Reevaluación de la resecabilidad tras quimioinmunoterapia de inducción en un adenocarcinoma pulmonar T4

11 octubre 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.16.28.001

 

AUTORES

  1. Laura Cremallet Aguillo. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  2. Carlota Sabaté Ortega. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  3. Lucía Clavijo Maiso. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  4. Laura Andrés Rupérez. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Joanna Gaspar Pérez. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  6. María de los Ángeles Rivero Grimán. Neumóloga Residente, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.

RESUMEN

El cáncer de pulmón en adultos jóvenes constituye una presentación poco frecuente y plantea particularidades diagnósticas y terapéuticas, especialmente ante tumores localmente avanzados con estadificación inicial incierta. Presentamos el caso de una mujer de 37 años, fumadora activa, que consultó por dolor escapular izquierdo de dos meses de evolución asociado a tos seca, astenia y pérdida de peso ponderal. La radiografía de tórax evidenció una masa apical izquierda de gran tamaño y la tomografía computarizada confirmó una lesión de aproximadamente 10 cm en el lóbulo superior izquierdo, con extensa afectación pleural y vascular y contacto mediastínico. El estudio histológico mediante biopsia pulmonar percutánea confirmó un adenocarcinoma de origen pulmonar, con expresión de PD-L1 del 100 % y sin alteraciones genómicas accionables inicialmente identificadas. El PET-TC mostró una intensa actividad metabólica de la lesión primaria y adenopatías hipermetabólicas gastrohepáticas y retroperitoneales, cuya relación con el proceso pulmonar resultó incierta ante la ausencia de afectación ganglionar mediastínica hipermetabólica, planteándose una estadificación inicial IIIB frente a IVB. Tras valoración multidisciplinar se inició tratamiento de inducción con nivolumab, carboplatino y pemetrexed. Después de tres ciclos, la reevaluación metabólica mostró desaparición de la captación ganglionar infradiafragmática y reducción de la extensión del componente tumoral metabólicamente activo, aunque persistía una masa pulmonar de gran tamaño con invasión mediastínica. Ante la respuesta limitada y la persistencia de criterios de irresecabilidad, se decidió continuar el tratamiento sistémico y realizar una nueva reevaluación posterior. Este caso pone de manifiesto la complejidad de la estadificación y del abordaje terapéutico del cáncer de pulmón localmente avanzado en pacientes jóvenes, así como la importancia de la reevaluación radiológica y de la toma de decisiones multidisciplinar en escenarios de potencial conversión a tratamiento local.

PALABRAS CLAVE

Adenocarcinoma de pulmón, adulto joven, cáncer de pulmón localmente avanzado, inmunoterapia, tratamiento de inducción, estadificación.

ABSTRACT

Lung cancer in young adults is a rare condition and presents diagnostic and therapeutic challenges, particularly in cases of locally advanced tumors with uncertain initial staging. We present the case of a 37-year-old woman, an active smoker, who presented with two months of left scapular pain associated with a dry cough, asthenia, and weight loss. A chest X-ray revealed a large mass in the left apical region, and a CT scan confirmed a lesion measuring approximately 10 cm in the left upper lobe, with extensive pleural and vascular involvement and mediastinal contact. Histological examination following percutaneous lung biopsy confirmed an adenocarcinoma of pulmonary origin, with 100 per cent PD-L1 expression and no genomic alterations initially identified. The PET-CT scan revealed intense metabolic activity in the primary lesion and hypermetabolic gastrohepatic and retroperitoneal lymph nodes; however, the relationship between these and the pulmonary process remained unclear in the absence of hypermetabolic mediastinal lymph node involvement, leading to an initial staging of either IIIB or IVB. Following a multidisciplinary assessment, induction treatment with nivolumab, carboplatin and pemetrexed was initiated. After three cycles, the metabolic re-evaluation showed that the subdiaphragmatic lymph node uptake had disappeared and that the extent of the metabolically active tumour component had decreased, although a large pulmonary mass with mediastinal invasion persisted. Given the limited response and the persistence of criteria indicating unresectability, it was decided to continue systemic treatment and carry out a further re-evaluation at a later date. This case highlights the complexity of staging and the therapeutic approach to locally advanced lung cancer in young patients, as well as the importance of radiological re-evaluation and multidisciplinary decision-making in situations where a switch to local treatment may be considered.

