AUTORES
- Miriam Herrero Delgado. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Servicio de Radiodiagnóstico. Clínic Barcelona. España.
- Teresa Lidón Pagés Salas. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Servicio de Radiodiagnóstico. Clínic Barcelona. España.
- Gemma Bernad Pelayo. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Servicio de Radiodiagnóstico. Clínic Barcelona. España.
- Belén Úbeda. Médico Especialista en Radiodiagnóstico. Clínic Barcelona. España.
- Jordi Ribera-Perianes. Enfermero Referente de Ganglio Centinela. Servicio de Medicina Nuclear. Clínic Barcelona. España.
RESUMEN
La visita a la sección de radiología de mama puede representar una experiencia emocionalmente desafiante para muchas pacientes, debido al alto impacto psicológico asociado a los procedimientos diagnósticos y a la posibilidad de un diagnóstico de cáncer de mama. Esta situación genera niveles significativos de ansiedad, tanto si se trata de mujeres asintomáticas o como de aquellas que presentan manifestaciones clínicas. Con la finalidad de mejorar los cuidados de las pacientes atendidas y disminuir su grado de ansiedad, se llevó a cabo un estudio cualitativo marcando como objetivos definir el rol del Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (TSID) como figura clave en el cuidado emocional de las pacientes durante el proceso diagnóstico y establecer herramientas y recursos para estandarizar los cuidados. A partir de este enfoque, se identificaron cuatro momentos clave donde la intervención del TSID resulta esencial: la acogida, el entorno, la atención durante el procedimiento y la despedida. En cada uno de ellos, se establecieron estrategias específicas para reducir la ansiedad, mejorar la comunicación y humanizar el proceso diagnóstico. El acompañamiento debe concebirse como parte de un modelo de cuidado integral que trascienda los aspectos puramente técnicos y clínicos del procedimiento, incorporando activamente el componente emocional de la paciente. Reconocer, validar y atender las emociones que surgen en este contexto mejora la experiencia asistencial, fortalece la relación técnico-paciente y promueve una atención más humana, empática y centrada en la persona.
PALABRAS CLAVE
Ansiedad, calidad de la atención sanitaria, cáncer de mama, mamografía.
ABSTRACT
A visit to the breast radiology department can be an emotionally challenging experience for many patients due to the high psychological impact associated with diagnostic procedures and the possibility of a breast cancer diagnosis. This situation generates significant levels of anxiety, both in asymptomatic women and in those whit clinical symptoms. With the aim of improving patient care and reducing anxiety levels, a qualitative study was conducted with the objectives of defining the role of the Radiologic Technologist as a key figure in the emotional care of patients during the diagnostic process, and of establishing tools and resources to standardize care practices. From this approach, four key moments were identified where the intervention of the Radiologic Technologist is essential: the reception, the environment, care during the procedure, and the farewell. In each of these stages, specific strategies were established to reduce anxiety, improve communication, and humanize the diagnostic process. Support should be understood as part of a comprehensive care model that goes beyond the purely technical and clinical aspects of the procedure, actively incorporating the patient’s emotional experience into the process. Recognizing, validating, and addressing the emotions that arise in this context enhances the care experience, strengthens the technologist-patient relationship, and promotes more humane, empathetic, and person-centered care.
KEY WORDS
Anxiety, quality of health care, breast cancer, mammography.
INTRODUCCIÓN
El cáncer de mama (CaM) es el cáncer más frecuente en la mujer española. La Sociedad Española de Oncología Médica nos dice que se calcula que 1 de cada 8 mujeres españolas tendrá un CaM en algún momento de su vida. Aunque la mortalidad ha descendido en los últimos años gracias a los programas de cribado y a la mejora de los tratamientos, sigue siendo la primera causa de muerte por cáncer en España en las mujeres1.
Existen dos tipos de usuarias: asintomáticas, que no presentan síntomas de enfermedad, y son citadas por revisiones rutinarias, cribado poblacional, control por alto riesgo, antecedentes familiares de CaM, o hallazgos casuales en otras pruebas de imagen; y sintomáticas, que evidencian una sintomatología clínica, como puede ser nódulo palpable, secreción del pezón, retracción en la piel, etc.
Tanto en un caso como en el otro, acudir a este tipo de pruebas diagnósticas tiene un gran impacto psicológico. La realización de una mamografía, ecografía y/o prueba intervencionista pueden generar un alto grado de ansiedad2, relacionado con diversos factores individuales o asociados (miedo al dolor, desconocimiento del procedimiento médico a realizar, incertidumbre respecto a los resultados y/o temor a un posible diagnóstico patológico). La sección de radiología mamaria del servicio de radiodiagnóstico está integrada en un equipo multidisciplinar complejo cuya finalidad es el diagnóstico y tratamiento del CaM. (Figura 1).
