AUTORES
- Sheila Cadena Gómez. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Ma Pilar Delgado Calvo. Diplomado Universitario en Enfermería. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- José Luis Delgado Calvo. Celador. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Raquel Navarro Muñoz. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Beatriz Fernández Navarro. Graduado Universitario en Enfermería. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
Los riesgos biológicos en el ámbito laboral implican la exposición a agentes como bacterias, virus, hongos o parásitos, que pueden causar enfermedades infecciosas, cáncer y alergias. Estos riesgos afectan a diversas profesiones, no solo en el sector sanitario, sino también en la agricultura, ganadería, industria alimentaria, laboratorios y limpieza. Las enfermedades asociadas incluyen hepatitis, tuberculosis, influenza y diversas infecciones zoonóticas, como brucelosis y melioidosis. También se ha identificado la relación entre la exposición a estos agentes y algunos tipos de cáncer, como el de estómago, hígado y pulmón.
La prevención y gestión de estos riesgos incluyen medidas como la vacunación, el uso de equipos de protección individual (EPI) y la mejora de la ventilación y limpieza en los lugares de trabajo. Además, es crucial la correcta manipulación de objetos punzantes y la adopción de medidas de control en caso de exposición significativa con planes de emergencia y vigilancia médica. La Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 se enfoca en mejorar la protección de los trabajadores del sector sanitario, promoviendo el conocimiento de los riesgos biológicos y la implementación de procedimientos seguros.
PALABRAS CLAVE
Riesgos biológicos, exposición ocupacional, enfermedades infecciosas, seguridad en el trabajo, salud laboral, gestión de riesgos biológicos, estrategias de prevención en salud laboral.
ABSTRACT
Biological risks in the workplace involve exposure to agents such as bacteria, viruses, fungi, or parasites, which can cause infectious diseases, cancer, and allergies. These risks affect various professions, not only in the healthcare sector but also in agriculture, livestock, the food industry, laboratories, and cleaning. Associated diseases include hepatitis, tuberculosis, influenza, and various zoonotic infections such as brucellosis and melioidosis. The relationship between exposure to these agents and certain types of cancer, such as stomach, liver, and lung cancer, has also been identified.
The prevention and management of these risks include measures such as vaccination, the use of personal protective equipment (PPE), and improvements in ventilation and cleaning at workplaces. Additionally, proper handling of sharp objects and the adoption of control measures in the case of significant exposure, including emergency plans and medical surveillance, are crucial. The Spanish Occupational Health and Safety Strategy 2023-2027 focuses on improving the protection of healthcare workers by promoting awareness of biological risks and implementing safe procedures.
KEY WORDS
Biological hazards, occupational exposure, iInfectious diseases, workplace safety, occupational health, biological risk management, occupational health prevention strategies.
DESARROLLO DEL TEMA
Los riesgos biológicos en el lugar de trabajo consisten en la exposición de los trabajadores a agentes biológicos como bacterias, virus, hongos o parásitos, que pueden ocasionar enfermedades infecciosas, cáncer y alergias. Estos riesgos pueden estar presentes en diversos sectores laborales, no solo en el ámbito de la salud1,2.
• Respecto al ámbito de agricultura y ganadería los trabajadores pueden estar en riesgo de contraer infecciones zoonóticas por la manipulación de animales y de productos agrícolas.
• En el caso de la industria alimentaria los trabajadores pueden estar expuestos a bacterias y virus presentes en los alimentos crudos o mal manipulados.
• Los trabajadores de laboratorios también pueden estar en riesgo de contaminación biológica al manipular microorganismos y muestras biológicas.
• Respecto a la eliminación de residuos médicos y biológicos, los trabajadores pueden acarrear el riesgo de la propagación de enfermedades.
• Respecto al saneamiento y limpieza, los trabajadores pueden enfrentar riesgos biológicos al tratar con desechos humanos y residuos contaminados.
• En el caso del ámbito de la construcción y trabajos al aire libre, los trabajadores pueden encontrarse con riesgos biológicos en la manipulación de la tierra y materiales contaminados.
Entre las enfermedades que se han visto asociadas a la exposición por agentes biológicos se encuentran las siguientes.
• Enfermedad de Hodgkin en los agricultores.
• Enfermedad pulmonar intersticial causada por polvo de la madera.
• Hepatitis A, B, C, D, E en la silvicultura, en operarios de alcantarillado, en patólogos, en personal de laboratorio, en personal sanitario y en veterinarios.