KEY WORDS

Lung adenocarcinoma, young adult, locally advanced lung cancer, immunotherapy, induction treatment, staging.

INTRODUCCIÓN

El cáncer de pulmón constituye una de las principales causas de mortalidad por cáncer a nivel mundial, y el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) representa aproximadamente el 85 % de los tumores pulmonares malignos1. Aunque su incidencia aumenta de forma marcada con la edad, su aparición en adultos jóvenes es poco frecuente y plantea particularidades clínicas y terapéuticas derivadas de una mayor expectativa de vida, la necesidad de una caracterización molecular exhaustiva y la importancia de optimizar las estrategias de tratamiento con intención potencialmente radical¹,².

La estadificación inicial constituye uno de los principales determinantes del abordaje terapéutico del CPNM. La diferenciación entre enfermedad localmente avanzada y metastásica resulta especialmente relevante, ya que puede modificar de forma sustancial el objetivo del tratamiento y las posibilidades de incorporar posteriormente estrategias locales como la cirugía o la radioterapia³. La tomografía por emisión de positrones combinada con tomografía computarizada (PET-TC) desempeña un papel fundamental en este proceso al permitir valorar tanto la extensión locorregional como la presencia de enfermedad a distancia. Sin embargo, determinados hallazgos metabólicos pueden resultar inespecíficos o presentar una distribución atípica, generando escenarios de incertidumbre diagnóstica que requieren una interpretación conjunta de los datos clínicos, radiológicos e histológicos³,⁴.

En los últimos años, la incorporación de la inmunoterapia y de los esquemas combinados de quimioterapia e inmunoterapia ha modificado sustancialmente el tratamiento del CPNM avanzado y localmente avanzado⁵,⁶. En determinados pacientes con tumores inicialmente irresecables o de resecabilidad incierta, el tratamiento sistémico de inducción puede permitir controlar la enfermedad y realizar posteriormente una nueva valoración de las posibilidades de tratamiento locorregional. Este planteamiento requiere una selección individualizada y una evaluación multidisciplinar, ya que la respuesta radiológica o metabólica no implica necesariamente que el tumor alcance criterios de resecabilidad⁶,⁷.

La expresión del ligando 1 de muerte celular programada (PD-L1) y la caracterización molecular del tumor constituyen asimismo elementos esenciales para la selección terapéutica en el adenocarcinoma pulmonar⁸. La ausencia de alteraciones moleculares accionables y una elevada expresión de PD-L1 pueden condicionar la elección del tratamiento sistémico, aunque la estrategia definitiva debe integrar el estadio tumoral, la extensión anatómica, la situación clínica y la posibilidad de incorporar tratamientos locales en fases posteriores⁸,⁹.

Presentamos el caso de una paciente joven con un adenocarcinoma pulmonar de gran volumen y elevada expresión de PD-L1, cuya estadificación inicial estuvo condicionada por la presencia de adenopatías infradiafragmáticas de significado incierto. La dificultad para diferenciar entre enfermedad localmente avanzada y metastásica motivó una estrategia de tratamiento sistémico de inducción seguida de reevaluación metabólica y multidisciplinar. El caso permite analizar la complejidad de la estadificación inicial, la interpretación de la respuesta al tratamiento y la toma de decisiones terapéuticas en un escenario de potencial conversión a tratamiento locorregional.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se trata de una mujer de 37 años, fumadora activa desde la adolescencia, con un consumo acumulado aproximado de 36 paquetes-año y sin antecedentes médicos de relevancia. Consultó en abril de 2026 por dolor de dos meses de evolución localizado en región escapular izquierda, irradiado hacia la región anterior del hemitórax ipsilateral y exacerbado con los movimientos respiratorios y del tronco. Asociaba tos seca, astenia y pérdida de peso ponderal no cuantificada, sin disnea ni fiebre. A su llegada se encontraba hemodinámicamente estable, eupneica en reposo y con una saturación basal de oxígeno del 96 %. La auscultación pulmonar mostraba disminución del murmullo vesicular en el tercio superior del hemitórax izquierdo. Analíticamente destacaban leucocitosis de 23.700/µL, trombocitosis de 564.000/µL y proteína C reactiva de 57 mg/L.

