Seguridad en anestesia

30 diciembre 2025

 

AUTORES

  1. Cristina López Esbec. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  2. Natalia Crespo Forcén. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  3. Iñaki Goiri García. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. José María Martínez Garcés. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  5. Alejandro Millán Arrazola. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  6. Laura Mínguez Braulio. Médico Interno Residente, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La anestesia moderna se ha convertido en una de las disciplinas médicas más seguras gracias al desarrollo tecnológico, la estandarización de procedimientos y la consolidación de una cultura de seguridad. Sin embargo, los riesgos inherentes al acto anestésico no han desaparecido y exigen una vigilancia constante, una comunicación efectiva entre los profesionales y un enfoque sistémico de la seguridad.

Este trabajo revisa los principales fundamentos de la seguridad en anestesia, tanto en quirófano como en entornos no quirúrgicos, y analiza las estrategias para la prevención de incidentes y la mejora continua de la calidad asistencial. Se abordan los principios de seguridad, los factores humanos, la importancia del trabajo en equipo y la relevancia de sistemas como SENSAR en la detección y análisis de eventos adversos.

La seguridad del paciente en anestesia no depende exclusivamente de la pericia individual, sino de la existencia de procesos bien diseñados, entornos seguros y una cultura de aprendizaje institucional.

PALABRAS CLAVE

Anestesia, seguridad del paciente, complicaciones anestésicas, sedación, procedimientos fuera del quirófano.

ABSTRACT

Modern anesthesia has become one of the safest medical specialties thanks to technological advances, standardized procedures, and a strong culture of patient safety. Nevertheless, the inherent risks of anesthesia require constant vigilance, effective communication, and a systemic approach to safety. This review summarizes the main principles of patient safety in anesthesia, both in operating rooms and in non-operating environments. It discusses strategies for incident prevention and continuous quality improvement, addressing human factors, teamwork, and the importance of systems such as SENSAR for incident analysis and feedback. Patient safety in anesthesia does not depend solely on individual expertise but on well-designed processes, safe environments, and an institutional culture of learning and continuous improvement.

KEY WORDS

Anesthesia, patient safety, anesthesia complications, sedation, nonoperating room procedures.

DESARROLLO DEL TEMA

El concepto de seguridad en anestesia ha experimentado una profunda evolución durante las últimas décadas. A mediados del siglo XX, la anestesia era una práctica asociada a una elevada mortalidad perioperatoria, se estimaba una muerte cada 10.000 anestesias administradas1. Hoy, esa cifra se ha reducido a menos de una por cada 200.000 procedimientos, un logro comparable a los mayores avances en medicina moderna2.

Este progreso se debe al desarrollo de la monitorización, la farmacología, las guías clínicas y la cultura de seguridad3. La especialidad de anestesiología ha liderado muchos de los avances en seguridad del paciente que posteriormente se extendieron a otras disciplinas, como el uso de listas de verificación, la simulación de crisis o los protocolos de comunicación estructurada (SBAR, checklists de la OMS)4.

La Declaración de Helsinki sobre Seguridad del Paciente en Anestesiología5,6 (2010) estableció un marco ético y profesional para la práctica segura, resaltando la responsabilidad de los anestesiólogos como garantes del bienestar del paciente en todo el proceso perioperatorio. En España, la creación de SENSAR (Sistema Español de Notificación en Seguridad en Anestesia y Reanimación) ha permitido una aproximación práctica a la gestión del riesgo clínico, mediante la recogida anónima y no punitiva de incidentes con el objetivo de aprender de los errores7.

PRINCIPIOS GENERALES DE SEGURIDAD EN ANESTESIA:

La seguridad anestésica se apoya en una visión integral del proceso, que abarca desde la valoración preoperatoria hasta la recuperación postanestésica. Se estructura sobre tres pilares fundamentales: prevención, detección y respuesta3.

Prevención:

La prevención comienza con una evaluación preanestésica completa, en la que se identifican comorbilidades, alergias, vía aérea difícil y posibles interacciones farmacológicas8. La planificación anticipada reduce el riesgo de eventos críticos3.

