Salud bucal en el paciente pediátrico con gastrostomía

27 abril 2026

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.33.74.001

 

 

AUTORES

  1. Abraham Guajardo Guía. Médico Pasante del Servicio Social, Universidad del Valle México Campus Saltillo, ORCID https://orcid.org/0009-0005-2119-7097
  2. Nadia Alejandra Jasso Uresty. Coordinadora de Simulación Clínica, Universidad del Valle de México Campus Saltillo, ORCID https://orcid.org/0009-0007-2526-9080

 

ABSTRACT

La salud bucal en pacientes pediátricos con gastrostomía representa un desafío clínico debido a la interacción de factores biológicos, nutricionales, conductuales y sociales.

Objetivo: El objetivo es analizar la evidencia científica disponible y actual sobre la salud bucal en pediátricos con la intención de dar un enfoque posterior hacia el paciente con gastrostomía, teniendo como fin identificar las principales alteraciones orales, factores asociados y su impacto en el estado nutricional y el cuidado de la salud bucal.

Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica de la literatura utilizando bases de datos como Pubmed, Google Scholar, ScienceDirect, Scielo, Dialnet, seleccionando 25 artículos publicados entre 2020 y 2025. La información se organizó y analizó mediante el sistema SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network), agrupando los hallazgos en tres categorías: salud oral y su relación con la nutrición, gastrostomía, un modo de nutrir y influencia del cuidado en la salud oral.

Resultados: Se evidenciaron que la salud bucodental en niños es multifactorial estando estrechamente relacionado con el estado nutricional, los hábitos alimentarios y las prácticas de higiene. En pacientes con gastrostomía, se observó disminución en la incidencia de caries, de la misma forma un incremento en otras alteraciones como gingivitis, acumulación de placa bacteriana, cálculo dental e hipersensibilidad oral y otras alteraciones en la microbiota oral e intestinal. Destacando que el rol del cuidador resulta relevante, ya que su nivel de conocimiento y estatus social influyen en el mantenimiento de la salud oral.

Conclusión: En conclusión, los pacientes pediátricos con gastrostomía requieren un enfoque integral e interdisciplinario que contemple la prevención, educación y seguimiento clínico, con el fin de mejorar su salud bucodental y calidad de vida.

PALABRAS CLAVE

Salud bucal, gastrostomía, pediátrico.

ABSTRACT

Oral health in pediatric patients with gastrostomy tubes presents a clinical challenge due to the interaction of biological, nutritional, behavioral, and social factors.

Objective: The objective of this study was to analyze the current scientific evidence on oral health in pediatric patients to subsequently focus on pediatric patients with gastrostomies, to identify the main oral conditions, associated factors, and their impact on nutritional status and oral health care.

Method: A literature review was conducted using databases including PubMed, Google Scholar, ScienceDirect, Scielo, Dialnet, and 25 studies published between 2020 and 2025 were selected. The information was organized and analyzed using the SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network) system, grouping the findings into three categories: oral health and its relationship with nutrition, gastrostomy as a method of nutrition, and the influence of care on oral health.

Results: The results showed that children’s oral health is multifactorial and closely related to nutritional status, dietary habits, and hygiene practices. In patients with gastrostomy tubes, the incidence of caries decreases, while other conditions, such as gingivitis, bacterial plaque accumulation, dental calculus, and oral hypersensitivity, increase, and alterations in the oral and intestinal microbiota. It is important to highlight the caregiver’s role, as their knowledge, skills, and social interactions influence oral health maintenance.

Conclusion: In conclusion, pediatric patients with gastrostomy tubes require a comprehensive and interdisciplinary approach that includes prevention, education, and clinical follow-up to improve their oral health and quality of life.

KEY WORDS

Oral health, gastrostomy, pediatrics.

INTRODUCCIÓN

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2026 define la salud bucal (SB) como: “el estado de la boca, los dientes y estructuras orofaciales que permiten a las personas realizar funciones como comer, respirar, hablar y abarcar dimensiones psicosociales” esta, influye en la alimentación, en el desarrollo del lenguaje y en la interacción social de los niños. A nivel global, las enfermedades bucales son una de las afecciones no transmisibles más comunes, afectando a miles de millones de personas. Los hábitos de higiene, la dieta, el acceso a servicios de salud y el entorno familiar son un papel clave. En los últimos años, el número de enfermedades y trastornos en la infancia ha aumentado, estos se incluyen enfermedades neuromusculares, parálisis cerebral, malformaciones de nacimiento o cáncer lo cual genera alteraciones físicas, estructurales y funcionales que limitan o dificultan la ingesta de alimentos y por tal el aporte nutricional requerido1,39. Dicho crecimiento ha hecho que coloque la gastrostomía de manera más frecuente como estrategia de soporte la cual sirve para garantizar el aporte requerido.

La gastrostomía puede generar modificaciones en la fisiología oral, al disminuir o eliminar funciones como la masticación, la estimulación salival y los mecanismos de autolimpieza bucal, fundamentales para el mantenimiento de la homeostasis oral2,3, una mayor prevalencia de placa bacteriana, gingivitis, acumulación de cálculo dental, xerostomía, hipersensibilidad oral y alteraciones en la microbiota, con una posible disminución en la incidencia de caries asociado a la reducción en la ingesta de azúcares4,5.

Las personas que realizan los cuidados de la cavidad oral y de la nutrición de los infantes son los cuidadores, quienes son parte fundamental y aplican las medidas de higiene, dan la alimentación y siguen las indicaciones médicas. Los estudios demuestran que el conocimiento, las creencias y las condiciones de los cuidadores influyen en la salud bucodental de los niños en contextos de vulnerabilidad6,7.

