AUTORES
- María Belén Barrera Muñoz. Enfermera Obispo Polanco Teruel. España.
- Yolanda Soler Gómez. Enfermera Obispo Polanco Teruel. España.
- Dolores Miguela Fernández Viñado. Enfermera- Obispo Polanco Teruel. España.
- Carlos Martínez Fernández. Enfermero Obispo Polanco Teruel. España.
- Helena Licer Gómez. Enfermera Obispo Polanco Teruel. España.
- Elena Rodríguez Latorre. Enfermera Hospital Quirón Zaragoza. España.
RESUMEN
Las infecciones del tracto urinario (ITU) son frecuentes en adultos mayores y pueden manifestarse de manera atípica, con síntomas no urinarios como la desorientación. Este artículo analiza la relación entre las ITU y los episodios de confusión aguda, la fisiopatología implicada, las consecuencias clínicas y el abordaje diagnóstico y terapéutico. Se enfatiza el papel de los profesionales sanitarios en la detección precoz y la necesidad de un enfoque integral que contemple los cambios neuropsiquiátricos como señales de infección.
PALABRAS CLAVE
Infección urinaria, desorientación, adultos mayores, síndrome confusional agudo, geriatría.
ABSTRACT
Urinary tract infections (UTIs) are common in the elderly and often present atypically, with non-urinary symptoms such as disorientation. This article explores the relationship between UTIs and acute confusion episodes, underlying pathophysiology, clinical consequences, and diagnostic and therapeutic approaches. The importance of early detection and an interdisciplinary perspective is highlighted, recognizing neuropsychiatric changes as possible signs of infection.
KEY WORDS
Urinary tract infection, disorientation, elderly, acute confusional syndrome, geriatrics.
DESARROLLO DEL TEMA
Las infecciones del tracto urinario (ITU) representan una causa común de consulta médica en adultos mayores, especialmente en aquellos institucionalizados o con comorbilidades crónicas. A diferencia de los adultos jóvenes, los ancianos pueden presentar manifestaciones clínicas atípicas, entre las cuales destaca la desorientación aguda o el síndrome confusional agudo (delirium) como uno de los principales indicadores de infección1.
Este fenómeno, a menudo subestimado, constituye una señal de alerta importante en el contexto geriátrico y puede confundirse con deterioro cognitivo progresivo o con descompensaciones neurológicas. Reconocer esta asociación permite una actuación precoz, evitando complicaciones, hospitalizaciones innecesarias y deterioro funcional irreversible.
1. Fisiopatología de las infecciones urinarias en el anciano
Las ITU en personas mayores se asocian a múltiples factores predisponentes: alteraciones anatómicas, uso de sondas vesicales, incontinencia, cambios inmunológicos y enfermedades crónicas como la diabetes mellitus. La disminución del tono vesical, la obstrucción del flujo urinario y la colonización bacteriana favorecen la infección2.
El envejecimiento también conlleva una respuesta inmunitaria menos eficiente, lo que puede modificar la forma de presentación clínica, con menor aparición de síntomas típicos como disuria o polaquiuria, y mayor frecuencia de signos sistémicos inespecíficos como letargia, inestabilidad, caídas o confusión3.
2. El delirium como manifestación de infección urinaria
El delirium o síndrome confusional agudo es un estado de alteración del nivel de conciencia, atención y cognición que se desarrolla en un corto periodo de tiempo. Se caracteriza por un inicio abrupto, curso fluctuante y reversibilidad, y suele desencadenarse por causas médicas agudas, siendo la ITU una de las más frecuentes4.
Este cuadro es más común en personas con demencia previa, déficits sensoriales, polifarmacia, hospitalización reciente o estados de fragilidad. Los cambios neuroquímicos inducidos por la infección, junto a la respuesta inflamatoria sistémica, pueden alterar el metabolismo cerebral y desencadenar la desorientación5.
3. Datos epidemiológicos relevantes
- Hasta el 30% de los casos de delirium en ancianos hospitalizados se relacionan con infecciones, y entre ellas, la ITU es la causa más común6.
- Un estudio realizado en adultos mayores institucionalizados mostró que el 60% de las infecciones urinarias sintomáticas cursaban con alteración del estado mental como único signo clínico7.
- La incidencia de delirium en mayores con ITU puede alcanzar el 50% en mayores de 80 años8.
4. Diagnóstico y abordaje clínico
La valoración clínica de la desorientación debe incluir siempre una exploración para descartar causas infecciosas. En el caso de sospecha de ITU se recomienda:
- Realizar análisis de orina con tira reactiva y sedimento urinario.
- Confirmar mediante cultivo, especialmente si hay fiebre o síntomas sistémicos.
- Evaluar signos vitales, estado general, hidratación y posible retención urinaria.
Es fundamental diferenciar entre una bacteriuria asintomática y una ITU verdadera con manifestaciones clínicas. Tratar bacteriurias sin síntomas puede inducir resistencia antibiótica sin beneficio clínico9.
5. Tratamiento y cuidados específicos
El tratamiento debe ser antibiótico, dirigido según antibiograma cuando sea posible. Además, debe acompañarse de medidas generales como:
- Hidratación adecuada.
- Corrección de trastornos hidroelectrolíticos.
- Suspensión de fármacos con efectos anticolinérgicos o depresores del sistema nervioso central.
- Vigilancia neurológica continua y acompañamiento del paciente.
El papel de enfermería es clave en la detección precoz de los cambios mentales, la observación de patrones urinarios, y la promoción de medidas higiénicas y de prevención de recurrencias9.
6. Prevención y educación
Se deben implementar medidas preventivas, especialmente en residencias o entornos hospitalarios:
- Promover la ingesta de líquidos.
- Evitar sondajes innecesarios.
- Fomentar la movilidad y control del estreñimiento.
- Educar a cuidadores sobre los signos de alarma no urinarios.
El personal sanitario debe estar capacitado para reconocer la desorientación como posible expresión de infección, y no atribuirla exclusivamente al envejecimiento o deterioro cognitivo crónico.
CONCLUSIONES
La desorientación aguda en adultos mayores no debe considerarse una consecuencia normal del envejecimiento, sino una señal de alarma médica. En este contexto, la infección urinaria constituye una de las causas más frecuentes y tratables. Reconocer esta relación mejora la detección precoz, permite instaurar un tratamiento adecuado y reduce el riesgo de complicaciones graves. Es fundamental un enfoque multidisciplinar que incluya al médico, enfermero y cuidador para una atención integral y humanizada.
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