Asimismo, es esencial la verificación del equipo anestésico antes de cada procedimiento. La comprobación del respirador, del suministro de oxígeno y de los dispositivos de monitorización evita fallos técnicos que pueden tener consecuencias graves9.

Detección:

La monitorización continua del paciente permite detectar precozmente alteraciones fisiológicas. La vigilancia mínima recomendada incluye ECG, presión arterial no invasiva, saturación de oxígeno y capnografía. La observación clínica sigue siendo indispensable, complementando los datos tecnológicos9.

Respuesta:

Cuando ocurre un incidente, la respuesta inmediata y coordinada del equipo marca la diferencia entre un evento leve y una complicación grave. Por ello, la formación en manejo de crisis y simulación clínica resulta esencial para desarrollar reflejos de actuación en situaciones de alta presión7.

Factores humanos y comunicación:

Los factores humanos contribuyen de manera significativa a los eventos adversos. La fatiga, la multitarea, las interrupciones y la jerarquía mal gestionada pueden afectar la toma de decisiones3. La comunicación estructurada, los briefings preoperatorios y los debriefings tras los procedimientos mejoran la coordinación y reducen errores7.

SEGURIDAD EN ANESTESIA DENTRO DEL QUIRÓFANO:

El quirófano es un entorno controlado que reúne condiciones óptimas de equipamiento, iluminación y personal entrenado. Sin embargo, los errores pueden surgir cuando fallan los procesos de verificación o la comunicación entre equipos7.

La lista de verificación quirúrgica de la OMS es una herramienta simple pero poderosa para prevenir incidentes. Incluye pasos críticos como la identificación del paciente, el procedimiento y el sitio quirúrgico correcto, así como la confirmación de la disponibilidad de sangre y material específico7.

Durante la anestesia, la monitorización capnográfica y la adecuada oxigenación son fundamentales. La capnografía no solo detecta la ventilación inadecuada, sino que permite identificar desplazamientos del tubo endotraqueal o desconexiones del circuito. Además, el control térmico, la prevención de lesiones por posición y la vigilancia del balance de fluidos son componentes esenciales de la seguridad intraoperatoria9.

El anestesiólogo debe mantener una actitud de alerta constante y documentar cuidadosamente todos los eventos del acto anestésico3. La etiquetación de jeringas y el uso de protocolos de administración de fármacos de alto riesgo (como relajantes neuromusculares o agentes vasoactivos) son medidas imprescindibles9.

En procedimientos de larga duración o en pacientes de alto riesgo, se recomienda la presencia de un segundo profesional que supervise la monitorización y ayude en la toma de decisiones críticas3.

SEGURIDAD EN ANESTESIA FUERA DEL QUIRÓFANO:

El aumento de los procedimientos diagnósticos e intervencionistas en servicios como radiología, endoscopia, cardiología o resonancia magnética ha trasladado la anestesia a entornos no convencionales. Este contexto, conocido como NORA (Non-Operating Room Anesthesia), presenta desafíos específicos1,10.

Entre los principales riesgos destacan:

  • Espacios reducidos y escasa iluminación, que dificultan el acceso rápido al paciente.
  • Distancia al bloque quirúrgico, lo que retrasa la asistencia ante emergencias.
  • Equipamiento incompleto o no diseñado para la anestesia.
  • Personal no familiarizado con el manejo de complicaciones anestésicas.

 

Los estudios demuestran que la incidencia de complicaciones respiratorias es significativamente mayor en estos entornos. Se estima que hasta un 28% de las complicaciones graves de la vía aérea ocurren fuera del quirófano, con una mortalidad cercana al 3%1,10.

Por ello, las recomendaciones de seguridad incluyen:

  • Verificación exhaustiva del equipo y suministro de oxígeno.
  • Disponibilidad de carro de vía aérea difícil y desfibrilador.
  • Monitorización equivalente a la del quirófano (ECG, SpO₂, presión arterial y capnografía).
  • Personal entrenado en reanimación y comunicación directa con el bloque quirúrgico.

