AUTORES
- Julia Zamora Zapater. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Paula Moreno Gilaberte. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Clara Andrés Escribano. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Javier Higuera Isidro. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Julia Navarro García. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
RESUMEN
La mastitis es una de las causas principales de abandono de la lactancia materna. Aparece en las primeras 12 semanas posparto, principalmente entre la segunda y la cuarta semana. Conocer en qué consiste y por qué se produce, cuáles son sus síntomas y su tratamiento, así como las medidas de prevención es uno de los desafíos que se presentan en la consulta de lactancia.
PALABRAS CLAVE
Mastitis, lactancia materna
ABSTRACT
Mastitis is one of the main causes of breastfeeding abandonment. It appears in the first 12 weeks postpartum, mainly between the second and fourth week. Knowing what it is and why it occurs, what its symptoms and treatment are, as well as prevention measures, is one of the challenges that arise in the lactation consultation.
KEY WORDS
Mastitis, breastfeeding.
DESARROLLO DEL TEMA
La mastitis se define como una inflamación del tejido mamario que suele estar precedida por congestión mamaria u obstrucción de los conductos galactóforos. Se trata de una patología relativamente común durante la lactancia ya que afecta hasta un 33% de las mujeres lactantes y puede o no asociarse a infección1. Algunos de los factores predisponentes para el desarrollo de la mastitis son la retención de leche y el sobrecrecimiento bacteriano. Es fundamental un correcto diagnóstico para comenzar con antibioterapia si es necesario ya que un fallo o retraso de este puede desembocar en un absceso, cuya incidencia es de 0,5%-11%1,2.
Según la OMS, la leche materna es el alimento de elección para los recién nacidos hasta los primeros 6 meses de vida3. Se trata de un fluido fisiológico no estéril, rico en nutrientes esenciales (vitaminas, proteínas), factores inmunológicos y una amplia gama de microbios (virus, bacterias, protozoos) que constituyen lo que se conoce como microbiota de la leche humana, fundamentales para el desarrollo de la flora intestinal y la reducción de infecciones en el recién nacido4. Cuando se produce un desequilibrio de estas bacterias puede dar lugar a una disbiosis y finalmente provocar una mastitis1,5.
Gran parte de los patógenos causales de mastitis proceden de la orofaringe y región nasal del bebé. Los principales agentes asociados son Staphylococcus aureus que incluye el Staphylococcus aureus meticilino resistente (MRSA); Staphylococcus epidermidis; Streptococo y ocasionalmente bacilos gram negativos.
La presencia de bacterias patógenas en la leche materna no necesariamente indica infección, siempre y cuando no se excedan las 102 UFC/ml.
Entre los factores de riesgo que predisponen el desarrollo de la mastitis se encuentran aquellos que producen estasis láctea: heridas o grietas en el pezón, una succión inadecuada del bebé, tomas infrecuentes, presencia de frenillo sublingual o hiperproducción de leche2.
Existen dos tipos de mastitis:
- Mastitis infecciosa: es el resultado de la acumulación de leche bien por una obstrucción o por una sobreproducción que sirve como medio idóneo para la proliferación bacteriana.
- Mastitis no infecciosa: cursa con una respuesta inflamatoria que origina una congestión mamaria y además presenta modificación del sabor de la leche por el aumento de la concentración de sodio, se vuelve más salada.
Las manifestaciones clínicas pueden ser desde un área indurada, eritematosa y dolorosa en una o ambas mamas hasta fiebre (>38º), escalofríos, malestar general o mialgias, síntomas asociados a un proceso gripal.
También puede a observarse una disminución del flujo de leche e incluso pueden aparecer linfadenopatías axilares dolorosas.
En función de los criterios clínicos se diferencias dos tipos de mastitis:
- Mastitis clínica: aparecen signos y síntomas de inflamación mamaria que pueden o no ser acompañados de síntomas sistémicos.
- Mastitis subclínica: se caracteriza por una disminución en la secreción láctea y un sobrecrecimiento de bacterias en la leche, con ausencia de cambios inflamatorios o dolor.
Dependiendo del tiempo de duración:
- Mastitis aguda: suele deberse a errores en la técnica de succión por lo que predispone a una acumulación de leche que queda retenida y predispone un sobrecrecimiento bacteriano. Normalmente suele ser unilateral. Ocurre entre las 12 primeras semanas posparto, principalmente entre la segunda y tercera semana.