JUSTIFICACIÓN

La salud bucal (SB) forma parte de la salud general y de la calidad de vida está entre las prioridades de la salud pública en el mundo, el informe de la OMS (Organización Mundial de la Salud) menciona que las patologías bucodentales afectan a aproximadamente 3.5 billones de personas, lo que muestra la magnitud del problema, dichas alteraciones se ubican entre las patologías no transmisibles siendo la caries dental la enfermedad bucodental crónica más frecuente que se presenta en la infancia. La caries dental afecta a cerca de 514 millones de niños con dentición temporal8. Los datos indican que entre el 60% y el 90% de niños de edad escolar tienen caries, lo cual afecta al desarrollo infantil9.

En el contexto del continente americano, las enfermedades bucodentales siguen siendo un problema, sobre todo en poblaciones vulnerables. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que la caries dental y la enfermedad periodontal afectan a niños con discapacidad y con condiciones crónicas los cuales presentan mayores barreras de acceso a los servicios de salud y una menor cobertura de atención preventiva10. Esto resulta especialmente relevante en pacientes pediátricos con alteraciones neurológicas, quienes constituyen uno de los principales grupos candidatos al uso de gastrostomía como soporte nutricional.

En América Latina, la problemática se intensifica debido a desigualdades socioeconómicas, limitaciones en los sistemas de salud y escasa integración de la atención odontológica dentro de los programas de manejo integral del paciente pediátrico igualando los datos referidos en el resto del continente11. Sin embargo, la producción científica regional que aborde de manera específica la relación entre la alimentación enteral por gastrostomía y la salud bucodental es limitada, lo que dificulta la generación de protocolos clínicos adaptados al contexto latinoamericano.

En México, las enfermedades bucodentales representan un problema prioritario de salud pública, especialmente en población pediátrica. Diversos estudios han reportado una alta prevalencia de caries dental en escolares mexicanos, particularmente en grupos de bajo nivel socioeconómico12. Así mismo, las enfermedades crónicas y discapacidades infantiles han incrementado su relevancia, generando una mayor demanda de intervenciones como la gastrostomía para el soporte nutricional13. No obstante, la atención en salud bucal en estos pacientes suele ser limitada, fragmentada y centrada en el tratamiento más que en la prevención, lo que incrementa el riesgo de complicaciones orales. En este sentido, es importante hablar de la salud oral en el paciente pediátrico que recibe aporte nutricional por medio de gastrostomía, por lo cual es fundamental conocer la relevancia de ambas variables en la actualidad.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica disponible y actual sobre la salud bucodental en pacientes pediátricos, con la intención de dar un enfoque posterior hacia el paciente con gastrostomía, teniendo como fin identificar las principales alteraciones orales y las determinantes asociadas.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica acerca de la salud bucal en pacientes pediátricos con la intención de dar un enfoque posterior hacia el paciente con gastrostomía. En la presente revisión integrativa de la literatura se utilizaron como palabras clave, salud bucal, pediátrico y gastrostomía, utilizando diversas bases de datos como: Pubmed, Google Academy, SciencieDirect, Scielo, Dialnet, posterior a la identificación de estudios relacionados con estado de salud bucal en pacientes pediátricos y pacientes pediátricos con gastrostomía de 2020 a 2025, la selección de los artículos se realizó con la lectura del título, su resumen y la lectura total del documento, para su integración al estudio.

Se utilizó el sistema de la Red Escocesa de Directrices Interuniversitarias (SING) para su evaluación y creación de la síntesis de 25 estudios, se agruparon los datos en orden de antigüedad. Se realizó la categorización de los documentos considerando el objetivo central del estudio organizando la información en salud oral y su relación con la nutrición, gastrostomía un modo de nutrir e influencia del cuidado en la salud oral, salud oral y sus microorganismos para posteriormente colocar en orden cronológico y finalizando con la síntesis de los hallazgos.

RESULTADOS

Salud bucal y la relación con el paciente pediátrico:

En un estudio epidemiológico realizado en población pediátrica, en Italia, Cazzolla AP et al. (2021) se analizó la asociación entre alteraciones nutricionales y lesiones orales en 70 pacientes de entre 3 y 15 años sin requerimientos dietéticos especiales, evaluados en tres fases. La metodología incluyó el cálculo de necesidades nutricionales por grupo etario, así como mediciones antropométricas (peso, talla e índice de masa corporal), circunferencia abdominal, análisis de estilo de vida y un examen clínico de la cavidad oral para identificar caries, tratamientos previos, erosiones, pérdidas dentales, hipoplasia del esmalte, alteraciones gingivales y presencia de cálculo. Los resultados evidenciaron una alta frecuencia de deficiencias nutricionales, destacando calcio (67%), vitamina D (66%), hierro (56%) y vitamina A (30%), así como un 23% de consumo elevado de carbohidratos.

En cuanto a salud bucodental, el 50% de los pacientes presentó caries, 34% enfermedad periodontal, 33% hipoplasia del esmalte y 20% aftas orales. Asimismo, se identificaron asociaciones significativas entre el exceso de carbohidratos y caries (C=0.35), entre caries y enfermedad periodontal (C=0.34), así como entre deficiencia de hierro y enfermedad periodontal (C=0.28), exceso de lípidos y caries (C=0.258), exceso de grasas saturadas y enfermedad periodontal (C=0.254), deficiencia de carbohidratos y enfermedad periodontal (C=.0251), deficiencia de Vit D e hipoplasia del esmalte (C=0.24)14.