 

Tras el procedimiento, todos los pacientes deben pasar por una Unidad de Recuperación Postanestésica (URPA) dotada de monitorización y personal cualificado. El alta se debe basar en criterios objetivos, como la Escala de Aldrete modificada, garantizando estabilidad hemodinámica, ventilatoria y neurológica8.

SISTEMAS DE NOTIFICACIÓN Y CULTURA DE SEGURIDAD:

La cultura de seguridad se construye sobre la transparencia y el aprendizaje del error. El sistema SENSAR, activo en más de 100 hospitales, permite la notificación anónima y confidencial de incidentes anestésicos.

Su objetivo es identificar factores contribuyentes sistémicos, como fallos de comunicación, deficiencias en los protocolos o deficiencias de equipamiento, en lugar de señalar culpables.

Cada incidente se analiza por un grupo local multidisciplinar, que propone medidas correctoras y las comunica al resto del servicio. Este enfoque ha demostrado aumentar la conciencia colectiva sobre la seguridad y reducir la repetición de errores. El análisis sistemático de eventos adversos también facilita la creación de bases de datos multicéntricas, que permiten establecer tendencias y prioridades en materia de seguridad7.

FORMACIÓN, SIMULACIÓN Y MEJORA CONTINUA:

La seguridad no se consigue únicamente con tecnología, sino con entrenamiento constante. La simulación clínica permite recrear escenarios de crisis anestésicas —como paro cardiorrespiratorio, laringoespasmo o anafilaxia— en un entorno controlado, fomentando la toma de decisiones rápidas y coordinadas.

El aprendizaje basado en la simulación mejora las habilidades técnicas y no técnicas: liderazgo, comunicación, distribución de tareas y control del estrés.

En el ámbito institucional, las auditorías de seguridad, los programas de revisión de casos y los talleres de factores humanos deben formar parte del plan docente de los servicios de anestesia. La autoexigencia profesional y la revisión crítica de la práctica son las herramientas más eficaces para mantener un alto nivel de calidad asistencial7.

CONCLUSIONES

La anestesia moderna se apoya en una sólida base de ciencia, tecnología y trabajo en equipo4. Sin embargo, la seguridad no puede darse por garantizada: requiere atención constante, formación continua y una actitud de mejora permanente7.

El anestesiólogo tiene un papel central como líder en seguridad perioperatoria, responsable no solo del bienestar del paciente durante el acto anestésico, sino también de promover una cultura organizativa libre de culpa y orientada al aprendizaje.

Integrar los principios de la Declaración de Helsinki, participar en SENSAR y mantener una comunicación efectiva entre profesionales son elementos clave para seguir reduciendo la incidencia de eventos adversos y consolidar una anestesia cada vez más segura7.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Robbertze R, Posner KL, Domino KB. Closed claims review of anesthesia for procedures outside the operating room. Curr Opin Anaesthesiol. 2006,19:436–442.
  2. Mellin-Olsen J, Staender S, Whitaker DK, Smith AF. The Helsinki Declaration on Patient Safety in Anaesthesiology. Eur J Anaesthesiol. 2010,27(7):592–597.
  3. Arnal Velasco D, et al. Recomendaciones de seguridad del paciente para sedaciones en procedimientos fuera del área quirúrgica. Rev Esp Anestesiol Reanim. 2016,63(10):577–587.
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  5. Walls JD, Weiss MS. Safety in non-operating room anesthesia (NORA). APSF Newsletter. 2019,34:3–4,21.
  6. Aldrete JA. Modifications to the Postanesthetic Recovery Score for use in ambulatory surgery. J Perianesth Nurs. 1998,13:148–155.
  7. American Society of Anesthesiologists Task Force on Preoperative Fasting. Anesthesiology. 2017,126:376–393.
  8. Cassinello F, Arnal D, Gómez-Arnau JI, Borshoff DC. Manual de crisis en anestesia y pacientes críticos SENSAR. Elsevier, 2015.
  9. Buisán Garrido F. Anestesiología y reanimación: una guía práctica. Arán Ediciones, 2014.
  10. Butterworth JF, Mackey DC, Wasnick JD. Morgan & Mikhail’s Clinical Anesthesiology. 5th ed. Lange, 2014.

 

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