Revisión bibliográfica sobre el accidente cerebrovascular (ACV) y cuidados de enfermería

7 mayo 2025

 

AUTORES

  1. Lucía Bello Murillo. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza. España.
  2. Carlota Corthay Aznárez. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza. España.
  3. Andrea Güell Cardeñosa. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  4. Marina Gutiérrez Modrego. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  5. Adriana Hidalgo Machado. Enfermera, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza. España.
  6. Victoria Alcaine Omedas. Enfermera, Hospital Miguel Servet, Zaragoza. España.

 

RESUMEN

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de discapacidad y muerte en el mundo. Se clasifica en dos tipos: isquémico, que ocurre por la obstrucción de los vasos sanguíneos, y hemorrágico, debido a la ruptura de estos. Los factores de riesgo incluyen hipertensión, diabetes, dislipidemia, obesidad, sedentarismo y consumo de alcohol y tabaco. Las manifestaciones clínicas varían según la zona cerebral afectada, siendo comunes síntomas como déficit motor, alteraciones en el lenguaje, pérdida de visión, cefalea y confusión mental.

El diagnóstico se realiza mediante pruebas neurológicas y estudios de imagen como la tomografía y resonancia magnética. El tratamiento varía según el tipo de ACV; en el isquémico se usan trombolíticos y tratamientos endovasculares, mientras que el hemorrágico requiere el control de la presión arterial y, en algunos casos, cirugía. Los cuidados de enfermería son esenciales para monitorizar al paciente, prevenir complicaciones como el tromboembolismo o la neumonía por aspiración, y promover la rehabilitación temprana para recuperar la función motora.

La prevención del ACV incluye el control de factores de riesgo, como la hipertensión y la diabetes, así como la promoción de hábitos saludables. La educación al paciente y la familia es clave para mejorar la calidad de vida y evitar recurrencias.

PALABRAS CLAVE

Accidente cerebrovascular, ACV, cuidados de enfermería, ACV Isquémico, ACV Hemorrágico.

ABSTRACT

Cerebrovascular accident (CVA) is one of the leading causes of disability and death worldwide. It is classified into two types: ischemic, caused by the blockage of blood vessels, and hemorrhagic, due to the rupture of these vessels. Risk factors include hypertension, diabetes, dyslipidemia, obesity, sedentary lifestyle, and the consumption of alcohol and tobacco. Clinical manifestations vary depending on the affected brain area, with common symptoms such as motor deficits, speech disturbances, vision loss, headache, and mental confusion.

Diagnosis is made through neurological tests and imaging studies such as CT and MRI scans. Treatment varies depending on the type of CVA; in ischemic CVA, thrombolytics and endovascular treatments are used, while hemorrhagic CVA requires blood pressure control and, in some cases, surgery. Nursing care is essential for monitoring the patient, preventing complications such as venous thromboembolism or aspiration pneumonia, and promoting early rehabilitation to recover motor function.

CVA prevention includes controlling risk factors such as hypertension and diabetes, as well as promoting healthy habits. Patient and family education is crucial to improving quality of life and preventing recurrence.

KEY WORDS

Cerebrovascular Accident, Stroke, nursing care, Ischemic stroke, Hemorrhagic stroke.

DESARROLLO DEL TEMA

El accidente cerebrovascular (ACV) es una patología neurológica la cual tiene lugar cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro, ya sea por un bloqueo (ACV isquémico) o una hemorragia (ACV hemorrágico). A nivel mundial, el ACV es una de las principales causas de muerte y discapacidad1. Este trastorno tiene un impacto significativo en la calidad de vida, dado que puede provocar parálisis, pérdida de habilidades cognitivas y alteraciones emocionales. Además, conlleva un alto costo para los sistemas de salud debido a las largas estancias hospitalarias, los cuidados intensivos y la rehabilitación post-ACV.

El papel de la enfermería en la atención de estos pacientes es fundamental. Los cuidados de enfermería deben estar orientados a prevenir complicaciones, promover la recuperación funcional y proporcionar apoyo emocional tanto a los pacientes como a sus familiares. La atención integral de los pacientes con ACV implica un enfoque multidisciplinario, que incluye médicos, enfermeras, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y nutricionistas2.

Clasificación y Fisiopatología:

 

El ACV se clasifica en dos tipos principales: isquémico y hemorrágico.

  • ACV Isquémico: Este tipo representa aproximadamente el 85% de todos los casos de ACV. Se produce cuando un coágulo o émbolo bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro, impidiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen a las células cerebrales. Este bloqueo puede ser debido a aterosclerosis, fibrilación auricular, o enfermedad de pequeños vasos, entre otros. La isquemia cerebral provoca daño neuronal que puede resultar en secuelas funcionales graves3,4.
  • ACV Hemorrágico: Este tipo representa el 15% de los ACV y ocurre cuando se rompe un vaso sanguíneo cerebral, lo que genera sangrado dentro del cerebro. La causa más común es la hipertensión no controlada, aunque también puede ser provocada por aneurismas, malformaciones arteriovenosas o trastornos de la coagulación. Los ACV hemorrágicos tienden a ser más graves, con una mayor mortalidad y discapacidad5.

