AUTORES
- Sara Chocarro Arróniz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
- Amaia Ros Maiz. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
- Leyre Lecumberri Alzueta. Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
RESUMEN
Introducción: La resistencia bacteriana constituye uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. El uso inadecuado y excesivo de antibióticos favorece la aparición de microorganismos resistentes, aumentando la morbimortalidad, las complicaciones infecciosas y los costes sanitarios. La creciente dificultad para tratar infecciones comunes representa un importante reto para los sistemas sanitarios y para la práctica clínica diaria.
Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el uso inadecuado de antibióticos y el desarrollo de resistencia bacteriana, así como las principales estrategias de prevención y el papel de enfermería.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante búsqueda en Medline, Scopus y Cochrane Library. Se incluyeron artículos publicados en castellano e inglés relacionados con resistencia bacteriana, uso racional de antibióticos, programas PROA y cuidados de enfermería.
Resultados: La literatura revisada muestra que el uso inapropiado de antibióticos favorece el desarrollo de bacterias multirresistentes, incrementa las infecciones nosocomiales y dificulta el tratamiento de enfermedades infecciosas. Los programas de optimización del uso de antimicrobianos, las medidas de higiene y la educación sanitaria pueden disminuir la aparición de resistencias y mejorar la seguridad del paciente.
Discusión-conclusiones: La resistencia bacteriana representa una amenaza creciente para la salud pública mundial. El uso racional de antibióticos y la aplicación de estrategias preventivas multidisciplinares resultan fundamentales para disminuir la expansión de microorganismos resistentes y mejorar la calidad asistencial.
PALABRAS CLAVE
Resistencia bacteriana, antibióticos, uso racional de medicamentos, infección hospitalaria, seguridad del paciente.
ABSTRACT
Introduction: Bacterial resistance is one of the main global public health problems. Inappropriate and excessive antibiotic use promotes the emergence of resistant microorganisms, increasing morbidity, mortality, infectious complications, and healthcare costs.
Objective: To analyze the available scientific evidence regarding the relationship between inappropriate antibiotic use and bacterial resistance development, as well as the main prevention strategies and the role of nursing care.
Methodology: A narrative bibliographic review was conducted using PubMed and SciELO databases. Articles published between 2015 and 2026 related to bacterial resistance, rational antibiotic use, antimicrobial stewardship programs, and nursing care were included.
Results: The reviewed literature shows that inappropriate antibiotic use promotes multidrug-resistant bacteria, increases healthcare-associated infections, and complicates the treatment of infectious diseases. Antimicrobial stewardship programs, hygiene measures, and health education may reduce the emergence of resistance and improve patient safety.
Discussion-conclusions: Bacterial resistance represents a growing global public health threat. Rational antibiotic use and multidisciplinary preventive strategies are essential to reduce the spread of resistant microorganisms and improve healthcare quality.
KEY WORDS
Drug resistance, bacterial, anti-bacterial agents, rational use of drugs, cross infection, patient safety.
INTRODUCCIÓN
La resistencia bacteriana constituye actualmente uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial¹. La capacidad de las bacterias para desarrollar mecanismos de resistencia frente a los antibióticos compromete la eficacia de numerosos tratamientos y dificulta el manejo de infecciones previamente controlables².
Los antibióticos representan uno de los avances más importantes de la medicina moderna, ya que han permitido reducir la mortalidad asociada a enfermedades infecciosas y mejorar el pronóstico de múltiples patologías³. No obstante, el empleo excesivo e inadecuado de estos fármacos ha favorecido la aparición y propagación de bacterias resistentes, convirtiéndose en un problema sanitario de creciente magnitud.
La resistencia bacteriana se produce cuando los microorganismos desarrollan mecanismos que les permiten sobrevivir a la acción de los antibióticos. Estas modificaciones pueden aparecer por mutaciones genéticas o por transferencia de material genético entre bacterias⁴. Como consecuencia, determinados tratamientos dejan de ser eficaces y aumentan las dificultades terapéuticas.
Entre los principales factores asociados al desarrollo de resistencias destacan la automedicación, el uso innecesario de antibióticos en infecciones virales, la interrupción precoz de los tratamientos y la utilización inadecuada de dosis o pautas terapéuticas⁵. De igual forma, el uso indiscriminado de antimicrobianos en ganadería y agricultura también contribuye al problema.