La radiografía de tórax evidenció una masa de aproximadamente 10 cm localizada en el vértice pulmonar izquierdo. La TAC torácica confirmó una voluminosa masa heterogénea en el lóbulo superior izquierdo (LSI), de 96 × 91 × 85 mm, con áreas quístico-necróticas y extensa afectación pleural. La lesión rodeaba, infiltraba y estenosaba la arteria subclavia izquierda, contactaba más de 180° con el origen de la arteria carótida común izquierda e infiltraba la vena yugular izquierda. Asimismo, presentaba un amplio contacto con el cayado aórtico, sin poder descartarse su infiltración. Se identificaron pequeñas adenopatías mediastínicas y un nódulo de 22 mm en el ligamento gastrohepático considerado sospechoso.

El estudio de extensión mediante PET-TC mostró una intensa captación metabólica de la masa pulmonar, con un diámetro máximo aproximado de 9 cm, necrosis central y un valor máximo estandarizado de captación (SUVmáx) de 30,18. No se observaron adenopatías mediastínicas hipermetabólicas. Sin embargo, se identificaron dos adenopatías hipermetabólicas contiguas en el ligamento gastrohepático, de 20 y 6 mm, así como otra adenopatía preaórtica retroperitoneal de 9 mm, hallazgos considerados sospechosos de enfermedad metastásica. No se detectaron otras lesiones hipermetabólicas a distancia.

La broncoscopia no mostró lesiones endoluminales y la citología del aspirado bronquial fue negativa para malignidad. Posteriormente se realizó una biopsia pulmonar percutánea ecoguiada de la masa, cuyo estudio anatomopatológico confirmó un adenocarcinoma de origen pulmonar (CK7 positivo, TTF-1 y p40 negativos), con expresión elevada de PD-L1 del 100 %. El estudio molecular inicial no identificó alteraciones genómicas accionables, detectándose una alteración en TP53.

Ante estos hallazgos, se estableció inicialmente una estadificación clínica cT4NxM0-1b, con incertidumbre entre estadio IIIB y IVB debido al significado dudoso de las adenopatías gastrohepáticas y retroperitoneales. La ausencia de adenopatías mediastínicas hipermetabólicas y de otras localizaciones metastásicas generaba dudas sobre la relación de las lesiones abdominales con el tumor pulmonar. El caso fue discutido en el comité multidisciplinar de tumores torácicos, donde se decidió iniciar tratamiento sistémico de inducción y reevaluar posteriormente la posibilidad de tratamiento locorregional.

En mayo de 2026 inició tratamiento con nivolumab, carboplatino y pemetrexed cada 21 días. Recibió tres ciclos, el último el 26 de junio, con buena tolerancia global y mantenimiento de un buen estado funcional. La resonancia magnética cerebral realizada durante el estudio de extensión no evidenció lesiones secundarias en el sistema nervioso central.

Tras los tres primeros ciclos se realizó un nuevo PET-TC. Persistía una masa en el LSI de aproximadamente 10 × 7,5 × 7,8 cm, con actividad metabólica heterogénea predominantemente periférica y persistencia de invasión mediastínica. El SUVmáx había disminuido de 30,18 a 27,98 y se observaba una reducción más evidente de la extensión del componente tumoral metabólicamente activo. De forma relevante, habían desaparecido las adenopatías infradiafragmáticas hipermetabólicas inicialmente observadas y no se identificaron otras lesiones sugestivas de enfermedad metastásica. El estudio fue interpretado como una respuesta metabólica muy leve, con discreta disminución de la extensión del tumor activo.