 

Factores de Riesgo:

Los factores de riesgo para el ACV son múltiples y pueden ser modificables o no modificables. Los factores no modificables incluyen la edad, el género, los antecedentes familiares de ACV y las enfermedades hereditarias como la hemofilia. Por otro lado, los factores modificables son aquellos que pueden prevenirse o controlarse mediante cambios en el estilo de vida o tratamiento médico, tales como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el consumo excesivo de alcohol6.

Además, la fibrilación auricular, una arritmia cardíaca común, es un factor de riesgo importante para el ACV isquémico, ya que aumenta la posibilidad de formación de coágulos en el corazón, los cuales pueden desplazarse hacia el cerebro y causar un ACV cardioembólico7.

Manifestaciones Clínicas:

 

Las manifestaciones clínicas varían según el tipo y localización del evento, así como la extensión del daño cerebral. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Déficit motor y sensitivo: Hemiparesia o hemiplejia son comunes debido al daño en el hemisferio cerebral que controla el movimiento.
  • Alteraciones del lenguaje: La afasia es un síntoma frecuente en los pacientes con ACV. Esto puede incluir dificultad para hablar (afasia motora) o comprender el lenguaje (afasia sensorial).
  • Pérdida de visión: Puede presentarse ceguera en un ojo o hemianopsia (pérdida de la visión en una parte del campo visual).
  • Cefalea intensa: Especialmente en los ACV hemorrágicos, donde la presión intracraneal puede aumentar y causar dolor de cabeza severo.
  • Confusión mental e inestabilidad: Los pacientes pueden presentar alteraciones del estado de conciencia, confusión y desorientación.
  • Síntomas de hipertensión intracraneal: En los ACV hemorrágicos, la ruptura de un vaso sanguíneo puede provocar un aumento de la presión dentro del cráneo, lo que da lugar a vómitos, convulsiones y pérdida de la conciencia8.

 

En los ACV isquémicos, los síntomas tienden a aparecer de manera más gradual, mientras que en los ACV hemorrágicos, los síntomas suelen ser más súbitos y graves. Las evaluaciones clínicas deben incluir una exploración neurológica completa, utilizando escalas como la NIHSS (National Institutes of Health Stroke Scale) y el Glasgow Coma Scale (GCS) para evaluar el nivel de conciencia9.

 

Diagnóstico:

El diagnóstico de ACV se basa en una evaluación clínica exhaustiva seguida de estudios de imagen para confirmar la localización y el tipo de ACV. La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) cerebral son las pruebas más comunes para detectar sangrado o infartos cerebrales. Las TC pueden mostrar signos de un ACV hemorrágico en sus primeras horas, mientras que las RM pueden ser más sensibles para detectar infartos cerebrales, especialmente en fases tempranas10.

Adicionalmente, los estudios de coagulación y los análisis de sangre son fundamentales para evaluar el riesgo de sangrado y para identificar posibles causas subyacentes como trastornos de la coagulación. La ecocardiografía y el monitoreo de Holter pueden ser necesarios si se sospecha que el ACV tiene un origen cardioembólico11.

 

Tratamiento:

El tratamiento de un ACV varía según el tipo:

  • Isquémico: El tratamiento más efectivo es la trombólisis intravenosa con alteplase (rtPA), que debe administrarse dentro de las primeras 4.5 horas del inicio de los síntomas. Además, se pueden utilizar anticoagulantes y antiplaquetarios para prevenir la formación de nuevos coágulos, especialmente en pacientes con fibrilación auricular. En algunos casos, se puede realizar un tratamiento endovascular para eliminar el trombo de los vasos cerebrales12,13.
  • Hemorrágico: El tratamiento de los ACV hemorrágicos se centra en controlar la presión arterial y prevenir el aumento de la presión intracraneal. En casos de hematomas extensos o aneurismas, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para evacuar el sangrado o realizar una embolización endovascular14.

 

Cuidados de Enfermería:

Los cuidados de enfermería en el ACV son fundamentales para la recuperación del paciente y la prevención de complicaciones. Algunos de los cuidados más importantes incluyen:

  • Monitorización continua: Es esencial el control de signos vitales, nivel de conciencia y función neurológica utilizando escalas como la NIHSS y Glasgow. La monitorización debe realizarse de forma continua en las primeras 24 a 48 horas para detectar signos tempranos de deterioro neurológico.
  • Prevención de complicaciones: La movilización temprana es fundamental para prevenir complicaciones como tromboembolismo venoso. Además, la evaluación de la deglución es esencial para prevenir la neumonía por aspiración, y el cuidado adecuado de la piel es crucial para evitar escaras15.
  • Rehabilitación temprana: Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales deben colaborar con el equipo de enfermería para promover la rehabilitación temprana y la recuperación funcional del paciente16.
  • Educación al paciente y familia: La enfermería debe educar al paciente y a la familia sobre los signos de alarma, la importancia de la adherencia al tratamiento y la modificación de estilos de vida para prevenir futuros eventos17.

 

CONCLUSIÓN

El manejo del ACV requiere una atención integral y especializada. Los cuidados de enfermería desempeñan un papel crucial en la prevención de complicaciones, la estabilización del paciente y la promoción de la rehabilitación. La rápida identificación y tratamiento del ACV son factores determinantes para mejorar el pronóstico y reducir la morbilidad y mortalidad. Además, la prevención primaria y secundaria, junto con una adecuada educación al paciente y la familia, son esenciales para reducir la incidencia y mejorar la calidad de vida de los afectados por el ACV.

 

BIBLIOGRAFÍA

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