Las infecciones causadas por bacterias multirresistentes representan una importante causa de morbimortalidad y aumento del gasto sanitario⁶. Estas infecciones suelen requerir tratamientos más prolongados, hospitalizaciones más largas y utilización de antibióticos de amplio espectro, frecuentemente más costosos y con mayor riesgo de efectos adversos.
La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia antimicrobiana una de las diez principales amenazas para la salud global⁷. Se estima que, si no se aplican medidas eficaces de control, las infecciones por bacterias resistentes podrían provocar hasta 10 millones de muertes anuales en el año 2050⁸.
Las bacterias multirresistentes más frecuentes incluyen Staphylococcus aureus resistente a meticilina, Enterococcus resistente a vancomicina y diversas enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido⁹. La presencia de estos microorganismos es especialmente relevante en hospitales y centros sociosanitarios.
Las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria constituyen un importante problema asociado a las resistencias bacterianas. La utilización de dispositivos invasivos, la hospitalización prolongada y el contacto entre pacientes favorecen la transmisión de microorganismos resistentes¹⁰. Las unidades de cuidados intensivos presentan un riesgo especialmente elevado debido al uso frecuente de antibióticos de amplio espectro y técnicas invasivas.
Durante la pandemia por COVID-19 se observó un incremento significativo del uso de antibióticos, especialmente en pacientes hospitalizados y críticos. Aunque muchas infecciones asociadas al SARS-CoV-2 eran de origen viral, el empleo preventivo de antimicrobianos pudo favorecer el aumento de resistencias bacterianas en diferentes entornos asistenciales¹¹.
La globalización, los viajes internacionales y la elevada movilidad poblacional favorecen la rápida expansión de microorganismos resistentes entre países y sistemas sanitarios. Esto convierte a la resistencia bacteriana en un problema sanitario global que requiere estrategias coordinadas de prevención y vigilancia epidemiológica.
Actualmente, el enfoque “One Health” considera que la resistencia antimicrobiana debe abordarse de forma conjunta entre salud humana, salud animal y medio ambiente. Este modelo reconoce la relación existente entre el uso de antibióticos en medicina humana, veterinaria y producción alimentaria¹².
La prevención de la resistencia bacteriana requiere un abordaje multidisciplinar basado en el uso racional de antibióticos, medidas de higiene y programas de optimización del tratamiento antimicrobiano¹³. En este contexto, los programas PROA han adquirido una gran relevancia en numerosos sistemas sanitarios.
Los programas PROA tienen como objetivo optimizar el tratamiento antibiótico mediante protocolos de prescripción, revisión terapéutica y vigilancia microbiológica. Estas estrategias buscan mejorar la eficacia clínica, disminuir efectos adversos y reducir la aparición de microorganismos resistentes.
Desde enfermería, la prevención y control de las infecciones representa una función fundamental. El personal de enfermería participa activamente en la administración segura de antibióticos, vigilancia clínica, educación sanitaria y cumplimiento de medidas de aislamiento e higiene¹⁴.
La educación de pacientes y familiares sobre el uso responsable de antibióticos constituye otra estrategia esencial para disminuir la automedicación y mejorar la adherencia terapéutica. Igualmente, la correcta higiene de manos continúa siendo una de las medidas más eficaces para reducir la transmisión de microorganismos resistentes¹⁵.
El aumento progresivo de las resistencias bacterianas supone un importante reto para los sistemas sanitarios y obliga a desarrollar estrategias preventivas eficaces. En consecuencia, resulta fundamental revisar la evidencia científica disponible sobre el impacto del uso inadecuado de antibióticos y las principales medidas preventivas desde una perspectiva clínica y enfermera.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el uso inadecuado de antibióticos y el desarrollo de resistencia bacteriana, así como las principales estrategias de prevención y el papel de enfermería.
Objetivos específicos:
- Comentar los principales factores asociados al uso inadecuado de antibióticos.
- Analizar las consecuencias clínicas y sanitarias derivadas de la resistencia bacteriana.
- Identificar las principales estrategias preventivas frente a la aparición de microorganismos resistentes.
- Valorar el papel de enfermería en la prevención de infecciones y el uso racional de antibióticos.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de recopilar y analizar la evidencia científica disponible sobre la resistencia bacteriana relacionada con el uso inadecuado de antibióticos.
La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos Medline, Scopus y Cochrane Library, seleccionadas por su relevancia en el ámbito sanitario y por incluir publicaciones relacionadas con enfermedades infecciosas, salud pública, farmacología y cuidados de enfermería. La estrategia de búsqueda combinó términos clave mediante operadores booleanos adaptados a cada base de datos.