El caso fue nuevamente valorado en comité multidisciplinar. A pesar de la desaparición de las lesiones infradiafragmáticas y de la reducción parcial del componente tumoral metabólicamente activo, la persistencia de invasión mediastínica impedía plantear en ese momento una resección quirúrgica. Tampoco se consideró inicialmente candidata a radioterapia torácica. Se decidió, por tanto, continuar el tratamiento con nivolumab, carboplatino y pemetrexed durante al menos dos ciclos adicionales y realizar posteriormente una nueva evaluación radiológica de la extensión tumoral y de su potencial resecabilidad. Paralelamente, se amplió la caracterización molecular mediante biopsia líquida y estudio inmunohistoquímico de ROS1 y ALK.

DISCUSIÓN

El principal interés de este caso reside en la confluencia de varios elementos poco habituales: la aparición de un adenocarcinoma pulmonar de gran volumen en una paciente de 37 años, su presentación como enfermedad localmente muy avanzada y la dificultad para establecer desde el diagnóstico una estrategia terapéutica definitiva. Más que una cuestión exclusivamente relacionada con la clasificación anatómica inicial, la evolución ilustra cómo el tratamiento del CPNM puede requerir decisiones sucesivas condicionadas por la biología tumoral, la respuesta al tratamiento y, especialmente, la posibilidad real de alcanzar un control locorregional.

El diagnóstico de cáncer de pulmón a una edad tan temprana constituye por sí mismo un elemento relevante. Aunque el tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo de cáncer de pulmón, los tumores diagnosticados en adultos jóvenes representan una proporción minoritaria y han despertado especial interés por sus características moleculares. Diversas series han descrito en esta población una mayor frecuencia de alteraciones genómicas potencialmente accionables, particularmente determinadas fusiones y mutaciones conductoras, lo que refuerza la necesidad de realizar una caracterización molecular amplia desde el diagnóstico¹,². En nuestra paciente, a pesar de su importante exposición tabáquica desde la adolescencia, no se identificaron inicialmente alteraciones genómicas accionables. El hallazgo de una mutación en TP53, junto con una expresión de PD-L1 del 100 %, configuró un perfil biológico en el que la inmunoterapia adquiría especial relevancia, aunque la edad de presentación justificó ampliar posteriormente el estudio mediante biopsia líquida y determinaciones adicionales de ALK y ROS1.

Un segundo aspecto diferencial fue la extensión anatómica de la enfermedad. La masa presentaba afectación pleural y una estrecha relación con estructuras vasculares mayores, incluyendo infiltración y estenosis de la arteria subclavia izquierda, contacto superior a 180° con el origen de la carótida común izquierda y posible afectación del cayado aórtico. Este patrón justificaba su clasificación como tumor T4 y convertía la resecabilidad, más que el tamaño tumoral aislado, en uno de los principales problemas terapéuticos. En los tumores localmente avanzados, la clasificación TNM y la resecabilidad no son conceptos equivalentes: esta última depende de la posibilidad de conseguir una resección completa, de las estructuras anatómicas afectadas, de la extensión ganglionar y de la situación funcional del paciente, por lo que su valoración debe individualizarse³,⁴.

A esta complejidad se añadió la presencia inicial de adenopatías hipermetabólicas gastrohepáticas y retroperitoneales, que planteaban la posibilidad de enfermedad M1 y generaban una situación clínica limítrofe entre un estadio IIIB y IVB. Sin embargo, en este caso creemos que el interés de dichas lesiones no reside tanto en discutir nuevamente las limitaciones diagnósticas del PET-TC como en su repercusión sobre la estrategia terapéutica global. La imposibilidad de establecer con seguridad desde el inicio un escenario exclusivamente locorregional hizo razonable adoptar una estrategia sistémica inicial y diferir cualquier decisión definitiva sobre tratamiento local hasta conocer el comportamiento de la enfermedad.

