AUTORES
- Daniel Villalba Pamplona. Enfermero. Aragón, España.
- Ana San Román Sanmartín. Enfermera. Aragón, España.
- Elena Clemente Navarro. Enfermera. Aragón, España.
- Pilar Burillo Borreguero. Enfermera. Aragón, España.
- María Adiego Almudevar. Enfermera. Aragón, España.
- Ainhoa Román Latorre. Enfermera. Aragón, España.
RESUMEN
Los anticonceptivos orales combinados (AOC), formados por estrógenos y progestágenos, son un método ampliamente utilizado en la anticoncepción hormonal. Sin embargo, su uso se ha asociado con efectos adversos cardiovasculares, entre ellos el tromboembolismo venoso (TEV). Este artículo analiza estudios recientes que comparan el riesgo de TEV entre diferentes generaciones de AOC y consideran factores individuales como antecedentes de trombosis, tabaquismo, obesidad o inmovilización. Los resultados muestran que, aunque el riesgo absoluto de TEV es bajo, es significativamente mayor en usuarias de AOC, sobre todo durante el primer año de uso y en mujeres con factores de riesgo conocidos. Se recomienda una evaluación personalizada antes de prescribir AOC y priorizar aquellos con menor riesgo trombótico en pacientes predispuestas.
PALABRAS CLAVE
Anticonceptivos orales combinados, tromboembolismo venoso (TEV), estrógenos, progestágeno, factores de riesgo, prescripción individualizada.
ABSTRACT
Combined oral contraceptives (COCs), composed of estrogens and progestins, are a widely used method of hormonal contraception. However, their use has been associated with cardiovascular adverse effects, including venous thromboembolism (VTE). This article reviews recent studies comparing the risk of VTE among different generations of COCs and considers individual factors such as a history of thrombosis, smoking, obesity, or immobility. The findings show that although the absolute risk of VTE is low, it is significantly higher in COC users, especially during the first year of use and in women with known risk factors. A personalized assessment is recommended before prescribing COCs, and priority should be given to those with a lower thrombotic risk in predisposed patients.
KEY WORDS
Combined oral contraceptives, venous thromboembolism (VTE), estrogens, progestogens, risk factors, individualized prescription.
INTRODUCCIÓN
Los anticonceptivos orales combinados (AOC) constituyen uno de los métodos más utilizados para la prevención del embarazo, así como para el tratamiento de alteraciones menstruales en mujeres en edad reproductiva. Aunque se consideran generalmente seguros y eficaces, diversos estudios han demostrado que su uso puede aumentar el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa (ETV), que incluye la trombosis venosa profunda (TVP) y la embolia pulmonar (EP). Este riesgo depende en gran medida de la composición hormonal del anticonceptivo, siendo mayor en formulaciones que contienen etinilestradiol y progestinas de tercera generación, como gestodeno o drospirenona2.
Investigaciones recientes han permitido identificar variaciones en el riesgo de ETV según el tipo de anticonceptivo utilizado y las características individuales de las pacientes. Un estudio basado en el UK Biobank, con más de 240,000 mujeres, reveló que aquellas con predisposición genética a la trombosis presentan un riesgo significativamente mayor cuando utilizan AOC. Además, las formulaciones con estradiol, en lugar de etinilestradiol, parecen asociarse con un menor riesgo trombótico, lo que sugiere que el componente estrogénico desempeña un papel relevante en esta complicación.
Asimismo, factores individuales como el índice de masa corporal elevado, antecedentes familiares de trombosis, inmovilización prolongada o la presencia de trombofilias hereditarias contribuyen de manera importante a la aparición de eventos tromboembólicos en mujeres que utilizan anticonceptivos orales. En este contexto, resulta fundamental una evaluación clínica personalizada que permita identificar a las pacientes con mayor riesgo, facilitando así una elección anticonceptiva segura y basada en la mejor evidencia científica disponible1,2.
OBJETIVOS
- Determinar si existe una relación entre la toma de anticonceptivos orales combinados (AOC).