La información obtenida se organizó en diferentes apartados temáticos para facilitar el análisis y la exposición de resultados desde una perspectiva clínica y enfermera.
Se revisaron investigaciones relacionadas con resistencia antimicrobiana, programas PROA, seguridad del paciente y prevención de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria, priorizando revisiones sistemáticas, estudios clínicos y documentos científicos con aplicación clínica. Se descartaron publicaciones duplicadas, estudios sin acceso completo y artículos centrados exclusivamente en tratamientos experimentales sin aplicabilidad asistencial.
Tras la revisión de los artículos seleccionados, se efectuó un análisis crítico para identificar los principales hallazgos relacionados con factores de riesgo, consecuencias clínicas y estrategias preventivas frente a la resistencia bacteriana.
Finalmente, se sintetizó la evidencia científica disponible con el fin de analizar el impacto sanitario de las resistencias bacterianas y el papel de enfermería en la prevención, control de infecciones y uso racional de antibióticos.
RESULTADOS
Uso inadecuado de antibióticos:
La literatura revisada muestra que el uso inapropiado de antibióticos constituye uno de los principales factores asociados al desarrollo de resistencia bacteriana¹⁶. La prescripción innecesaria en infecciones virales, la automedicación y la utilización incorrecta de dosis o duración terapéutica favorecen la selección de microorganismos resistentes.
Diversos estudios señalan que una parte importante de las prescripciones antibióticas realizadas en atención primaria no se ajusta completamente a las recomendaciones clínicas actuales¹⁷. Las infecciones respiratorias leves y los cuadros virales representan algunas de las situaciones donde más frecuentemente se utilizan antibióticos de forma innecesaria.
La interrupción precoz del tratamiento antibiótico constituye otro problema relevante. Muchos pacientes suspenden la medicación al mejorar los síntomas, lo que puede favorecer la supervivencia de bacterias parcialmente resistentes y aumentar el riesgo de recaídas e infecciones recurrentes.
Igualmente, la automedicación continúa siendo una práctica frecuente en algunos países. La utilización de antibióticos sin prescripción médica o el empleo de tratamientos sobrantes de episodios previos incrementa el riesgo de resistencias y dificulta el control sanitario del consumo de antimicrobianos.
Mecanismos de resistencia bacteriana:
Las bacterias pueden desarrollar diferentes mecanismos de resistencia frente a los antibióticos¹⁸. Entre los más frecuentes destacan la producción de enzimas inactivadoras, la modificación de dianas terapéuticas y la disminución de la permeabilidad celular.
La transferencia genética entre bacterias facilita la propagación rápida de genes de resistencia, especialmente en entornos hospitalarios y unidades de cuidados intensivos. Esta capacidad adaptativa favorece la aparición de microorganismos multirresistentes difíciles de tratar.
Algunas bacterias presentan resistencia simultánea a múltiples familias de antibióticos, limitando considerablemente las opciones terapéuticas disponibles. Esta situación puede aumentar la mortalidad y complicar el tratamiento de infecciones graves.
Impacto clínico y sanitario:
Las infecciones causadas por bacterias resistentes se asocian con mayor morbimortalidad, prolongación de estancias hospitalarias y aumento de costes sanitarios¹⁹. Los pacientes afectados suelen requerir tratamientos más complejos y utilización de antibióticos de reserva.
Las infecciones nosocomiales relacionadas con microorganismos multirresistentes representan un importante problema en hospitales y centros sociosanitarios²⁰. La transmisión cruzada entre pacientes puede favorecer brotes hospitalarios y aumentar las complicaciones infecciosas.
Los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos presentan especial vulnerabilidad debido a la utilización de ventilación mecánica, catéteres venosos centrales y otros dispositivos invasivos. Estas situaciones favorecen la aparición de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria y dificultan el control microbiológico.
Igualmente, las resistencias bacterianas pueden comprometer procedimientos médicos complejos como cirugías, trasplantes, tratamientos oncológicos y cuidados intensivos, donde el control de infecciones resulta fundamental.
El impacto económico derivado de las resistencias incluye incremento de hospitalizaciones, utilización de tratamientos más costosos y aumento del consumo de recursos sanitarios. Esto supone una importante carga para los sistemas de salud y puede afectar a la sostenibilidad sanitaria.
Principales bacterias multirresistentes:
Entre los microorganismos resistentes más frecuentes destacan Staphylococcus aureus resistente a meticilina, Enterococcus resistente a vancomicina y enterobacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido²¹.
