Rol de enfermería en el manejo del dolor no farmacológico en pacientes hospitalizados: revisión bibliográfica

30 abril 2026

 

AUTORES

  1. Pau Martínez Serrano. Enfermero Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  2. Aida Miralles López. Enfermera Servicio Aragonés de Salud. Huesca, España.
  3. Miguel Sánchez Carnerero. Enfermero Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  4. Alberto José Saz Pardo. Cocinero Servicio Aragonés de Salud. Huesca, España.

 

RESUMEN

El dolor es una de las experiencias más frecuentes en pacientes hospitalizados y constituye un desafío relevante para la práctica clínica, ya que afecta la recuperación, el bienestar emocional y la calidad de vida. Aunque el tratamiento farmacológico es una estrategia fundamental, la evidencia científica destaca el valor de las intervenciones no farmacológicas como complemento esencial en el manejo integral del dolor. El personal de enfermería, por su contacto continuo con el paciente y su rol educativo y asistencial, ocupa una posición clave en la implementación de estas estrategias1.

El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la evidencia científica disponible sobre el rol de enfermería en la aplicación de intervenciones no farmacológicas para el manejo del dolor en pacientes hospitalizados, así como su impacto en la percepción del dolor, la recuperación clínica y la seguridad del paciente.

Los resultados evidencian que intervenciones como técnicas de relajación, terapia cognitivo-conductual básica, educación al paciente, control ambiental, movilización terapéutica, aplicación de frío o calor y apoyo emocional contribuyen significativamente a la reducción de la intensidad del dolor, la ansiedad y el malestar asociado. Asimismo, estas estrategias favorecen la participación activa del paciente en su proceso de recuperación y optimizan la calidad del cuidado enfermero.

Se concluye que el abordaje no farmacológico del dolor liderado por enfermería constituye una intervención efectiva, segura y complementaria al tratamiento médico, destacando la necesidad de fortalecer la formación profesional, estandarizar protocolos y promover un enfoque integral centrado en el paciente2.

PALABRAS CLAVE

Dolor, manejo del dolor, atención de enfermería, pacientes hospitalizados, terapias complementarias.

ABSTRACT

Pain is one of the most common experiences among hospitalized patients and represents a significant challenge for clinical practice, as it affects recovery, emotional well-being, and quality of life. Although pharmacological treatment is a fundamental strategy, scientific evidence highlights the value of non-pharmacological interventions as an essential component of comprehensive pain management. Nurses, due to their continuous patient contact and educational and caregiving roles, play a key part in implementing these strategies.

The aim of this literature review is to analyze the available scientific evidence on the nursing role in the implementation of non-pharmacological interventions for pain management in hospitalized patients and their impact on pain perception, clinical recovery, and patient safety.

The findings indicate that interventions such as relaxation techniques, basic cognitive-behavioral strategies, patient education, environmental control, therapeutic mobilization, application of heat or cold, and emotional support significantly contribute to reducing pain intensity, anxiety, and associated distress. These strategies also enhance patient participation in the recovery process and improve the quality of nursing care.

It is concluded that nurse-led non-pharmacological pain management represents an effective and safe complementary approach to medical treatment, highlighting the need to strengthen professional training, standardize protocols, and promote a comprehensive patient-centered approach.

KEY WORDS

Pain, pain management, nursing care, hospitalized patients, complementary therapies.

INTRODUCCIÓN

El dolor constituye una de las principales causas de sufrimiento en pacientes hospitalizados y representa un problema prioritario en la práctica clínica debido a su impacto en la recuperación, el bienestar emocional y la calidad de vida. Se trata de una experiencia compleja y multidimensional que involucra componentes fisiológicos, psicológicos y sociales, por lo que su abordaje requiere una perspectiva integral y centrada en el paciente. Aunque el tratamiento farmacológico continúa siendo la base del manejo del dolor en el ámbito hospitalario, la evidencia científica ha demostrado que las intervenciones no farmacológicas desempeñan un papel complementario fundamental, permitiendo optimizar el control del dolor, reducir efectos adversos asociados a la medicación y mejorar la experiencia del paciente durante la hospitalización.