• Melioidosis en agricultores.
• Ántrax en las exposiciones a la lana y pieles.
• Brucelosis en exposiciones al ganado.
• Virus de Nipah en los criadores de porcinos y trabajadores de mataderos
• Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA) en ganaderos.
• Enfermedad de Lyme en trabajadores al aire libre como los forestales, cazadores, y otros expuestos a la picadura de garrapatas.
• EPOC y asma en trabajadores con exposición a mohos y polvos de material orgánico.
Por otra parte, la exposición laboral a algunos agentes biológicos puede favorecer la aparición de cáncer, entre las relaciones estudiadas se encontraron las siguientes.
• Cáncer de estómago relacionado con la cría de ganado.
• Cáncer de hígado y de conductos biliares por las aflatoxinas de los cultivos utilizados en la industria para la producción de piensos para ganadería.
• Cáncer de páncreas relacionado con jardinería.
• Cáncer nasal y paranasal relacionado con la exposición al polvo de madera y cuero.
• Cáncer de pulmón relacionado con industrias de la madera, impresión, servicios de limpieza, y eliminación de residuos.
•Cáncer de vejiga relacionado con la exposición al cuero y caucho.
Como reflejo de la información anterior se objetivó en la Encuesta Europea de Condiciones de Trabajo de 2021 (publicada en noviembre de 2023) que un 10,6% de los trabajadores europeos aseguran que siempre o casi siempre manipulan o tienen contacto directo con materiales que pueden ser infecciosos. Sin embargo, pese a la amplitud de profesiones que están expuestas a estos agentes se observó que la actividad económica que destaca por esta manipulación es Salud y servicios sociales con el 49,8%, un porcentaje especialmente alto en comparación con el resto de profesiones3,4.
Por ello, esta revisión va a estar enfocada en aquellos riesgos a los que nos vamos a enfrentar como profesionales sanitarios al estar expuestos a agentes biológicos.
EPIDEMIOLOGÍA:
En un informe del Estado se estudió las enfermedades profesionales durante el periodo de 2017 y 2021 en el cual se contabilizaron un total de 85.340 partes cerradas por enfermedad profesional. Los casos de enfermedades por agentes biológicos supusieron un 3,7% del total. Entre todas las patologías predominaron las enfermedades infecciosas en actividades de asistencia de personas, tanto la asistencia en establecimientos residenciales como en actividades sanitarias. Además, se observó que en la asistencia en establecimientos residenciales las enfermedades por agentes biológicos alcanzaron un peso porcentual del 28%, acentuado por los brotes epidémicos como la pandemia 4,5,6.
PRINCIPALES ENFERMEDADES POR EXPOSICIÓN A AGENTES BIOLÓGICOS:
En un estudio de 2019 realizado por la UE-OSHA sobre la exposición a agentes biológicos y problemas de salud en los trabajadores sanitarios, se obtuvo como conclusión que las infecciones más frecuentes por esta exposición son la influenza, la tuberculosis, la hepatitis y la infección por VIH. También constataron que los grupos más vulnerables son las enfermeras en prácticas debido a su falta de experiencia y las personas inmunodeprimidas al ser más susceptibles a las infecciones. Por último, se observó que los riesgos emergentes en el sector sanitario son, principalmente, la resistencia a los antibióticos y la infección por patógenos transmitidos por la sangre6,7.
La influenza:
La influenza suele ser una infección comunitaria que se contagia en los hogares y en los ámbitos comunitarios. Las infecciones por influenza pueden presentarse en muchos entornos de atención médica y son más frecuentes cuando circulan en la comunidad7.
Entre las formas de contagio, se conoce que estos virus se diseminan entre las personas a través del contagio por partículas de microgotas respiratorias. El contagio a través de grandes partículas exige que exista un contacto cercano entre el transmisor y la persona infectada ya que su medio de transmisión es a corta distancia por el aire. Por otra parte, también se puede producir el contagio por el contacto con superficies u objetos contaminados con el virus7.
Entre las medidas generales de prevención se encuentra la vacunación diseñada específicamente para cada temporada de gripe. Debido a su contagiosidad el aislamiento es una medida esencial. Para impedir su propagación, la persona infectada debe cubrirse la boca y nariz al toser o estornudar y finalmente realizar un correcto lavado de manos. En el puesto de trabajo se debe de llevar a cabo una adecuada limpieza, desinfección y/o esterilización de herramientas, equipos y superficies. En el ámbito sanitario se deben adoptar las precauciones de transmisión por gotas con las mascarillas autofiltrantes tipo FFP2 o FFP3 en el caso de procedimientos donde se generen bioaerosoles, protección ocular con gafas de protección o pantalla de protección facial en caso de riesgo de exposición a salpicaduras y protección de manos con guantes6,7,8.