El acompañamiento a la paciente en esta sección específica tiene especial relevancia debido al contexto emocional que conlleva el diagnóstico de un posible CaM. El Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico (TSID) es el perfil idóneo para llevarlo a cabo. Cobo en su artículo3 refiere “Más allá de las habilidades técnicas y el conocimiento científico, la calidad de la relación entre el TSID y el paciente puede influir significativamente en los resultados del proceso diagnóstico y en la percepción del paciente sobre su experiencia en el servicio” y por tanto, define acertadamente el rol que debe desempeñar el TSID con respecto a la persona que está atendiendo, proporcionándole apoyo emocional y físico en cada etapa del procedimiento.
OBJETIVOS
- Definir el rol de cuidador del TSID durante el procedimiento técnico.
- Estandarizar los cuidados a realizar por los TSID durante los procedimientos técnicos con la finalidad de disminuir la ansiedad de las pacientes.
MATERIAL Y MÉTODO
Se han investigado los datos procedentes de: 1) Sesiones de grupo entre los TSID de la sección, para captar las sugerencias y opiniones de las pacientes respecto a las vivencias experimentadas durante las pruebas. 2) Análisis de los procedimientos técnicos más comunes, desde la perspectiva de la paciente, para determinar en qué puntos de los mismos podían incidir. 3) Búsqueda bibliográfica relativa al tema como inicio de base del debate para establecer las bases del acompañamiento de las pacientes.
Se ha definido el rol del cuidador e intervenciones a llevar a cabo para mejorar su experiencia y reducir su grado de ansiedad, implementando las medidas consensuadas por parte de todos los miembros TSID del equipo de mamografía.
RESULTADOS
Se establecieron cuatro puntos clave comunes a todas las pruebas, en las que el TSID debía incidir siempre como cuidador: acogida de la paciente, entorno, cuidados durante el procedimiento y despedida de la paciente.
A continuación, se detallan las intervenciones consensuadas a realizar y herramientas a usar en cada uno de ellos.
Acogida de la paciente:
La forma en que se recibe a la paciente influye significativamente en su experiencia global sobre la realización de las pruebas mamográficas. Un recibimiento amable y empático puede ayudar a hacerla más agradable y menos estresante. Nuestro grupo defiende el concepto de acogida porque va más allá de una simple recepción de bienvenida. Transmite no solo la idea de recibir a alguien, sino que implica hospitalidad, protección y amparo hacia la persona que recibimos teniendo en cuenta su estado de ánimo en ese momento.
Para conseguirlo, hemos destacado estas acciones: 1) Personalizar la atención, presentándonos a las pacientes para establecer una relación más humana y cercana, creando un vínculo de confianza entre técnico y paciente que facilita la colaboración en la realización de las pruebas4. 2) Respetar su intimidad proporcionando un espacio privado para cambiarse de ropa y ofreciendo tallas que permitan cubrirse, lo cual transmite a la paciente una percepción de respeto hacia su cuerpo y ayuda a crear un ambiente de seguridad que incrementa su confort durante la prueba. 3) Ser flexibles en tiempo y ritmo del procedimiento, adaptándolo según las necesidades individuales de cada paciente, siendo sensibles a sus limitaciones físicas, psíquicas o emocionales. 4) Ser empático, prestando atención a sus emociones y reconociendo sus sentimientos para adaptar nuestra atención mediante la escucha activa y el lenguaje no verbal. 5) Proporcionar la información con un lenguaje claro y comprensible que se adapte a la diversidad de cada persona sobre los procedimientos a realizar. 6) Mantener una comunicación abierta para percibir sus dudas, preocupaciones o inquietudes, y darle pie a que lo manifieste verbalmente, permitiéndonos adaptarnos a ella y proporcionarle una atención más personalizada3.
Entorno:
Nuestra responsabilidad es crear un espacio acogedor que proporcione seguridad, tranquilidad y comodidad a las pacientes. Para lograrlo, es esencial contar con salas amplias, despejadas y organizadas, complementadas con una decoración acogedora y una iluminación suave que transmitan una sensación de tranquilidad y orden, ayudando a reducir la tensión al inicio de la prueba (Figura2). Además, disponer de elementos de confort, como almohadas y mantas, permite acomodar y posicionar a las pacientes durante la realización de las pruebas, mejorando su comodidad. Es igualmente importante mantener las puertas cerradas y evitar el flujo de personal sanitario innecesario en el procedimiento para preservar la privacidad y la discreción, evitando situaciones incómodas o vergonzosas5.