El entorno hospitalario puede intensificar la percepción del dolor debido a factores como el estrés, la ansiedad, la incertidumbre, la inmovilidad, la alteración del sueño y la separación del entorno habitual. Estos elementos no solo influyen en la intensidad del dolor percibido, sino que también pueden dificultar la recuperación funcional y prolongar la estancia hospitalaria. En este contexto, el abordaje del dolor requiere intervenciones que no sólo actúen sobre el componente físico, sino también sobre los factores emocionales y ambientales que modulan su percepción1,3.

El personal de enfermería desempeña un rol central en el manejo integral del dolor, dado su contacto continuo con los pacientes, su capacidad para realizar valoraciones sistemáticas y su participación activa en la planificación e implementación de cuidados individualizados. Las intervenciones no farmacológicas lideradas por enfermería incluyen estrategias como técnicas de relajación, distracción, educación terapéutica, movilización temprana, control ambiental, aplicación de frío o calor, apoyo emocional y promoción del autocuidado. Estas intervenciones no solo contribuyen a disminuir la intensidad del dolor, sino que también favorecen la participación activa del paciente en su proceso de recuperación, fortalecen su autonomía y mejoran la calidad del cuidado3.

La integración de estrategias no farmacológicas en la práctica enfermera responde a un modelo de atención centrado en el paciente, que prioriza la seguridad, la humanización de los cuidados y el abordaje holístico de la salud. Diversos estudios han evidenciado que la combinación de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas permite un control más eficaz del dolor, reduce la ansiedad y el estrés, mejora la satisfacción del paciente y optimiza los resultados clínicos. Sin embargo, a pesar de la evidencia disponible, la implementación sistemática de estas intervenciones en el entorno hospitalario continúa siendo variable y depende en gran medida de la formación del personal, la disponibilidad de recursos y la existencia de protocolos estandarizados.

En este contexto, resulta necesario analizar la evidencia científica disponible sobre el rol de enfermería en la aplicación de intervenciones no farmacológicas para el manejo del dolor en pacientes hospitalizados. La presente revisión bibliográfica tiene como finalidad sintetizar los conocimientos actuales, identificar estrategias efectivas y resaltar la importancia del abordaje enfermero integral en el control del dolor, contribuyendo al fortalecimiento de la práctica clínica basada en la evidencia y a la mejora de la calidad asistencial4.

OBJETIVOS

  1. Analizar la evidencia científica disponible sobre las intervenciones no farmacológicas lideradas por enfermería en pacientes hospitalizados, evaluando su efectividad en la reducción de la intensidad del dolor, la mejora del bienestar emocional y la optimización de la recuperación clínica.
  2. Identificar las estrategias de cuidado enfermero más efectivas para el manejo integral del dolor, considerando la educación al paciente, el control ambiental, el apoyo emocional y la coordinación interdisciplinaria, con el fin de establecer recomendaciones basadas en la evidencia para la práctica clínica centrada en el paciente.

 

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica con el propósito de analizar la evidencia científica disponible sobre el rol de enfermería en el manejo del dolor mediante intervenciones no farmacológicas en pacientes hospitalizados. El proceso de búsqueda y selección de la literatura se desarrolló siguiendo un enfoque sistemático orientado a garantizar la pertinencia, calidad y actualidad de los estudios incluidos.

La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo en las bases de datos PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, Web of Science y SciELO. Se emplearon términos MeSH y palabras clave en inglés y español relacionados con el fenómeno de estudio, incluyendo Pain, Pain Management, Nursing Care, Hospitalized Patients y Complementary Therapies, combinados mediante operadores booleanos AND y OR para ampliar y precisar los resultados. La búsqueda se limitó a publicaciones en texto completo disponibles en inglés o español, correspondientes al periodo comprendido entre 2015 y 2025, con el fin de incluir evidencia reciente y relevante para la práctica clínica actual.