La tuberculosis:
La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. La tuberculosis activa puede tener diferentes síntomas en dependencia del área del cuerpo donde se esté multiplicando. La forma más común de reproducción es en los pulmones causando tos intensa con sangre o esputo, dolor en el pecho, además de síntomas generales como astenia, pérdida de peso, fiebre8,9.
La forma de transmisión es a través del aire, a través de la emisión de gotas por la persona infectada al soplar, toser o estornudar. Además, estas gotas infectadas pueden permanecer en el aire durante varias horas y ser transportadas por el aire a varios metros9.
Los profesionales sanitarios pueden contraer la enfermedad a través de personas que aún no han sido diagnosticadas. Por ello, es crucial los programas de detección que identifiquen a aquellas personas que hayan sido expuestas a los gérmenes de la tuberculosis durante su jornada laboral. En el caso de conocer el diagnóstico de la persona infectada se deben de tomar medidas de precaución respiratoria como el aislamiento en una habitación individual con presión de aire negativa y una ventilación adecuada. Además, las personas que atiendan a la persona enferma deben de disponer de un equipo de protección individual adecuado para ejercer su trabajo con una mascarilla FFP2 o FFP3 que se ajuste bien a la cara, así como de bata y guantes a la hora de ejercer cualquier intervención que suponga un riesgo de contagio por salpicaduras8,9.
Hepatitis:
Hepatitis A:
El virus de la Hepatitis A es un virus ARN de la familia Picornaviridae que se encuentra en las heces de las personas infectadas. La propagación de este virus se produce por vía fecal-oral, por la ingesta de agua o alimentos contaminados por las heces de una persona infectada. La enfermedad en la comunidad está muy asociada al consumo de agua y alimentos insalubres, el saneamiento deficiente y la mala higiene personal. Esta enfermedad no causa hepatopatía crónica a diferencia de otras hepatitis10.
Para la prevención de la infección en el personal sanitario que está en contacto con las heces de las personas enfermas se debe realizar una adecuada higiene de manos y el uso de guantes cuando sean expuestos a las deposiciones de los pacientes. Además, existe una vacuna que proporciona inmunidad a largo plazo con una eficacia es del 86%8,10.
Hepatitis B:
El virus de la Hepatitis B es un virus ADN de la familia Hepadnaviridae.
La hepatitis B puede ser aguda o crónica. La hepatopatía crónica puede conllevar a un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer de hígado. La enfermedad se transmite por el contacto con líquidos corporales infectados como la sangre, la saliva, los fluidos vaginales o el semen11.
El riesgo de contagio del virus en el personal sanitario se produce por contacto con la piel, heridas, lesiones por pinchazo de aguja u otras lesiones punzantes producidas por instrumentos contaminados por sangre. En el caso de las lesiones por un pinchazo el riesgo de contaminación del virus es del 5 al 45% dependiendo de la carga viral del paciente infectado. La principal medida de prevención es la vacuna contra la Hepatitis B que tiene una efectividad del 95 al 97%. Otras de las medidas para el personal sanitario serían las precauciones de contacto en situaciones donde se puede producir infección por exposición a fluidos corporales11.
La infección por VIH:
El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) es un virus que ataca el sistema inmunitario del cuerpo. El VIH causa el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida). El VIH puede transmitirse de una persona a otra por el contacto con los líquidos corporales de la persona infectada como sangre, semen, flujo vaginal y leche materna8,12.
Los riesgos en el sector sanitario de la transmisión de VIH provienen de la posibilidad de ser inoculados accidentalmente con la sangre de un paciente infectado. Los mecanismos implicados en este proceso son los accidentes percutáneos (pinchazos accidentales), el contacto con la piel no integra y el contacto con mucosas. Aunque estos dos últimos mecanismos el riesgo es mucho menor que el de un pinchazo12,13.
Por ello el principal medio de prevención son las precauciones de contacto como guantes a la hora de realizar actividades como extracción de sangre o cualquier actividad que suponga una exposición por la vía parenteral8,12.