La incorporación de la inmunoterapia ha modificado de manera sustancial este escenario. El estudio CheckMate 816 demostró que la adición de nivolumab a quimioterapia neoadyuvante en pacientes con CPNM resecable incrementaba significativamente la respuesta patológica completa y prolongaba la supervivencia libre de eventos frente a la quimioterapia aislada⁵. Los datos de seguimiento han confirmado además un beneficio en supervivencia global, consolidando el papel de la quimioinmunoterapia en el tratamiento de la enfermedad resecable seleccionada⁶. Otros estudios perioperatorios han ampliado posteriormente este paradigma, demostrando que la integración de inhibidores de puntos de control inmunitario en fases tempranas del tratamiento puede mejorar los resultados oncológicos⁷.

No obstante, nuestra paciente presenta una diferencia fundamental respecto a las poblaciones clásicas de estos ensayos: en el momento de iniciar el tratamiento no existía una resecabilidad claramente establecida y persistía además la duda sobre enfermedad metastásica infradiafragmática. Por ello, resulta más adecuado interpretar el esquema administrado como una estrategia de inducción con intención de reevaluación, y no asumir de forma retrospectiva que se trataba de una neoadyuvancia convencional. Esta distinción es importante, ya que los resultados de los ensayos realizados en enfermedad inicialmente resecable no pueden extrapolarse directamente a tumores T4 inicialmente irresecables o de resecabilidad fronteriza. El objetivo en este contexto no consiste únicamente en obtener una reducción tumoral, sino en determinar si el tratamiento consigue modificar suficientemente la extensión anatómica para permitir posteriormente una estrategia local radical.

La reevaluación después de tres ciclos mostró precisamente uno de los aspectos más interesantes del caso. Las adenopatías infradiafragmáticas previamente hipermetabólicas dejaron de visualizarse y no aparecieron nuevas localizaciones a distancia. Al mismo tiempo, la masa pulmonar mantenía dimensiones cercanas a 10 cm y un SUVmáx elevado, que descendió únicamente de 30,18 a 27,98. Sin embargo, se observó una reducción más evidente de la extensión del componente tumoral metabólicamente activo, con una amplia región central ametabólica. La respuesta, por tanto, no podía describirse adecuadamente atendiendo exclusivamente al diámetro máximo de la lesión o al cambio aislado del SUVmáx.

Esta discordancia adquiere especial relevancia durante el tratamiento con inmunoterapia. La evaluación radiológica de la respuesta puede resultar más compleja que con la quimioterapia convencional debido a la heterogeneidad de los patrones de respuesta y a los cambios inflamatorios y necróticos inducidos por el tratamiento. Los parámetros metabólicos volumétricos pueden aportar información complementaria al tamaño tumoral y al SUVmáx, aunque su papel todavía no está suficientemente estandarizado para sustituir los criterios convencionales de evaluación⁸,⁹. En nuestra paciente, la reducción del volumen metabólicamente activo sugería actividad antitumoral pese a la persistencia de una masa anatómicamente voluminosa, pero esta respuesta no fue suficiente para modificar el elemento que realmente condicionaba la estrategia terapéutica: la invasión mediastínica persistente.

Este punto probablemente constituye la enseñanza más relevante del caso. Respuesta tumoral y conversión a resecabilidad no son sinónimos. Un tumor puede mostrar disminución de su actividad metabólica, necrosis extensa o reducción parcial de su componente viable sin que ello implique que haya desaparecido la relación anatómica que impide una resección completa y segura. En nuestro caso, a pesar de la desaparición de las lesiones infradiafragmáticas y de cierta reducción de la extensión metabólicamente activa del tumor, persistía afectación mediastínica en la región de mayor actividad, por lo que el comité consideró que no existían criterios suficientes para indicar cirugía.