Se seleccionaron estudios que abordarán intervenciones de enfermería dirigidas al control del dolor mediante estrategias no farmacológicas en pacientes adultos hospitalizados. Se consideraron artículos originales, ensayos clínicos, estudios observacionales, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica que analizarán resultados relacionados con la intensidad del dolor, el bienestar del paciente, la recuperación clínica o la calidad del cuidado. Se descartaron trabajos centrados exclusivamente en población pediátrica, estudios que abordarán únicamente tratamiento farmacológico del dolor o aquellos que no describieran de forma explícita la participación del personal de enfermería en la intervención.

La selección de los estudios se realizó mediante lectura inicial de títulos y resúmenes, seguida de la revisión completa de los artículos potencialmente relevantes para confirmar su adecuación a los criterios establecidos. De cada estudio se extrajeron datos relacionados con el tipo de intervención no farmacológica, características de la población, ámbito clínico, resultados obtenidos, implicaciones para la práctica enfermera y limitaciones metodológicas. La información recopilada se organizó de forma temática y narrativa, permitiendo la síntesis de los hallazgos y la identificación de patrones comunes, beneficios clínicos y áreas de mejora en la implementación de estas intervenciones.

 

RESULTADOS

La revisión de la literatura evidencia que las intervenciones no farmacológicas implementadas por el personal de enfermería constituyen un componente relevante y efectivo en el manejo integral del dolor en pacientes hospitalizados. Los estudios analizados coinciden en que el dolor en el entorno hospitalario es una experiencia multifactorial influida no solo por la condición clínica subyacente, sino también por factores emocionales, ambientales y sociales que modulan su percepción y evolución. En este contexto, las intervenciones enfermeras orientadas a abordar estos determinantes contribuyen de manera significativa a la disminución de la intensidad del dolor y al aumento del bienestar general del paciente5.

Los resultados muestran que las técnicas de relajación, la respiración guiada y las estrategias de distracción son intervenciones ampliamente utilizadas por enfermería, con efectos positivos en la reducción del dolor percibido y la ansiedad asociada. La educación terapéutica dirigida al paciente permite comprender el proceso del dolor, reducir la incertidumbre y favorecer la participación activa en el autocuidado, lo que se traduce en una mayor sensación de control y una mejor adaptación al proceso de hospitalización. Asimismo, el apoyo emocional y la comunicación terapéutica se identifican como elementos esenciales para disminuir el estrés, mejorar la percepción del cuidado recibido y favorecer la respuesta al tratamiento.

El control del entorno hospitalario también emerge como una intervención relevante, ya que la reducción de estímulos nocivos como el ruido, la iluminación inadecuada o las interrupciones innecesarias contribuye a mejorar el confort del paciente y a disminuir la amplificación del dolor. La movilización terapéutica y el posicionamiento adecuado, guiados por enfermería, se asocian con mejoras en el dolor musculoesquelético, prevención de rigidez y optimización de la funcionalidad. Del mismo modo, la aplicación de medidas físicas como el uso de frío o calor local se describe como una estrategia eficaz para el alivio del dolor en determinados procesos clínicos, especialmente cuando se integra dentro de un plan de cuidados individualizado6.

La evidencia también señala que la combinación de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas produce mejores resultados que el uso aislado de cualquiera de ellas, al actuar de forma complementaria sobre los distintos componentes del dolor. Esta integración favorece la reducción de la dosis de analgésicos en algunos casos, disminuye el riesgo de efectos adversos asociados al tratamiento farmacológico y mejora la satisfacción del paciente con la atención recibida.

No obstante, los estudios revisados indican que la implementación sistemática de estas intervenciones puede verse limitada por factores como la carga asistencial del personal de enfermería, la falta de formación específica en terapias no farmacológicas, la ausencia de protocolos institucionales estandarizados y la variabilidad en la disponibilidad de recursos. A pesar de estas barreras, los programas estructurados que incluyen formación del personal, planificación individualizada del cuidado y evaluación continua del dolor muestran resultados más consistentes y sostenibles en el tiempo.