Cuidados durante el procedimiento:
En esta fase es necesario utilizar un amplio abanico de recursos y estrategias para desviar la atención de la paciente de la realización del procedimiento, especialmente de los intervencionistas. Es fundamental empatizar con cada paciente y adaptar esos recursos a sus necesidades para ofrecer un acompañamiento efectivo. A continuación, exponemos las posibles estrategias a seguir (figura 3): 1) Contacto visual, mirando a los ojos para comunicarse, crea una conexión emocional y transmite atención y complicidad. 2) Feedback, empatizando y adaptando el enfoque a las necesidades psíquicas cambiantes de la paciente es crucial. 3) Contacto físico, como dar la mano o tocar el brazo, transmite conexión, apoyo y seguridad, siempre aplicándolo con sensibilidad y respetando los límites de cada persona. 4) Técnicas de relajación, mediante respiraciones lentas y visualizaciones positivas promueven un estado de calma y relajación6,7. 5) Distracción y entretenimiento, proporcionando estímulos externos como conversaciones triviales, ayuda a desviar la atención de pensamientos negativos y reduce la sensación de ansiedad. 6) Palabras de ánimo y tranquilidad, utilizando un lenguaje positivo con tono de voz suave, transmite calma, confianza y apoyo emocional, proporcionando seguridad en momentos de angustia.
Despedida de la paciente:
Esta etapa es muy importante, ya que incidirá directamente sobre el estado de ánimo de la paciente a posteriori, es decir, fuera del entorno en el que podemos actuar sobre la paciente. Es importante destacar que cada paciente es único y que cada persona tiene su propio ritmo de procesar la información y manejar sus emociones, especialmente en una situación tan delicada y potencialmente estresante como puede ser la posibilidad de un diagnóstico de CaM.
Debemos proporcionar información adicional necesaria para su cuidado, incluyendo un documento informativo con las recomendaciones y cuidados post-biopsia, así como la comunicación del tiempo que tardará en salir los resultados. Es importante informar sobre la posibilidad de realizar futuras visitas con otros especialistas o realizar pruebas diagnósticas complementarias si fuera necesario. Aclarar dudas es esencial, ofreciendo respuestas claras para solventar cualquier inquietud relacionada con la prueba realizada o la información adicional proporcionada. Despedirse cálidamente y sinceramente, dando mensajes positivos de ánimo y tranquilidad mientras se espera el resultado, ayuda a mantener la confianza y el bienestar de la paciente. Además, en caso de realizarse una biopsia, es importante mantener un contacto a posteriori, a través de una cordial llamada telefónica post-biopsia en 48 horas para hacer un seguimiento de su estado anímico y conocer la evolución de la herida.
DISCUSIÓN
El CaM es una enfermedad que tiene gran impacto emocional y psicológico en las mujeres. Por ello es fundamental que los profesionales TSID conozcan y comprendan las necesidades psíquicas de las pacientes que realizan las pruebas diagnósticas, intervencionistas y/o de control de mama. De todos los perfiles profesionales sanitarios que participan, el del TSID es el que está presente en todas las fases y es el que más comunicación directa tiene con ellas. Es por ello que es el más indicado para realizar el acompañamiento de las mismas a nivel de soporte emocional y de cuidados. Asegurar una comunicación empática antes, durante y después del procedimiento es esencial, ya que el estado emocional influye directamente en el proceso de afrontamiento y/o de recuperación.
En nuestro hospital, el TSID adopta ese rol de cuidador preferente en estas técnicas, incluso en los procedimientos más complejos en los que intervienen otros profesionales de otras especialidades. Un ejemplo es el marcaje de semillas radiactivas con I-125 de lesiones no palpables de mama, en el que la paciente viene acompañada por un miembro del equipo de cirugía radioguiada (CRG) de medicina nuclear, quien previamente ha realizado la fase de acogida e información inicial8,9. En el momento de entrar en la sección de mamografía, el profesional de CRG se integra en el equipo de mamografía y cede el rol de cuidador al TSID. En ese momento, su función dentro del equipo es la de preparar el material radioactivo y dar soporte al radiólogo en el proceso de marcaje, siendo el TSID el encargado de proporcionar el soporte emocional y cuidados al paciente. Cuando finaliza todo el procedimiento, el TSID se despide de ella y el miembro de CRG retoma su rol de cuidador, acompañando a la paciente al servicio de medicina nuclear para proseguir con el procedimiento prequirúrgico.
La originalidad de este artículo no se basa en exponer las herramientas y recursos de soporte y cuidados expuestos (aparecen en la bibliografía científica o son aplicados de forma espontánea por cada persona), sino en poner en común, consensuar y ordenar en cada fase las que deben utilizar todos los TSID con cada una de las mujeres atendidas, ajustándolas a la especificidad de cada una de ellas. Para tener óptimos resultados, las unidades de mamografía deberían estandarizar una metodología común a todos los miembros del equipo, para que la calidad del servicio prestado no sea dependiente del profesional sanitario que hace la intervención.
CONCLUSIONES
El acompañamiento del TSID implica informar, cuidar, proporcionar apoyo y ofrecer atención personalizada, asegurando así el bienestar físico y emocional en el transcurso de las pruebas diagnósticas e intervencionista.
BIBLIOGRAFÍA
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Figura 1: Servicios implicados en el proceso y tratamiento del Cáncer de Mama
Figura 2: Salas de mamografía y ecografía de la sección de radiología de mama del Clínic. Barcelona
Figura 3: Cuidados del paciente durante el procedimiento: recursos y estrategias.