La expresión de PD-L1 del 100 % merece asimismo una consideración específica. Una expresión tan elevada constituye un biomarcador relevante de sensibilidad a la inmunoterapia, pero no permite anticipar de forma individual la magnitud ni la velocidad de la respuesta. En esta paciente, la elevada expresión coexistió con una respuesta metabólica inicial discreta del tumor primario. Esta observación recuerda que PD-L1 constituye un biomarcador de utilidad para la selección del tratamiento inmunoterápico, pero no debe interpretarse como un predictor determinista de la respuesta individual¹⁰,¹¹ La decisión de mantener el tratamiento no se fundamentó, por tanto, únicamente en la expresión de PD-L1, sino en la estabilidad clínica, la ausencia de progresión a distancia y la evidencia de cierta reducción de la carga tumoral metabólicamente activa.

Finalmente, el caso refleja una concepción cada vez más dinámica del tratamiento del CPNM localmente avanzado. La estrategia terapéutica no quedó definida en un único momento, sino que fue modificándose tras cada reevaluación: inicialmente se planteó tratamiento de inducción ante una enfermedad de extensión incierta; posteriormente se consideró la posibilidad de cirugía; y, ante la persistencia de invasión mediastínica, se descartó temporalmente tanto la resección como la radioterapia torácica y se decidió prolongar el tratamiento sistémico antes de una nueva valoración. Este proceso pone de manifiesto que, en situaciones de resecabilidad fronteriza, la decisión terapéutica debe entenderse como un proceso longitudinal y no como una clasificación irreversible establecida en el momento del diagnóstico.

En conjunto, este caso ilustra los retos que plantea un adenocarcinoma pulmonar T4 en una paciente joven cuando confluyen una extensión locorregional compleja, hallazgos extratorácicos inicialmente inciertos y una respuesta heterogénea a la quimioinmunoterapia. Su principal aportación no reside en demostrar la eficacia de una estrategia concreta, sino en mostrar que la reevaluación tras el tratamiento de inducción debe integrar respuesta sistémica, actividad metabólica y anatomía residual, siendo esta última determinante para establecer si existe una verdadera conversión a tratamiento local. La posibilidad de continuar modificando la estrategia conforme evoluciona la enfermedad constituye, en este contexto, uno de los principales valores del abordaje multidisciplinar.

CONCLUSIÓN

El manejo del CPNM localmente avanzado y de resecabilidad incierta requiere una estrategia individualizada y dinámica. En el caso presentado, la coexistencia de una extensa afectación locorregional y adenopatías infradiafragmáticas de significado inicialmente incierto condicionó la elección de una estrategia sistémica de inducción, posponiendo la decisión sobre un eventual tratamiento local hasta conocer la evolución de la enfermedad.

Tras la quimioinmunoterapia se observó desaparición de la captación infradiafragmática y una reducción del componente tumoral metabólicamente activo. Sin embargo, la persistencia de una masa voluminosa con invasión mediastínica impidió considerar en ese momento una resección quirúrgica. Este hallazgo pone de manifiesto que respuesta al tratamiento y conversión a resecabilidad no son conceptos equivalentes, y que la actividad metabólica o la reducción de la carga tumoral deben interpretarse conjuntamente con la anatomía residual.

Por tanto, la reevaluación secuencial y multidisciplinar resulta fundamental en pacientes con enfermedad localmente avanzada y potencialmente convertible a tratamiento locorregional. La integración de la respuesta sistémica, las características biológicas del tumor y, especialmente, la relación anatómica con estructuras críticas permite adaptar la estrategia terapéutica a la evolución de la enfermedad y seleccionar de forma más precisa a aquellos pacientes que pueden beneficiarse de un tratamiento con intención radical.

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ANEXOS

Figura 1. Corte axial de TC torácica que muestra una masa de 96 × 91 × 85 mm en el lóbulo superior izquierdo, con afectación pleural y vascular.

Imagen que contiene tabla, reloj El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

Figura 2. PET-TC tras tres ciclos de quimioinmunoterapia que muestra persistencia de la masa pulmonar, con reducción del componente tumoral metabólicamente activo.

Una caricatura de una persona El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

 

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