Borrell et al. (2022) realizaron un estudio descriptivo y transversal en una ciudad de España para establecer la relación entre los patrones de conducta alimentaria y la caries en una población de 276 infantes de 3-9 años. La metodología incluyó una exploración clínica dental y la aplicación del cuestionario sobre hábitos alimenticios de los niños para evaluar dimensiones proingesta y antiingesta. Los resultados indicaron una prevalencia de caries del 62.3%, siendo más frecuente sexo masculino, en una muestra con una edad media de 7.2 años. Se observó significancia estadística entre el grupo que presentaba caries y estaban en la dimensión antiingesta además de que estaban en las subdivisiones lentitud para comer (p=0.016) y la respuesta a la saciedad (p=0.001) con el grupo que no presentaba caries15.

En la revisión realizada por Nadeeshani et al. (2023), de nacionalidad esrilanquesa, donde se llevó a cabo un estudio de tipo revisión narrativa que abarcó el periodo de 2016 a 2022, utilizando como fuentes las plataformas, cuyo objetivo ver de manera general la evidencia más reciente sobre la asociación entre la caries dental infantil temprana (ECC) y el estado nutricional, además de identificar su impacto bidireccional, se incluyó una población de 47 estudios seleccionados. La evaluación se llevó a cabo mediante mediciones antropométricas (peso, talla, IMC, pliegue cutáneo y circunferencias corporales), así como el análisis de hábitos alimenticios, presencia de caries, estado de vitamina D, lactancia y anemia.

En los resultados, se identificó que el consumo de azúcares más de tres veces al día duplica el riesgo de ECC, y que la frecuencia de bebidas azucaradas se asocia fuertemente con formas severas de caries dental infantil temprana, especialmente en niños con mala higiene. Asimismo, se observó que la lactancia nocturna y prolongada (>12 meses) incrementa el riesgo de ECC. En cuanto al estado nutricional, se reportó una alta prevalencia de deficiencia de vitamina D en niños con ECC severa (29 de 30 casos) y una asociación significativa entre ECC y anemia por deficiencia de hierro16.

En 2023, Guapacha Sánchez et al. realizaron en Colombia un estudio de tipo descriptivo donde observaron el vínculo entre la salud de la cavidad oral y la condición nutricional de infantes de 3-5 años que se atienden en un centro infantil en el 2022. La muestra estuvo conformada por 124 preescolares. La evaluación incluyó una encuesta de 16 ítems sociodemográficos y clínicos, valoración antropométrica y examen odontológico mediante el índice CEO (dientes cariados, extraídos y obturados) y el índice de placa bacteriana de O’Leary, además de la revisión del historial médico-odontológico.

El 48% de los participantes correspondió al sexo femenino, con una edad media de 3.6 años y predominio de estratos socioeconómicos bajos. En cuanto al estado nutricional, el 92% presentó peso adecuado para la edad, mientras que el 14.5% evidenció riesgo de bajo peso. Desde el punto de vista odontológico, aproximadamente un tercio de los niños presentó caries dental; el índice CEO fue clasificado como muy bajo en el 71% y bajo en el 11%. De acuerdo con el índice de O’Leary, el 64.5% mostró higiene oral adecuada y el 15.3% deficiente. El análisis estadístico evidenció asociación significativa entre el riesgo de sobrepeso y delgadez con la presencia de caries dental (p=0.027)17.

En el estudio realizado por Aslan Gonul et al. (2024), de nacionalidad turca, se llevó a cabo un estudio transversal descriptivo durante el año 2023 en la región central de Anatolia, Turquía; tuvieron como punto central identificar el impacto de los conocimientos nutricionales de los padres en la calidad de vida relacionada con la salud bucodental de los niños (OHRQoL). La población estuvo conformada por 384 participantes. La evaluación se realizó mediante el cuestionario Early Childhood Oral Health Impact Scale (ECOHIS) para valorar la salud bucodental en la primera infancia, junto con la herramienta Adult Nutrition Literacy Assessment Tool (EINLA), que clasifica el conocimiento nutricional en suficiente, límite e insuficiente, además de recolectar datos antropométricos, de salud, hábitos de higiene y alimentación en padres e hijos. En los resultados, se reportó una edad media de los padres de 34.1±5.5 años, siendo el 76.5% madres, y una edad media de los niños de 56.3±12.2 meses. Se observó que las madres presentaron mayores puntuaciones de conocimiento nutricional que los padres (p=0.035), y que un mayor nivel educativo se asoció con mejor conocimiento (p=0.001).

Asimismo, los padres con conocimiento nutricional suficiente presentaron mayor frecuencia de cepillado dental en sus hijos (p=0.003) y menor tasa de no cepillado (p=0.021), así como, mejores puntuaciones de calidad de vida relacionada con la salud bucodental (p=0.027)18.

En una revisión sistemática realizada por Aguiar-Salazar (2023), realizaron un análisis de intervenciones aplicadas para la mejora de la salud bucal y cómo estas impactaban en el estado nutricional específicamente en el peso. El estudio fue desarrollado bajo la metodología PRISMA, incluyó una búsqueda en nueve bases de datos, de las cuales se seleccionaron 25 estudios, destacando que 12 se enfocaron en poblaciones vulnerables, 8 en factores Obeso génicos o cariogénicos y 5 en la relación entre desnutrición infantil y salud oral. Para la evaluación, se consideraron indicadores clínicos como el índice CPOD (dientes cariados, perdidos y obturados en dentición permanente), el índice ceod (dientes cariados perdidos y obturados en dentición temporal) y el índice IHOS de higiene oral simplificada. Los resultados mostraron que las caries son la enfermedad bucal más frecuente, posteriormente la enfermedad en torno al diente y alteraciones del espesor dental. Asimismo, se identificó que hábitos deficientes de higiene, como el cepillado menor a una vez al día, constituyen un factor determinante en la aparición de enfermedades bucales. De igual forma, se observó una asociación entre la presencia de caries y otras patologías orales con alteraciones del estado nutricional, incluyendo bajo peso, sobrepeso y obesidad.19.