Pseudomonas aeruginosa y Acinetobacter baumannii también representan importantes causas de infecciones hospitalarias resistentes, especialmente en pacientes críticos y unidades de cuidados intensivos.
La presencia de estas bacterias se relaciona con mayor gravedad clínica, dificultad terapéutica y riesgo de complicaciones infecciosas severas.
Estrategias preventivas y programas PROA:
La implantación de programas de optimización del uso de antimicrobianos constituye una de las principales estrategias frente a la resistencia bacteriana²². Los programas PROA buscan mejorar la utilización de antibióticos mediante protocolos de prescripción, revisión terapéutica y formación sanitaria.
El uso racional de antibióticos permite disminuir tratamientos innecesarios y reducir la presión selectiva sobre los microorganismos. Igualmente, favorece una mayor seguridad clínica y disminuye efectos adversos asociados a los antimicrobianos.
Las medidas de prevención y control de infecciones continúan siendo fundamentales para evitar la transmisión de bacterias resistentes²³. La higiene de manos, el uso adecuado de equipos de protección y el cumplimiento de medidas de aislamiento representan estrategias esenciales en el ámbito hospitalario.
La vacunación también desempeña un papel relevante en la reducción del consumo de antibióticos, ya que disminuye la incidencia de determinadas infecciones bacterianas y respiratorias.
Los programas PROA han demostrado beneficios en la disminución del consumo de antibióticos de amplio espectro y en la reducción de infecciones por microorganismos multirresistentes. Además, favorecen una mejor adecuación terapéutica y una mayor seguridad del paciente.
La formación continuada de los profesionales sanitarios ha demostrado mejorar la adecuación terapéutica y disminuir la prescripción innecesaria de antibióticos. La actualización constante de conocimientos sobre resistencias bacterianas y uso racional de antimicrobianos resulta fundamental para mejorar la calidad asistencial y la seguridad del paciente (Tabla 1).
Seguridad del paciente y adherencia terapéutica:
La seguridad del paciente constituye un elemento fundamental en la administración de tratamientos antibióticos²⁴. Los errores de dosificación, administración incorrecta o utilización inadecuada de antimicrobianos pueden favorecer complicaciones clínicas y aumentar el riesgo de resistencias bacterianas.
La adherencia terapéutica representa otro aspecto relevante en el control de infecciones. El incumplimiento de las pautas antibióticas puede disminuir la eficacia del tratamiento y favorecer la supervivencia de microorganismos resistentes.
La educación sanitaria constituye una herramienta fundamental para disminuir el uso inadecuado de antibióticos. Informar a la población sobre los riesgos de la automedicación y la importancia de completar los tratamientos prescritos puede contribuir a reducir la aparición de resistencias bacterianas.
Igualmente, la sensibilización social sobre el problema de las resistencias antimicrobianas puede favorecer un uso más responsable de los antibióticos y mejorar la seguridad sanitaria.
Papel de enfermería:
El personal de enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de infecciones y el uso seguro de antibióticos²⁵. Entre sus funciones destacan la correcta administración de tratamientos, vigilancia clínica y detección precoz de complicaciones infecciosas.
La educación sanitaria dirigida a pacientes y familiares resulta esencial para mejorar el uso responsable de antibióticos y disminuir la automedicación. Igualmente, enfermería participa activamente en programas de prevención y control de infecciones hospitalarias.
La correcta higiene de manos constituye una de las medidas más eficaces para disminuir la transmisión de microorganismos resistentes²⁶. El cumplimiento de protocolos de limpieza, aislamiento y seguridad clínica resulta fundamental en todos los niveles asistenciales.
Además, enfermería participa en la vigilancia epidemiológica y en la identificación de signos clínicos compatibles con infecciones nosocomiales, favoreciendo una intervención precoz y disminuyendo la propagación de bacterias resistentes.
La administración segura de antibióticos y la vigilancia de posibles efectos adversos también forman parte de las competencias enfermeras relacionadas con la seguridad del paciente y el control de infecciones.
DISCUSIÓN
La evidencia revisada indica que la resistencia bacteriana constituye uno de los principales problemas sanitarios actuales debido a su impacto clínico, epidemiológico y económico¹⁹. El uso inadecuado de antibióticos favorece la selección de microorganismos resistentes y dificulta el tratamiento de infecciones frecuentes.
