ANEXO 4: TABLA número 3
| Grado de complejidad funcional características clínicas | Escalas validadas | Tiempo estimado total actividad fisioterapia | Frecuencia mínima sugerida | Recursos necesarios |
|---|---|---|---|---|
| Alta: (post-UCI o deterioro funcional complejo) | • Índice de Barthel < 40 • MRC < 48 • ICU Mobility Scale (IMS): 0–2 • SPPB y TUG no valorable • AM-PAC “6 Clicks” Mobility ≤ 15 (T-score < 32) • AM-PAC “6 Clicks” Daily Activity ≤ 15 (T-score < 32) • Clinical Frailty Scale (CFS) ≥ 6MMT (0–2) (tronco/pelvis y grupos específicos)
|
60–75 min (17 valoración + 30–40 intervención + 10 registro + 5 coordinación)Paciente que necesita ayuda total, múltiples dianas (motora, respiratoria, educativa) |
2 veces/día, 7 días/semana | Fisioterapeuta + auxiliar sanitario Ratio propuesto: 1 FT / 4–6 pacientes |
| Media: (frágil o pluripatológico estable) | • Índice de Barthel 40–60 • MRC 48–52 • IMS: 3–5 • SPPB: 2–6 • AM-PAC “6 Clicks” Mobility 16–18 (T-score 33–41) • AM-PAC “6 Clicks” Daily Activity 16–18 (T-score 33–41) • TUG > 20 s • CFS: 4–5MMT (3-4) (tronco/pelvis y grupos específicos)
|
45–55 min (10 valoración + 25–30 intervención + 5–10 registro)Paciente que necesita ayuda parcial, seguimiento funcional activo |
1 vez/día, 6–7 días/semana | Fisioterapeuta Ratio propuesto: 1 FT / 6–8 pacientes |
| Baja: (autónomo con riesgo leve o ingreso breve) | • Índice de Barthel > 60 • MRC > 52 • SPPB > 6 • AM-PAC “6 Clicks” Mobility ≥ 19 (T-score > 42) • AM-PAC “6 Clicks” Daily Activity ≥ 19 (T-score > 42) • TUG < 20 s • CFS ≤ 3MMT (5) (tronco/pelvis y grupos específicos)
|
30–35 min (8 valoración + 20 intervención + 5–7 registro)Paciente que necesita prevención y detección precoz de deterioro funcional |
3 veces/semana | Fisioterapeuta Ratio propuesto: 1 FT / 10–12 pacientes |
Nota: La escala AM-PAC ‘6 Clicks’ dispone de dos dominios: Mobility (movilidad básica) y Daily Activity (actividades básicas de la vida diaria). Cada dominio puntúa de 6 a 24 en puntuación cruda, que puede transformarse a T-score (media 50, DE 10). Los puntos de corte propuestos en esta tabla se basan en la equivalencia aproximada de T-score y puntuación cruda para categorizar complejidad. SPPB y TUG valorables cuando el paciente es capaz de mantener bipedestación y marcha.
FT: Fisioterapeuta
ANEXO 5: TABLA número 4
Anexo 5. Tiempos reales de intervención fisioterapéutica en hospital de tercer nivel. Ejemplos según complejidad clínica.
| Tipo de paciente | Valoración inicial historia clínica | Intervención | Registro | Ayuda adicional |
|---|---|---|---|---|
| Complejidad Alta | 17 min | 30–40 min | 8–10 min | Auxiliar Sanitario (15 min) |
| Complejidad Media | 8 min | 25–30 min | 5–10 min | Ocasional-frecuente Auxiliar Sanitario |
| Complejidad Baja | 3–5 min | 25–30 min | 5–10 min | — |
Organización de trabajo en tres salas de hospitalización (hasta 45 pacientes): 40 minutos diarios.
Tutoría de estudiante: +30 min valoración, +10–15 min intervención por paciente.
Ejemplos clínicos según nivel de complejidad clínica en Sala de Hospitalización.
Complejidad Alta: Paciente que, tras varios meses de ingreso en UCI, es trasladado a sala de hospitalización. A nivel funcional, no puede apretar el timbre para avisar cuando necesita ayuda, no puede girarse solo en cama, necesita soporte de grúa y asistencia de 2-3 personas para realizar la transferencia cama silla, tiene dificultad para mantener el cuerpo estable en la silla, no es capaz de recolocarse solo, necesita ayuda para comer, además del resto de las actividades básicas de la vida cotidiana. La fuerza de Extremidades superiores, tronco, pelvis y EEII está disminuida, a penas, puede vencer la gravedad en algunos grupos musculares. Ha pasado por un destete lento y prolongado, de la ventilación mecánica, decanulado recientemente, con traqueostomía previa y disfagia. Requiere intervención multidisciplinar intensiva diaria. Alta dependencia funcional inicial, necesidad de rehabilitación respiratoria, disfagia, tratamiento visceral, terapia motora y funcional, ayuda de auxiliar sanitario durante la intervención de fisioterapia.
Complejidad media:
Un ejemplo de paciente sería aquel que ha superado la primera fase de complejidad funcional alta, paciente procedente de UCI que tras semanas en sala de hospitalización ha mejorado, y ha pasado a un nivel de complejidad medio. Paciente que no procede de UCI, pero tiene deterioro funcional y múltiples dianas terapéuticas, es frágil, con comorbilidad, ha pasado por ingreso hospitalario largo. Necesita ayuda de 1 o 2 personas para movilizarse, para las actividades básicas de la vida cotidiana, para caminar, para recolocarse en la cama, apara las transferencias, ayudas técnicas para la deambulación. Tiene una dependencia funcional moderada, requiere sesiones de fisioterapia diarias para evitar más deterioro funcional, frecuentemente ayuda de auxiliar sanitario durante la intervención de fisioterapia, y múltiples dianas terapéuticas, fisioterapia motora, funcional, respiratoria, visceral.
Complejidad baja:
Paciente que durante el ingreso tiene riesgo de deterioro funcional, por lo que requiere vigilancia y seguimiento. Precisa solo intervención puntual, educación sanitaria y seguimiento funcional limitado.