Gastrostomía un modo de nutrir:

En 2021 Franco Neto, et al., realizaron un estudio observacional y retrospectivo en Belo Horizonte, Brasil. Donde su objetivo fue evaluar las principales indicaciones y complicaciones de la gastrostomía en pacientes pediátricos y comparación del impacto en el estado nutricional, donde en 152 participantes menores de 18 años, al cual se valoraron a su vez antropometría, percentiles con puntuación Z, recuento sanguíneo, pruebas de coagulación y niveles séricos de albumina. Donde encontró que el sexo predominante fue femenino, el 67.1% la indicación de colocación fue por disfagia, seguido de necesidad de suplementación nutricional y la disfagia mecánica en el 6.6%, en 31 pacientes con diagnóstico de síndromes genéticos, 35 pacientes con parálisis cerebral y 15 con malformaciones del SNC, el 96.7% de los participantes no tuvo complicaciones durante el procedimientos, siendo las principales complicaciones laceración de esófago, reflejo vagal asociación a hipoxia y bradicardia, después de la colocación 88 pacientes tuvo 96 complicaciones menores como granuloma e infección local y complicaciones mayores como peritonitis, celulitis, sepsis o dehiscencia de herida.

Dentro del IMC la medición media fue de -2.21 con aumento de la media a los 2 años con Z score de -0.73 con significancia (p=0.034). En conclusión, los autores mencionaron que la gastrostomía como vía de soporte nutricional para pacientes pediátricos es una opción con ventajas nutritivas principalmente en pacientes con indicación de colocación por disfagia neurológica y pacientes que requieran suplementación nutricional, siendo estas las que presentan bajas tasas de complicaciones mayores y mortalidad20.

En 2023 Katagiri et al, realizaron en Japón un estudio observacional donde se comparó el impacto de la alimentación por sonda licuada casera (HBTF) frente a fórmulas comerciales (RTF) en la microbiota oral e intestinal de 11 niños japoneses con nutrición enteral del grupo “Mamakoi” con sonda nasogástrica o gastrostomía, donde se recolecto muestras de saliva y muestras fecales de los participantes, así como evaluación sociodemográfica, evaluación del nivel funcional de ingesta oral de alimento y líquidos con escala FOIS ( escala de ingesta oral funcional) y la escala de coma de Japón (JCS), así como, la secuenciación de 16S rRNA de saliva y heces fecales, donde encontraron que la alimentación casera incrementa significativamente la diversidad de la microbiota intestinal (p=0.05) y favorece la presencia de bacterias beneficiosas como Ruminococcus, mientras reduce la abundancia de géneros potencialmente patógenos como Escherichia-Shigella.

Así como la presencia significativa de la bacteria Proteobacteria en el microbioma oral e intestinal (W >0.7) menor en el grupo HBTF. Sin significancia entre edad (p=0.4780), sexo (p=0.455), JCS (P=0.662), FOIS (P=0.177). Los resultados sugieren que, más allá de los beneficios nutricionales y sociales, la dieta HBTF promueve un perfil microbiano intestinal más saludable en niños dependientes de sondas de alimentación, además de demostrar que el uso de esta dieta activa la metanogénesis dado a la generación de una mayor diversidad de bacteriana en la cavidad oral lo que se asocia a un riesgo para la halitosis y la periodontitis21.

En 2023, Köglmeier et al. realizaron una revisión sistemática en múltiples plataformas de investigación (Pubmed, Medline y Cochrane Database of Systematic Reviews) del 1992 al 2021 del uso de dietas trituradas (alimentos reales licuados) como alternativa a las fórmulas comerciales para niños con sondas de gastrostomía. Aunque la evidencia científica sólida es limitada, el artículo destaca mejoras significativas en la tolerancia gastrointestinal (menor reflujo y vómitos) y beneficios psicosociales para las familias. El texto establece pautas cruciales para la seguridad, resaltando que es necesario una evaluación de riesgos previa, el uso de sondas de calibre adecuado (al menos 14 Fr) y el seguimiento estrecho por un equipo multidisciplinario que incluya a un dietista para prevenir deficiencias nutricionales u obstrucciones del dispositivo22.

En 2023 Jadi et al., realizaron una revisión retrospectiva en Estados Unidos de 63 pacientes pediátricos con parálisis cerebral sometidos a colocación de sonda de gastrostomía, tuvo como objetivo evaluar la evolución ponderal y su asociación con características clínicas a los 3, 6 y 12 meses. La población presentó una alta carga de comorbilidad (96%) y un estado nutricional comprometido al inicio, con 58.8% de desnutrición severa. La evaluación incluyó variables sociodemográficas, estado nutricional mediante Z-score y seguimiento clínico longitudinal. En cuanto a los resultados, se observó una mejoría significativa del estado nutricional a los 3 meses (incremento del Z-score de -4.13 ± 0.61 a -2.19 ± 0.45; p=0.001), con una tendencia a disminución parcial a los 6 meses y posterior recuperación a los 12 meses, aunque sin significancia estadística en este último punto. La relevancia estadística también fue mayor en el grupo adolescente de 12 a 18 años (p=0.017), a diferencia del grupo infantil de 2 a 12 años donde no se observaron diferencias significativas (p=0.39). Estos hallazgos sugieren que la gastrostomía tiene un impacto positivo temprano en el estado nutricional, particularmente en pacientes con desnutrición moderada a severa23.

Ortiz et al. en 2024 realizaron un estudio cuasiexperimental prospectivo donde evaluaron la ingesta de macro y micronutrientes en 99 pacientes pediátricos con disfagia, donde evaluaron mediciones antropométricas, análisis dietético de tres días y el cálculo del gasto energético total (TEE / total daily energy expenditure), así como, evaluaciones funcionales mediante las escalas FOIS ( funtional oral intake scale) , PedCom (identificación del paciente pediátrico complejo) y la medición de tolerancia según niveles IDDSI (international dysphagia diet standardisation initiative).

Los resultados indicaron que la patología predominante fue el daño cerebral congénito (53%). En cuanto al nivel de complejidad el 3% de los pacientes presentó complejidad alta, el 29.3% baja y el 41.4% sin complejidad. La ingesta calórica media fue de 1133.14 kcal, aunque el 39.8% de los pacientes no alcanzó la meta calórica del TEE, el 52.95% requirió modificaciones de texturas según la escala IDDSI (niveles IDDSI 0-4), mientras que el 30.8% toleró texturas distintas. En conclusión, los autores mencionan la necesidad crítica de reformular la dieta de acuerdo con los requerimientos calóricos y de micronutrientes en relación con el estado funcional de cada paciente24.

En 2025, Mangeli A., et al., realizaron una revisión retrospectiva subdividida en tres cohortes en Gothenburg, Suecia, con el objetivo de investigar la salud oral en niños con enfermedades raras portadores de tubos de gastrostomía del centro MHC (Mun-H-Center) La población se organizó por periodos de 7 años (1995–2002, 2003–2010 y 2011–2019) y en tres grupos etarios (3–6, 7–12 y 13–16 años), incluyendo un total de 2473 niños, de los cuales 263 presentaban gastrostomía y 2207 correspondían al grupo control. La evaluación incluyó examen oral para gingivitis, cálculos, caries e hipersensibilidad oral, además de cuestionarios indirectos a padres.

Los resultados mostraron mayor frecuencia de gingivitis en el grupo de estudio (48% vs 36%) con significancia estadística mayor en el grupo de 3-6 años (p=0.001, p=0.001), así como mayor presencia de cálculos dentales (26% vs 6%) sin relevancia estadística, e hipersensibilidad oral (100% vs 4%) en comparación con el grupo control. En contraste, la frecuencia de caries fue menor en el grupo con gastrostomía, especialmente en edades de 3 a 16 años, mientras que los vómitos fueron reportados con mayor frecuencia por los padres del grupo de estudio (29% vs 3%) (p=0.001-0.05). Así como, hipersensibilidad en el 100% del grupo de estudio (p=0.001). No se observaron diferencias significativas en la frecuencia de visitas dentales entre ambos grupos. Los autores refieren que los niños con enfermedades raras y gastrostomía presentaron mayor prevalencia de gingivitis, cálculos, hipersensibilidad oral y vómitos, pero menor incidencia de caries, lo cual podría asociarse a la falta de ingesta oral y al menor consumo de azúcares; asimismo, la hipersensibilidad oral se relacionó con la desensibilización reducida al no consumir alimentos por vía oral25.

En 2025 Ţincu et al. Realizaron un estudio retrospectivo y comparativo en Rumania que incluyó 71 pacientes pediátricos menores de 18 años con indicación de gastrostomía, tuvo como objetivo evaluar los resultados clínicos, complicaciones y grado de satisfacción del cuidador, comparando pacientes con y sin cirugía antirreflujo concomitante. La edad media de 5.27 ± 1.19 años y predominio masculino (52.11%), siendo la parálisis cerebral el diagnóstico principal, la malnutrición y la disfagia las principales indicaciones del procedimiento. Se observaron diferencias estadísticamente significativas en la incidencia de neumonía por aspiración y en el tipo de nutrición parcial oral (p = 0.05), así como en síntomas gastrointestinales y duración de la hospitalización (p = 0.05). No se identificaron diferencias significativas en parámetros antropométricos (peso, talla y Z-score), tipo de alimentación, ni en la tasa global de complicaciones. La satisfacción familiar fue elevada (84.5–90.14%), asociándose significativamente con antecedentes de neumonía por aspiración (p = 0.05), mientras que estancias hospitalarias prolongadas se relacionaron con menor satisfacción (p < 0.005). Los autores concluyeron que la técnica laparoscópica es preferible en pacientes con indicación de funduplicatura, especialmente en aquellos con patología neurológica26.

En 2025, Goldstein et al. llevaron a cabo en Estados Unidos una revisión sistemática bajo metodología PRISMA con el objetivo de identificar las estrategias publicadas para la desconexión gradual de la sonda de gastrostomía en población pediátrica, así como describir las características asociadas a intervenciones exitosas y las brechas existentes en la evidencia. La búsqueda bibliográfica se realizó en PubMed, Ovid Medline, CINAHL, Cochrane Library y Embase, incluyéndose un total de 45 estudios. Las variables analizadas comprendieron modalidad de alimentación (enteral y/o oral), tiempo hasta el destete, cambios antropométricos, ingesta calórica, habilidades de alimentación y costos asociados.

La mayoría de los estudios reportó una reducción progresiva del uso de la sonda acompañada de incremento del consumo oral y mejoría ponderal durante el seguimiento. El 42% de los estudios documentó un aumento significativo de la ingesta calórica por vía oral y retiro exitoso del dispositivo. No obstante, una proporción menor informó reinstalación temporal de la sonda en pacientes previamente destetados debido a pérdida ponderal o persistencia de desnutrición. Las intervenciones más frecuentes incluyeron educación y capacitación a padres, así como estrategias basadas en inducción controlada del hambre dentro de un abordaje interdisciplinario. El proceso de destete de la gastrostomía es complejo y multifactorial, requiriendo equipos interdisciplinarios y la estandarización de medidas de resultado para fortalecer la comparabilidad entre estudios y optimizar la práctica clínica:27.

Influencia del cuidado en la salud bucal.

Nunes et al. (2020) llevaron a cabo un estudio transversal comparativo en Brasil con el objetivo de evaluar los factores asociados a la calidad de vida relacionada con la salud bucal en niños con discapacidad intelectual, desde la perspectiva de sus cuidadores. La investigación analizó a 92 pares de niños (con diagnóstico de discapacidad intelectual y edades entre 6 y 12 años) y sus respectivos tutores. Para el diagnóstico, se emplearon cuestionarios socioeconómicos y de hábitos, el instrumento P-CPQ (Parental-Caregiver Perceptions Questionnaire) con sus subescalas, la escala FIS (Family Impact Scale) y una evaluación clínica utilizando los índices dmft (dientes no permanentes cariados, perdidos, obturados), DMTF (dientes permanentes cariados, perdidos, obturados) y OHI-S (oral higiene index simplified)

Los resultados sociodemográficos destacaron que el 100% de los cuidadores eran las madres y que el 58.6% de ellas tenía menos de 40 años. En el aspecto clínico, se observó que el 75% de los niños realizaba un cepillado dental diario y el 64.1% contaba con historial de lactancia materna. Respecto a la presencia de caries, el 40.2% de los menores estaba libre de la enfermedad, mientras que el 59.8% restante presentó niveles entre bajo y moderado. Las puntuaciones del P-CPQ reflejaron que las mayores limitaciones se daban en las áreas de función y síntomas orales. El autor resaltó que la higiene oral predominante en esta población es de nivel regular a baja, lo cual impacta severamente en la calidad de vida en ya que genera dolor e incomodidad enfatizando la necesidad crítica de entrenar a los cuidadores28.

De la Roche et al. (2020) desarrollaron un estudio de método mixto, cualitativo y cuantitativo, con el objetivo de evaluar los conocimientos sobre higiene bucal adquiridos tras una estrategia educativa en la primera infancia. La investigación realizó un seguimiento durante un año a 54 parejas de participantes, utilizando herramientas diagnósticas como el programa Cariogram (con 8 variables de riesgo), el análisis de la cavidad oral mediante las escalas CPOD (dientes cariados, perdidos, obturados en dentición permanente) y DMTF (perdidos, deteriorados, empastados), y la implementación del protocolo preventivo «Soy más de una generación sonriente».

Los resultados sociodemográficos mostraron que, en el 73% de los casos, los padres eran los proveedores del hogar, y el 40.3% de las madres contaba con educación preparatoria. En el ámbito clínico, aunque el número de individuos afectados por caries aumentó de 11 a 16 entre la primera y última visita, la gravedad de las lesiones disminuyó significativamente. Específicamente, la cantidad de caries no cavitadas se redujo de un promedio de 2.45 a 1.65, tendencia que también se observó en las lesiones cavitadas. El estudio concluyó que el protocolo aplicado logró una disminución progresiva de la caries dental según la escala DMTF, clasificando a la población en un nivel de «bajo riesgo» al finalizar la intervención29.

Suluhan et al. En 2020 realizaron un estudio cuasi-experimental en Turquía con el objetivo de evaluar el efecto de una intervención educativa en cuidadores de pacientes pediátricos con gastrostomía; incluyeron 78 cuidadores primarios (madres) de niños con predominio de enfermedades neurológicas, evaluando variables mediante escalas validadas como carga del cuidador (Zarit), ansiedad (STAI), calidad de vida (SF-36), satisfacción (SAGA-8), además de habilidades de cuidado y presencia de complicaciones en distintos momentos de seguimiento; los resultados mostraron una disminución estadísticamente significativa en la carga del cuidador y ansiedad (p < 0.001), así como un incremento significativo en la calidad de vida y satisfacción (p < 0.05), acompañado de mejoría en habilidades de cuidado y reducción de complicaciones menores; concluyendo que la educación estructurada tiene un impacto positivo significativo en los resultados clínicos y psicosociales30.

En 2021, Olave-Müller en Chile realizó un estudio cualitativo de tipo exploratorio descriptivo, donde su objetivo fue explorar los sistemas de creencias en torno a las necesidades en salud oral percibidas en padres y cuidadores en edad preescolar que participaron en un programa preventivo de salud bucal. Recolectaron la información por medio de 4 entrevistas grupales, 9 focus group y 13 entrevistas individuales.

Clasificando en las siguientes categorías: 1. Problemas y necesidades en salud de los prescolares, 2. Hábitos relacionados con salud, 3.Rol de los cuidados en torno a salud oral y 4. Imaginario de salud y enfermedad bucal, donde se encontró que los apoderados no identificaban los problemas relativos a salud oral como parte de las afecciones de salud, dando mayor relevancia a la falta de horas disponibles en el sistema público y lo poco oportuno que resulta, la frecuencia del baño de forma variable según la época del año y los cuidados mencionan la falta de inducción y educación en salud oral a los usuarios, dentro de los aspectos imaginarios se demostró un pobre y bajo conocimiento sobre lo que es la caries y la ausencia de conocimiento del origen multifactorial de las mismas, por lo cual se reportó que los niños de escasos recursos tienen menos posibilidades de acceder a la atención integral de salud oral y presentar mayor nivel de daño agudo que los niños de familias con mayores ingresos31.

En el estudio realizado por Orsós et al. (2021), de nacionalidad húngara, cuyo objetivo fue recopilar información sobre la salud bucodental, los hábitos de salud y el monitoreo de la atención dental en pacientes con discapacidades motrices, considerados un grupo vulnerable, se llevó a cabo un estudio de tipo transversal con componente longitudinal. La población estuvo conformada por 199 participantes divididos en dos grupos: un grupo sin disfunción motora subdividido según el tipo de educación (normal y conductiva), y un grupo con disfunción motora secundaria a parálisis cerebral, clasificado en cinco niveles de acuerdo con la escala GMFCS (Gross motor function classification system).

La evaluación se realizó mediante examen dental siguiendo las recomendaciones de la OMS utilizando los índices dft y DMF-T, así como un cuestionario de hábitos de salud y cuidado dental por recomendación de la OMS y una escala de evaluación gingival (gingival índex). En los resultados, se observó que los valores promedio de dft y DMF-T fueron de 1.87 y 1.15, respectivamente, siendo los peores resultados en los pacientes con niveles GMFCS 2 y 3 (dft 3.00 y 2.42; DMF-T 2.00 y 1.68). El índice de restauración fue de 18.12% en dentición temporal y 27% en permanente. En cuanto a los hábitos, el 76.9% de los niños se cepillaba dos veces al día, el 29.65% requería ayuda y el 19.6% era asistido por padres o cuidadores. La prevalencia de gingivitis fue del 31%, predominando en incisivos y caninos32.

En el 2023 Ludovichetti, F., realizó una revisión de la literatura con método PRISMA en Italia donde investigó a madres con enfermedades mentales y el impacto con la salud oral de sus hijos, en la revisión de la literatura evaluó en 10 artículos de diferentes tipos de estudio, la evaluación mental materna, los hábitos y comportamientos de distimia, el impacto en la salud oral de los niños y el punto de vista biológico, donde observó que el 53% de las madres con niños con discapacidad tenía síntomas de depresión mayor, el 60% de las madres desconocía que las dietas libres de azúcares y aplicaciones de flúor previenen el deterioro dental, así como, la mala relación entre el uso de benzodiazepinas, drogas, alcohol ,tabaquismo y su efecto secundaria de xerostomía y gingivitis.

Se observó que las madres con depresión mayor tienen 4 veces más riesgo de que los niños desarrollen caries o un 70% de riesgo, un punto de vista biológico en donde se demostró que las madres con estrés durante el embarazo, afecta los ameloblastos estos tienen riesgo de obstruirse y esto previene que desarrollen un grosor y dureza adecuada del esmalte y este desbalance puede producir hipoplasia e hipo mineralización, por lo cual el autor resalta que la salud mental de las madres y la salud oral de los niños tienen una relación consistente, donde el porcentaje se vuelve mayor de enfermedades orales en los niños con madres con enfermedades mentales, además de que refiere la importancia de que los profesionales de salud conozcan acerca del tema e instruyan a las madres sobre la de la salud oral y dental, en especial a las madres en desventajas socio-económicas33.

En Paraguay, Díaz-Reissner en 2024 realizó un estudio observacional descriptivo con componente analítico para identificar como perciben los padres la relación de la salud oral y la calidad de vida de los infantes de 6-10 años, realizando una encuesta a los padres que consta de una valoración de calidad de vida relacionada a la salud oral y percepción parental de salud oral con la calidad de vida, demostrando que un total de 59.2% de los niños presento caries y el 63.8% de estos eran de sexo femenino (p=0.222, p= 0.067), así como, de la encuesta de percepción parental un puntaje promedio de 13.6 sin demostrar significancia. Encontrando también relación entre CVRSB (calidad de vida relacionada con salud bucal) y todos los dominios de la percepción parental a excepción del bienestar emocional34.

Alipazaga et al, en (2025) realizaron un estudio en Lima, Perú en el cual los investigadores midieron el nivel de conocimiento de los tutores a cargo de niños de 3 a 6 años con relación a la salud bucal en un centro de salud. Mediante 70 participantes se evaluó la salud bucodental mediante el registro CPOD/ceod (dientes cariados, perdidos y obturados en dentición temporal o permanente) del niño, estado de higiene oral mediante índice de higiene oral IHOS (índice de higiene oral simplificado) , así como cuestionarios de conocimiento de salud oral a cuidadores ( cuestionario 10 preguntas validado por Hamasha A, et al.) ; teniendo como resultado el 58.6% nivel de conocimiento del cuidador como medio, 32.9% CPOD/ceo-d del niño moderado, 58.6% de la escala IHOS en niños fue con clasificación buena, con una correlación de Spearman no significativa entre el conocimiento de los tutores y los índices de dientes cariados, perdidos y obturados en dentición permanente y temporal, así como, el índice de higiene oral simplificada (p=0.433, p=0.238)35.