En conjunto, los hallazgos reflejan que el rol de enfermería en el manejo no farmacológico del dolor no solo contribuye al alivio sintomático, sino que también favorece la recuperación funcional, mejora la experiencia del paciente durante la hospitalización y fortalece la calidad y humanización del cuidado sanitario7.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La evidencia analizada confirma que el manejo del dolor mediante intervenciones no farmacológicas constituye un componente esencial del cuidado enfermero en pacientes hospitalizados, al ofrecer un abordaje integral que atiende tanto los aspectos fisiológicos como los psicológicos y ambientales del dolor. Los resultados revisados muestran de forma consistente que la participación activa del personal de enfermería en la implementación de estas estrategias favorece la reducción de la intensidad del dolor, disminuye la ansiedad asociada y mejora la experiencia del paciente durante la hospitalización. Este enfoque integral refuerza el modelo de atención centrado en el paciente y contribuye a la humanización de los cuidados, al considerar al paciente como un sujeto activo en su proceso de recuperación.

La aplicación de técnicas de relajación, educación terapéutica, control del entorno, movilización guiada y apoyo emocional demuestra beneficios clínicos relevantes cuando se integra de forma sistemática en el plan de cuidados. La combinación de intervenciones farmacológicas y no farmacológicas se presenta como la estrategia más eficaz para el control del dolor, al permitir actuar sobre los múltiples factores que influyen en su percepción. Asimismo, la participación del paciente en el autocuidado y la mejora de la comunicación terapéutica fortalecen la adherencia al tratamiento y favorecen resultados clínicos más favorables.

Sin embargo, la revisión también pone de manifiesto la existencia de barreras que limitan la implementación generalizada de estas intervenciones en la práctica clínica, entre las que destacan la elevada carga asistencial, la variabilidad en la formación específica del personal de enfermería y la ausencia de protocolos estandarizados en algunos contextos hospitalarios. Estas limitaciones sugieren la necesidad de promover programas de capacitación profesional, desarrollar guías clínicas basadas en la evidencia y fomentar entornos organizativos que faciliten la integración de estrategias no farmacológicas en la atención rutinaria.

En conclusión, el rol de enfermería en el manejo no farmacológico del dolor en pacientes hospitalizados es fundamental para garantizar un abordaje terapéutico integral, seguro y centrado en el paciente. Las intervenciones enfermeras no solo contribuyen al alivio del dolor, sino que también favorecen la recuperación funcional, mejoran la calidad del cuidado y fortalecen la satisfacción del paciente. La consolidación de estas prácticas en el ámbito hospitalario requiere el fortalecimiento de la formación profesional, la estandarización de protocolos y la integración de la evidencia científica en la toma de decisiones clínicas, con el fin de optimizar los resultados en salud y la calidad asistencial.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Organización Mundial de la Salud. WHO guidelines for the pharmacological treatment of persisting pain in adults. Geneva: WHO; 2019.
  2. Tick H, Nielsen A, Pelletier KR, Bonakdar R, Simmons S, Glick R, et al. Evidence-based nonpharmacologic strategies for comprehensive pain care. Explore (NY). 2018;14(3):177–211.
  3. Garland EL, Brintz CE, Hanley AW, Roseen EJ, Atchley RM, Gaylord SA, et al. Mind-body therapies for opioid-treated pain: a systematic review and meta-analysis. JAMA Intern Med. 2020;180(1):91–105.
  4. Drahota A, Ward D, Mackenzie H, Stores R, Higgins B, Gal D, et al. Sensory environment on health-related outcomes of hospital patients. Cochrane Database Syst Rev. 2012;(3):CD005315.
  5. Sleep disorders and sleep deprivation: an unmet public health problem. Washington, DC: National Academies Press; 2006.
  6. Berman A, Snyder S, Frandsen G. Kozier & Erb’s Fundamentals of Nursing. 11th ed. Boston: Pearson; 2021.
  7. McCaffery M, Pasero C. Pain: Clinical Manual. 2nd ed. St. Louis: Mosby; 1999.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos