- Diego López Arana. Enfermero UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Juan Vanegas Cifuentes. Enfermero de Neumología del Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
- Raquel Sancho Pina. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Elisa Piquer Alvarez. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Ana Pérez Reyes. Enfermera UCI del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
CARTA AL EDITOR
Es inabarcable el conocimiento de todas las problemáticas del ámbito de trabajo de los profesionales sanitarios, por lo que es muy útil disponer de información sencilla y rigurosa de diferentes entidades que expliquen que son y cuál puede ser la potencial evolución y su manejo.
Un quiste aracnoideo es una cavidad tapizada de membranas meníngeas llena de líquido. Habitualmente son de origen prenatal, y pueden ser de origen genético; hay raros casos familiares. La mayoría de los quistes intracraneales son quistes aracnoideos, pero puede haber otros quistes con posibles diferentes repercusiones 1.
Los quistes aracnoideos habitualmente no tienen ninguna repercusión y no dan síntomas, y son hallazgos incidentales cuando se realiza una prueba de imagen cerebral, frecuentemente por dolor de cabeza o traumatismo craneoencefálico. La mayoría permanecen estables y no dan nunca ningún problema. Pueden asociar macrocefalia y abombamiento en el cráneo. Los más frecuentes se localizan a nivel temporal. A veces son bilaterales, uno en cada fosa temporal2-4.
Complicaciones posibles, aunque poco frecuentes2-4
- Algunas veces son muy grandes y pueden producir efecto de masa, con desplazamiento o compresión de las estructuras intracraneales5.
- Los sintomáticos pueden dar hipertensión endocraneal: dolor de cabeza, vómitos y alteraciones de la visión y/o de los movimientos oculares.
- Pueden presentar complicaciones hemorrágicas, que pueden producirse tras un traumatismo craneoencefálico o por golpes repetidos en la cabeza.
- Los quistes en la línea media cerebral y en la fosa posterior pueden obstruir la normal circulación del líquido cefalorraquídeo y producir hidrocefalia.
- Los quistes supraselares (localizados encima de la silla turca donde está la hipófisis) pueden asociar alteraciones endocrinas (por afectación del eje hipotálamo-hipofisario): afectación de la hormona corticotropa, pubertad precoz y déficit de hormona de crecimiento
Actitud ante un quiste aracnoideo3,4:
- Si se produce un traumatismo craneoencefálico hay que extremar la vigilancia durante las primeras 24-48 horas. En caso de asociar síntomas (somnolencia excesiva, dolor de cabeza, vómitos, alteraciones visuales o de los movimientos oculares), se debe valorar la realización de prueba de imagen cerebral urgente.
- Ante quistes de gran tamaño, se aconseja evitar actividades que asocian golpes repetidos en la cabeza.
- Ante quistes supraselares debe realizarse control endocrinológico.
- En quistes aracnoideos aislados, sin patología o complicaciones asociadas, no es necesario seguimiento ni repetir pruebas de imagen.
- Es aconsejable controlar quistes de gran tamaño o localizados en línea media y fosa posterior, por ser más proclives a dar problemas por compresión de estructuras adyacentes o alteración de la circulación normal del líquido cefalorraquídeo.
- Si el quiste es sintomático, se debe valorar individualizadamente el tratamiento y seguimiento a realizar.
Tratamiento quirúrgico:
- El tratamiento quirúrgico se debe valorar ante quistes sintomáticos, pero sólo es imperativo si hay síntomas de hipertensión endocraneal en grandes quistes o por hidrocefalia2,3.
- Muy raramente la causa de dolores de cabeza recurrentes son los quistes aracnoideos, y excepcionalmente (salvo hipertensión endocraneal) precisarán tratamiento quirúrgico2,4.
BIBLIOGRAFÍA
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- Haberg AK, Hammer TA, Kvistad KA, Rydland J, Möller TB, Eikenes L, et al. Incidental intracranial findings and their clinical impact; The HUNT MRI Study in a general population of 1006 participants between 50-66 Years. PLoS One. 2016; 11: 1–20.
- Rabiei K, Jaraj D, Marlow T, Jensen C, Skoog I, Wikkelsø C. Prevalence and symptoms of intracranial arachnoid cysts: a population-based study. J Neurol. 2016; 263: 689–94.
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