Salud bucal y sus microorganismos:

En 2021, Calle Hernández y Revelo Motta en Ecuador analizaron el predominio del mal aliento en estudiantes de 5 a 12 años e identificaron su asociación con las caries, respiración nasal o bucal, la frecuencia de cepillado y la placa dentobacteriana. La muestra estuvo compuesta por 122 escolares. La evaluación clínica incluyó el índice de higiene oral simplificado (IHOS), el índice de saburra lingual de Winkel, la prueba del espejo bucal, los índices ceo-d (dientes cariados, extraídos, obturados en dentición temporal) y CPO-D (dientes cariados, extraídos, obturados en dentición permanente), y la medición instrumental de halitosis mediante el monitor Breath Checker Tanita Slim de seis niveles.

La prevalencia global de halitosis fue en la mitad de los participantes, con severidad leve en un 32% y clasificación moderada en un 18%. Se identificó su asociación significativa entre el mal aliento y menor frecuencia en el cepillado (p=0.00), lengua saburral (p=0.00), lo cual no presentó relación con el tipo de respiración ni con las caries. La respiración fue predominantemente nasal (85.2%). El análisis de riesgo muestra que los niños con menor frecuencia de cepillado aumentan el riesgo de mal aliento en un 205% así como aquellos con lengua saburral que lo presentan un 175%. La prevalencia fue mayor en varones de 8 a 12 años36.

En 2022, Vega-Chin et al. realizaron en Costa Rica un estudio transversal con el objetivo identificar los microrganismos del complejo rojo y estado de las encías en estudiantes de 12 años. La muestra estuvo conformada por 62 estudiantes de la Escuela Carmen Lyra. La evaluación clínica incluyó la medición del índice de biofilm (Silness y Löe, 1964), la presencia de cálculo dental, la clasificación del estado gingival (Silness y Löe, 1967) y la recolección de muestras salivales para análisis microbiológico mediante reacción en cadena de la polimerasa (PCR), así como enfatizar en la educación en promoción de la salud y prevención de enfermedades, dirigido a los padres y tutores.

El índice promedio de biofilm fue de 1.18 sin diferencia estadísticamente significativa entre sexos (p=0.322), aunque se observó mayor valor en varones (1.24) en comparación con mujeres (1.12). La prevalencia de cálculo dental fue del 40.4%, distribuyéndose en cálculo supragingival (19.4%) y subgingival (21%), aunque la presencia de superficies sangrantes con el número de dientes con cálculos tuvo una relevancia significativa (p=0.0009). Cerca del 97% de los estudiantes presentaba inflamación de las encías, siendo casi el 90% correspondiente a inflamación extensa de las encías. El análisis microbiológico identificó bacterias del complejo rojo en 57 muestras, siendo Treponema denticola la especie más prevalente (56.14%), seguida de Porphyromonas gingivalis (31.58%) y Tannerella forsythia (12.28%).

Los resultados evidenciaron mayor prevalencia del índice de biofilm en el sexo masculino, mientras que la presencia de cálculo no mostró diferencias significativas entre sexos, la significancia entre el sangrado gingival con los dientes con presencia de cálculos, la elevada frecuencia de gingivitis extensa sugiere un compromiso generalizado del estado gingival en esta población. Asimismo, la detección de bacterias del complejo rojo se asoció con un mayor riesgo potencial de progresión hacia enfermedad periodontal, reflejando un estado de disbiosis oral37.

 

CONCLUSIONES

La presente revisión de la literatura evidencia que la salud bucal desde el punto de vista clínico muestra que la deficiente higiene oral se asocia con múltiples patologías como caries, halitosis, gingivitis y alteraciones microbiológicas, destacando la presencia de disbiosis oral en edades tempranas. Asimismo, el estado nutricional y los patrones alimentarios juegan un papel determinante, evidenciando una relación bidireccional entre nutrición y salud bucal. A esto se suma la influencia de factores psicosociales, como la salud mental materna, nivel educativo del cuidador, la susceptibilidad del paciente, lo cual puede impactar tanto en el desarrollo biológico dental como en los hábitos de cuidado infantil.

En el contexto de pacientes con gastrostomía, la dinámica cambia significativamente. Si bien se observa una mejora en el estado nutricional y una disminución en la incidencia de caries debido a la ausencia de ingesta oral, aumentan otras condiciones como gingivitis, acumulación de cálculo, placa bacteriana e hipersensibilidad oral. Estos cambios se relacionan con modificaciones en la microbiota oral e intestinal, así como con la falta de estímulo mecánico y funcional en la cavidad oral. Sin embargo, el manejo de estos pacientes requiere un enfoque integral que incluya no solo educación, sino también seguimiento clínico continuo, apoyo interdisciplinario y adaptación individualizada de las estrategias nutricionales y de higiene.

Siendo la SB un fenómeno multifactorial influenciado por determinantes biológicos, conductuales, nutricionales, educativos y sociales. En este sentido el papel del cuidador es fundamental ya que es quien actúa como mediador directo en la adquisición de hábitos de higiene, acceso a servicios de salud, patrones alimentarios y adherencia a tratamientos. Sin embargo, el conocimiento del cuidador no siempre se traduce en prácticas o técnicas adecuadas, lo que sugiere la influencia de factores adicionales como creencias, barreras culturales, nivel educativo y condiciones socioeconómicas.

En conjunto, estos hallazgos resaltan la necesidad de estrategias integrales que aborden simultáneamente la salud bucodental, la nutrición, la educación de los cuidados y el contexto psicosocial, con el objetivo de mejorar la salud bucal de los pacientes pediátricos con gastrostomía.

 

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