PREVENCIÓN Y GESTIÓN DE RIESGOS BIOLÓGICOS:
Para gestionar estos riesgos en el lugar de trabajo lo primero que se debe hacer es identificarlos. Como ha quedado reflejado en los servicios sanitarios los riesgos biológicos se producen por infecciones virales y bacterianas, enfermedades y accidentes causados por objetos punzantes y jeringuillas, el contacto directo con superficies o personas contaminadas y la transmisión aérea de agentes patógenos virales, bacterianos y fúngicos, así como de sustancias y estructuras producidas por estos13.
El segundo paso de la gestión tiene que ir enfocado a las medidas de control de estos riesgos mediante medidas de prevención y protección13.
Los lugares de trabajo y los equipos deben estar en buen estado de conservación y de limpieza con una adecuada ventilación natural o artificial que proporcione a estos espacios aire fresco y purificado6.
Por otra parte, se debe prevenir y reducir el potencial de exposición y sus consecuencias e identificar la cadena de transmisión. En el sector sanitario, el manejo de los objetos punzantes o cortantes cobra vital importancia en la prevención de los riesgos biológicos. Todos los trabajadores deben tener especial cuidado con las agujas y los instrumentos cortantes usados. Las precauciones se deben adoptar durante y tras su utilización, al limpiarlos y en su eliminación. Las agujas una vez utilizadas no deben ser reencapuchadas y se deben eliminar al igual que el resto de los objetos afilados en los envases resistentes a la punción. Se debe evitar llenar los envases ya que las agujas que pueden sobresalir constituyen un riesgo para el resto de trabajadores. Siempre que sea posible, el personal sanitario que haya utilizado los instrumentos punzantes debe deshacerse personalmente de los mismos y no se dejarán en la superficie ya que supone un riesgo para el resto de trabajadores5,8,13.
En aquellos casos en los que la exposición del agente biológico supusiera un riesgo considerable para la salud de los trabajadores se debe elaborar un plan detallado de las medidas de emergencia que se deberá adoptar para reducir al mínimo los riesgos (procedimientos de emergencia, planes de contingencia, vigilancia médica y de la salud, vacunas)12.
También se deben de tener en cuenta las barreras físicas contra el agente biológico como las habitaciones de aislamiento con presión negativa, los sistemas de filtración de aire, los sistemas de gestión de aguas residuales o de residuos médicos o biológicos o los equipos de protección individual (EPI). El EPI estará formado por guantes, mascarillas, protección ocular y batas. Los guantes constituyen la protección de barrera más importante y se deben utilizar al manejar sangre, fluidos corporales contaminados con sangre, al entrar en contacto con la piel no intacta o mucosas del paciente, al manejar objetos, materiales o superficies contaminadas o al realizar procedimientos invasivos. Las mascarillas se pueden utilizar cuando se prevea la producción de salpicaduras de sangre o de fluidos corporales a las mucosas oral y nasal o en procedimientos invasivos asociados a la producción de aerosoles. La protección ocular se debe utilizar cuando se prevea la producción de salpicaduras a la mucosa ocular. Se recomienda la utilización de la bata cuando se van a realizar procedimientos invasivos al paciente cuando se produzca un estrecho acercamiento con el paciente como en el caso del aseo personal, curas, etc. Se puede considerar la posibilidad de utilizar un delantal de plástico desechable o utilizar una bata impermeable para obtener una mayor protección en el caso de intervenciones con mucha exposición a agentes biológicos8,13.
Por último, en cuanto a la forma de trabajo se debe reducir al mínimo la exposición al agente biológico mediante la utilización de técnicas de trabajo seguro y de normas de higiene personal. Entre estas normas se encuentran cubrir los cortes, heridas y lesiones de las manos con apósitos impermeables y un adecuado lavado de manos antes y después de realizar cualquier actividad realizada durante la labor profesional.
Otro aspecto que destacar es la importancia de que todos los accidentes a causa de agentes biológicos deben ser comunicados lo antes posible a la unidad responsable para registrarlos1,13.
Entre las estrategias elaboradas por el Estado español se encuentra la Estrategia Española de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2027 publicada en abril de este año. Entre las líneas de actuación de esta estrategia se encuentra la mejora de la protección de los trabajadores del sector sanitario y sociosanitario y del sector asistencial. Para ello se promoverá la generación de conocimiento de los riesgos ergonómicos y biológicos a los que está expuesto este colectivo y se trabajará en la elaboración de procedimientos de trabajo seguros, aportando propuestas de mejora sobre la gestión preventiva3,6,13.
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