La automedicación, las prescripciones innecesarias y la interrupción precoz de tratamientos continúan siendo factores importantes asociados al desarrollo de resistencias bacterianas¹⁶. Estas prácticas aumentan la presión selectiva sobre los microorganismos y favorecen la propagación de cepas multirresistentes.
Las infecciones causadas por bacterias resistentes se relacionan con mayor morbimortalidad, hospitalizaciones prolongadas y utilización de tratamientos más complejos y costosos²⁰. Además, representan una amenaza para procedimientos médicos avanzados que requieren un adecuado control de infecciones.
La implantación de programas PROA y estrategias de uso racional de antibióticos ha demostrado beneficios en la disminución del consumo innecesario de antimicrobianos y en la mejora de la seguridad clínica²². Del mismo modo, las medidas de higiene y prevención continúan siendo esenciales para limitar la transmisión de microorganismos resistentes.
Desde enfermería, la educación sanitaria, vigilancia clínica y prevención de infecciones desempeñan un papel fundamental²⁵. El cumplimiento de medidas de higiene de manos y protocolos asistenciales puede contribuir significativamente a reducir la propagación de bacterias multirresistentes.
Igualmente, diferentes estudios coinciden en señalar que la resistencia bacteriana continuará aumentando en las próximas décadas si no se desarrollan políticas sanitarias eficaces orientadas al control del consumo de antibióticos y la prevención de infecciones. La elevada capacidad adaptativa de los microorganismos y la escasez de nuevos antimicrobianos disponibles representan importantes desafíos terapéuticos para los sistemas sanitarios.
La resistencia antimicrobiana no solo afecta al ámbito hospitalario, sino también a atención primaria y centros sociosanitarios, donde continúa observándose un elevado consumo de antibióticos. Esto pone de manifiesto la necesidad de reforzar la formación continuada de los profesionales sanitarios y promover programas de educación sanitaria dirigidos a la población general.
Desde el ámbito enfermero, resulta fundamental potenciar estrategias relacionadas con la seguridad del paciente, higiene de manos, aislamiento hospitalario y administración segura de tratamientos antibióticos. La actuación multidisciplinar y la coordinación entre profesionales sanitarios constituyen elementos esenciales para disminuir la transmisión de microorganismos resistentes y mejorar la calidad asistencial.
FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN
Futuras investigaciones deberían centrarse en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas frente a bacterias multirresistentes, así como en el fortalecimiento de programas de vigilancia epidemiológica y educación sanitaria orientados al uso racional de antibióticos. Del mismo modo, resulta necesario continuar impulsando investigaciones relacionadas con programas PROA y medidas de prevención de infecciones desde una perspectiva multidisciplinar y enfermera.
La implantación de políticas sanitarias orientadas al uso racional de antibióticos y el fortalecimiento de programas de prevención resultan esenciales para afrontar el creciente problema de las resistencias bacterianas.
CONCLUSIONES
En conclusión, la resistencia bacteriana relacionada con el uso inadecuado de antibióticos representa una importante amenaza para la salud pública mundial. El uso racional de antimicrobianos, la educación sanitaria y las estrategias preventivas multidisciplinares son fundamentales para disminuir la expansión de microorganismos resistentes y mejorar la seguridad del paciente. La resistencia bacteriana constituye un desafío prioritario para los sistemas sanitarios actuales, por lo que resulta imprescindible reforzar las estrategias de prevención, vigilancia epidemiológica y uso racional de antibióticos desde un enfoque multidisciplinar y enfermero.
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ANEXO
TABLA 1. Estrategias clave para prevenir la resistencia bacteriana:
| ESTRATEGIA | OBJETIVO PRINCIPAL | BENEFICIO ESPERADO |
| Uso racional de antibióticos | Evitar tratamientos innecesarios | Disminución de resistencias bacterianas¹⁶,¹⁷ |
| Programas PROA | Optimizar la prescripción antimicrobiana | Mayor seguridad clínica²² |
| Higiene de manos y aislamiento | Reducir la transmisión de microorganismos | Menor incidencia de infecciones nosocomiales²³,²⁶ |
| Educación sanitaria | Mejorar el conocimiento sobre antibióticos | Reducción de automedicación y abandono terapéutico¹⁶ |
| Formación continuada de profesionales | Actualizar conocimientos en resistencia antimicrobiana | Mejora de la calidad asistencial y del uso de antibióticos²² |
Fuente: Elaboración propia a partir de las referencias bibliográficas16,17,22,23,26.