- Mastitis subaguda: se objetiva una disminución de la salida de leche asociado a tomas más largas. Se caracteriza por un dolor punzante en la mama, calambres y sensación de ardor. .El Staphylococcus epidermidis es el patógeno más frecuente.
- Mastitis crónica: suele ser el resultado de una mastitis aguda mal tratada. En caso de etiología infecciosa se asocia tratamiento antibiótico en función de los resultados del cultivo de leche.1,2,5
El diagnóstico es fundamentalmente clínico, con presencia de al menos dos signos o síntomas mamarios (induración, eritema, dolor) y al menos un signo o síntoma sistémico (fiebre, mialgias, cefalea). Se recomienda la recogida de cultivo de leche tras 24- 48 horas con antibioterapia y no mejoría de los síntomas.
En los casos en los que se requiera la recogida de un cultivo es necesario seguir unas pautas:
- Correcta higiene de manos (agua y jabón).
- Realizar la extracción de leche de forma manual y desechar las primeras 4-5 gotas.
- Se recomienda la recogida de la leche antes del inicio de una toma, preferiblemente que hayan transcurrido al menos dos horas desde la toma anterior.
- El bote para la recogida será de plástico, estéril y de boca ancha y se deberá asegurar el correcto cierre del mismo.
- El pecho tiene que estar limpio, suficiente realizar un lavado previo con agua y jabón.
- No se debe aplicar ninguna sustancia en el pecho (lanolina, vaselina, aceite).
El cultivo de leche es el único método que permite analizar la presencia de agentes patógenos además la posibilidad de realizar un antibiograma para poder escoger el antibiótico más sensible a la cepa detectada5.
El tratamiento se enfoca en conseguir un correcto vaciado del pecho, modificar la técnica de amamantamiento si es necesario y manejo de los síntomas clínicos con antiinflamatorios y antibioterapia.
En los casos en los que se precise la antibioterapia, estos deberán tomarse durante 10 días. Según las últimas guías, los fármacos de primera línea son: cefadroxilo 1g/12h v.o, cotrimoxazol (sulfametoxazol-trimetropim) 800/160 mg /12h v.o. Si alergia a la penicilina e intolerancia a cefalosporinas el tratamiento de elección será: clindamicina 450 mg/8h v.o y , cotrimoxazol (sulfametoxazol-trimetropim) 800/160 mg /12h v.o.
No se debe suprimir la lactancia materna pese a la existencia de mastitis, pues se necesita un correcto vaciado del pecho. Se ha de brindar apoyo emocional a la madre, se recomienda una alimentación equilibrada y una adecuada ingesta de líquidos (entre 2.5-3 litros de agua) así como un correcto descanso. La aplicación de frío local tras las tomas ha demostrado ser eficaz para combatir la inflamación 6,7.
Se ha demostrado que el uso de probióticos es una alternativa eficaz para el tratamiento de la mastitis, reducen la carga bacteriana y la cantidad de estafilococos, además, disminuyen considerablemente uno de los síntomas principales, el dolor. Algunos ejemplos son el lactobacillus salivarius y lactobacillus fermentum8.
Como medidas de prevención se encuentran:
- Lavado de manos con agua y jabón antes de cada toma.
- Buena técnica de agarre: labios del bebé evertidos, más areola visible por arriba que por debajo, no sonidos de chupeteo.
- No suprimir tomas para evitar la acumulación de leche.
- Si se utiliza sacaleches, realizar una correcta limpieza tras cada uso.
- Aprender a manejar como solventar la congestión mamaria (técnica de drenaje de la mama, masaje hacia el pezón, uso de la técnica presión inversa suavizante “PIS”).
- Evitar ropa interior que comprima la mama7.
CONCLUSIONES
Las matronas, como profesionales sanitarias dedicadas a brindar cuidados a la mujer en todas las etapas de la vida desempeñamos un papel muy importante durante el posparto. Estar formadas y disponer de evidencia científica actualizada sobre lactancia y sobre los problemas que pueden aparecer, como es el caso de la mastitis es fundamental. Además, para poder proporcionar una atención de calidad es imprescindible trabajar de forma multidisciplinar con el equipo de atención primaria.
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