- Riesgo de padecer tromboembolismo venoso (TEV), considerando el tipo de progestágeno y los factores de riesgo individuales.
METODOLOGÍA
Para la realización de esta revisión se llevaron a cabo búsquedas bibliográficas en bases de datos científicas como PubMed y Scopus, seleccionando estudios clínicos y metaanálisis publicados, teniendo en cuenta criterios de relevancia y alta calidad metodológica.
Las palabras clave utilizadas para la búsqueda fueron: “anticonceptivos orales combinados”, “tromboembolismo venoso”, “anticoncepción hormonal”, “estrógenos” y “progestágeno”.
Se seleccionaron artículos que abordarán la relación entre los anticonceptivos orales combinados (AOC) y el riesgo de tromboembolismo venoso (TEV), con especial atención a las diferencias entre los progestágenos de segunda y tercera generación. Asimismo, se incluyeron estudios que analizaron la influencia de diversos factores de riesgo, como antecedentes personales o familiares de trombosis, tabaquismo, obesidad, trombofilias hereditarias…
Además, se evaluaron las variaciones en los resultados según el tipo de AOC utilizado, así como el riesgo asociado de desarrollar TEV, con el objetivo de obtener una comprensión más precisa del impacto de esta intervención.
RESULTADOS
Los datos recopilados confirman que el riesgo de tromboembolismo venoso (TEV) en mujeres usuarias de anticonceptivos orales combinados (AOC) es bajo, pero significativamente mayor en comparación con mujeres que no utilizan estos métodos. Este riesgo se incrementa especialmente durante el primer año de uso o al reiniciar el tratamiento después de una pausa, lo que indica una mayor vulnerabilidad inicial al comenzar o retomar el uso de AOC1.
Se observó que los AOC que contienen progestágenos de tercera generación, como desogestrel y gestodeno, están asociados a un riesgo de TEV mayor que aquellos con progestágenos de segunda generación, como levonorgestrel. Esta diferencia se atribuye a la influencia que tienen los distintos progestágenos en los mecanismos de coagulación sanguínea2,3.
Asimismo, factores individuales como antecedentes personales o familiares de trombosis, tabaquismo, obesidad o inmovilización prolongada aumentan considerablemente el riesgo de TEV en usuarias de AOC. Por ello, la evaluación de estos factores es fundamental antes de prescribir este tipo de anticonceptivos.
En conclusión, aunque el riesgo absoluto de TEV es bajo, los resultados evidencian la necesidad de una valoración personalizada para seleccionar el anticonceptivo más seguro según el perfil de cada paciente.
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
El uso de anticonceptivos orales combinados (AOC), si bien representa una estrategia eficaz y ampliamente adoptada para la planificación familiar, no está exento de riesgos clínicamente relevantes, especialmente en relación con el tromboembolismo venoso (TEV). La evidencia actual muestra que el riesgo absoluto de TEV en mujeres usuarias de AOC es bajo; sin embargo, este se incrementa significativamente en comparación con mujeres no usuarias, particularmente durante el primer año de administración o tras reiniciar el tratamiento. Este riesgo se ve potenciado en presencia de factores predisponentes como antecedentes personales o familiares de trombosis, obesidad, tabaquismo, inmovilización prolongada o trombofilias hereditarias. Además, el tipo de progestágeno utilizado influye en la magnitud del riesgo: los AOC que contienen progestágenos de tercera generación, como desogestrel o gestodeno, se asocian a una mayor incidencia de eventos tromboembólicos en comparación con aquellos formulados con progestágenos de segunda generación, como levonorgestrel.
Por tanto, se recomienda encarecidamente una evaluación clínica individualizada antes de la prescripción de AOC, considerando el perfil de riesgo trombótico de cada paciente. La elección del tipo de anticonceptivo debe priorizar opciones con menor potencial trombogénico en mujeres con factores de riesgo identificados. Esta estrategia no solo optimiza la seguridad del tratamiento, sino que refuerza un enfoque de medicina personalizada y preventiva en salud reproductiva.
BIBLIOGRAFÍA
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